Mujer Araña + bondage!De todos es conocido el fenómeno del canibalismo sexual, en que la hembra se come al macho. Entero. Generalmente este fenómeno se constata entre algunos artrópodos, como la popular mantis religiosa (fam. Mantidae) y algunas arañas (Metellina segmentata). Ahora un estudio cruel ha probado que tal vez, otras especies tengan la misma costumbre post-cópula, pero no sea evidente porque los machos han evolucionado para superarlo. Ciertamente un fenómeno inusual.En cuanto al sentido o utilidad de esta práctica, tal vez sea proveer a la hembra de nutrientes extra para criar; se sabe que algunos machos de arañas traen “regalos” envueltos en mucha tela para que la hembra los desenvuelva y se los coma, tiempo que aprovechan para copular a toda prisa. En este caso el macho ofrece un sacrificio alternativo a sí mismo, sin perjudicar la alimentación de su cónyuge. Otros géneros, como la citada Metellina, lo que envuelven es a la hembra. Realizan unas “ataduras” con seda ligera, y copulan a toda velocidad ya que la hembra es totalmente capaz de liberarse en cualquier momento, aunque durante un tiempo se queda prisionera. Es como si se tratara de un ritual pactado; tal vez hace generaciones la seda era más fuerte y la hembra moría (poco práctico) o era débil pero la araña se soltaba enseguida y se comía al macho (tampoco nos sirve) hasta que al final llegaron a este equilibrado juego.

Pisaurina mira + bondage!El caso que nos ocupa hoy va de otra especie, la araña vivero (Pisaurina mira) llamada así porque la hembra lleva consigo el paquete de huevos hasta que eclosionan y luego les teje una “guardería” a las arañitas en la que viven hasta que pueden valerse por sí mismas. Resulta que los machos son más o menos del mismo tamaño que las hembras, tienen las patas más largas y hacen el juego de asalto-ataduras-cópula.

Las dos autoras del trabajo, Alissa G. Anderson y Eileen A. Hebets, decidieron taponar la glándula de seda del macho con silicona a ver qué pasaba. Resulta que la mayoría de las veces acababa siendo atacado y comido por la hembra. Estadísticamente, los machos con suficiente cuerda y piernas largas tenían más posibilidades de copular y vivir para contarlo. Un poquito obvio, pero revelador: sin duda la costumbre existe en muchas otras especies encubierta por el hecho de que los machos han dado con un sistema de autoprotección. Pero basta un simple desliz -o la intervención de fuerzas femeninas superiores, como en este experimento- para que su destino esté sellado.

Iba a incluir este dibujo de Humon, pero prefiero que veáis la galería completa de esta dibujante danesa que ha ilustrado muy bien algunas relaciones sexuales zoológicas que algunos considerarían… perturbadoras.

Benefits of size dimorphism and copulatory silk wrapping in the sexually cannibalistic nursery web spider, Pisaurina mira en las Letters de The Royal Society

Comparte!