De flores y sapos inmigrantes

Una bonita historia acerca de cómo funciona la naturaleza.
Hace mucho tiempo (1935) algunas personas descuidadas llevaron a Australia  sapos gigantes (Bufo marinus) para controlar la plaga de escarabajos de la caña de azúcar. No sabían lo que estaban haciendo… como casi todas las historias ecológicas de Australia, es una mezcla de película de desastres con comedia de enredo.

El sapo marino, sapo de caña o sapo gigante es un batracio duro. De piel seca y resistente, come mucho yde todo y es muy prolífico. Además es grande y sus glándulas venenosas (segregan una sustancia lechosa llamada bufadienolida, letal incluso para el hombre) lo hacen un bocado mortal para cualquier depredador. Aparece en la lista de las 100 especies invasivas más dañinas del mundo, pero esto en los años ’30 no se sabía. (más…)

Seda de araña

Contemplad esta maravilla: una capa -que se exhibe ahora en el Victoria and Albert Museum de Londres.

El tejido, delicadamente bordado, es producto del trabajo de artesanos dedicados y de más de un millón de arañas doradas de Madagascar (Nephila madagascariensis), que proveyeron los hilos para tejer esta seda. Del tamaño de una mano y casi ciegas, estas arañas dependen del tacto y de una tela supersensible para llevarse a la boca sus moscas de cada día. La seda de araña lleva tiempo siendo estudiada por los científicos por su resistencia y flexibilidad, pero esta es la pieza más elaborada hecha por el hombre con este material.

Web del Victoria & Albert Museum.
Visto en Short Sharp Science.

Avestruces pervertidos

Un curioso complemento de la nota de ayer sobre el pene de las Ratites: resulta que hay un estudio de hace un par de años (Courtship behaviour of ostriches (Struthio camelus) towards humans under farming conditions in Britain, Bubier NE, Paxton CG, Bowers P, Deeming DC – Green College Centre for Environmental Policy and Understanding, Oxford, England – por el cual se llevaron un premio IgNobel) sobre el comportamiento de avestruces en granjas en el Reino Unido, donde se crían como ganado. Todo surge de la constatación por parte de los granjeros de que los avestruces macho presentan comportamientos de cortejo cuando aparecen personas. ¿Es posible que el avestruz, acostumbrado a ver humanos, empiece a ver a esta especie como deseable para el apareamiento?

Pues sí. El 70% de las aves expuestas a la visión de humanos (no se especifica si desnudos o no, pero para un avestruz seguramente un inglés en pantalón corto sea algo parecido a un avestruz desnudo) se veían rápidamente, eh, estimulados. De hecho la respuesta negativa vino de un macho importado de África y nacido en libertad, lo cual parece indicar que la fase de crecimiento en un entorno con humanos es lo que provoca esa identificación. Un poco al estilo de las improntas de Lorenz con los patos (por suerte a Lorenz los patos lo tomaron por una madre y no una pareja, porque lo hubieran violado).

Así que cuidado al visitar granjas de avestruces.

Visto en Neurotic Physiology.

El pene del avestruz

La ciencia ha vuelto recientemente a volcar su atención al fascinante mundo de los penes de ave. Hay que reconocer que no es un área zoológica demasiado conocida, pero tiene profundas implicaciones en el conocimiento que tenemos de la evolución de los vertebrados. Hoy hablamos del extraño miembro del avestruz.

La mayoría de las aves carece de pene, a pesar de que sus ancestros reptiles parece que disponen todos de uno o dos (a excepción del tuatara, pobre). La forma que tienen de copular es el llamado beso cloacal: restregando sus orificios cloacales (esto es, una salida común para los sistemas urinario, digestivo y reproductor) hasta que, con las humedades varias, el esperma se abre camino hasta su destino. Supongo que puede ser divertido.

