Hace años, en una de las películas de la saga Star Trek (Misión: Salvar la Tierra), se narraba cómo dos de los tripulantes – el ingeniero Montgomery Scott y el doctor Leonard McCoy, para ir al detalle – deambulaban en una Tierra del siglo XX en busca de material de construcción para la nave, concretamente placas de metacrilato para construir una inmensa pecera. Las conseguían tratando con el dueño de una empresa a cambio de la fórmula estructural del aluminio transparente, un exótico polímero de resistencia inimaginable usado en el futuro para las ventanillas del casco de las naves. Era un relato bastante humorístico, como el resto de la película: en él se insinuaba que la fórmula no afectaría el desarrollo del futuro, ya que sin duda la compañía la conservaría en secreto durante años para explotarla comercialmente en el futuro.

Acabo de descubrir en este sitio que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos está ensayando un nuevo tipo de “armadura transparente”, muy superior a las actuales.”Está a años luz del cristal” dicen desde la base de Wright-Patterson, entusiasmados, de este compuesto cerámico de oxinitruro de aluminio

Sin palabras.

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