publicado el 11 diciembre, 2014
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Buitre orejudo, Torgos tracheliotusBuitres; tal vez el más conocido de los animales carroñeros, aunque hay muchos a distintos niveles desde vertebrados a insectos, gusanos y bacterias. Pero de alguna manera nos parece normal que una mosca pueda chupar excrementos y seguir tan a gusto. Sin embargo un animal más complejo como un buitre o una hiena tiene un aparato digestivo como el nuestro. ¿Por qué nosotros comemos un pescado de anteayer y nos da una gastroenteritis, mientras estos bichos comen cosas podridas y sólo engordan y crecen? Veamos.

Lo primero es analizar lo que comen. El buitre es un ave cosmopolita, con diferentes especies (los del Viejo y Nuevo Mundo pertenecen a diferentes familias, pero se parecen por convergencia). Muy especializado en su oficio, es un excelente volador que usa las corrientes térmicas para planear tranquilamente y barrer grandes extensiones de territorio en busca de comida. Su vista es también buena por necesidad, así como su olfato. Generalmente todas las especies han desarrollado un cuello largo y articulado y cabezas calvas, ideales para penetrar en los cadáveres. El cuero de un búfalo puede ser extremadamente difícil de perforar, y si el cuerpo no ha sido desgarrado por un depredador es difícil acceder a la carne; con lo cual el ave pica a través de los orificios naturales -como hemos dicho, la cabeza está adaptada para ello.

publicado el 10 diciembre, 2014
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Piedra grabada de Blombos, SudáfricaHace un par de años publicábamos el hallazgo de la primera obra de arte no humana a considerar: unas pinturas de focas en la cueva de Nerja (España) atribuibles a Homo neanderthalensis. Esto era controvertido porque se supone que Homo sapiens sapiens (nosotros) es el primer primate con suficiente desarrollo intelectual y social como para elaborar arte, en el sentido de representaciones esquemáticas de la realidad hechas a propósito. Sapiens tiene unos 140.000 años, y las primeras pinturas reconocidas serían las de la cueva de Blombos en Sudáfrica, unas marcas geométricas sobre piedras (también algo de artesanía en conchas) con 100.000 años de antigüedad*. He aquí una foto para hacerse una idea de este primer intento de hacer algo bonito.

Ahora bien, un equipo de investigadores ha encontrado en un vertedero de almejas habitado por Homo erectus en Trinil (Java) una serie de conchas que demuestran un trabajo fino y deliberado. Y el vertedero tiene medio millón de años. ¿Objetos fuera de su tiempo? No, más bien una lección de humildad.

publicado el 9 diciembre, 2014
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Acanthocystis turfacea, el alga habitualmente infectada por el virus.Es sabido que hay virus capaces de saltar la barrera entre especies, como ocurre con la gripe aviar o el ébola. Ahora los científicos han descubierto que un virus que habitualmente infecta algas verdes ha pasado a los humanos, provocando disminuciones en la capacidad cognitiva. Y hay muchos infectados.

Este patógeno, el clorovirus ATCV-1*, está presente en algas verdes y por tanto en aguas dulces y océanos de todo el mundo, pero nunca se había pensado que atacara al hombre. Sin embargo, en una investigación de las universidades Johns Hopkins y Nebraska encontraron infecciones del ATCV-1 mientras realizaban una estadística microbiana en las gargantas de un grupo de estudio (adultos sanos) que además estaban siendo sometidos a unos tests de capacidad cognitiva.

publicado el 8 diciembre, 2014
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Complejo templario de Baalbek. Arriba a la izquierda, el Templo de JúpiterDentro del catálogo de OOPArts que vengo reseñando hace algún tiempo -me refiero a esos objetos arqueológicos misteriosos que parecen estar fuera de lugar cronológica o geográficamente- aparecen los Monolitos de Baalbek. Estos impresionantes bloques de piedra caliza y forma oblonga están situados en un yacimiento romano al este del Líbano, a 1150 metros sobre el nivel del mar, que corresponde con la antigua ciudad fenicia dedicada al dios Baal. Más adelante, durante la ocupación griega y luego romana, el lugar albergaría un complejo de templos muy importante dedicados a dioses del panteón grecolatino.

