La semana pasada Teherán anunciaba el lanzamiento de una prueba espacial, un cohete Kavoshgar lanzado desde alguna plataforma secreta conteniendo varios seres vivos -dos tortugas, lombrices y un ratón-. La utilidad del lanzamiento era básicamente ver si el cohete llegaba a destino, y si podía retransmitir datos de vuelta a Tierra; aparte del punto político que representa por una parte ser una nación con carrera espacial y por otra, capaz de hacer lanzamientos de misiles intercontinentales. Una inmadurez.
Obviamente las demás naciones con capacidad nuclear/espacial arrugaron las cejas y reaccionaron con igual inmadurez; personalmente ya me parecía ofensivo que un país como la India se moleste en tener satélites y armas nucleares teniendo a su población como la tiene, así que esto resulta molesto más bien pensando en las tortuguitas y compañía. Ya podían haber enviado una sonda robot. Pero el mejor titular es el que puso el Times de Londres: “Irán lanza exitosamente al espacio una lata de gusanos“.
A la noticia del descubrimiento de las huellas más antiguas dejadas en el lodo precámbrico en Canadá habría que hacerle un inciso: sí hay cosas vivas que pueden desplazarse sin estar muy organizadas. En la foto de la izquierda, Syringammina fragillissima.
Esta hermosa criatura es un xenofióforo -en griego: El Que Porta Cuerpos Extraños- y forma parte del grupo de los Foraminíferos, cuyos delicados esqueletos han formado cordilleras enteras en nuestro planeta. Syringammina está compuesto por una sola célula de un tamaño entre una pelota de golf y una sandía pequeña; y aunque se descubrió su existencia hace tiempo (en la expedición del Triton en 1882) poco sabemos de estos seres. No se sabe qué come; posiblemente haga pasar agua con nutrientes por sus muchas vacuolas y pliegues. Segrega un moco pegajoso con el que van agregando conchas, arena y trocitos de cosas mientras ruedan por el fondo -como el juego Katamari Damacy- creando así una coraza protectora. Pero son tremendamente frágiles, y ningún ejemplar recogido ha sobrevivido mucho.
No se sabe cómo se reproduce: los foraminíferos suelen alternar entre reproducción sexual y asexual (y luego los humanos nos creemos originales!) pero nadie ha visto a estas pelotas copulando o escindiéndose en dos.
También les gusta acumular cristales de sulfato de bario. Tal vez formen parte de su red para criar bacterias, una de las posibles formas de alimentación que se supone que tiene. No necesitamos remontarnos a las misteriosas criaturas de Ediacara para descubrir lo poquito que sabemos de este mundo…
Visto en Cais de Gaia.
Esto es lo que sale al intentar ver un vídeo de National Geographic en una web que no voy a mencionar (porque no me acuerdo). Seguro que alguien le ha dado al botoncito ahora mismo; pues no, es una captura de pantalla. Prrr.

Esto es de otro vídeo de National Geographic, que sí puede verse en mi país. Ahora, que me lo expliquen: ¿Por qué uno sí y otro no?
Aparentemente los efectos especiales del Star Trek original no estaban tan desencaminados después de todo: Titán, la luna de Saturno , se ve borrosa a causa de su atmósfera gruesa.

Y hoy recibimos del Hubble las imágenes más claras obtenidas jamás de Plutón, el no-planeta más lejano del Sistema Solar; realmente parece una pelota de plastilina desenfocada a propósito (o un render mediocre hecho para probar una textura).

(©photo: NASA/Hubble Telescope)
Echad un ojito a las preciosas imágenes tomadas por la sonda Cassini.
Hace poco aparecieron en una cantera de Polonia las huellas del tetrápodo más antiguo conocido (o más bien desconocido, ya que sólo nos queda de él las marcas de patas en el barro). Bien, ahora para superarlo tenemos el surco más antiguo descubierto hasta el momento, un canalillo dejado por algún organismo de la misteriosa fauna del Vendiense de hace 565.000.000 de años.
La fauna de esa parte del Precámbrico -llamada de Ediacara por un importante yacimiento australiano- es misteriosa no porque haya extraterrestres o fuerzas sobrenaturales implicadas, sino porque fue un ramal de la evolución que no se parece a nada que haya sobrevivido después: sus huellas aplastadas en algunos yacimientos finos son lo único que nos queda, sombras de un orden que pudo haber sido y acabó desapareciendo.
Las huellas parecen el rastro de una babosa, y debieron haber sido producidas por algo no más grande que eso. Encontradas en Mistaken Point (Canadá) dan poca información a primera vista, pero algo queda claro: en aquellas épocas tan tempranas, las cosas vivas ya disponían de sistemas locomotores con los que controlar su desplazamiento, léase músculos-válvulas-o lo que sea.
Noticia en New Scientist.
Aparte del porno, los dos mayores componentes de Internet son: gatos y Star Trek.
(avistado en BoingBoing)






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