Monos que usan herramientas: ahora en América

Monos que usan herramientas: ahora en América

anacardoUn equipo de científicos ha localizado en el Parque Nacional Serra da Capivara (Brasil) a una población de monos capuchinos (Sapajus libidinosus) usa desde hace cien generaciones herramientas de piedra para alimentarse. Esto resulta interesante, pero habla más de nuestro comportamiento que de el de ellos.

El hecho de que haya monos que usan herramientas no es una novedad para los etólogos, que han descubierto recientemente comportamientos similares en aves, moluscos y otros grupos normalmente considerados de escasas capacidades intelectuales. De hecho, parece que le hemos dado demasiada importancia a este factor a la hora de definir un intelecto avanzado.

Cuando decimos herramienta, claro, estamos hablando de un elemento natural modificado para un propósito de forma planeada, y si este instrumento es conservado y reutilizado, mejor. Muchas orugas usan palitos y piedras para hacerse un nido, pero cuando un pulpo recoge media cáscara de coco, la lleva hasta que encuentra otra mitad que encaje, y se hace una especie de armadura con ella: ahí hablamos de un comportamiento premeditado.

Los primates fueron de los primeros animales en los que se observó el uso premeditado de útiles. Aunque las observaciones de Jane Goodall sobre chimpancés usando palitos para pillar termitas se remontan a 1960, ya Charles Darwin se había fijado en el uso de útiles por parte de babuinos. Los monos africanos usan, reutilizan, modifican y enseñan a otros monos a manufacturar estos útiles, creando una “cultura” heredada que difiere de región en región. Pero nunca nos habíamos fijado en los monitos americanos: siempre los listos eran los grandes simios africanos.

(Por cierto, “mono” y “simio” son términos no taxonómicos, pero más o menos describen dos grupos de primates: los platirrinos o monos del Nuevo Mundo y los cercopitecos del Viejo Mundo son monos, con cola. Los simios tienen un esqueleto más desarrollado, carecen de cola y son básicamente bonobos, gorilas y chimpancés africanos, orangutanes y gibones).

monos que usan herramientasUn equipo conjunto de la Escuela de Arqueología de la Universidad de Oxford y de la Universidad de São Paulo han datado las piedras empleadas por estos animales para pelar anacardos y otras semillas durante los últimos 700 años. Se trata de la prueba arqueológica más antigua hallada fuera de África. Los capuchinos usan dos tipos de mineral: rocas planas que hacen de yunque (pesados bloques de arenisca) y cuarcitas duras y lisas como martillos. Escogen y guardan las piedras cerca de los árboles de anacardo, con lo que se van acumulando; las excavaciones en estos “yacimientos” datadas mediante radiocarbono dan unas fechas entre 600 y 700 años. No hay duda de que fueron usadas para tal fin, porque tienen restos de semillas en su superficie detectados por espectrometría de masas.

Hasta ahora, el único registro arqueológico proviene de un estudio sobre chimpancés en Costa de Marfil (África), donde las herramientas fueron fechadas con una edad de hace entre 4300 y 1300 años.

Pre-Columbian monkey tools en cell.com

visto en SINC

Descubriendo ciudades perdidas

Descubriendo ciudades perdidas

El tema de las ciudades perdidas siempre resulta fascinante, incluso en estos tiempos donde mapas antiguos y expediciones a rincones olvidados ya no hacen falta: mediante Google Maps y paciencia, hasta un colegial puede encontrar restos ocultos bajo tierra, mar o selvas, aunque a veces el tema se vaya un poco de cauce como fue el caso del joven canadiense William Gadoury.

K’aak Chi

Will GadouryA Will Gadoury, un estudiante de 15 años fascinado por las antiguas civilizaciones mesoamericanas, se le ocurrió relacionar las constelaciones más conocidas con la posición geográfica de las principales ciudades mayas; es bien sabido que esta cultura tenía un importante conocimiento astronómico, que además tenía relevancia en su religión. A ningún arqueólogo se le había ocurrido previamente esta idea, por lo visto.

