Esto es de un sueño, o pesadilla, que tuve la semana pasada. Era tan vívido, o mejor dicho, estaba tan bien estructurado y ambientado que al despertarme –05:13 AM!– cogí bloc y boli y me puse a hacer una especie de storyboard. Tiene sus incongruencias y esto es un apunte rápido, pero creo que tiene la atmósfera de aquel sueño. Se puede agrandar  picando en cada dibujo.  Ahí va.

El sueño no tiene ningún sentido histórico: los japoneses no usaron bombarderos para invadir Shanghai, cosa que ocurrió en 1937 (aunque en 1931 ya habían ocupado el Manchukuo). La guerra acabó con el verano, pero en 1945: aún faltaba mucho. Yo parecía ser consciente de que estaba como de paseo en el pasado, pero no en un sueño, y la sensación de horror e impotencia al acercarse esas nubes anaranjadas fue espantosa. Un detalle curioso es el de los aviones, cuya silueta extraña y de alto morro me recordaba los Lancaster ingleses: investigando (después de despertarme) resulta que Japón sí fabricó un bombardero con este aspecto, el Kawasaki Ki-91. Era un bombardero cuatrimotor de largo alcance que podría haber cruzado el Pacífico si se hubiera llegado a fabricar… pero los B-29 americanos arrasaron las fábricas antes de que el primer prototipo llegara a volar. Así pues, he soñado con una escuadrilla de aviones fantasma.

Y sí, tengo un edredón naranja con lunares que ya ha salido en alguna otra ocasión.

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