publicado el 29 septiembre, 2014
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El pulque, suplemento dietéticoseeh

Un grupo de arqueólogos ha rastreado restos de pulque en vasijas procedentes de Teotihuacán, la antigua capital mesoamericana (50-650 d.C.); desde luego es el testimonio más antiguo de la elaboración y consumo de esta bebida alcohólica. Su planteamiento es que, en un entorno tan áspero y dependiente de las variaciones climáticas, estos pueblos utilizaban el jugo fermentado como una conserva para los momentos de mayor escasez alimentaria por malas cosechas. De hecho, también en Egipto y Mesopotamia usaban ese “complemento alimenticio” que es la cerveza, que aunque no duraba mucho, se hacía con pan duro: una forma de reciclar. Pero no quiero imaginarme esas mañanitas teotihuacanas, después de una cena a base de tequila casero y con el estómago vacío. ¡Una resaca de mil demonios!

El pulque se fabrica a partir del jugo fermentado del maguey, especialmente el conocido como maguey pulquero (Agave atrovirens); el tequila sin embargo se obtiene del cocimiento del corazón, fermentación y destilación de la A. tequilana; el mezcal, de A. Angustifolia; y el bacanora, de A. yaquiana.

Noticia en Agencia SINC.

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Xianshou songae, un mamífero jurásico parecido a una ardilla (imagen: Zhao Chuang)Es curioso ver cómo algunos conceptos de la ciencia popular se retrotraen a los conocimientos oficiales de hace cincuenta años. Por ejemplo, cuando se habla de aves y mamíferos, la creencia popular es que aparecieron después de la extinción de los dinosaurios en el Cretácico; o que su existencia previa era la de unas criaturas diminutas y retraídas dominadas por los reptiles gigantes. Esta imagen ha cambiado notablemente en cuanto a las aves, y ya vemos pájaros volando en torno a los dinosaurios y no sólo un maltrecho Archaeopteryx escondido en una rama.

Pero la idea de mamíferos más desarrollados que un ratoncito escarbando junto al nido de un Coelophysis o un Iguanodon resulta extraña; y sin embargo sabemos desde hace mucho que hubo abundancia de ellos en el Jurásico (los pantoterios, ahora clasificados en distintos grupos) e incluso en el Triásico (Morganucodon, con aspecto de musaraña) lo cual remonta la estirpe mamífera a 230 millones de años atrás, casi al mismo tiempo que los primeros arcosaurios -origen de dinosaurios, cocodrilos y pterosaurios. No conocemos fósiles transicionales entre los reptiles mamiferoides del Pérmico y estos animales, pero ya aparecerán.

Estos nuevos fósiles procedentes del Jurásico de China nos replantean el desarrollo y modo de vida de los mamíferos que convivieron con los dinosaurios: Xianshou songae, una de las tres especies descritas, era un haramíyido arborícola similar a una ardilla con una larga cola con una morfología bien adaptada a su medio. Estos esqueletos completos y bien conservados nos hablan de unos animales que habían evolucionado rápido y que ya ocupaban varios nichos ecológicos diversificados en los bosques jurásicos hace 160 millones de años.

Three new Jurassic euharamiyidan species reinforce early divergence of mammals, en Nature
Noticia en National Geographic.

publicado el 28 septiembre, 2014
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No es una célula madre ingenua. Es para hacer bonito el artículo solamente.Un equipo de la Universidad de Cambridge liderado por el doctor Austin Smith ha anunciado el descubrimiento de un nuevo tipo de células madre totalmente inédito… que han creado ellos mismos. Estas células -nunca observadas en la naturaleza- han sido bautizadas como células madre ingenuas, y son aún mejores para la elaboración de todo tipo de tejidos y órganos que las conocidas pluripotenciales.

