Ocho millones de momias descubiertas en Saqqarah

laberinto_perrosDurante una excavación rutinaria en la necrópolis de Saqquarah (Egipto) un equipo liderado por la doctora Salima Ikram descubrió unas catacumbas vinculadas al templo de Anubis con un número estimado de ocho millones de momias en su interior. Momias de perros.

Las catacumbas ya fueron cartografiadas por el arqueólogo francés Jacques De Morgan en 1897, pero dada la abundancia de hallazgos, siempre se había centrado la investigación en los templos. Además, las laberínticas catacumbas eran inmensas

momia_perroLos antiguos egipcios, expertos en el arte de la momificación, ofrecían en sus templos pequeñas momias como ofrendas -digamos, como quien pone una vela en una iglesia- y no siempre eran de sus mascotas queridas: muchas momias de gatos, ibis, mandriles y hasta bueyes eran procedentes de criaderos mantenidos por los sacerdotes del culto correspondiente. Los animales eran sacrificados, preparados y ofrendados a cambio de una compensación económica. No es raro, pues, que el subsuelo del templo del dios-chacal Anubis* esté tan repleto de momiecillas de perros y chacales, aunque también están apareciendo gatos y mangostas.

Esta cantidad ingente de cadáveres, en lugar de servir como combustible o para hacer papel**, servirá a los modernos arqueólogos para refinar sus conocimientos acerca de los procesos de momificación practicados por los antiguos egipcios.

Carte de la nécropole memphite, Jacques de Morgan, en e.corpus.com

* No está claro que Anubis (Anpu en egipcio), Señor de las Necrópolis, Guía del inframundo, sea un chacal o un perro; muchas veces lleva collar.

** Detalle curioso: ¿Sabéis por qué el papel de estraza es marrón? Hacia la época de la revolución industrial, se usaban trapos para hacer el papel. Una alternativa a los trapos era usar momias egipcias, que se vendían como combustible o abono a poco más de cinco centavos el kilo. Debido a los aceites y sustancias orgánicas -ugh- la pasta del papel tomaba un color marrón tostado. Una epidemia de cólera acabó con la costumbre de envolver la carne con eso, pero el color se ha mantenido.

Nefertiti

nefertiti_sketchMe encanta este dibujito del busto de Nefertiti. Lo hizo a lápiz el arqueólogo Ludwig Borchardt en su diario en diciembre de 1912, justo después de descubrirlo su equipo en P47.2, en las excavaciones de Tell-el-Amarna. Lo que hace 3360 años era la capital nueva del imperio egipcio, Akhtatón, fundada por el faraón hereje Amenofis IV “Akhenatón”.

Hay mucha literatura sobre este período, principalmente porque implica a algunos de los hallazgos más interesantes del arte egipcio: el fabuloso busto de Nefertiti (que sale en portada este mes en el National Geographic) es uno de ellos, tan realista y bien trabajado que se llegó a pensar que era una falsificación moderna -y ciertamente parece una cabeza de maniquí de escayola de la primera mitad del s. XX- y otro es la tumba poco violada del rey Tut-Ankh-Amon, que se engloba también en el período Amarna. Época maldita, sin embargo, para los egipcios de aquellos tiempos: un faraón que se carga de un plumazo toda la teología que era parte integral de la vida egipcia; un pacifista, que pone en pausa todos los procesos de conquista del Imperio (ahora lo llamarían un pacifista, pero en esos tiempos el término carecía de sentido); un cachondo, que dejaba que hicieran caricaturas mostrando sus peculiaridades anatómicas y encima en momentos casi íntimos de la vida en la casa real. Una época con una sexualidad indefinida: aún se debate sobre qué figuras de la corte eran hombres y cuáles mujeres. Un tiempo de culebrones: la línea parental faraónica tiene más ramas y nudos que una parra vieja.

