A veces me siento como en uno de esos viejos episodios de Star Trek, con civilizaciones caricaturescas que nos daban obvias enseñanzas morales. Pero la tripulación de la Flota lo tenía fácil: cuando llegas a un mundo que se basa en las novelas de gangsters para elaborar sus leyes, u otro en que la gente es mitad blanca mitad negra y se pelea con los que van pintados al revés, simplemente aplicas la Directriz Principal (no interferir en los asuntos de otras civilizaciones) y dejas a los aliens que se cuezan en su propio caldo.