Estudiando la distribución de las estrellas de 22 constelaciones diferentes, William descubrió que encajaban con la localización de 117 complejos arqueológicos mayas desparramados entre México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Extendió su búsqueda y descubrió un punto estelar donde no había reportada ninguna ciudad; pero rebuscando información en Google Maps, encontró que en ese punto había algo que parecía indicar la presencia de estructuras cubiertas por la selva.

Las imágenes fueron confirmadas por los telescopios de la Agencia Espacial canadiense, con un objeto principal rodeado de unas 30 estructuras geométricas en lo que podría ser el mayor emplazamiento maya jamás descubierto. El propio William lo ha bautizado como K’aak Chi, “Boca de Fuego”.

Campos de maíz

Poco después de que se publicara el hallazgo y el joven se convirtiera en una estrella de Internet, muchos arqueólogos empezaron a manifestar su escepticismo; algunos de una forma algo bruta, porque realmente William había demostrado una gran iniciativa en su esfuerzo.

El problema de construir una civilización sobre un mapa de constelaciones es que es poco práctico. Diferente es si hablamos de monumentos o piezas escultóricas, o incluso geoglifos como los de Nazca; pero las ciudades mayas que ahora vemos son la parte “oficial” -la zona de templos, edificios administrativos y las explanadas comunales- de una estructura mucho más grande, de crecimiento irregular, de viviendas de madera y adobe que han desaparecido. Estas comunas se disponían en terrenos con acceso al agua subterránea de los pozos o cenotes, y con posibilidad de disponer terrenos de cultivo. Colocarse en un lugar porque coincide con la posición (relativa a otra ciudad previamente construida) de una estrella es un poco suicida, además de que exige plantearse a priori la creación de estas ciudades. Pero entonces, ¿por qué coinciden los mapas?

Volvemos a nuestra vieja amiga la pareidolia: si seleccionamos -a nuestro antojo- dentro de las constelaciones conocidas del hemisferio norte*, disponemos la escala que nos conviene, y lo colocamos sobre las selvas centroamericanas plagadas de cientos de emplazamientos… la mayoría tendrá su estrella, y nos faltarán.

¿Qué es lo que hay en K’aak Chi, entonces? La estructura parece ser los restos de un campo de maíz o milpa, característico de la agricultura de roza y quema practicada en la jungla. O un cultivo ilegal de marihuana, que no es raro en esa zona. Hasta que no se visite el lugar con un equipo mínimamente preparado, no lo sabremos con certeza.

Escaneo láser en Camboya

Ciudades perdidas de AngkorPor otra parte, arqueólogos camboyanos han comunicado el descubrimiento de nuevas ruinas en el entorno de Angkor, antigua capital del Imperio Jemer y uno de los tesoros monumentales de Asia. Usando tecnología de escaneo láser aerotransportado sobre una superficie de más de 1900 km2, los expertos revelaron varias ciudades de alrededor de 900 a 1400 años de antigüedad. Algunas son tan grandes que compiten con el tamaño de la capital de Camboya, Phnom Penh. Esto no solo amplía el tamaño de la capital jemer (que en el siglo XII pudo haber sido el mayor imperio del planeta) sino que plantea dudas sobre el destino final de sus habitantes.

Un monumento escondido en Petra

Restos enterrados de un edificio en Petra (foto © National Geographic)Y también con drones y satélites ha aparecido un monumento enterrado justo bajo las narices de todo el mundo: en el centro de la ciudad fantasma de Petra, capital de los nabateos entre el VI a.C. y el VI d.C. y monumento incluido por la UNESCO dentro del Patrimonio de la Humanidad.

La mayor parte de las ruinas visibles actualmente pertenecen al segundo período de esplendor de la ciudad, del I a.C. al II d.C., pero esto parece ser al menos un siglo más antiguo. Situado algo lejos de la ruta visitada habitualmente, al sur del Gran Templo -recordemos que el entorno arqueológico de Petra abarca más de 264 km2 de desierto encajonado entre desfiladeros- es una plataforma casi cuadrada de 56 por 49 metros con otra más pequeña encima. Hay restos de una columnata y una gran escalera, y un pequeño edificio de unos 9 metros de lado. Claramente, no es una milpa.

