Nubes en Plutón

Nubes en Plutón

Plutón (representación artística)Unos brillos extraños en la superficie de Plutón fotografiados por la sonda New Horizons han dado que hablar, como siempre que aparece algún evento enigmático en el espacio. Preparémonos, porque apenas estamos rozando la primera frontera: hace treinta años todo lo que teníamos era la Tierra, la Luna y unos puntitos. Actualmente tenemos datos de sondas que están saliendo fuera del sistema solar y enviando fotos y datos de calidad, así que es normal que veamos eventos exógenos incomprensibles aquí en la Tierra.

El cráter Occator, en CeresHace unos meses se recogieron fotos extrañas de Ceres, un planeta enano -el objeto más grande del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter- concretamente del cráter Occator. El interior del cráter emitía un resplandor intenso, como de una ciudad iluminada… más adelante se mapearon hasta 130 puntos con luminosidades similares por toda la superficie de Ceres. ¿Qué podía ser aquello? La sonda Dawn, que fue la que envió las fotos, siguió aportando datos. No era hielo ni actividad volcánica, que es lo que se pensó al principio: los reflejos presentaban la traza espectral de sales (sulfato de magnesio hidratado) y agua.

Posiblemente la corteza de Ceres esté cubierta por una capa de polvo oscuro, e impactos meteóricos recientes provocaron que el sustrato enterrado, mucho más reflectante, saliera a la luz. Ese sustrato que envuelve el planeta consistiría en una mezcla de hielo de agua y sales minerales: un océano congelado. Otro mineral detectado, un filosilicato amoniacal, es propio de las regiones exteriores del sistema solar: tal vez un indicio de que Ceres proviene de fuera y de alguna forma fue desplazado a su órbita actual. Cuando el sol brilla sobre este hielo antiguo, provoca pequeñas nubecillas o nieblas sobre los cráteres.

Plutón a contraluzPlutón tiene una atmósfera rica en nitrógeno, metano y CO2, muy tenue y excepcionalmente grande (150 km) y hay neblinas bien visibles cuando la cámara de la sonda capta los “amaneceres”, es decir, el sol eclipsado por el planeta mientras la nave está en el lado nocturno. Se pensaba que esta atmósfera era temporal y se congelaba durante el “invierno” plutoniano, pero no: de hecho se incrementa al menor aumento de temperatura, pasando la presión atmosférica de 1 a 28.000 Pascales, que es tres veces la de Marte*. A esas presiones, el nitrógeno fluye como líquido en la superficie mientras la bruma de tolinas se va condensando al enfriarse. El clima en Plutón es más interesante de lo que parecía. En la foto de la New Horizons se ven dos cosas curiosas: primero, la aserrada superficie del horizonte, que nos muestra lo pequeño que es el planeta; en la Tierra hasta la montaña más alta se hace imperceptible ante la curvatura del globo. Y luego esas manchas de luz, de 16 km. de lado a lado y flotan sobre la atmósfera. Serían las primeras fotos de nubes plutonianas, que brillan intensamente por la misma razón que las nuestras: la luz del sol que les da de lado.

* en la Tierra la presión promedio es de 100.000 Pascales.

visto en UniverseToday

Un láser para ocultar la Tierra de los extraterrestres

Un láser para ocultar la Tierra de los extraterrestres

Láser apuntando a observadores extraterrestresEsta puede ser de las publicaciones científicas más tontas que se hayan sacado últimamente, vamos a ver. Uno de los métodos que se usan actualmente para detectar exoplanetas en estos tiempos primitivos consiste en observar el parpadeo de las estrellas. Cuando un sol lejano cambia de brillo rítmicamente puede estar indicando el tránsito de un planeta justo por delante, es decir, en la línea entre la estrella y nuestro punto de observación.

El método de tránsito tiene varios inconvenientes: es necesario, como hemos dicho, que el telescopio esté en línea con el plano de la eclíptica del exosistema, y que el planeta pase justo cuando estamos observando; y es un método indirecto, es decir, que todos los parámetros que podemos deducir -tamaño del planeta, período de rotación, etc- son igualmente discutibles. Tanto como el caso de la superestructura artificial de Epsilon Aurigae (oh, me encanta cómo suena esto!) que al final va a resultar que era un error de observación.

Supongamos que una raza extraterrestre suficientemente avanzada como para representar un peligro para nosotros, es decir, mucho más avanzada, decide buscar planetas para conquistar. ¿Podríamos seguir los consejos de Stephen Hawking y escondernos para así evitar un conflicto cultural del que saldríamos perdiendo cual pieles rojas? Así, astrónomos de la Universidad de Columbia han planificado un sistema de ocultación para escabullirnos cual cruceros klingon de las miradas ajenas.

