El pene de los placodermos

El pene de los placodermos

Placodermos haciendo el amorUna nueva entrada en nuestra serie de penes curiosos, esta vez nos remontamos al pasado para descubrir el pene vertebrado más antiguo!

No todos los órganos sexuales de intrusión* son iguales ni tienen el mismo origen. Desde el pelo sexual de las bacterias hasta los pedipalpos de las arañas, cada especie se las ha ingeniado para meter su genoma en otro individuo de la manera que fuese. Los peces por ejemplo, en general no necesitan de estos órganos ya que bajo el agua es fácil inseminar óvulos: simplemente se pone uno encima de la puesta de huevos y los… inseminas. Fácil. (Ciertos calamares y gusanos montan auténticas fiestas reproductivas en las que el agua, repleta de cuerpos retorciéndose en frenesí, se vuelve blanquecina y turbia. Es mejor no salir a bucear en esos días**).

Pterigopodios de Orectolobus maculatus (©Wikipedia)Sin embargo, algunos peces sí han desarrollado una especie de tenazas sexuales: los elasmobranquios ( grupo que incluye a los tiburones) disponen de estas dos prolongaciones en forma de dedos llamadas pterigopodios, derivadas de una parte de las aletas pélvicas, con las que sostienen a la hembra y canalizan el esperma. Esto es práctico, además, porque algunos tiburones son vivíparos: la hembra no pone los huevos sino que los desarrolla dentro de su cuerpo. Parecidos a los pterigopodios son los hemipenes de los reptiles, pero tienen un origen totalmente diferente. Muchos artrópodos utilizan pares de patas modificadas para anclarse a la hembra y asegurar la entrega del material; podemos decir que la técnica del abrazo fuerte ha aparecido en muchas ocasiones a lo largo de la historia de la vida.

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Un depredador de las profundidades

Un depredador de las profundidades

Tiburón blanco, depredador ápice del marEl Smithsonian Channel nos trae una curiosa historia referente a una investigación rutinaria en los mares australianos del año pasado. Un equipo de biólogos marinos estaba etiquetando tiburones (con chips de seguimiento) para analizar su comportamiento y distribución, y colocaron una de estas etiquetas en una hembra de tiburón blanco sana y robusta de tres metros. Tres metros parece poca cosa para un Gran Blanco, pero estamos hablando de un apex predator -un superdepredador sin competencia en el mar, en plenas facultades físicas.

La etiqueta fue recuperada cuatro meses más tarde en una playa, no muy lejos de donde se había aplicado al tiburón. Los datos que contenía eran sorprendentes. Según estos, a las pocas semanas de insertarse la etiqueta el tiburón había bajado abruptamente a una trinchera submarina a 580 metros de profundidad. Al mismo tiempo la temperatura circundante había ascendido de 7.7ºC a 25.5º, algo sólo justificable a esas profundidades de una manera: el tiburón estaba dentro de la panza de algo.

Durante ocho días, la etiqueta permaneció a esa temperatura registrando subidas a la superficie e inmersiones sobre los cien metros de profundidad, hasta ser… escupida, o devuelta, a la costa. Pero, ¿qué depredador de las profundidades pudo comerse a un tiburón blanco?

Las hipótesis actualmente incluyen al calamar gigante (Mesonychoteuthis) o tal vez a otro tiburón blanco mayor: el canibalismo en esta especie no es raro y las profundidades registradas entran dentro de lo posible. La temperatura descarta a mamíferos como la orca, ya que su temperatura interior es muy superior (32º): esos veinticinco grados no vienen de un calor mamífero sino del metabolismo de la  digestión.

Enlace al Smithsonian Channel, con vídeo.

Visto en io9.

Las cerdas saben

Las cerdas saben

El aparato genital de las cerdas reconoce el sexo de los espermatozoides

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Sí, resulta que una investigación conjunta de las universidades de Murcia y Sheffield ha aportado evidencias que el sistema reproductor de estos animales es capaz de distinguir el sexo latente en los espermatozoides de alguna manera que aún se desconoce. Se especula con que la presencia de un cromosoma X o Y desencadena la expresión de algún gen al pasar por el oviducto. Por lo visto se producen alrededor de 501 genes que producen diferentes proteínas, las cuales provocarían diferentes respuestas en el mecanismo reproductor. De forma inconsciente, las cerdas podrían favorecer la producción de progenie de uno u otro sexo.

Estadísticamente, se sabe que este fenómeno ocurre en diferentes especies incluyendo la humana, y por diferentes circunstancias: edad de la madre, stress alimenticio, clima, etc.

El estudio aún está pendiente de confirmación, según Juan M. Vázquez de la Universidad de Murcia.

Visto en SINC.

¿Sufren los bichos?

¿Sufren los bichos?

Esta es una pregunta cuya ética implícita deberemos resolver antes de contactar con una especie extraterrestre; las consecuencias de no hacerlo serían malas. Me explico.

Desde el principio de los tiempos el hombre, depredador supremo, ha matado para comer o para ocupar territorios sin preocuparse mucho por el porqué o el si debiera. Estas preguntas vinieron después (supongo que con la panza llena y en un sitio cómodo) y van abarcando cada vez más y más perturbadoras zonas: primero, que si las razas extranjeras poseían alma o derechos*; luego, que si los derechos de los animales, sobre todo aquellos dotados de psiquismo comparable al nuestro.

