Zoos: la tradición funciona

¡No han cambiado nada los parques zoológicos en los últimos cien años! De las apestosas jaulas de hierro y cemento con animales hacinados y lejos de su entorno natural, hemos pasado a cuidadas reproducciones del ecosistema de cada bicho, zonas de privacidad, placas de plexiglás en lugar de rejas… aun así, la reproducción en cautividad es complicada: estimular a un animal salvaje a comportarse normalmente es difícil por muy bien simulado que esté el entorno. Así que una visita al pasado puede resultar esclarecedora…  (más…)

La serpiente (fósil) más grande del mundo

Siempre había oído la teoría de que los ofidios -serpientes y culebras- con su peculiar modo de desplazamiento habían aparecido al mismo tiempo que las praderas de gramíneas que eran su primer hábitat: fecha muy posterior a la extinción de los dinosaurios, cuando las plantas con flor se expandían por el mundo. (más…)

Criar un gorrión

Hace tres días oímos en casa un piar y al bajar la escalera mi gata se puso a lamer algo que había en el suelo. Resultó ser una cría de gorrión que, de alguna forma extraña, había bajado dando tumbos desde la azotea de casa por dos pisos de escalera hasta la cocina y el comedor.

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Padre a los 111

¿Quién quiere evolucionar? Henry y Mildred acaban de tener hijos a sus 111 y 80 años respectivamente… esta pareja de tuataras del recinto del Southland Museum en Nueva Zelanda ha tenido una puesta de 12 huevos.

El macho fue operado recientemente de un cáncer genital, y desde su recuperación lleva una feliz vida sexual con sus tres hembras. No se ve esto entre Homo sapiens, pero el Sphenodon punctatus es un ser primitivo que ha sobrevivido a sus remotos primos dinosaurios (aunque no son parientes cercanos: sus vecinos genéticos serían las serpientes y las lagartijas) y con esas facultades ocultas posiblemente vea extinguirse también a los absurdamente diseñados mamíferos, con su homeotermia y sus languidecientes penes.

(Visto en Zooilogix)

Lo que trae el viento

Rhynchophorus ferrugineus
Hoy me he encontrado en la azotea de casa el cuerpo seco de un gorgojo. Concretamente un Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), que es relativamente grande para ser un gorgojo y además es plaga de las palmeras. Venido de Asia en los troncos de las plantas que se compran para los parques, este animalito ha triunfado en España comiéndose la mayor parte de las palmeras que adornan las calles. Pero por mi casa no hay ninguna.

Es un hermoso animal, de un rojo ladrillo decorado en negro y con la larga trompa que adorna a todos los Rhynchophorini (de ahí su nombre, Portadores de cuerno). Como las polillas, cuando lo ves no merece la pena matarlo: la larva ha desgraciado lo que debía, se ha hecho adulta y se ha reproducido. Los adultos son efímeros y no suelen vivir mucho; por lo tanto aplastarlo es una crueldad gratuita. En cambio, las carnosas larvas son consideradas una exquisitez en Ecuador.