Delfín de dos cabezas aparece en Turquía

Un profesor de educación física que paseaba por la costa de Izmir (oeste de Turquía) encontró el cadáver arrastrado por la marea hasta la arena de este extraño ser: es una cría malformada de delfín o, mejor dicho, de delfines.

Delfín de dos cabezas turco

La bicefalia es una malformación bastante bien conocida en teratología clínica, pero en este caso lo curioso es que el animal tenía al menos un año de edad al morir… significa que durante ese tiempo el monstruo estuvo viviendo, nadando y alimentándose sin problemas con esa constitución. Cómo se las apañaba es un misterio; la ausencia de aletas pectorales y la coordinación visual debían ser un problema bastante grave. ¿tal vez otros de su manada lo ayudaban hasta que falleció por otra causa? Parece que uno de los orificios respiratorios tampoco estaba bien formado, aunque la criatura debía tener un solo juego de pulmones.

La CosaPero el hocico de la criatura me recuerda demasiado a cierto cadáver quemado y congelado de una película. No me gustaría encontrarme a uno de estos “perros de mar” mutantes mientras estoy nadando…

 

Noticia en el Mirror.

Un nuevo insecto gigante de China

Un nuevo insecto gigante de China

Bosque carbonífero con insectosHace un par de artículos describía un bosque primitivo al cual solía ir a explorar y cazar insectos, fantaseando con su aspecto primitivo. Los bosques del Carbonífero no conocían aún a los dinosaurios ni por supuesto los pájaros; los pocos animales grandes que rondaban el suelo eran anfibios que asomaban sus cabezotas fuera del agua. Entonces, ¿quién dominaba los inmensos bosques? Los artrópodos: insectos, arácnidos y miriápodos de tamaño gigantesco. Se lo podían permitir porque aquellos grandes bosques de crecimiento continuo no hacían más que secuestrar dióxido de carbono de la atmósfera; fue la época de la Tierra con más oxígeno ambiental.

Así que los insectos, que respiran a través de unas estructuras ramificadas que se abren al exterior en forma de poros en su coraza, podían alcanzar tamaños relativamente grandes: milpiés de 2,5 metros, arañas y escorpiones de casi un metro, libélulas de 75 centímetros. En la actualidad, un insecto de medio metro no podría oxigenar correctamente sus tejidos y moriría. Lo que no impide que haya algunos bastante grandes.

Insecto megalóptero de ChengduPrecisamente desde las montañas de Chengdu en la provincia china de Sichuan nos llega el descubrimiento de un enorme bicho -aún no tiene nombre- de veinte centímetros de envergadura y aspecto amenazador. Pertenece al orden Megaloptera, un grupo primitivo de insectos acuáticos emparentado con las efímeras y las hormigas león*. Bichos casi idénticos a este serían lo habitual en las charcas de los bosques carboníferos. Pese a su aspecto, las mandíbulas son ornamentales: se usan para la cópula. El adulto casi no come, es la larva acuática la que se hincha a cazar renacuajos y otros insectos.

* antiguamente, Megaloptera se consideraba un suborden de Neuroptera, que es al que pertenecen estos otros insectos.

Noticia y más fotos en China News

Murciélagos: caca con chispitas

Vampiro con chispitas, no exactamente un murciélagoPuede que los vampiros no brillen al sol como si estuvieran cubiertos de purpurina como en las películas de Crepúsculo (entre otras cosas porque no existen) pero sí hay algo de verdad en esta saga de películas tontas. Resulta que los excrementos de muchos murciélagos sí tienen reflejos metálicos cuando son iluminados.

Esto se debe a la dieta del quiróptero, principalmente insectos. Muchos de estos insectos tienen sus exoesqueletos decorados con colores brillantes y microestructuras similares a los reflectantes de los coches que les confieren reflejos metálicos (un detalle curioso es que por ejemplo lo que vemos como un verde metalizado no contiene pigmentos verdes, sino que son esas microestructuras las que separan la luz en colores: es lo que se llama coloración estructural).

Una vez masticada la presa, los trocitos de exoesqueleto -compuestos básicamente de resistente quitina, una proteína afín a la que compone nuestras uñas y pelo- atraviesan el tracto digestivo del animal y decoran la pieza fecal de forma amena con chispitas brillantes.

Podéis ver una foto de un trozo de esto en el flickr de Grover Schrayer.

Visto en Wired.

El pene de los placodermos

El pene de los placodermos

Placodermos haciendo el amorUna nueva entrada en nuestra serie de penes curiosos, esta vez nos remontamos al pasado para descubrir el pene vertebrado más antiguo!

