Otra de esas deliciosas anécdotas de inmobiliarias. Un agente de la inmobiliaria lleva a un cliente a visitar una casa en el centro de Inglaterra, que apenas llevaba una semana en el listado. Cuando llegan se encuentran en el salón al antiguo propietario, ahorcado con un cinturón. El tipo, de 40 años de edad, acababa de heredar la propiedad de su madre, fallecida poco antes.

Lo terrorífico del caso es que la casa valía 350.000 libras (unos 500.000 euros).

Vía BoingBoing