Esta estructura abierta no tiene equivalente con ninguna otra de Petra. Tal vez fue una plataforma ceremonial de uso público; sería la segunda estructura elevada más grande de la ciudad, después del Monasterio (Al Deir).

Star pupil finds lost Mayan city by studying ancient charts of the night sky from his bedroom, en el Telegraph.

Revealed: Cambodia’s vast medieval cities hidden beneath the jungle, en el Guardian.

Massive New Monument Found in Petra, en NG

Ivan Šprajc, del Instituto de estudios espaciales y antropológicos de Syldavia Eslovenia, indica acertadamente que conocemos muy pocas constelaciones mayas, cuya composición difiere de las nuestras, lo cual hace difícil intentar hacer una correlación precisa.

La ciudad perdida de Zakynthos: hace 5 millones de años

La ciudad perdida de Zakynthos: hace 5 millones de años

Buzos en ZakynthosUnos restos arquitectónicos submarinos hallados en 2013 frente a la costa de Zakynthos (Grecia) han sido analizados y la conclusión es que no son de origen humano. Fueron construidos hace al menos cinco millones de años por unos seres notablemente diferentes a nosotros.

El descubrimiento de los restos por parte de buceadores (es un sitio turístico) bajo el golfo de Alykanas, a una profundidad de 2 a 6 metros, no era inusual. La isla, como toda la región, tiene una historia importante. Conocida como Yllessa por los locales, se dice que su primer asentamiento fue fundado por Zakynthos, hijo de Dardanos, rey de Frigia. También es una zona de frecuente actividad tectónica, con lo cual no es imposible que un edificio costero quedara cubierto por las aguas a consecuencia de una subida del nivel del mar o un tsunami.

pavimentosCon una extensión estimada de 12 hectáreas (?) el yacimiento contiene las bases de al menos 30 columnas dispuestas en hilera en lo que parece ser una avenida, así como restos de pavimentos de algún patio o similar. Significativamente, no se encontraron restos de cerámica, esculturas ni ningún otro signo de vida o manifestación cultural; sólo la base de lo que debió ser un enorme edificio o conjunto de edificaciones. Pero las muestras recogidas por los arqueólogos para su análisis mineralógico y datación dieron unos resultados muy diferentes a lo esperado.

columnaResulta que la roca en la que fueron esculpidas estas bases de columna no es mármol, sino dolomita: un carbonato de calcio y magnesio formado por bacterias. Por lo visto el lugar era hace unos cinco millones de años un terreno geológicamente activo, lleno de escapes de gas caliente procedente del subsuelo. Estas chimeneas hidrotermales (localizadas a lo largo de una falla en el suelo marino) daban cobijo a una comunidad de bacterias sulforreductoras que se alimentaban del metano que salía, transformando a su vez el sedimento calcáreo que rodeaba la chimenea en sólida dolomita. Así se formaron estos donuts y tubos en hilera a lo largo de la falla -los hay también mucho más pequeñitos- y, al erosionarse el frágil sedimento exterior con el tiempo, quedaron expuestos en la forma que vemos hoy. En cuanto a los pavimentos, al igual que pasa con los “suelos de baldosas” de las pirámides de Bosnia o las curiosas texturas de terrenos de Marte y Plutón, son sedimentos calcáreos fracturados y contraídos por cambios térmicos que toman esa forma de mosaico.

Moraleja: incluso cuando miramos con atención, vemos lo que queremos ver. En este caso, tanto la disposición en hilera como el tipo de columna y la presencia de suelos pavimentados era a priori perfectamente plausible, y también el sitio geográfico (esto mismo en el fondo de una fosa atlántica hubiera resultado poco factible, aunque allí las chimeneas geotermales son mucho más comunes) pero la respuesta resultó ser otra. Hay que ir con cuidado y cotejar todos los hechos que se nos ponen delante, y algunos más.

