Exoplanetas: Alfa Centauri B

alfa centauri Bb

Muy bonito, pero es un dibujo.

Bueno, parece que ya tenemos un exoplaneta de tipo terrestre y además bien cerquita de casa: el telescopio chileno de La Silla ha identificado un objeto de masa 1.3 veces la terrestre girando en torno a Alfa Centauri B, una enana naranja algo más vieja que nuestro Sol pero de características similares. α Cen Bb está a 4.36 años-luz del Sol, la mitad de cerca que el más cercano exoplaneta registrado que está en Epsilon Eridani B (10.4 años-luz). De hecho sólo nos queda una estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri (4.16 años-luz) pero de momento no se ha visto nada allí.

Bueno, ver no se ve nada: todos los registros de exoplanetas se basan en inferencias a partir de oscilaciones de la órbita de la estrella -como en este caso- o detectando tránsitos planetarios. Pero los cálculos que se han hecho estiman que, para una órbita estándar, α Cen Bb giraría a seis millones de kilómetros de su estrella: eso es diez veces más cerca que Mercurio del Sol. Eso indicaría una temperatura de superficie de unos mil grados centígrados en la cara soleada; muy incómodo para una colonia humana. Lo que no se descarta es la presencia de más planetas en el sistema vecino, y no deja de ser emocionante que estén tan cerca…

An Earth mass planet orbiting Alpha Centauri B (Xavier Dumusque, Francesco Pepe, Christophe Lovis, Damien Ségransan, Johannes Sahlmann, Willy Benz, François Bouchy, Michel Mayor, Didier Queloz, Nuno Santos y Stéphane Udry)

Impacto en Júpiter!

A las once y media pasadas del 10 de septiembre, un objeto descomunal se estrelló contra el planeta Júpiter. Aún no sabemos qué es ni de dónde venía. O a dónde hubiera ido, de no ser por la atracción gravitatoria del gigante gaseoso.

Júpiter, enorme y masivo, actúa como una escoba en el Sistema Solar, absorbiendo montones de objetos -cometas, meteoros, naves abandonadas- que de otra forma pasarían al sistema solar interior y podrían acabar impactando sobre los pequeños planetas rocosos. En el ’94 el cometa Shoemaker-Levy se precipitó y fue absorbido por la densa atmósfera, dejando “cicatrices” oscuras en las nubes. Otros tres impactos similares han sido avistados desde entonces.

Astronomers see bright impact on gas giant Jupiter, en Astronomy Now.
Visto en io9.

Una estrella rodeada de azúcar

Cada vez aparecen cosas más raras en el cielo. Sistemas estelares dobles y triples, nubes de carbón y alcohol, planetas de hielo, estrellas de diamante… ahora el radiotelescopio ALMA de Atacama ha detectado glicoaldehído (CH2OHCHO) en el gas que rodea una joven estrella binaria de masa similar a la de nuestro Sol, llamada IRAS 16293-2422, en Ofiuco. El glicoaldehído es una diosa, un monosacárido simple que -en la bioquímica terrestre- es la base de la ribosa, que a su vez forma parte de la molécula del ARN (ácido ribonucleico). No es la primera vez: en 2008 se detectaron nubes de este azúcar en una radiofuente en G31.41+0.31, en la constelación de la Serpiente -justo al lado de Ofiuco, desde nuestro punto de vista terrestre- a 26.000 años-luz del Sol. G31.41+0.31 es un criadero estelar, origen de futuros sistemas planetarios cuyos habitantes tendrán que buscarle un nombre mejor.

No es que se vaya a formar espontáneamente ADN espacial: las observaciones apuntan que la nube se aproxima a una de las dos estrellas del sistema, convirtiéndose en caramelo antes de precipitarse en ella. Lo importante del hallazgo es que cada vez es más evidente que moléculas orgánicas de cierta complejidad aparecen antes incluso que los propios planetas, en los discos de acreción estelares. Las primeras lluvias en estos mundos no serían de agua tibia esterilizada sino de una sopa compleja llena de piezas listas para el puzzle de la vida.

Visto en io9.
Artículo en ALMAObservatory.

Curiosity ha llegado a Marte

A pesar de las crisis políticas, sociales y económicas que cruzan este mundo como latigazos, la primera misión geológica robotizada a Marte ha aterrizado hace media hora. Esta es una de las primeras imágenes de la sonda Curiosity, ya desplegada en el suelo del cráter Gale, donde estudiará estructuras sedimentarias y buscará trazas de vida antigua en el planeta.

Una interesante cueva en Marte

Cráter en Pavonis MonsUnas fotos del HiRISE tomadas sobrevolando las laderas del Pavonis Mons, un volcán marciano, han revelado un cráter más pequeño en cuyo centro se abre un agujero. El fenómeno parece ser una caverna abierta de unos 35 metros de diámetro, con el interior parcialmente iluminado por la luz que entra. Basándonos en esa luz podemos calcular una altura para la caverna de unos veinte metros. Podría corresponder a una caverna de origen volcánico tipo “tubos de lava” como se encuentran también en la Tierra y en la Luna, donde se ha planteado su uso para establecer bases.

Lo que no está muy claro es el origen del cráter: si es un cráter de impacto o simplemente el embudo de material dejado al derrumbarse el techo de la caverna. Esto indicaría que lo que vemos como fondo es en realidad la parte superior de un cono de derrubios, siendo la caverna mucho más profunda. ¿Qué podría haber en ese entorno parcialmente iluminado, protegido de las radiaciones, tormentas de polvo y temperaturas extremas de la superficie marciana? Ay, qué ganas dan estas cosas de salir a explorar.

Artículo en LPL/HiRISE (en castellano)

Los otros océanos de Titán

Titán, la luna de Saturno en la que se enfocan las miradas de muchos astrónomos que buscan sitios factibles de albergar vida, es famosa por su geografía (que hemos visto en un artículo anterior). Una luna con atmósfera densa, mares y continentes es atractiva a los ojos humanos, aunque ese paisaje no sea todo lo hospitalario que parece: los mares de nitrógeno a 180º bajo cero no son adecuados para nadar.

Pero la sonda Cassini, tomando lecturas a medida que orbita el planeta y su sistema de lunas -y ya lleva ocho años ahí- ha enviado algunos datos interesantes. Saturno provoca mareas gravitatorias en sus lunas, y Titán con su órbita elíptica se distorsiona entre su punto más cercano (periastro) y lejano (apoastro). No sólo la propia luna, sino también su campo gravitatorio, que es lo que ha medido la Cassini.

Se estimaba una deformación mareal de casi un metro en el terreno, pero la sonda ha registrado distorsiones diez veces mayores. Los datos llevan a pensar en una luna más flexible, con un océano de agua líquida emparedado entre dos capas de hielo de cientos de kilómetros de espesor, todo esto sobre el núcleo rocoso de silicatos. Esto abre una posibilidad extraña: un mismo mundo con dos formas de vida radicalmente distintas, una basada en metano y bajas temperaturas y otra, oculta en la oscuridad, con una química más similar a la nuestra viviendo en torno a fumarolas abiertas donde el núcleo asoma entre el hielo del fondo. Fascinante!

Resumen del artículo en Science y en NASA. Visto en io9.