El falosteto, pez con los genitales en la cabeza

Falostetos macho y hembraUna nueva entrada de esas que atraen visitas, esta vez sobre una especie recién descubierta de pececillo del río Mekong, en Vietnam: Phallostethus cuulong (sólo el nombre ya se las trae) es un pequeño -2cm.- pez que vive entre la vegetación superficial de los canales.

A diferencia de la mayor parte de los peces, que practican la fecundación externa -las hembras depositan los huevos en alguna parte y el macho los fecunda rociándolos con esperma; el método está casi a la misma altura de patetismo que el cibersexo en los humanos- este miembro de la familia de los falostétidos dispone de un órgano especial para realizar una fecundación interna, ya se sabe, algo más íntimo. Sólo que no usan un pene, sino un órgano especial -el priapium– que le cuelga debajo de la cabeza.

Simulación informática de cómo sería un humano bajo las condiciones de los falostétidos.

El priapium es una modificación de las aletas pectorales y pélvicas y está dotado de unos mecanismos prensiles para sostener la cabeza de la hembra mientras el esperma es transferido. En las hembras, el oviducto también está situado en la parte delantera del cuerpo, en la región gular debajo de las branquias. (Ambos géneros tienen el ano también dispuesto ahí, lo cual con el tiempo puede evolucionar en prácticas sexuales siniestras).

El artilugio parece funcionar tan bien como un pene estándar, garantizando una fecundación de precisión.

Visto en New Scientist.

Moscas Tsé-tsé

El año pasado en Uganda conocí a las moscas Tsetse (supongo que la de sabana, Glossina morsitans) con su afición por el color azul* y su tremenda resistencia: 

Glossina morsitans, foto:WikipediaDentro de lo sorprendente que resultaba el bicho -un auténtico caza de combate entre los insectos- había un detalle que ignoraba: a diferencia de otras moscas, las tsetse no ponen un paquete de huevos del cual brotan al tiempo un montón de desagradables gusanos. Glossina tiene una sola cría por puesta, que se gesta en su útero; son vivíparas. ¿Por qué la estrategia insectoide de “ten varios millones de hijos” no funciona con las tsetse? Tal vez precisamente por lo bien preparada que está y lo fácil que tiene el conseguir alimento. La mosca alimenta a su gusanito con una “leche” segregada que le ayuda a desarrollarse; así, un día la larva sale fuera y directamente entra en la fase pupal formando un cascarón, del que saldrá bajo su forma adulta.

Una de las sustancias que contiene esta leche es la esfingomielinasa, una enzima a la que se está estudiando ya que su déficit en humanos provoca una enfermedad (Niemann-Pick) la cual en uno de sus modos es muy grave para niños de hasta tres años de edad. Tal vez en el futuro estas moscas nos ayuden un poquito a prevenirla.

Sphingomyelinase Activity in Mother’s Milk Is Essential for Juvenile Development: A Case from Lactating Tsetse Flies, en Biology of Reproduction.

Visto en io9.

* anda, como yo. Precisamente esa camiseta era azul.

El pico de las palomas no es una brújula

palomaEs de conocimiento popular que las aves en general se orientan tan bien en vuelo porque de alguna forma “sienten” los campos magnéticos de la Tierra. No son los únicos animales dotados de magnetorrecepción: también lo tienen tortugas, abejas, hongos y bacterias, y hasta el hombre (presumiblemente). No tiene nada de místico, al fin y al cabo también percibimos el campo gravitatorio y su orientación, aunque dicho así suena a poderes extrasensoriales. Cierto es que el mecanismo aún no está muy bien definido, pero sin duda está asociado a acumulaciones de hierro. En el caso de las palomas (Columbia livia) estos sensores se atribuían a los paquetes de células ricas en magnetita que estas aves tienen en el pico superior.

Pero un reciente estudio publicado en Nature, dirigido por David A. Keays y un equipo de varios institutos,  parece concluir que esos paquetes ricos en hierro realmente no contienen magnetita y sí están asociados a macrófagos; es decir, forman parte del sistema inmune de las aves y de los mecanismos de homeostasis del hierro igual que nuestros hígados. ¡Así pues, seguimos sin tener claro el mecanismo de brújula de las palomas! Lo que hace más difícil probarlo aún es que las aves usan también el sol y las estrellas como métodos de orientación alternativos. Todo ello con el único fin de localizar nuestro coche y cagarse en el parabrisas.