Una estructura arquitectónica Neanderthal en Francia

Una estructura arquitectónica Neanderthal en Francia

El círculo de BruniquelUn singular hallazgo en la cueva de Bruniquel (Francia) vuelve a hacernos cuestionar el estatus cultural de los Neanderthal. Recapitulemos sobre los últimos retoques en el conocimiento de esta especie anterior al hombre que habitó Europa desde hace un cuarto de millón de años hasta hace unas 28.000 primaveras. Sabemos de hace tiempo que poseían una avanzada industria lítica, controlaban el fuego, el uso de pieles como abrigo, se adornaban el cuerpo con collares y pulseras, enterraban a sus muertos y tenían cierto tipo de rituales, hacían sopa e infusiones, conocían las propiedades curativas de plantas y raíces, y su arte está aún en cuestión: no hay testimonios claros de representaciones artísticas (realistas o abstractas) de esta especie.

3D de las estructuras Neanderthal de BruniquelLo que se ha descubierto en Bruniquel es una serie de seis composiciones circulares hechas con estalactitas rotas y dispuestas en manojos apilados. Las estalactitas son más o menos del mismo grosor, y están apuntaladas cuidadosamente: no es un trabajo de aficionados. Ya que la sala donde están estas estructuras se encuentra a 300 metros de profundidad, con difícil acceso y en la oscuridad más absoluta, el uso de estalactitas tiene sentido; pero el mover 2.200 kilos de roca en semejante lugar tiene que tener algún sentido.¿Uso ritual? Es lo primero que viene a la mente, aunque también cabe la posibilidad de que se trate de depósitos de algo. Pero ¿qué podía ser, si estos cazadores-recolectores Neanderthal no tenían grano para guardar? ¿Agua, una especie de piscina? No poseían lonas embreadas o algo similar para mantener el líquido.


Néandertal à Bruniquel por CNRS

Quien lo hiciera, utilizó fuego para iluminarse durante los trabajos de construcción; hay rastros de puntos de luz, y también hogueras en los círculos. Los investigadores, además, dataron la construcción basándose en los depósitos de calcita que cubrían a las piedras: la cifra estimada es de más o menos 175.000 años, con lo cual la única especie que pudo hacerla es Homo neanderthalensis. Esto nos lleva a replantear otro par de cosas: se suponía que estos homínidos no tenían capacidad constructiva, ni tampoco había pruebas de que utilizaran las cuevas con tanta profundidad (las pinturas de Lascaux y Altamira, representaciones pictóricas en las paredes de cuevas a gran distancia de la entrada, son obra del H. sapiens).

Otro tema, ya menos específico de neanderthal o sapiens, es algo que se lleva poniendo en cuestión desde los hallazgos de Göbekli Tepe: tradicionalmente se pensaba en la revolución del Neolítico como un proceso que había llevado del sistema de caza-recolección al pastoreo-agricultura, que había dado lugar a agrupaciones sedentarias (aldeas, luego ciudades) y éstas a estructuras sociales complejas (reyes, consejos tribales) y de ahí a la elaboración de templos y recintos comunales de actividad religiosa o social. Es decir, el templo es lo último de todo este proceso cultural. Pero Göbekli Tepe es un templo anterior a las más antiguas ciudades, y estas cosas redondas de Bruniquel son 170 mil años anteriores a Stonehenge. Da pavor pensar en la cantidad de tiempo que estamos planteando aquí. Si realmente era un recinto ritual, quiere decir que el concepto de “templo” no sólo es anterior a las ciudades, sino incluso al hombre.

Early Neanderthal constructions deep in Bruniquel Cave in southwestern France, en Nature.

visto en Libération

Tal vez nunca convivimos con un Hobbit

Tal vez nunca convivimos con un Hobbit

Esqueleto del Homo floresiensis o "Hobbit"El Homo floresiensis -apodado Hobbit por su tamaño pigmeo, un metro de altura y unos 25 kg, de peso estimado, además de sus grandes cuencas oculares que recuerdan a Elijah Woods- es uno de nuestros primos extintos, posible descendiente de Homo erectus adaptado a la vida en un entorno aislado (Isla de Flores, Indonesia). Es sabido que muchas especies reducen su tamaño para adaptarse a estos entornos isleños, de hecho en la misma Flores existía un elefante enano (Stegodon). Curiosamente, el hobbit tenía una industria lítica muy avanzada, con herramientas comparables a las de Homo sapiens… con un cerebro de 300cc, que es más o menos el de un chimpancé.