Bueno, la Tierra vista desde fuera sólo ocupa 10 horas al año en hacer su tránsito delante del Sol. Si en ese tiempo disparáramos un láser de 30 megawatt -con la adecuada longitud de onda- en dirección a la estrella vigilante, camuflaríamos la sombra que se genera. Sólo valdría para una estrella cada vez, pero es poca energía: el consumo anual de luz de 70 viviendas normales.

Evidentemente es un planteamiento teórico y provocador, y las respuestas no se han hecho esperar. Está claro que deberíamos saber primero de quién tenemos que ocultarnos; ese alguien (alien?) debe tener una tecnología limitada y carecer de otros métodos de detección, como pueden ser oscilaciones gravitatorias del Sol, ondas de radio provenientes de la Tierra en los últimos cien años, efectos Doppler en el espectro solar, etc. O cosas más avanzadas, caray, que son aliens. En todo caso, una vez detectado ese contacto, más valdría preparar ese láser y tenerlo guardado por si vienen con malas intenciones.

A cloaking device for transiting planets, en la Royal Astronomic Society.

Más noticias de KIC 8462852, la estrella misteriosa

KIC 8462852 megastructura¿Recordáis el revuelo que se organizó con la estrella KIC 846285, cerca de la constelación Cygnus? Este astro -una estrella amarillenta de clase espectral F- vigilado con el telescopio espacial Kepler durante unas observaciones rutinarias, mostraba unos patrones de variación lumínica irregulares que no correspondían a una interferencia de tránsito (uno o varios planetas orbitando que pasaran por delante, haciendo sombra, daría una periodicidad). Se especularon con varias hipótesis: una nube de escombros, por ejemplo de un anillo de acreción planetario; un enjambre de cometas u otros objetos que pasaran por delante; o una mega-construcción alienígena al estilo de las esferas de Dyson, cosa que ya se había planteado en otros astros como Almaaz (el Cabrón) en Epsilon Aurigae.

El telescopio espacial KeplerLa opción más razonable es que un grupo de objetos cometarios dispuestos en el equivalente de la nube de Oort de KIC 846285 haya hecho un tránsito delante de la estrella -o más correctamente, entre la estrella y la Tierra- velando momentáneamente su luz. El astrónomo Jason T. Wright publicó un especulativo artículo contemplando la segunda posibilidad -que aquello fuera la prueba de la actividad de una civilización avanzada- y esto llevó al instituto SETI a rastrear señales de la estrella con el conjunto de radiotelescopios Allen Telescope Array. Durante dos semanas se rastrearon señales de banda estrecha (posibles emisiones de comunicación) y señales de banda ancha resultado de las emisiones de microondas de hipotéticos propulsores en el entorno de la “obra”. También, en octubre-noviembre de 2015, se rastrearon pulsos láser con el Observatorio SETI Óptico de Boquete en Panamá, sin resultado. Si es una civilización la que está trasteando en KIC 846285, es mucho más avanzada que esto.

Claro que la antigüedad de los datos que tenemos sobre las fluctuaciones de KIC 846285 es poca: el Kepler, que ya está en vías de jubilarse, apenas lleva cuatro años investigando esa sección del cielo. Pero revisando unas placas fotográficas que estaban en la Universidad de Louisiana se han descubierto retratos de la estrella parpadeante: estas fotos del siglo XIX revelan que el astro ha perdido casi un 19% de su brillo en cuestión de cien años. Esto es muy anormal, ya sea obra de alienígenas, cuerpos celestes o variaciones del ciclo de vida de una clase F. Algo está opacando (o apagando?) a KIC 846285 en un tiempo record.

The Search for Extraterrestrial Civilizations with Large Energy Supplies. IV. The Signatures and Information Content of Transiting Megastructures, en arXiv

visto en New Scientist.

Un posible origen de la señal WOW

El Big Ear TelescopeEl 15 de agosto de 1977 a las 23:16, el radiotelescopio Big Ear – una instalación de la Universidad de Ohio que escuchaba emisiones en la frecuencia de 1420 MHz-  recibió,durante 72 segundos, una señal de radio de origen desconocido procedente de la constelación de Sagitario y alcanzando una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo. Esta potente y larga emisión no pudo ser rastreada en barridos posteriores, y es uno de los misterios sin resolver de la ciencia moderna. Aunque hay explicaciones lógicas (un evento astronómico e alta energía, el rebote de una emisión terrestre en algún satélite) la más fascinante sería la hipótesis extraterrestre: la frecuencia de 1420 MHz corresponde a la emisión del hidrógeno neutro, el elemento más común del Universo y según algunos astrofísicos la que usaría una civilización avanzada que quisiera comunicarse.

