Crisis de los ’40

Mis 40 años han venido acompañados por una crisis múltiple a escala global… qué bonito, se agradece el detalle. Pero a mí se me ha quitado: ya no tengo 40. Podéis parar ya.

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(Oh espejo del baño! ¡Cuántos pensamientos, cuánta filosofía se habrá forjado ante tu cruel imagen en alta definición!)

No se puede ir arreglado

Una anécdota en cuadritos. En verano, la rapidez con que se seca uno de la ducha es directamente proporcional a lo que se tarda en estar empapado de nuevo… y en estas fechas tiende a cero.

(Me pasa con la moto también, pero la grasa y el hollín de un motor de explosión es una mezcla aún más pringosa)

Lo que trae el viento

Rhynchophorus ferrugineus
Hoy me he encontrado en la azotea de casa el cuerpo seco de un gorgojo. Concretamente un Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), que es relativamente grande para ser un gorgojo y además es plaga de las palmeras. Venido de Asia en los troncos de las plantas que se compran para los parques, este animalito ha triunfado en España comiéndose la mayor parte de las palmeras que adornan las calles. Pero por mi casa no hay ninguna.

Es un hermoso animal, de un rojo ladrillo decorado en negro y con la larga trompa que adorna a todos los Rhynchophorini (de ahí su nombre, Portadores de cuerno). Como las polillas, cuando lo ves no merece la pena matarlo: la larva ha desgraciado lo que debía, se ha hecho adulta y se ha reproducido. Los adultos son efímeros y no suelen vivir mucho; por lo tanto aplastarlo es una crueldad gratuita. En cambio, las carnosas larvas son consideradas una exquisitez en Ecuador.