Es decir: es más fácil proteger a un chimpancé, un delfín o un perro que de una iguana o un pangolín, poco expresivos y de inteligencia más bien mediocre. ¡Como si la inteligencia fuera una premisa necesaria para la compasión! Incluso a nivel científico, y esto se remonta a Descartes, se consideraba a los animales como máquinas cuyo comportamiento está regulado por rutinas preestablecidas; el concepto de inteligencia animal está aún en desarrollo, y día a día descubrimos habilidades “inteligentes” en animales tan poco similares a nosotros como pulpos, cuervos o estrellas de mar. Un estudio tan reciente como 2009 (Garner & Nordgreen, Purdue University) demostraba que los peces podían sentir “dolor”, que es un estado perceptivo complejo que requiere la transmisión de datos de error al sistema nervioso central y una respuesta de defensa. Antes se creía que las sacudidas de un pez en el anzuelo eran meros espasmos motores; pero al administrar morfina -bloqueando los mecanismos nociceptores que transmiten las señales de dolor- estos espasmos desaparecían. Este y otros estudios han llevado a algunas legislaciones, como en Alemania, a prohibir según qué tipos de pesca. (más…)

Esponjas que estornudan

Esponjas que estornudan

Ray:  -Claro que olvidas, Peter, que yo estuve presente en una inexplicable migración de esponjas marinas.
Peter: -Ray, las esponjas migraron alrededor de cuarenta y cinco centímetros.

esponjoNunca se me olvida este diálogo de Los Cazafantasmas. Las esponjas y el resto de sus parientes del filum Porifera son animales muy elementales, básicamente una bolsa que filtra agua por los poros de sus paredes y la expulsa por el agujero, reteniendo los nutrientes. Muchas ni siquiera tienen simetría ni forma, y carecen de tejidos diferenciados: su organización es celular (esto conlleva la ventaja de que todas sus células son totipotentes, es decir, capaces de reconstruir por sí solas la totalidad del animal. De hecho, se puede romper una esponja a nivel celular con un tamiz, y si la dejas en paz durante un tiempo, las células volverán a reconstruir un individuo completo).

Como no hay tejidos, tampoco hay órganos; tan sólo grupos de células especializadas para la filtración, segregación de esqueleto, etc. Por eso el descubrimiento de Danielle Ludeman, de la Universidad de Alberta (Canadá) es raro cuando menos. (más…)

De las Posturas Sexuales de los Insectos Jurásicos

De las Posturas Sexuales de los Insectos Jurásicos

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Los humanos tenemos en gran estima nuestra imaginación, casi más que la inteligencia. Es el último reducto de exclusividad en esta Tierra donde todas las formas de vida -de la más compleja a la más simple- han demostrado tocar todos los terrenos que el sapiens toca: aritmética, uso de herramientas, cultura transmisible, juegos, arte, cuidado familiar, asesinato, guerra, esclavitud… eso sí, ningún otro bicho escribe novelas o hace teatro; la imaginación creativa impráctica parece ser nuestra firma.

No me extrañaría que alguna cultura extraterrestre viera esto con escándalo –estos seres se cuentan mentiras mutuamente por placer!- pero esa no es la cuestión de este artículo: esto va de sexo. Concretamente de posturas sexuales, donde (creemos) que la imaginación ha jugado un gran papel, igual que la creatividad nos ha dado los juguetes sexuales. Falso: basta ver el clásico mono forzando una fellatio con una rana o el reciente delfín amazónico masturbándose con un pescado sin cabeza para descubrir que incluso esas herramientas están siendo inventadas a cada momento por intelectos no humanos.

Pero la mayoría de los insectos, humildes robots de escasa inteligencia, copulan mediante la postura del perrito, el macho arriba. La teoría es que al principio era al revés (hembra arriba) y luego el comportamiento fue migrando, pasando por una fase intermedia: la postura del misionero, enfrentados. Actualmente los insectos, no por imaginación sino por pura explosión evolutiva, practican las más aberrantes cópulas: Puñalada de Pene (Cimex lectularius), Agarrarte un Ojo (Rheumatobates rileyi), El Paquete de Esperma (Zorotypus impolitus)…

sexo_antiguo

Pasamos a un hallazgo del Jurásico de China que, vaya! confirma la teoría del paso intermedio: un tesoro capturado en arcilla de grano fino. Dos cercopoideos -familia de hemípteros que parecen pequeñas cigarras,a menudo de colores vivos, común en el campo- pillados en medio del acto. Estos ejemplares de Anthoscytina perpetua sp. nov. posiblemente estaban agarrados a una ramita.

En la actualidad, los cercopoideos manifiestan un comportamiento sexual que depende de dónde estén: si es una hoja, preferirán la postura de uno arriba; en las ramas se acoplan de esta manera simétrica. Pero dada la extrema rareza del registro fósil, nunca se había podido documentar este paso en parientes tan antiguos, hace 165 millones de años.

Forever Love: The Hitherto Earliest Record of Copulating Insects from the Middle Jurassic of China, en PLOS One.

Visto en New Scientist.