Bunostega, el animal más antiguo que iba a cuatro patas

Bunostega, el animal más antiguo que iba a cuatro patas

Bunostegos akokanensisA veces los nombres clásicos son injustos: de los animales que llamamos reptiles, pocos son los que reptan. Quita los ofidios y las lagartijas más vagas, y la mayoría levanta su panza del suelo considerablemente; por no hablar de los extintos, como los dinosaurios y algunos arcosaurios bípedos. Lo que ocurre es que la disposición de sus miembros es en muchos casos primitiva: los brazos y piernas salen perpendiculares al cuerpo, y los codos articulan hacia abajo. Un ejemplo de esta postura transversal es este bello fósil de una forma transicional entre los anfibios y reptiles, Seymouria baylorensis del Pérmico inferior:

Seymouria baylorensis

¿Cuándo dimos el paso a tener nuestros codos y rodillas pegados al cuerpo, fémures y húmeros paralelos a la columna vertebral, y sobacos propiamente dichos? Al principio el esqueleto permitía una articulación libre, pero la evolución fue limitando la movilidad a favor de una eficiencia motriz superior. Los primates aún podemos mover los brazos para todos lados, pero un caballo es incapaz de poner las patas en cruz o abrirse de piernas como Van Damme. (más…)

Dientes y escamas

Lepisosteus con sus dientesNuestros órganos tienen orígenes extraños. Un estudio científico sobre la ganoína, sustancia que conforma las escamas de muchos peces primitivos o extintos, sugiere que nuestros dientes podrían tener su origen en estas estructuras.

Teniendo en cuenta que la propia mandíbula (y el oído interno) tienen su origen en dos arcos branquiales de los peces, no resulta extraño. De hecho, cualquiera que haya visto un tiburón suficientemente cerca podría apreciar que las escamas ganchudas que forman su piel rasposa son como miniaturas de los dientes que crecen en las mandíbulas. Sin embargo, lo que parece indicar el estudio publicado en Nature de este equipo sueco-chino es que el esmalte dental procede de este compuesto. (más…)

Un euriptérido primitivo: Pentecopterus

Un euriptérido primitivo: Pentecopterus

Pentecopterus decorahensisEl descubrimiento de un nuevo escorpión marino, más antiguo de lo que se pensaba, ha cambiado un poco los planteamientos sobre la vida pasada: suele pasar cuando se encuentra un depredador especializado donde no debía haberlo. Y los escorpiones marinos eran magníficos depredadores, los liopleurodones o tiburones blancos de su época.

La vida en la Tierra ha evolucionado a tirones. Hubo un tiempo en que la biología estuvo en un impasse: largos millones de años sin aparecer ningún modelo nuevo, los mares poblados por criaturas blanditas y acolchadas similares a corales o medusas, pero cuya afinidad real con cualquier forma viva actual desconocemos. Después de este período -el último del Precámbrico, llamado Ediacárico– vino la explosión Cámbrica: hasta cincuenta phyla animales surgieron, se diversificaron y poblaron los mares en menos de sesenta millones de años. Es posible que esta “explosión” se deba más a que los animales empezaron a desarrollar cáscaras y por ello a conservarse en el registro fósil. Hacia el final de esta época, un enfriamiento global y la reducción del oxígeno disuelto en los mares provocó una extinción masiva, que conduciría al siguiente período: el Ordovícico. Que tuvo también su explosión de vida, como corresponde a una época en la que los organismos se vuelven a acomodar tras una crisis. Aparecieron algunas formas de vida más complejas, como los ortoconos (similares a calamares con concha), nautilus y caracoles, y los primeros arrecifes de coral. Los trilobites empezaron a fabricar espinas y protecciones, lo que indica que se defendían de algo. Y los escorpiones marinos.

PentecopterusLos euriptéridos o gigantostráceos realmente tenían poco de escorpiones: eran artrópodos acuáticos cuya parte trasera se estrechaba en forma de aguja, recordando de alguna manera a la cola de un escorpión, pero realmente servía para nadar. Una serie de apéndices variados les servían para arrastrarse, navegar y aferrar cosas, y muy probablemente fueron de los primeros seres vivos en aventurarse en la superficie, junto con caracolillos y trilobites. Recordemos que en el Ordovícico no teníamos una atmósfera con bastante oxígeno, y la Tierra era un entorno árido y letal fuera del agua.