Clusters of iron-rich cells in the upper beak of pigeons are macrophages not magnetosensitive neurons, en Nature

Como moscas

Drosophila melanogaster es una máquina sexual. Júntense dos mosquitas de la fruta en un bote y, si son macho y hembra, acabarán copulando intensamente. Si son dos machos, basta con subir un poco la temperatura… nadie sabe lo que pasa con varias hembras, la ciencia aún no ha llegado a tanto. De todas formas, una hembra que ha copulado rechazará al siguiente macho, y de una forma muy original: desplegando su tubo ovipositor, que es más grande que el micropene de su despreciado compañero*.

También es un animalito habituado al alcohol: eso de comer fruta podrida, con azúcares fermentando dentro, es una forma natural de emborracharse que ya conocen muchos animales (ver vídeo más abajo). Recientes investigaciones con moscas y alcohol** han llegado a conclusiones sorprendentes: primero, los machos rechazados preferían alimentarse con comida regada con alcohol (mientras que los machos exitosos no manifestaban una preferencia entre esos alimentos u otros). Segundo, que el alcohol aumentaba la promiscuidad y los comportamientos homosexuales*** en las moscas.

Parece que esto está asociado a una molécula llamada Neuropéptido F (NPF) asociada a los mecanismos de recompensa que regulan el comportamiento. Las moscas que no copulan tienen bajos índices de NPF; una generación de moscas manipuladas genéticamente para tener niveles altos sin copular no presentaban afición por el alcohol. ¡Castas y abstemias! Pero las moscas normales necesitan estímulos, de un tipo u otro.

Lo del calor también está vinculado: moscas criadas a 31ºC mostraban un descenso significativo en los niveles de dopamina que las llevaba a tener el comportamiento bisexual que comentábamos antes. Esto estaría determinado por un alelo codificador de la tirosina hidroxilasa que es sensible a la temperatura: a su vez la tirosina hidroxilasa regula los niveles de producción de dopamina. A todo esto, los mamíferos tenemos un equivalente al NPF llamado Neuropéptido Y. Las posibles equivalencias están por demostrar.

Sexual Deprivation Increases Ethanol Intake in Drosophila (qué triste) en Science

* El pene de D. melanogaster anda entre las 150/250 micras (0,15-0,25mm).
** El alcohol se lo daban a las moscas, que conste.
*** En realidad bisexuales: cortejaban cualquier cosa que hubiera en el frasco.

Cíclope

Ayer mientras navegaba me dio por hacer un apunte algo fantasioso en mi bloc, es un cíclope momificado:

Cyclops

En realidad, el modelo (a la manera de Pickman) no es muy diferente de lo que he pintado. Corresponde a un esqueleto de un animal deforme, un caballo que nació con graves defectos en la formación del cráneo. Mirando la estructura se pueden ver todos los componentes esenciales, pero las proporciones de desarrollo son tan anómalas que la pobre criatura no vivió mucho. Al dibujo le he añadido un poco de funcionalidad y colmillos, indispensables en todo monstruo que se precie.

El cíclope está en el McLeay Natural History Museum de la Universidad de Sydney. Visto en BoingBoing.

Frecuencias

Hace algún tiempo se publicó la noticia de que unos delfines hablaban el lenguaje de las ballenas en sueños… dejando a un lado el llamativo titular, lo que parece que hacían estos delfines en su fase de sueño REM era repetir los  “vocablos” cetáceos, más fáciles para ellos que la gutural lengua humana. Si el delfín tuviera un sistema vocal más parecido al nuestro, sin duda que hace tiempo que podríamos comunicarnos con ellos, al menos de una manera elemental pero bastante más avanzada que con loros (bastante inteligentes y que pueden imitar nuestros vocablos) o simios (con una inteligencia mucho más similar a la nuestra que los loros, pero sin un sistema de habla adecuado). Lo contrario sí que es imposible: nosotros no podemos hablar delfín. (más…)