Las casualidades me obsesionan. Cuando dos o tres acontecimientos sin relación se hilan elegantemente en tu camino, el concepto de “coincidencia” es la explicación más racional: no hay relación entre ellos aparte de la capacidad de tu cerebro para vincularlos, ya que los primates estamos especialmente condicionados para la búsqueda de patrones. Lo que nos hace inteligentes nos vuelve también supersticiosos. Esto no quita que los sucesos están ahí y realmente se han aparecido uno detrás de otro… ¿Cuáles son las posibilidades de que un Papa lea su discurso de dimisión y un rayo caiga en la cúpula del Vaticano? Lo peor es que la explicación esotérica es igual de floja; se trata de poner cara de listillo y decir: “no existen casualidades, sino causalidades” o “Todo tiene un sentido…” Bueno, ¿Y cuál es? Unos y otros no hacen más que definir la pasmosa ignorancia que tenemos acerca del fenómeno.

Pues quiero compartir una casualidad inquietante…

url-1Hace un par de meses me compré un lector de e-books Kindle (estaba de oferta) y lo llené con varios libros que llevaban tiempo almacenados en mi disco duro. Uno de ellos era El Misterio de las Catedrales, de Fulcanelli. El libro va de Alquimia, la protociencia que buscaba entre otras cosas la purificación de la prima materia (también hacían remedios, licores de calidad, homúnculos y libros con muchos dibujitos). De más está decir que el libro no cuenta nada, lo cual me picó un poco y me llevó a releer la Alquimia de Burckhardt y un par de tomos más a ver si entendía algo.

Mientras tanto, me entero que empiezan a emitir un remake de Hagaren no Rekinjutsushi o El Alquimista de Acero, una serie de anime remotamente basada en el tema (tiene tanto de alquimia como El Guerrero Americano de ninjutsu) que había visto hace unos años.  Divertido!armstrong

Un amigo me pide apoyo con un tema de Historia del Arte, y me pongo a recopilar cosas sobre Gaudí. ¿Sabíais que su obra está repleta de simbología alquímica (atanores, heptagramas, el lapis philosophorum)? Yo no tenía ni idea.

Me bajo el podcast del programa La Rosa de los Vientos: los contertulios se ponen a hablar de alquimia. Vaya.

Quedo con gente para tomar algo. Venga, decidme dónde: en La Mazmorra (C/ Pablo Iglesias). Hace algún tiempo se llamaba La Taberna del Alquimista. (Uf, no le des más vueltas)

Otro podcast que había desaparecido por cambio de nombre, Detectives del Misterio, reaparece como Cuadernos de Bitácora y sacan al tirón tres tertulias. La primera ¿adivináis? Dos horas y media de alquimia. En su emisión del dos de marzo, Espacio en Blanco emite un monográfico sobre alquimia.

Obviamente cada uno de estos contactos incrementaba mi información sobre el viejo tema, lo cual me exponía cada vez más a cosas relacionadas; así que no voy a incluir en este grupo referencias recientes al Graal como lapis exilis (es decir, la Piedra Filosofal), los carteles de Compro Oro, u otros libros que me han rozado las pestañas (hablo de ti, Paulo Coelho!). Pero vamos, si creyera en señales, sólo falta que me toque a la puerta el enigmático visitante con los polvos de proyección.

Habrá algún post más sobre alquimia, supongo. El tema tiene chicha.