Otras aves disponen de penes más o menos elaborados y funcionales: cisnes, patos, gansos- cuyo mecanismo es muy similar al nuestro, básicamente un sistema hidráulico y una estructura de colágeno que otorga tamaño, dureza y rigidez a una bolsa de tejido vascularizado normalmente fláccida. La diferencia es que, mientras nuestros penes se llenan con sangre arterial a través de las arterias pudendas internas (ramas terminales de las arterias hipogástricas) y se vacían mediante un complejo sistema venoso, los penes de ave deben el soporte estructural al fluido del sistema linfático. (más…)

El Gusano Mongólico de la Muerte y otros bichos (parte I)

Parece que últimamente hay sobrecarga de enigmas soviéticos y chinos. Es casualidad, o como diría Friker Jiménez, pareidolia. De todas maneras el tema de este críptido asiático es singular: hace tiempo que oía hablar de él y el tema apestaba a mito por los cuatro costados, pero al ver los datos con más detenimiento… se hace más creíble. Y casualmente di -a través de un viejo libro- con otro críptido ruso bastante más conocido. Veamos primero lo típico.

La historia es la siguiente: se dice que en los inmensos campos de dunas del desierto de Gobi habita una criatura conocida por los locales como Aka Olghoï Khorkhoï o Gusano de la Muerte, un bicho con el aspecto de un enorme gusano rojo (el nombre significa realmente gusano-intestino) de hábitos subterráneos, capaz de atacar y devorar grandes presas como cabras, camellos y humanos a los que pille desprevenidos. Es tremendamente peligroso y su nombre infunde terror en los recios pobladores de las estepas mongolas y chinas que se aventuran en las regiones arenosas más secas del desierto occidental.

Conocido por los habitantes desde tiempos inmemoriales, llegó a oídos de Occidente en la década de 1920 a través de las expediciones paleontológicas de Roy Chapman Andrews. Este explorador americano realizó una serie de bien preparadas incursiones al desierto de Gobi patrocinadas por el Museo de Historia Natural de New York, con la finalidad de encontrar pruebas de que el origen del hombre estaba en Asia y no en África. No encontraron restos de homínidos, pero sí los famosos nidos de dinosaurios Oviraptor y Protoceratops*, uno de los mejores registros de fósiles jamás descubiertos.

Chapman, que junto con los hallazgos y las descripciones geográficas de sus viajes se trajo también estas leyendas, opinaba sobre la existencia del Gusano: “Se trata probablemente de un animal mítico, aunque puede ser que haya algo de cierto en lo que me cuentan, ya que todos los mongoles del norte del país creen en su existencia y lo describen practicamente igual“.

Esto es más o menos lo que se escucha por ahí sin profundizar mucho, e inmediatamente vienen a la mente dos criaturas: los tragoides de Temblores y los Gusanos de la Especia de Dune. Pero ¿cómo podría un ser tan enorme vivir bajo las arenas sin ser detectado? ¿Cuál sería su ecología, su origen? Su realidad biológica parece bastante cuestionable. (más…)

Gusanito

Ayer por la tarde me encontré un diminuto gusanito, verde brillante, rodeando la tapa del cubo de la basura. Le ofrecí un trozo de ciruela, ya que tenía toda la pinta de ser una larva de polilla de la fruta, y la aceptó; así que los coloqué a ambos en un terrario que tengo.

Esta mañana voy a tirar algo y ¡Oh! Me encuentro al gusanito de vuelta en el cubo de la basura. Sin duda conocía el camino, pero tuvo que atravesar tres metros de distancia con desniveles, abismos inmensos y además escapar de un terrario de cristal. Nada mal para un bicho de un centímetro de largo.

Así que volví a darle ciruela, y más tarde lo llevé a una higuera fuera de casa a que termine su ciclo vital. No sin antes echarle un par de fotos con el teléfono.

 

La sesión fotográfica se hizo mediante el truco de colocar un cuentahilos (una lupa de 10x) delante de la lente del iPhone, convirtiendo al dispositivo en un teléfono extremadamente miope. No tiene la calidad de una macrofotografía hecha en condiciones, pero para salir del paso, es un truco válido! Al fin y al cabo, las fotos de un móvil no son para exposición.