Las pluri, extraídas de embriones u obtenidas mediante procesos específicos a partir de otro tipo celular, son capaces de ser orientadas a la formación de un órgano dado; pero llevan en su núcleo vestigios de su destino original bajo la forma de genes activados o desactivados para, digamos, la elaboración de un pulmón o un folículo piloso. La activación de estos genes se realiza mediante metilación, un proceso de marcado químico natural del ADN.

publicado el 25 septiembre, 2014
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Este blog tiene clasificadas las entradas por categorías, que corresponden a los iconos que están a la izquierda del título. Creé la categoría “El Cubito” hace tiempo para definir esas novedades que te arrojan un cubo de agua fría sobre un tema intrigante, y generalmente se aplica a fenómenos paranormales y forteanos clásicos. Es horrible ver cómo todos los misterios que me fascinaron desde la infancia -el poder momificante de las pirámides, los aviones de Denderah, el caso Ummo, el horror de Amityville- se van desmoronando en explicaciones prosaicas y timos vergonzantes; tal vez por ello me gusta compartir esa decepción con todos vosotros, aunque también porque prefiero una verdad aburrida a una mentira interesante. Para fantasías bien hiladas, leo una novela.

Pero no sólo lo paracientífico está invadido de confusiones y mentiras: la ciencia oficial, por muy bien estructurada y planificada que esté, también se equivoca. Estas semanas pasadas han ocurrido algunas buenas, con el detalle diferencial que los buenos investigadores reconocen sus fallos e intentan aprender de ellos.

publicado el 23 septiembre, 2014
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Vuelvo a mis memorias de África para contar algo que pasó camino de los montes Virunga.

Gorilas-1

publicado el 14 septiembre, 2014
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Spinosaurus, reconstrucción clásicaSpinosaurus aegyptiacus es un dinosaurio del Cretácico del norte de África conocido desde principios del siglo XX, aunque las descripciones están basadas en esqueletos parciales. Pudo ser el más grande de los terópodos, y en Jurassic Park III aparecía como el “malo” de la película venciendo en su propio terreno a un T. rex. Por supuesto, en esta producción se contaba con datos del momento y el espinosaurio se veía como un animal terrestre bípedo.

Spinosaurus, holotipoPor la complexión de su cráneo, sin embargo -similar a la cabeza de un cocodrilo, con un hocico estrecho y retorcido con dientes sobresalientes- se supuso que debía tener una dieta de peces; otro rasgo singular consiste en las larga apófisis vertebrales que constituyen el soporte de una hipotética “vela” membranosa, o tal vez una giba. Pero para darnos una idea de lo hipotético de todo esto, la reconstrucción del animal se basa en escasísimos restos: el hocico, unas falanges del pie, varias vértebras. Incluso las reconstrucciones de esqueletos que se ven en algunos museos son puramente especulativas. Lo cierto es que es una cosa muy común en fósiles de vertebrados: hace poco hablábamos del misterioso Deinocheirus, del que sólo se conocían sus garras delanteras.

Nizar Ibrahim y su equipo de la Universidad de Chicago han estado trabajando sobre los ricos terrenos fosilíferos conocidos como lechos Kem Kem -en el Sahara marroquí- y consiguieron recoger muchas más piezas del esqueleto, sobre todo de las extremidades. Las nuevas reconstrucciones ajustadas nos presentan a una criatura menos parecida a un terópodo “clásico” y más a un cocodrilo: patas traseras más pequeñas, posición cuadrúpeda, cuerpo alargado y serpentiforme. Según estos datos, el espinosaurio sería un animal de vida casi totalmente acuática, con una columna vertebral adaptada a la captura de presas bajo el agua. Y anatómicamente sería casi imposible que se desplazara en tierra de forma bípeda.

spinosaurus_esqueletoLos huesos de las cortas patas traseras no son huecos, sino macizos, permitiendo equilibrar el peso bajo el agua. Los orificios nasales están en una posición elevada, como también corresponde casi siempre a una adaptación acuática. Aunque no hay pruebas de ello, es muy posible que el espinosaurio predara sobre la fauna de peces pulmonados y tiburones de río que habitaban el ecosistema palustre de pantanos y manglares que constituía el Sahara hace cien millones de años.

Visto en New Scientist.