Decodificando a la rata topo desnuda

Si hay dos sujetos recurrentes en este blog con diferencia, creo que son los penes y las ratas topo desnudas* (Heterocephalus glaber). Lo de los penes es un leit-motiv usado al principio de forma irónica “para atraer visitas” (igual que el texto oculto “sexo SEXO sexo SEXO si por favor gracias” que aparecía oculto en el código fuente de la homepage) pero las ratas topo se lo han ganado a pulso. Son unos bichitos muy curiosos.

Aparte de vivir en colonias como los insectos (con una reina criadora y un montón de obreros, a esto se le llama eusocialismo o socialismo verdadero para diferenciarlo de otros) tienen otros atributos inusuales e interesantes: no padecen cáncer, soportan muy bien el dolor provocado por químicos, viven unos treinta años de media (otros roedores viven 3-4 años como promedio), aguantan bien altas temperaturas y atmósferas con poco oxígeno, y tienen una senescencia casi nula (no hay deterioro orgánico apreciable con la edad. Esto le pasa a las tortugas también, pero no es nada común en mamíferos). ¿Quién no querría incorporar algunos de estos superpoderes de rata topo desnuda a sí mismo? Por otra parte harían malísimas mascotas: su metabolismo está acelerado, son frioleros y toleran mal la luz y su apego jerárquico fuera de la colonia está sin demostrar. Seguramente se pasarían el día en los bolsillos de su dueño atiborrándose con una dieta hipercalórica a base de comida mexicana (¿he comentado que eran inmunes a la capsaicina de los chiles?).

Estos días un equipo compuesto por científicos de la Universidad de Liverpool y el Centro de Análisis del Genoma en Norwich han estado ocupados en decodificar el genoma de H. glaber, poniéndolo a disposición de la comunidad científica. Según el doctor João Pedro Magalhães, que lidera el equipo, el análisis de los códigos que controlan la reparación del ADN y el reciclado de proteínas podría -comparándolos con otros genomas- dar una pista de posibles soluciones contra el cáncer, y ¿por qué no? contra una enfermedad mucho más terrible: la vejez. Esta información pasará a formar parte del catálogo de especies longevas, una investigación que ya contiene 4.000 registros.

Noticia en EurekAlert.

http://www.naked-mole-rat.org/

* No confundir con las ratas topo vulgares, peludas (familia Spalacidae y afines)

Foto: Rufus © Disney

Gorgojos con tornillo

Otro descubrimiento de algo que siempre ha estado ahí: No inventamos el tornillo.

Es decir, no el tornillo como pieza de sujeción, sino la forma helicoidal que permite deslizarse una pieza dentro y fuera de otra. Cierto que algunos animales fabrican orificios con forma helicoidal, pero en este caso estamos hablando de un gorgojo (Curculionoidea) de Papúa cuyas patas están articuladas no de la forma habitual que imaginamos -la articulación coxofemoral que nos permite describir un movimiento más o menos en forma de cono con las piernas- sino que se unen al cuerpo con una pieza que recuerda mucho a un tornillo. Y el descubrimiento (gracias al Instituto de Radiación Sincrotron del Instituto de Tecnología Karlsruhe y el Museo Estatal de Historia Natural de la misma ciudad alemana) se publicó hace tres días.

La articulación de Trigonopterus no es la más versátil en cuanto a amplitud de movimientos, pero sí es mucho más robusta: permite aplicar más fuerza y es menos propensa a dislocarse, lo cual es una ventaja en su hábitat.

Todavía nos queda la rueda. Ninguna forma biológica utiliza ruedas para desplazarse (que sepamos) (de momento).

 

Visto en Physorg.

Hormigas ganaderas

Dentro de las muchas actividades exclusivas del hombre -concretamente del hombre civilizado post-Neolítico, que es cuando casi todos dejamos de ser cazadores/recolectores- está la cría de ganado doméstico para obtener lana, carne, leche y más cosas. Esta es otra de las barreras que están a punto de caer cuando se descubra que algunas hormigas también domestican ganado de carne.

Ya hace mucho que se sabe que las hormigas no comen directamente el forraje que cortan, sino que lo usan para cultivar hongos comestibles en cámaras especiales bajo los hormigueros. También sabemos de algunas que protegen y guían rebaños de pulgones para ordeñarles el dulce néctar que éstos segregan. Esta actividad, fácil de ver (por ejemplo abundan en las matas de hinojo) no es más asquerosa que beberse las secreciones de una vaca. Lo novedoso es el descubrimiento de una pequeña hormiga, género Melissotarsus -habitante de cortezas de troncos de África y principalmente Madagascar- que admite en sus galerías la entrada de cochinillas.  (más…)

La mala comunicación de las ranas chinas (y sus machos)

Una ranita de China, Odorrana tormota o rana de oídos cóncavos, es el único vertebrado no mamífero conocido capaz de emitir y escuchar sonidos en frecuencias ultrasónicas. Es un animalillo que gusta de vivir cerca de torrentes y rápidos, que están emitiendo continuamente sonidos de baja frecuencia; así que tiene su lógica que, para hacerse oír, evolucionaran hacia un sistema de comunicaciones de alta frecuencia. Esto se sabe deade hace algún tiempo, igual que la singular estructura de su oído y la capacidad que tienen para localizar la fuente del sonido: los machos saltan hacia el trino de la hembra (audible para los humanos también) con una precisión del 99%.