Conocidos desde mediados del Ordovícico, hay más de 300 especies catalogadas en el registro fósil, la más grande (Jaekelopterus rhenaniaecon 2,5 metros y unos 180 kg. de peso. Estos bicharracos dominaron los mares hasta la época de los dinosaurios, y condicionaron probablemente la evolución de muchos vertebrados y sus ganas de salir a tierra firme, para librarse de ellos.

La nueva especie -descubierta en los esquistos arenosos del fondo de un cráter meteorítico en Iowa (USA)- se denomina Pentecopterus decorahensis y es un megalográptido* de metro ochenta acorazado y dotado de garras prensiles, muy bien conservadas debido a que el cadáver se depositó en el fondo del cráter a una profundidad en que la falta de oxígeno lo conservó libre de actividad microbiana o de carroñeros. Lo normal es encontrar fósiles de mudas o piezas sueltas, pero aquí se pueden apreciar detalles estructurales como los pelitos de las patas. Este nuevo descubrimiento, que retrae la aparición de euriptéridos de tamaño considerable diez millones de años, nos está diciendo que la fauna de la época estaba bastante bien desarrollada como para tolerar semejante depredador.

Por cierto, ¿con qué estaban emparentados los euriptéridos? Como quelicerados que eran, muy probablemente con los xifosuros (que aún viven, llamados cacerolas de las Molucas) y con… los escorpiones. Pero no eran escorpiones. A una cosa de cien kilos armada de pinchos no le hacen falta aguijones venenosos, probablemente.

The oldest described eurypterid: a giant Middle Ordovician (Darriwilian) megalograptid from the Winneshiek Lagerstätte of Iowa, en BMC Evolutionary Biology

Visto en SINC

  • hay que ver cómo resuenan estos nombres: megalográptido, gigantostráceo… Pentecopterus hace referencia a un tipo de nave de combate griega, el pentecóntera, que tenía un perfil similar.
La tumba de Nefertiti, en la de Tutankhamon?

La tumba de Nefertiti, en la de Tutankhamon?

mural tumba NefertitiLa tumba KV-62, descubierta en 1922 por el equipo británico de Lord Carnarvon y Howard Carter, es famosa por ser un enterramiento casi inviolado y por lo tanto lleno de interesantes muestras de la cultura egipcia de la XVIIIª dinastía, de la cual el faraón a la que pertenece, Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón fue casi el último representante. Todo el final de la dinastía y el período Amarna fue un tremendo culebrón, con el faraón hereje Akhenatón y su monoteísmo, las desavenencias internas, la reina (extranjera) Nefertiti y los extraños parentescos endogámicos entre la familia real. Hasta hace poco no se sabía quién era el padre, madre o abuelo de quién, e incluso se especulaba sobre la sexualidad de algunos. Es una historia larga y enrevesada que da para otros artículos.

Actualmente las técnicas de análisis de ADN han podido identificar a gran parte de la familia, es decir, asociarlos a las distintas momias halladas; porque muchas de estas tumbas fueron abiertas y cambiadas de sitio para protegerlas de los saqueadores. Había desplazamientos de momias de una sala a otra, y algunas se colocaban apresuradamente donde podían. De hecho la tumba de Tut se mantuvo así de intacta porque fue cubierta de cascotes y olvidada. La momia de Tutankhamon está bien identificada ya que estaba intacta en su sarcófago, pero su padre Akhenaton estuvo mucho tiempo perdido. Y del cuerpo de Nefertiti, su madre adoptiva y tal vez suegra, nada se sabe. La reina desapareció del registro escrito hacia 1336 a.C., y no está claro si se convirtió en el faraón Semenjkare para poder mantener el trono, si cayó en desgracia o qué pasó. En 2003 Joann Fletcher, especialista en el análisis capilar de la University of York en el Reino Unido, anunció que se había identificado la momia de Nefertiti como una hallada cien años antes en la tumba KV-35, pero el tiempo y los análisis no llegaron a confirmar su hipótesis.

12 monos TutankhamónAhora Nicholas Reeves, un egiptólogo británico, ha expuesto otra teoría espectacular: la tumba de Nefertiti estaría oculta en una cámara secreta detrás de un panel pintado en la de Tutankhamon. Analizando grietas estructurales en las paredes, en su opinión habría dos cámaras selladas detrás de los murales que cubren la cámara de enterramiento; una, decorada con doce monos -que representan las horas de la noche que pasa el faraón en el inframundo antes de renacer como Osiris- albergaría un almacén complementario. En la otra pared, con representaciones del ritual de la apertura de boca, estaría la puerta que conduce a la cámara de enterramiento de la reina desaparecida. Porque KV-62 sería realmente la tumba de Nefertiti, que años más tarde se reciclaría para dar cobijo al joven faraón que murió inesperadamente a los 19 años.