No todos los órganos sexuales de intrusión* son iguales ni tienen el mismo origen. Desde el pelo sexual de las bacterias hasta los pedipalpos de las arañas, cada especie se las ha ingeniado para meter su genoma en otro individuo de la manera que fuese. Los peces por ejemplo, en general no necesitan de estos órganos ya que bajo el agua es fácil inseminar óvulos: simplemente se pone uno encima de la puesta de huevos y los… inseminas. Fácil. (Ciertos calamares y gusanos montan auténticas fiestas reproductivas en las que el agua, repleta de cuerpos retorciéndose en frenesí, se vuelve blanquecina y turbia. Es mejor no salir a bucear en esos días**).

Pterigopodios de Orectolobus maculatus (©Wikipedia)Sin embargo, algunos peces sí han desarrollado una especie de tenazas sexuales: los elasmobranquios ( grupo que incluye a los tiburones) disponen de estas dos prolongaciones en forma de dedos llamadas pterigopodios, derivadas de una parte de las aletas pélvicas, con las que sostienen a la hembra y canalizan el esperma. Esto es práctico, además, porque algunos tiburones son vivíparos: la hembra no pone los huevos sino que los desarrolla dentro de su cuerpo. Parecidos a los pterigopodios son los hemipenes de los reptiles, pero tienen un origen totalmente diferente. Muchos artrópodos utilizan pares de patas modificadas para anclarse a la hembra y asegurar la entrega del material; podemos decir que la técnica del abrazo fuerte ha aparecido en muchas ocasiones a lo largo de la historia de la vida.

(más…)

Un depredador de las profundidades

Un depredador de las profundidades

Tiburón blanco, depredador ápice del marEl Smithsonian Channel nos trae una curiosa historia referente a una investigación rutinaria en los mares australianos del año pasado. Un equipo de biólogos marinos estaba etiquetando tiburones (con chips de seguimiento) para analizar su comportamiento y distribución, y colocaron una de estas etiquetas en una hembra de tiburón blanco sana y robusta de tres metros. Tres metros parece poca cosa para un Gran Blanco, pero estamos hablando de un apex predator -un superdepredador sin competencia en el mar, en plenas facultades físicas.

La etiqueta fue recuperada cuatro meses más tarde en una playa, no muy lejos de donde se había aplicado al tiburón. Los datos que contenía eran sorprendentes. Según estos, a las pocas semanas de insertarse la etiqueta el tiburón había bajado abruptamente a una trinchera submarina a 580 metros de profundidad. Al mismo tiempo la temperatura circundante había ascendido de 7.7ºC a 25.5º, algo sólo justificable a esas profundidades de una manera: el tiburón estaba dentro de la panza de algo.

Durante ocho días, la etiqueta permaneció a esa temperatura registrando subidas a la superficie e inmersiones sobre los cien metros de profundidad, hasta ser… escupida, o devuelta, a la costa. Pero, ¿qué depredador de las profundidades pudo comerse a un tiburón blanco?

Las hipótesis actualmente incluyen al calamar gigante (Mesonychoteuthis) o tal vez a otro tiburón blanco mayor: el canibalismo en esta especie no es raro y las profundidades registradas entran dentro de lo posible. La temperatura descarta a mamíferos como la orca, ya que su temperatura interior es muy superior (32º): esos veinticinco grados no vienen de un calor mamífero sino del metabolismo de la  digestión.

Enlace al Smithsonian Channel, con vídeo.

Visto en io9.

Las cerdas saben

Las cerdas saben

El aparato genital de las cerdas reconoce el sexo de los espermatozoides

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Sí, resulta que una investigación conjunta de las universidades de Murcia y Sheffield ha aportado evidencias que el sistema reproductor de estos animales es capaz de distinguir el sexo latente en los espermatozoides de alguna manera que aún se desconoce. Se especula con que la presencia de un cromosoma X o Y desencadena la expresión de algún gen al pasar por el oviducto. Por lo visto se producen alrededor de 501 genes que producen diferentes proteínas, las cuales provocarían diferentes respuestas en el mecanismo reproductor. De forma inconsciente, las cerdas podrían favorecer la producción de progenie de uno u otro sexo.

Estadísticamente, se sabe que este fenómeno ocurre en diferentes especies incluyendo la humana, y por diferentes circunstancias: edad de la madre, stress alimenticio, clima, etc.

El estudio aún está pendiente de confirmación, según Juan M. Vázquez de la Universidad de Murcia.

Visto en SINC.