Los bloques que nos ocupan están en la base del Templo de Júpiter erigido por Augusto en el 27 a.C. El gigantesco edificio se acabó bajo Nerón sobre el año 60 d.C. y es uno de los templos más impresionantes de la antigüedad. La base sobre la que se erigieron las enormes columnas (actualmente, sólo quedan seis en pie) es la del templo de Helios, de época helenística, y tal vez ya estuviera allí en un templo anterior dedicado a Baal. En esta base aparece lo que se ha El Trilithon en la base del Templo. Nótese el tamaño de las personas arriba.denominado el trilithon: tres piedras talladas, grandes como un contenedor y de 750 toneladas cada una. Otro bloque aún más grande se encuentra en la cantera cercana: 21,5 metros de largo por 4,3 de sección cuadrada. La llaman ḥaǧar al-ḥublā, Piedra de la Embarazada.

En principio no hay problema tecnológico en el tallado in situ de un bloque de piedra con la tecnología romana (o griega, o cananea): es cuestión de tiempo y mano de obra. La cosa se complica cuando hablamos del transporte de esos bloques de 750 t., o las 1000 t. del que quedó en la cantera; los bloques más grandes de las pirámides de Gizeh llegan a las sesenta t., lo normal son 2,5 toneladas. ¿Se podría mover esa mole incluso con la tecnología actual? El caso es que sí, y con la del siglo XVIII: la Piedra del Trueno (base del monumento a Pedro el Grande) 1500 toneladas, desde Finlandia a San Petersburgo, con materiales prácticamente idénticos a los que tenían los romanos: poleas, sogas, y estructuras de madera.

La cantera de Baalbek con el nuevo monolito a la derecha. Imagen © Deutsches Archäologisches InstitutLa idea es que el bloque final se empezó a tallar pero al final no hizo falta y por eso no se siguió la tarea. De hecho, este verano el Deutsches Archäologisches Institut estaba excavando en la cantera y descubrieron otro bloque aún más gordo: 1650 toneladas, enterrado justo al lado de la Piedra de la Embarazada. Este nuevo bloque se ve en rústico y parece que no se acabaría el tallado hasta después del transporte, para evitar su rotura.

Largest ancient stone block discovered in Baalbek, en Archaeology News Network

El traslado del Trilithon, en lamentiraestaahifuera.com

publicado el 5 diciembre, 2014
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Cinturones de Van Allen y escudo plasmasférico La Tierra es un enorme imán, gracias a su núcleo ferroso que gira generando un campo magnético potente. Aparte de ayudarnos a la orientación, sirve para protegernos de partículas nocivas (cosa que ya hemos visto que no ocurre en Marte, tal vez un impedimento para la terraformación peor que la falta de agua). La forma más conocida de este escudo son los cinturones de Van Allen, descubiertos en 1958. Este campo de fuerza doble en forma de donut retiene plasma solar -formando las conocidas auroras boreales- y partículas cargadas por radiaciones cósmicas. De hecho la mayoría de los satélites y vuelos tripulados intentan mantenerse bajo la protección del cinturón (en órbitas bajas por entre 200 y 2000 km de la Tierra) para evitar estas radiaciones, que en algunas partes son molestas y hasta peligrosas, como en la Anomalía del Atlántico Sur. En este sitio se descubrió en 2011 la presencia de una banda de antimateria natural, constituida por antiprotones.

publicado el 24 noviembre, 2014
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Nuke them from orbitEl tema de por qué Marte está muerto siendo tan parecido a la Tierra es algo que lleva más de cien años dando vueltas. La antigua teoría de la pérdida de agua debido a su escasa gravedad -que viene de cuando Schiaparelli descubrió esas líneas en su telescopio y las denominó canali, llevando a otros a pensar en auténticos canales de irrigación creados por una raza moribunda-, la escasa magnetosfera, un calentamiento global desmedido (los terrores culturales siempre son los nuestros). Ahora se añade una nueva teoría: hace millones de años, una raza alienígena realizó bombardeos masivos sobre el planeta rojo aniquilando la civilización marciana y de paso la biosfera del planeta.

En 2011, el doctor John Brandenburg remitió un artículo a la 42ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria; este artículo trataba de explicar la abundancia de uranio, potasio y torio en la superficie, así como la presencia de radioisótopos en la atmósfera (explicados normalmente por la irradiación del planeta, desprotegido de atmósfera y magnetosfera). Su propuesta era que -de la misma manera que en la Tierra- la geología marciana habría dado lugar a la aparición de reactores nucleares naturales (RNN): grandes acumulaciones de material radiactivo que llegan a entrar en un estado de fisión controlada, ardiendo durante millones de años.