Un raro hallazgo en los restos de la ciudad antigua de Gabii, ahora extrarradio de Roma: un ataúd de plomo cerrado, de casi 500 kilos de peso. El objeto fue encontrado en la campaña del verano pasado y su singularidad está en el enorme tamaño y que está cerrado, tal vez guandando en su interior valiosa información de la época.

Normalmente los romanos incineraban a sus muertos, dejando las inhumaciones para los pobres y los esclavos. Hacia el segundo siglo d.C. se hizo más popular el enterramiento, y hay ejemplos de ataúdes de plomo romanos del siglo segundo al cuarto; pero una pieza de este volumen implica un gasto importante y seguramente el cuerpo contenido debía tener una relevancia especial. Está en proceso un análisis del sarcófago mediante endoscopía, termografía y RM (obviamente radiografía no puede ser). En otros tiempos, lo hubiésemos abierto con una palanca.

Más información: Gabii project, de la Universidad de Michigan.