Por otro lado, la ventana de 72 segundos corresponde al tiempo máximo que el Big Ear podía mantenerse fijo sobre una zona del espacio, lo cual encaja con la versión de una señal procedente de fuera. Pero, aunque hubo muchos intentos de rastreo, la señal WOW nunca volvió a detectarse.

La señal WOWAhora, según una hipótesis publicada por Antonio Paris del St. Petersburg College (Florida) el responsable de la señal sería un cometa, con dos posibles candidatos: el 266P/Christensen y el P/2008 Y2 Gibbs. Estos dos bólidos trazaron en esas fechas su órbita, pero aún no los habíamos descubierto. Los cometas, cuando se acercan al Sol, son afectados por sus radiaciones y desprenden considerables volúmenes de hidrógeno en su coma o cola; este hidrógeno sería la causa de la intensa señal. Es una idea interesante, pero lo bueno es que ambos pasarán de nuevo por casa: el Christensen en enero del ’17 y el Gibbs en enero del ’18. Si analizamos su señal de hidrógeno, se podría confirmar que WOW tiene un origen natural… o no.

Hydrogen Clouds from Comets 266/P Christensen and P/2008 Y2 (Gibbs) are Candidates for the Source of the 1977 “WOW” Signal, en Center for Planetary Science

visto en gizmodo.

El motor estelar de la NASA

El motor estelar de la NASA

El PhoenixPor lo visto la NASA ha publicado unos datos referentes a un motor electromagnético (EM) basado en microondas, cuyo mecanismo revolucionaría el viaje espacial tal como lo conocemos. Pero lo que se cuestiona es la viabilidad de ese mismo mecanismo… algo parecido al motor de Alcubierre que hemos mencionado alguna vez. Veamos antes de qué va esto del viaje espacial.

En la Tierra nos movemos de diferentes maneras. Los bípedos avanzamos cayendo hacia adelante y desviándonos hacia arriba con un pie o pata; nuestros vehículos utilizan el método de empujar el suelo hacia atrás con sus ruedas. El agua es un medio más dificultoso para moverse -como cualquier mal nadador sabe- debido a que ofrece menor resistencia. Y el aire es aún peor: necesitamos amplias superficies de sustentación o turbinas de gran potencia para desplazar la cantidad de aire necesaria para avanzar (por no hablar de mantenernos arriba). Si nos damos cuenta, todos estos sistemas usan el mismo principio que enuncia la tercera ley de Newton, el principio de acción y reacción: tenemos que empujar hacia atrás algo para poder avanzar en dirección opuesta. Por ello también se puede ver la dificultad de un viaje por el vacío del espacio, donde no hay nada que empujar con patas, aletas, ruedas o hélices. (más…)

El extraño agujero de Erídano

El extraño agujero de Erídano

Distribución de la materia en el UniversoEl espacio estelar está repartido desigualmente, eso es algo que podemos ver a simple vista; las galaxias y cúmulos se agrupan en filamentos curiosamente similares a las burbujitas de la espuma. Estas superestructuras serían la parte visible de una telaraña de materia oscura que las agrupa, y su conformación posiblemente se deba a la propia configuración del espacio, que debe ser más compleja que una hiperesfera. Pero, haciendo un promedio, se puede decir que la distribución de materia en el espacio es relativamente homogénea. Una de las simulaciones computerizadas más detalladas hechas hasta el momento, la simulación Bolshoi de la Universidad de California, da una idea de cómo se forma este tejido esponjoso:

En 2004 la NASA desplegó la Sonda Wilkison para la Anisotropía de Microondas (WMAP) que, mapeando la radiación de fondo de microondas, detectó una zona anormalmente fría en la constelación Erídano*. Tres años más tarde las características de esta región estaban perfiladas: corresponde a un área de unos 500 a 1000 millones de años luz (150 megapársecs! ¿Cuánto tardaría en recorrerlo el Millenium Falcon?) situada a 6-10 mil millones de años luz del Sol. Se la denomina como el Punto Frío.

Lo que acaba de descubrir un equipo internacional de astrónomos dirigido por el Dr. Istvan Szapudi de la Universidad del Instituto de Hawaii para la Astronomía, usando el telescopio PAN-STARRS del monte Haleakala, es que esa región coincide con una burbuja de supervacío en el espacio. El área está prácticamente vacía de materia convencional o materia oscura, y a una temperatura de radiación de fondo considerablemente inferior al resto**. Es La Nada, y es uno de los objetos más grandes del Universo visible: mirando un poco por debajo de Orión, si se viera, sería una mancha del tamaño de una mano abierta extendida. (más…)