Tuvo que llegar al trono el general Horemheb para restaurar la cordura, restaurar el panteón de Amón, atacar Siria y Palestina y dejarse de cosas raras. Lógicamente se intentó borrar todo recuerdo de la época Amarna, pero mira por dónde, ahora es de los períodos más conocidos de Egipto. Aunque hay lagunas y misterios que trascienden al tiempo.

61072En 1898 se encontraron tres momias juntas en la tumba KV35, (formalmente tumba de Amenhotep II, descubierta en 1898 por el francés Victor Loret): dos mujeres y un niño en medio, de identidad desconocida. Hace poco tiempo se especuló con la posibilidad de que la momia de Nefertiti correspondiera a la Anciana (momia 61070). La Anciana murió en torno a los 35-45 años, y un mechón de su cabello fue encontrado en la tumba de Tutankhamón. La Joven (momia 61072) fallecida con no más de 25 años, fue más adelante sometida a un análisis de ADN mitocondrial con resultados inesperados: es la madre de Tutankhamón. Por otra parte, desde 2005 sabemos que Akhenatón (cuya momia estuvo sin identificar mucho tiempo) era el padre de Tutankhamón. Ya hemos comentado que la época Amarna era un gran culebrón.

Un nuevo planteamiento sobre este análisis del ADN ha sido planteado por el egiptólogo francés Marc Gabolde: Tut era hijo de Akhenatón y Nefertiti, sí… pero estos dos eran primos. Esto rebate la hipótesis tradicional de que Nefertiti era una princesa del imperio mitanni, y daría pie a otra teoría que la pintaba como hija de Ay, un alto cargo de la corte faraónica. La verdad es que la noticia no plantea un choque revolucionario, sino que dejaría clara de una vez la línea de sangre de esta familia y la identidad de la momia Joven 61072, porque la Anciana sería la abuela de Tutankhamón, Tiye, hija de Yuye, hermana de Ay. Hay algunos rasgos trágicos en esta historia: por ejemplo, la edad de la muerte, que son diez años menos de lo que se especulaba que tendría Nefertiti al morir. Todo registro posterior al año 16 del reinado de Akhenatón prescinde de nombrarla; se pensaba en alguna enfermedad, o incluso que se hubiese convertido en reina co-regente al morir su marido al año siguiente.

Pero la momia 61072, horriblemente mutilada por los saqueadores de tumbas, tiene una lesión en la mejilla que le destrozó la cara y parte de las mandíbulas; en 2010 un análisis reveló que no era una mutilación post-mortem como las otras, sino que había ocurrido en vida y era la causa de la muerte. Si es efectivamente Nefertiti, probablemente no sobrevivió a la desaparición de su marido mucho tiempo, y ocurrió de la forma más brutal.

Prefiero imaginarla como la jovencita serena de la corona azul que esculpió Tutmosis y esbozó Borchardt; algunos misterios hacen daño al sacarlos de las brumas del pasado.

(Nota: Al Dr. Zahi Hawass, ex-ministro de Antigüedades egipcio, tampoco le gusta la idea. Ha rebatido la teoría de la identidad de 61072 desde el principio, que por cierto no deja de ser eso: una teoría más.)

Noticia en la Harvard Gazette. Visto en io9.

Cosas maravillosas

Hace 90 años que Howard Carter vio esto en el Valle de los Reyes.

(Igual que en la nota del Titanic, nótese que la fecha y hora en que se publica este post es la misma de aquel domingo después de comer en que el arqueólogo se asomó a la primera sala de la tumba. Detalles que tiene uno)

Descifrando antiguos lenguajes

Parece mentira que en estos tiempos de alta tecnología y sistemas de encriptado/desencriptado electrónico todavía queden lenguajes sin descifrar. Hace siglos los jeroglíficos egipcios o mayas eran lenguas totalmente muertas, y las crónicas de su desciframiento son increíbles (por ejemplo cómo Champollion utilizando la piedra llamada de Rosetta, una estela en demótico, griego y jeroglífico, fue desentrañando el significado de cada figura y su valor ideográfico o fonético). Pero otras lenguas no han dejado una piedra con traducción simultánea. Así, el lenguaje escrito en tabletas de madera Rongo-rongo en la isla de Pascua; el famoso Manuscrito Voynich; el Lineal A de la antigua Creta; el zapoteca o el olmeca, nos dan muy pocas pistas y tan sólo tenemos atisbos de significado o interpretaciones.