Reeves reinterpreta las pinturas: el cadáver blanco que se ve en el mural no sería Tutankhamon sino la propia Nefertiti (ya se sabe que, al ser el reinado cosa de hombres, se representaba a las mujeres con atributos masculinos para no alterar el status quo). Tut sería el personaje con el gancho a la derecha; para decir esto, Reeves se basa en características faciales de ambos monarcas comparadas con otras representaciones suyas, como son los pliegues de la comisura de la boca de la reina o la incipiente papada de Tutankhamon.

Una teoría interesante que no debería resultar  especialmente difícil de verificar mediante un análisis no invasivo de la cámara funeraria. Esperemos que haya novedades pronto y KV-62 vuelva a ser el notición como hace casi cien años.

The Burial of Nefertiti? en Academia
Visto en SINC.

Identifican los restos de Filipo, el padre de Alejandro Magno

Identifican los restos de Filipo, el padre de Alejandro Magno

Pequeño busto de marfil encontrado en la Tumba Real II de Vergina que representa a Filipo II de Macedonia. S. IV a. de C.Tengo por ahí un relato corto de vampiros, sin acabar, que empieza con el descubrimiento del sarcófago de Alejandro Magno, envuelto en plata y hierro*… la verdad es que es uno de esos hallazgos arqueológicos que obsesionan, tanto por la fama del personaje como por la opulencia que seguramente tengan y el misterio que rodea a su actual ubicación. Del padre de Alejandro, el rey Filipo II de Macedonia (382-336 a.C.) sí se sabía dónde estaba enterrado: un yacimiento en Vergina (Grecia). En el Gran Túmulo excavado en las campañas del 1977-78 se encontraron tres tumbas, de las cuales se supuso que la clasificada como Tumba II contenía los restos del monarca macedonio, ya que su estructura era la más lujosa. Dentro de la cámara principal se encontró un arca de oro -un lárnax– con los restos de una cremación, además de un importante ajuar funerario.

El lárnax y corona de oro antes atribuidos a Filipo II, de la Tumba IIPero ahora, un análisis osteológico de los restos encontrados en la Tumba I (o de Perséfone, por los frescos que contiene) parece confirmar con seguridad que pertenecen al rey Filipo, a su última mujer Cleopatra y su hijo recién nacido. Estos restos no habían sido incinerados sino enterrados, con lo cual la peculiar anatomía de la rodilla -fusionada totalmente en ángulo, debido a una herida en combate mal cicatrizada- pudo ser identificada. Filipo, duro guerrero, sufrió tres años antes de morir un lanzazo en la pierna** que lo dejó cojo (esto añadido a una lista de heridas de guerra, tal vez la más conocida la del ojo que perdió en el asedio de Metone)***. No murió en combate, sin embargo, sino asesinado de una puñalada trapera durante un banquete en Aigai, la actual Vergina. Se dice que el regicida, un tal Pausanias (nada que ver con el general espartano) estaba motivado por los celos ya que era un ex-amante del rey del que luego habían abusado sexualmente.

Si el esqueleto cojo es el de Filipo II, es muy probable que el esqueleto femenino sea de Cleopatra Eurídice, que dio a luz al hijo de Filipo días después del crimen. Ambos, madre y niño, fueron a su vez asesinados poco después por las intrigas de la ex-esposa Olimpia y su hijo Alejandro III. La rica Tumba II puede que contenga los restos de otro hermano mayor de Alejandro, Filipo III Arrideo, de quien se decía que era la encarnación de Gaia y que por eso el simpático de Alejandrito no lo había asesinado como hizo con los otros.

The lameness of King Philip II and Royal Tomb I at Vergina, Macedonia, en PNAS

Archaeological Site of Aigai, en la web de la UNESCO

* La idea es que Alejandro no pilló la peste en Asia, sino otra cosa más fea -y fue quien la introdujo en Occidente. De ahí las protecciones de hierro y plata.

**(Plutarco (Moralia, 331 B) y Justino (Just.9.3) coinciden en que la misma fue causada por un enfrentamiento con los Tríbalos (Tracia), a la vuelta de la campaña de Scitia (año 339 a.C.).

*** Demóstenes, citado por Dídimo de Alejandría en el Papyrus Berolinensis 9780.