La falacia de la democracia se basa en la asunción de que un millón de cabezas piensan mejor que una.

— Robert Heinlein

publicado el 29 julio, 2015
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En tecnología, los humanos tendemos a la miniaturización: no sólo a nivel de circuitería, sino que -por ejemplo- las lentes de las cámaras de los teléfonos móviles tienen una complejidad y calidad impensable hace algún tiempo. El límite está en el nivel mínimo de los componentes, claro.

oceloideA nivel biológico pasa lo mismo. Muchos órganos tienen un tamaño o complejidad mínima por debajo de la cual no serían funcionales. El ojo -tal vez uno de los órganos más estudiados de la anatomía- consta de algunas estructuras básicas que coinciden con las cámaras que hablábamos antes: una superficie sensible a la luz, una pieza de gelatina transparente que canalice la luz, y ya como complementos lujosos podemos añadir una lente para enfocar mejor, un iris o diafragma para regular la cantidad de radiación, un párpado… los primeros ojos fósiles aparecen ya al principio del libro de la vida, en animales como Hallucigenia o los primitivos trilobites en los cuales ya se observa el predecesor del ojo compuesto de los artrópodos.

Por otra parte, a este mecanismo se le supone más de un origen evolutivo, es decir, fue una solución tan práctica que distintas ramas de la vida lo obtuvieron a partir de sistemas independientes. Así el maravilloso ojo del pulpo es diferente del nuestro, aunque su estructura se parece bastante. Pero nunca se había observado un ojo en un ser unicelular: es como encontrar una pata o un cerebro, algo demasiado complejo para un ser “de una pieza”. Así, pues, cuando Oscar Hertwig analizó en 1884 cierto grupo de dinoflagelados marinos algo raros y descubrió este pseudo-ojo u oceloide, los científicos de su tiempo pensaron que era algo que había comido el bicho, tal vez el ojo de una medusa.

publicado el 26 julio, 2015
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publicado el 19 julio, 2015
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George Lucas y Alec GuinnessLa historia es más o menos así: un anciano exiliado en un desierto, perteneciente a orden de guerreros-filósofos que utilizan ciertos poderes conferidos por el conocimiento de una realidad superior, contacta con un joven y lo convierte en su aprendiz. Las consecuencias de esta alianza llevarán finalmente a una renovación de la orden… os suena? Y si os digo que el viejo brujo no se llama Obi-Wan, sino Don Juan? En este artículo sumamente friki vamos a dar un repaso a las conexiones entre el mito cinematográfico creado por George Lucas (Star Wars) y la serie literaria de Carlos Castaneda inaugurada con Las Enseñanzas de Don Juan, sus intrincadas conexiones y algunos tristes finales. Y no, no me refiero a Jar Jar Binks.

publicado el 17 julio, 2015
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A pesar de los giros que da continuamente la ciencia médica con respecto a los alimentos -que si el aceite de oliva es bueno, malo, bueno otra vez- hay un tema en el que me afirmo con la corriente actual: el consumo de leche es una aberración contra natura, y con ello todos sus derivados basados en la putrefacción total o parcial del susodicho jugo glandular. (Excluyo del grupo al dulce de leche y los helados, que están demasiado buenos para estar emparentado con los lácteos).

Full Metal Alchemist: la leche.

Edward Elric, plasmando esa amarga sensación cuando las circunstancias te obligan a tomar leche. (De Hagane no Renkinjutsushi © Arakawa Hiromu / Square Enix)

publicado el 13 julio, 2015
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cerveza con selenio¿Cerveza con un extra de mineral? Los alimentos enriquecidos artificialmente tienen mala fama, pero en este caso se dan unas circunstancias especiales. La idea parte de una colaboración entre las universidades de Extremadura y Nottingham (qué raro, españoles e ingleses juntos para investigar cervezas) al constatar que estas bebidas en Europa contienen bastante menos selenio que las americanas; diez veces menos.

El selenio es un oligoelemento, un metaloide que en diminutas cantidades permite a nuestro organismo realizar ciertas funciones químicas, aunque en realidad su índice de letalidad es superior al del arsénico. Interviene en el ciclo de Krebs y en diferentes procesos relacionados con la actividad cardíaca, defensa celular contra agentes oxidantes, el sistema inmunitario y demás. También neutraliza los metales pesados como el mercurio, el plomo, el arsénico y el cadmio. Se encuentra en el marisco y en pescado, setas, cebada, huevos, ternera, levaduras, nueces, piña, cebolla, tomates, bróccoli… pero su abundancia en vegetales depende obviamente de los terrenos donde éstos han sido cultivados.

Así que la idea es, mediante un proceso de “biofortificación agronómica” (esto es, fertilizar los terrenos de cultivo de cereal con selenato sódico) las plantas absorben un 10% más de este metaloide, que se revierte en el grano cosechado.

Como la cerveza es de por sí una bebida alimenticia con interesantes propiedades (dejando de lado el factor social, tema borracheras y todo eso) qué mejor forma de  incrementar la dosis en la dieta humana e incluso animal, ya que los desechos del cultivo alimentan al ganado previniendo estados carenciales y enfermedades como el músculo blanco.

Biofortificación agronómica de los cultivos: el caso del selenio en España, en Innovagri

Visto en SINC.

publicado el 12 julio, 2015
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Imagen generada por la RNA de Google sobre una preexistenteHace algunas semanas se van viendo por la red los resultados de un proceso que se define, más o menos espectacularmente, como “los sueños” o “el arte” de una inteligencia artificial. Son unas imágenes de síntesis inquietantes y repulsivas, cuajadas de ojos y texturas fluidas, sin forma concreta; se diría un cruce entre una obra de Bacon y una de Giger. Pero, ¿qué hay detrás de esto? Dejemos claro que de momento no hay ninguna IA operativa, al menos tal como la imaginamos (Skynet o HAL9000) ni tampoco sueñan o pintan cuadros. Pero sí son capaces de mostrarnos lo que han aprendido.