Lo que se acaba de descubrir es que, debido al marcado dimorfismo sexual (en la foto se ve un macho pequeño sobre una hembra) estos animales tienen diferentes capacidades. El tímpano del macho es pequeño y profundo, más sensible a los sonidos de alta frecuencia (de ahí el nombre común de la especie); la hembra tiene los oídos más grandes y superficiales, con el tímpano más grueso. ¿Por qué? Pues porque, mientras los machos viven a la orilla de las corrientes, las hembras son más propensas a vivir en prados, cuevas y árboles huecos -donde hay menos ruido ambiente de baja frecuencia.

La consecuencia de esto es que las hembras no escuchan casi nada de lo que gritan los machos, sobre todo al hacerse mayores. Como para entonces su necesidad y capacidad de cópula es irrelevante, tampoco importa demasiado: los machos vuelven al torrente a buscar jovencitas que les escuchen. Así es la vida, nenas.

Visto en io9.

Gusanos a tres kilómetros bajo tierra

La vida en la Tierra es variada y ocupa todos los nichos imaginables, desde el aire a las profundidades marinas e incluso aguas termales, ácidas o radiactivas. Pero hay un límite: normalmente toda presencia de vida multicelular desaparece a partir de los 10 metros de profundidad de suelo. No hay luz, y el suelo es un medio duro para desplazarse que requiere cantidades de energía difíciles de obtener.

Por eso el descubrimiento de unos gusanitos (Halicephalobus mephisto) en el fondo de una mina en Sudáfrica es tan espectacular. Nadie podría imaginar vida allí abajo, pero un equipo de la Universidad de Princeton encontró un pequeño ecosistema en tres minas de oro en la cuenca de  Witwatersrand, cerca de Johannesburgo. A una profundidad entre 900 y 3600 metros, a temperaturas de 45/70ºC y presiones similares a las de los fondos oceánicos, casi en ausencia de oxígeno y sin luz, estos nematodos minúsculos (500 micrómetros de largo) viven en el agua comprimida entre las fracturas de la roca, alimentándose de bacterias quimiosintéticas.

La presencia de vida organizada allí -y se calcula que estas poblaciones llevan al menos llevan de tres a doce mil años residiendo en el lugar- no sólo tiene implicaciones en cuanto a la versatilidad de la vida terrestre, que parece ser capaz de aparecer en el lugar más inesperado, sino que amplía nuestro campo de visión en la búsqueda de posible vida extraterrestre. Pensar que hace unos pocos años pensábamos en planetas con océanos y verdes praderas como único receptáculo de vida; ahora va a resultar que vamos a encontrar bichos hasta en la Luna.

Nematoda from the terrestrial deep subsurface of South Africa– artículo en Nature, visto en New Scientist.

Descubierto un lagarto gigante CON DOS PENES

Hace  ciento cincuenta años la ciencia zoológica afirmaba tener catalogadas todas las formas de vida del globo: en el tiempo de las grandes exploraciones y las colonias parecía que habíamos entrado en contacto con prácticamente todo lo que el mundo podía ofrecernos. Este concepto soberbio se fue quedando obsoleto a medida que aparecían nuevas formas de vida en entornos inusuales: el celacanto, el okapi, el calamar gigante son ejemplos típicos citados por los criptozoólogos para justificar la posible existencia de dinosaurios vivos, yetis y demás criaturas. Lamentablemente, las especies que vamos descubriendo en los últimos años suelen ser diminutas o pertenecer a entornos aislados, como los fondos marinos.

¿O no? El Varanus bitatawa, la nueva especie de lagarto descubierta en Luzón (Filipinas) es un pariente vegetariano del dragón de Komodo: mide tanto como un humano grande, y su hábitat es una isla muy habitada y deforestada en la que las tribus lo cazan por su carne. Pero los equipos científicos nunca se había percatado de su existencia, en parte debido a su forma de vida muy discreta y esencialmente arbórea: suelen moverse a veinte metros del suelo, por las copas de los árboles. Hay que decir que el V. bitatawa a pesar de ser tan grande tan sólo pesa unos diez kilos. Por otra parte, hay en la zona otro gran lagarto, el monitor de Gray (V. olivaceus) que es muy parecido: sólo la comparación entre ambos ha permitido descubrir la nueva especie.

Noticia en National Geographic, en la que se incide sobre su monstruoso pene doble; como aquí somos discretos (y además sabemos que el doble hemipene es propio de todo el orden Squamata: lagartos y serpientes) dejaremos el sensacionalismo de lado.