Uno de estos lenguajes indescifrados es el proto-elamita, la lengua escrita más antigua conocida, que empezó a usarse hacia el 2900 a.C y del cual nos quedan unas mil quinientas tablillas de barro cocido provenientes de sus bibliotecas, mayormente de las excavaciones de Susa. El pueblo de Elam lo abandonaría en favor del elamita cuneifome tiempo después; pero la cosa es que la lengua elamita no está emparentada con las vecinas camito-semíticas, sino que (se especula) tiene raíces comunes con la lenguas drávidas del sur de la India, por ejemplo las de la indescifrada simbología protoíndica de Harappa y Mohenjo Daro. Para complicar las cosas más aún, toma prestados algunos signos del protocuneiforme, pero la mayor parte son signos abstractos y no representaciones de objetos. Y encima están en relieve, con lo cual un análisis en dos dimensiones puede estar dejando escapar algo.

Un nuevo proyecto de la Universidad de Oxford y de Southampton ofrece un giro ingenioso: se trata de una cámara montada sobre un domo con 76 focos distribuidos capaz de iluminar la tableta de casi cualquier punto imaginable. El sistema, denominado RTI (Imagen de Transformación de Reflectancia) fotografía 76 veces la pieza -cada vez con un foco- y luego compone la imagen, de una calidad increíble y en la cual se puede recomponer dinámicamente la iluminación para verificar la superficie; después, estas fotos pasan a un catálogo online en el Cuneiform Digital Library Initiative, de acceso público. Con todos los expertos que lo deseen manejando virtualmente las tabletas, es posible que muy pronto tengamos más información de la antigua Elam.

Artículo en la web del Smithsonian.
Visto en New Scientist.

Cómo menear un moai

Moais en el Rano RarakuUno de los enigmas favoritos de la arqueología es el de la Isla de Pascua. Junto con Stonehenge, Tiahuanaco y las Pirámides de Gizeh representan  un problema aparentemente insoluble para la arqueología tradicional: ¿Cómo una cultura primitiva de salvajes desharrapados era capaz de mover y colocar en su sitio con precisión semejantes moles de roca maciza? Esta pregunta muy propia del siglo XIX pero aún vigente en algunas cabezas llevó a pensar a personajes como Erich Von Daniken y Jacquer Bergier que alguna civilización tecnológicamente superior (terrestre o no, llámese Atlantis, Lemuria, la Civilización Madre, los seres acuáticos de Sirio o de las Pléyades) había echado una mano con su ingeniería superior.

Otra opción era que un conocimiento perdido había permitido a los antiguos realizar estas hazañas (aunque no salir de la miseria o colonizar el resto del orbe, claro): sustancias químicas que reblandecen la piedra, métodos místicos para neutralizar la gravedad y cosas así. No mucho más lejos de esto está la leyenda de los nativos de Pascua de que “los moai iban a su sitio andando“.

La opción aburrida era que los primitivos no eran tontos y tenían a su favor una gran cantidad de tiempo libre. Repasemos un poco el tema. (más…)

Sueños antiguos

Un sueño de esos extraños, pero que se remonta a 1986:

Todavía recuerdo vívidamente la historia, incluso la musiquilla de un anuncio de Fanta de aquella época (“Fanta li-món… Fanta li-món don-destá lae-mo-ción!”) que de alguna manera se asocia con el ensueño. Sin embargo no me acuerdo de casi nadie de aquella época. Insociable y prosopagnósico, aunque con el tiempo creo que he mejorado. Hace poco oí que estaban excavando túneles bajo el Templo y buscaban estos mismos tesoros.