Lo singular de estos hobbits es que según se habían datado los restos (fósiles e instrumentos de piedra) se indicaba que tenían unos 12.000 años, con lo cual su extinción habría ocurrido en una fecha posterior. Como ha habido humanos en Flores desde hace hace al menos 35.000 años (tal vez más) significaba que había habido una coexistencia, ya sea pacífica o en paralelo: una tribu oculta de homininos pigmeos viviendo a espaldas de sus parientes, como los Pitufos. Esto volvió relevantes ciertas leyendas antiguas sobre seres del bosque, como los Ebu Gogo.

EbuGogoLos Nage de Flores describen al Ebu Gogo (traducido: Abuela Glotona) como buenos caminantes y rápidos corredores de alrededor 1,5 m de alto. Según se dice tienen narices anchas y planas, caras anchas con bocas grandes y cuerpos peludos. Las hembras tienen “largos pechos colgantes”. Se dice que murmuran en lo que parece ser su propio lenguaje y del mismo modo pueden repetir lo que se les dice como si fueran un loro. Fueron exterminados por los nativos hacia el siglo XVIII por su costumbre de robar comida y niños (estamos hablando, obviamente, de folklore).

Esto llevaría a pensar en la hipótesis más común de la criptozoología para explicar tradiciones o encuentros con seres antropomorfos: la remanencia de especies no humanas, casi siempre de aspecto simiesco (el Orang Pendek en Sumatra, el Yeti o Mi-Go del Himalaya, el Sasquatch de los bosques norteamericanos) que han sobrevivido, ocultas y de modo vestigial, durante miles de años después de que el conjunto de su especie se haya extinguido.

Pero una nueva lectura de los datos estratigráficos indica que hubo un error: capas más modernas se mezclaron con los restos confundiendo la datación. Como los restos eran demasiado preciosos para usarlos en una datación por radiocarbono, se usaron en su lugar tizones de hoguera que estaban al lado. Pero estos carbones (que sí tenían 11-000 años) eran mucho más modernos: ahora se estima que la edad del yacimiento de Liang Bua va entre los 100.000 y 60.000 años. El contacto con humanos que llegaran posteriormente -ya que los restos de Liang Bua pudieron ser muy anteriores a la extinción de los hobbits- queda, por lo tanto, en la duda.

Revised stratigraphy and chronology for Homo floresiensis at Liang Bua in Indonesia, en Nature

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La tumba del rey Arturo en Glastonbury

La tumba del rey Arturo en Glastonbury

Ruinas de GlastonburyLas ruinas de la abadía de Glastonbury (Inglaterra) siempre han estado envueltas en la bruma de la leyenda y el misterio: establecida por José de Arimatea en el año 63 d.C., es uno de los lugares donde se ha buscado el Santo Grial, y acoge los restos del rey Arturo y la reina Ginebra en una tumba de mármol negro. El monasterio se disolvió en 1539, bajo el reinado de Henry VIII. Y esto último es cierto.

La abadía de la orden benedictina realmente se fundó en el siglo VII, en territorio dominado por los sajones, y fue creciendo en los tres siglos posteriores; hacia 1066, con la conquista normanda, el complejo monacal rivalizaba en poder y fama con pocas abadías de Inglaterra, por ejemplo Westminster, y los monjes se dedicaban a falsificar registros para validar la antigüedad y fama del sitio.

En 1184 un terrible incendio arrasó la abadía y pronto las visitas al sitio cayeron en picado. En un entorno socioeconómico que vive de la peregrinación (lo más parecido al turismo cultural que había en aquella época) esto era desastroso, así que los monjes rápidamente iniciaron las tareas de reconstrucción. Seis años más tarde, descubrieron un enterramiento cerca de la capilla antigua con una losa y una cruz de plomo en la que se leía Hic jacet sepultus inclitus rex Arthurus in insula Avalonia: Aquí yace el afamado rey Arturo en la isla de Avalon. Debajo había un tronco de roble ahuecado con dos esqueletos: uno, de casi dos metros y con una herida en el cráneo; el otro femenino.
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