Brian W. AldissUno de los grandes escritores de ciencia-ficción que quedaban de la época dorada, Brian W. Aldiss, ha muerto esta semana pasada justo un día después de su 92 cumpleaños. Inglés y nacido en 1925,Aldiss empezó a leer (y escribir) desde muy pequeño, descubriendo a los clásicos (Wells, Heinlein, Dick). Tras participar en la II Guerra Mundial en el frente birmano, montó una librería en Oxford y paralelamente enviaba relatos para ser publicados en revistas, hasta que en 1957 se dedicó a la escritura a tiempo completo -ya que realmente detestaba el trabajo de librero-.

Sus relatos no entran en la ciencia-ficción dura, sino que se acercan más a la introspección y el desarrollo de personajes que son desencadenados por eventos inusuales (al estilo de Ciudad de Simak o las Crónicas Marcianas de Bradbury). Un mundo en el que la Tierra deja de girar y la humanidad decae lentamente… un robot programado para amar que es rechazado… la historia de un planeta y sus razas a lo largo de siglos… la humanidad enfrentada a una epidemia de infertilidad…

Además de novelas (Viaje al infinito, Invernáculo, Los oscuros años luz, la trilogía de Heliconia), escribió muchos relatos cortos (El árbol de saliva, Los superjuguetes duran todo el verano*) y también antologías de otros autores. Hay algún experimento en relatos de viajes (Cities and Stones: A Traveller’s Yugoslavia) y poesía (Home Life With Cats) pero su producción básica consiste en ciencia ficción por la que fue premiado con dos premios Hugo, un Nebula, y un John Campbell. Nada despreciable, ya que estos galardones son los más importantes del género. Aunque el verano se acaba, es un buen momento para homenajear a Aldiss leyendo alguna de sus obras!

* que fue la base de la película de Spielberg Inteligencia Artificial.

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