Gambusia, un pez con gancho

Hace tiempo que no hablamos de penes extraños, pero es que está siendo una temporada muy mala. De todas maneras aquí traigo este bonito pececito dulceacuícola del centro-este de México, Gambusia quadruncus (pez mosquito de los llanos, no confundir con el gambusino o gamusino que es otro bicho).

G. quadruncus convive con otras tres especies del género, pero se distingue por la morfología especial del orificio genital de las hembras. Disponen de un color llamativo, unas marcas para distinguir la especie y también para atraer y señalizar al macho dónde tiene que hacer su trabajo; pero curiosamente al mismo tiempo que atraen al macho con estas señales también utilizan una especie de “tapón” de carne, tejido modificado para bloquear el acceso al poro genital. Este comportamiento contradictorio es muy inusual en las hembras de vertebrados.

Los machos, por otra parte, han desarrollado una contramedida a este sistema: consiste en un gonopodio -pene- equipado con cuatro puntas ganchudas que le dan el aspecto de un arpón:

gonopodio ganchudo de Gambusia

Este instrumento permite no sólo penetrar sino mantener aferrada a la hembra hasta completar la inseminación. Se especula también la posibilidad que, a la manera de los gatos, las espinas sirvan para estimular a la hembra y así garantizar una fecundación en condiciones. Dicho esto, también es probable que las otras especies de Gambusia hayan eliminado la marca colorida para dejar bien claro a los machos arponeadores que no lo intenten.

Artículo en la web de la Universidad de Carolina del Norte.
Visto en io9.

Serpientes.

Ayer a mediodía noté por el rabillo del ojo, al llegar a casa, una especie de tentáculo replegándose bajo el frigorífico. Podía ser una lagartija muy grande o una serpiente de tamaño indefinido… resultó ser una bonita culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis*). Pese a la decoración y los colores, que parecen de una víbora, este ofidio no es venenoso.

(más…)

El pene del equidna

Platypus Perry

Los monotremas usan doble cohete!

Alguna vez hemos hablado de los curiosos penes reptilianos que consisten en dos estructuras -hemipenes- cada una con un vaso deferente, que es el canal que lleva el esperma, y un glande. Los descendientes de los reptiles no han superado esto: las aves no suelen disponer de equipamiento excepto en algunos casos (patos) y su cópula se basa en el rozamiento de las cloacas. Los mamíferos por otra parte tienen un solitario pene. ¿En qué momento perdimos el norte? ¿Acaso el meteorito que acabó con los dinosaurios tuvo algo que ver con esto?

¿Y los monotremas? Son los mamíferos más parecidos a reptiles. El ornitorrinco y su primo el equidna ponen huevos, tienen glándulas venenosas*, no tienen pezones**, las cuales son características arcaicas asociadas a los reptiles. ¿Tal vez…? (más…)

El falosteto, pez con los genitales en la cabeza

Falostetos macho y hembraUna nueva entrada de esas que atraen visitas, esta vez sobre una especie recién descubierta de pececillo del río Mekong, en Vietnam: Phallostethus cuulong (sólo el nombre ya se las trae) es un pequeño -2cm.- pez que vive entre la vegetación superficial de los canales.

A diferencia de la mayor parte de los peces, que practican la fecundación externa -las hembras depositan los huevos en alguna parte y el macho los fecunda rociándolos con esperma; el método está casi a la misma altura de patetismo que el cibersexo en los humanos- este miembro de la familia de los falostétidos dispone de un órgano especial para realizar una fecundación interna, ya se sabe, algo más íntimo. Sólo que no usan un pene, sino un órgano especial -el priapium– que le cuelga debajo de la cabeza.

Simulación informática de cómo sería un humano bajo las condiciones de los falostétidos.

El priapium es una modificación de las aletas pectorales y pélvicas y está dotado de unos mecanismos prensiles para sostener la cabeza de la hembra mientras el esperma es transferido. En las hembras, el oviducto también está situado en la parte delantera del cuerpo, en la región gular debajo de las branquias. (Ambos géneros tienen el ano también dispuesto ahí, lo cual con el tiempo puede evolucionar en prácticas sexuales siniestras).

El artilugio parece funcionar tan bien como un pene estándar, garantizando una fecundación de precisión.

Visto en New Scientist.

Moscas Tsé-tsé

El año pasado en Uganda conocí a las moscas Tsetse (supongo que la de sabana, Glossina morsitans) con su afición por el color azul* y su tremenda resistencia: 

Glossina morsitans, foto:WikipediaDentro de lo sorprendente que resultaba el bicho -un auténtico caza de combate entre los insectos- había un detalle que ignoraba: a diferencia de otras moscas, las tsetse no ponen un paquete de huevos del cual brotan al tiempo un montón de desagradables gusanos. Glossina tiene una sola cría por puesta, que se gesta en su útero; son vivíparas. ¿Por qué la estrategia insectoide de “ten varios millones de hijos” no funciona con las tsetse? Tal vez precisamente por lo bien preparada que está y lo fácil que tiene el conseguir alimento. La mosca alimenta a su gusanito con una “leche” segregada que le ayuda a desarrollarse; así, un día la larva sale fuera y directamente entra en la fase pupal formando un cascarón, del que saldrá bajo su forma adulta.

Una de las sustancias que contiene esta leche es la esfingomielinasa, una enzima a la que se está estudiando ya que su déficit en humanos provoca una enfermedad (Niemann-Pick) la cual en uno de sus modos es muy grave para niños de hasta tres años de edad. Tal vez en el futuro estas moscas nos ayuden un poquito a prevenirla.

Sphingomyelinase Activity in Mother’s Milk Is Essential for Juvenile Development: A Case from Lactating Tsetse Flies, en Biology of Reproduction.

Visto en io9.

* anda, como yo. Precisamente esa camiseta era azul.

El pico de las palomas no es una brújula

palomaEs de conocimiento popular que las aves en general se orientan tan bien en vuelo porque de alguna forma “sienten” los campos magnéticos de la Tierra. No son los únicos animales dotados de magnetorrecepción: también lo tienen tortugas, abejas, hongos y bacterias, y hasta el hombre (presumiblemente). No tiene nada de místico, al fin y al cabo también percibimos el campo gravitatorio y su orientación, aunque dicho así suena a poderes extrasensoriales. Cierto es que el mecanismo aún no está muy bien definido, pero sin duda está asociado a acumulaciones de hierro. En el caso de las palomas (Columbia livia) estos sensores se atribuían a los paquetes de células ricas en magnetita que estas aves tienen en el pico superior.

Pero un reciente estudio publicado en Nature, dirigido por David A. Keays y un equipo de varios institutos,  parece concluir que esos paquetes ricos en hierro realmente no contienen magnetita y sí están asociados a macrófagos; es decir, forman parte del sistema inmune de las aves y de los mecanismos de homeostasis del hierro igual que nuestros hígados. ¡Así pues, seguimos sin tener claro el mecanismo de brújula de las palomas! Lo que hace más difícil probarlo aún es que las aves usan también el sol y las estrellas como métodos de orientación alternativos. Todo ello con el único fin de localizar nuestro coche y cagarse en el parabrisas.

Clusters of iron-rich cells in the upper beak of pigeons are macrophages not magnetosensitive neurons, en Nature