Teleplastias

Una teleplastia, en lenguaje parapsicológico, es una manifestación material de una fuerza sobrenatural en forma de imagen que puede ser de tipo fotográfico o esquemático (la psicografía, por otra parte, se refiere a los fenómenos de escritura y dibujo automáticos generados por ciertos mediums en estado de trance). El fenómeno de las Caras de Bélmez se encuadra dentro de esta definición, aunque sus causas son inciertas. Yo recuerdo el caso desde sus publicaciones iniciales en Mundo Desconocido y otras revistas allá por los ’70. Brevemente, es algo así:

En casa de María Gómez Cámara, una señora que vivía en la calle Real, 5 del pueblo de Bélmez de la Moraleda (Jaén) se habían formado una serie de rostros esquemáticos en el suelo de cemento. Estos rostros reaparecían al ser arrancados, y se formaban lentamente sobre el cemento sin intervención humana. El origen sobrenatural de las psicografías (o teleplastias, si la hipótesis es correcta) se podría rastrear a restos humanos del cementerio medieval que yace bajo la casa, en combinación con corrientes de agua subterráneas que convierten este punto preciso en un foco de energía psíquica.

Luego, varios análisis concluyeron que las caras mostraban trazas de pincel y residuos de pigmentos químicos afines a colorantes comunes en la industria, clasificando todo el fenómeno inmediatamente como fraude perpetrado por personas afines a doña María y casi seguramente sin conocimiento o participación de esta última. Todo el impacto sobrenatural de las Caras de Bélmez quedó reducido a un eco que aparece y desaparece según el momento. Y así siguió la cosa durante estos 41 años. (más…)

Pateando el desierto

Esta semana pasada he estado acercándome al desierto de Tabernas aprovechando que lo tengo cerquita y que es la mejor época para visitarlo. En verano la insolación y la temperatura lo hacen ciertamente molesto; aún así acabé rojo como una manzana y bastante cansado. Deben ser los años… el rodaje.

Iba a hacer un experimento pedológico (no, no va de niños sino de suelos: un día escribiré algo sobre la terra preta del Amazonas y las implicaciones arqueológicas que puede tener, ya que de una forma vaga apoya la hipótesis de Fawcett sobre una civilización X. Pero esa es otra historia.) Como he dicho, iba de paseo también y me puse a experimentar una vez más con las fotos digitales infrarrojas, esta vez sin mucho éxito.

En esta foto que abarca todo el ancho de la Rambla de Tabernas se puede ver al fondo el observatorio de Calar Alto, mucho más nítidamente que en la vista de espectro normal; esto es porque el IR elimina el reflejo atmosférico completamente, mucho más que un polarizador, dando ese aspecto de “planeta sin atmósfera”. f 5.6, 10″, 400ASA. He puesto alguna foto más, incluyendo el panorama normal, en mi flickr. (más…)

Fotos viejas

Con las mudanzas aparecen cosas raras y una de ellas fueron estos negativos que creía perdidos hace muuuucho tiempo. Corresponden a un viaje que hice a Egipto, la primera foto es de El Cairo y las otras dos corresponden al complejo templario de Karnak en Al-Uqsur (en las columnas se ven repetidos los cartuchos de Heqa-maat-ra Setep-en-amun, Ramsés IV*, o sea que es en el templo de Khonsu; y los obeliscos son los de Hatshepsut y Tutmosis I, que están en el Cuarto Pilono del templo)

Friend ObelisksKarnak

* Me he tirado un rato estropeándome la vista porque pensaba que esto era de la parte de Ramsés II, User-maat-ra setep-en-ra, porque el jeroglífico del cartucho es casi igual sustituyendo el caracter del cetro heqa (=príncipe) por el cetro wsr con cabeza de perro (=poderoso). Tengo que repasar mis estudios.

Los toros de bosque, parte II

(continuará…)

Esto ya tiene la estrategia de Scheherezade: enganchar una historia con otra. Prometo que no hay mucho más.

El lugar resultó ser un lago llamado Embalse de la Cuerda del Pozo (el link lleva al pueblo más cercano, el lago está a la izquierda) y el bosque de pinos en algunos tramos quedaba sumergido por la extensión de agua. Resultaba bastante surrealista, por no hablar del maldito rebaño de toros.

Y, ¿qué estaba haciendo la vaca?

El animalito se lamía los intersticios entre las ubres y los muslos -los sobacos traseros digamos- con una destreza y un equilibrio más propios de un gato que de una bestia de 700 kilos. Igual es que llevaba una de esas pulseras de plástico con hologramas.