El origen de los órganos

El origen de los órganos

organosLos humanos, como todas las criaturas pluricelulares de la Tierra, tenemos una construcción singular: las células que forman nuestro cuerpo se especializan y agrupan en estructuras diferenciadas -tejidos y órganos. cuyas características distintivas hacen que funcione la máquina en conjunto; un blindaje, un armazón, un saco digestivo, un sensor acústico o térmico o un fotorreceptor. Esto es muy práctico, pero, ¿por qué? ¿Por qué la vida terrestre no es como la entidad de Solaris (la novela de Stanislaw Lem): una masa de células indiferenciadas única que llena el océano, inmutable, eterna, desde hace mil millones de años?

Lo cierto es que las células con núcleo empezaron a ser, aparentemente, al comerse entre sí criaturas que acabaron funcionando conjuntamente: por ejemplo la mitocondria (responsable de la respiración celular) los cloroplastos (de la fotosíntesis) o el citoesqueleto. Esta es al menos la teoría endosimbiótica que planteó Lynn Margulis y es generalmente aceptada por la biología moderna. Pero la formación de órganos es algo diferente: implica la fusión de las células entre sí mediante proteínas específicas que favorecen el intercambio de materia entre sí. (más…)

Brasil, Brasil

Brasil, Brasil

pantalla

mmh?

Brasil, en mi imaginación de chico -y por lo que se veía en las revistas- era una especie de combinación entre Sodoma, Gomorra, Babilonia y el refugio ese de Matrix donde se tiraban todo el día bailando, sudando medio desnudos y apretando las carnes. Seguro que no es tan así, seguro.

Por lo visto esta es una de esas noticias en las que los periodistas no pueden evitar la tentación de redactar titulares deliciosos. Se refiere realmente a unos insectos trogloditas del género Neotrogla, del orden Psocoptera. Estos piojillos han invertido completamente la mecánica de la cópula, disponiendo la hembra de un “pene” o ginosoma dotado de púas con el que aferran y penetran al macho por su órgano viril arqueado y hueco obligándolo a una cópula de hasta setenta horas de duración. Básicamente los exprimen.

No es tan raro como lo pintan (de hecho muchos animales tienen roles invertidos, por ejemplo la hiena moteada dispone de un clítoris de 20 centímetros, mayor que el pene de sus machos) y más tratándose de insectos -que son criaturas dadas a la superespecialización- pero la noticia hace replantear un poco el significado del género sexual. Me quedo con la bonita frase destacada del artículo:

Posiblemente el macho proporciona nutritivos regalos seminales junto al esperma que recoge la hembra

Female Penis, Male Vagina, and Their Correlated Evolution in a Cave Insect, en Cell.com

Visto en SINC.

Esto no significa que el blog vuelva a la vida, eh? Los problemas crecen.

El Pollo del Infierno

El Pollo del Infierno

polloPresentamos al Pollo del Infierno. Porque “Descripción de una nueva especie de oviraptotosáurido del Cretácico superior de Dakota del Norte” no queda tan bien.

La criatura en cuestión ha sido descubierta* por un equipo de paleontólogos del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, el Museo Carnegie de Historia Natural y la Universidad de Utah: Anzu wyliei (el nombre hace referencia al monstruo alado Anzu de la cultura acadia) trotaba por los bosques tropicales de Appalachia con un porte de tres metros de largo y 300 kilos de peso que lo convierte en uno de los mayores oviraptóridos conocidos.

La historia de los oviraptóridos (ladrones de huevos) está llena de equívocos, el primero que dio nombre al grupo fue encontrado en Mongolia muerto -evidentemente- en un nido de huevos alargados asociado a Protoceratops, otro dinosaurio. Se pensó por sus patas de largos dedos y su fuerte pico que la dieta de este animal consistía en huevos robados… pero luego se supo que el nido era suyo. El animal probablemente estaba protegiendo a su nidada. Más adelante se especuló que comían almejas.

Al final de la era de los dinosaurios había menos especies, pero surgían tipos altamente especializados y con tendencia al gigantismo. El Pollo del Infierno, con el tamaño y armamento de que disponía (largas garras en forma de hoz, un potente pico desdentado, fuertes piernas) probablemente fuera algo más que un comedor de mariscos y fruta. Muchas características son totalmente avianas, a pesar de que no está directamente emparentado con las líneas que darían origen a las aves. Se le supone un animal corredor, omnívoro probablemente, con una posición en el ecosistema a medio camino de un puma y un oso; a diferencia de su primo asiático Gigantoraptor, debió vivir en un ambiente de ríos y vegetación.

* Tampoco es que la hayan desenterrado ayer, estas cosas son más complicadas. Se conocen fósiles asociados a Chirostenotes de Dakota del Sur y Montana hace años (1998); pero tres ejemplares fragmentariosque llevan preparándose casi diez años han dado en conjunto el holotipo que define la nueva especie.

A New Large-Bodied Oviraptorosaurian Theropod Dinosaur from the Latest Cretaceous of Western North America, publicado en PLOSOne

One Scary Chicken—New species of large, feathered dinosaur discovered, en la web del Smithsonian

Una prueba de la inflación cósmica

Una prueba de la inflación cósmica

Diagrama de polarización del BICEP2, restos del Big BangAyer por la tarde un equipo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian hizo público algo que se rumoreaba desde hace unos días cuando se anunció la rueda de prensa: la detección de ondas gravitacionales, prueba de la expansión original del Universo justo después del Big Bang y la posibilidad de conjugar la teoría general de la relatividad con la mecánica cuántica.

La teoría cosmológica del Big Bang, la más admitida actualmente*, expone que hace unos catorce mil millones de años un punto de densidad masiva (una singularidad espaciotemporal) se expandió a lo bestia en una “explosión” que lo llevaría al volumen total del Universo en cuestión de 10-35 segundos. Sería algo muchísimo más rápido que la velocidad de la luz, si no fuera que en aquel momento no había espacio ni tiempo. En realidad el concepto “explosión” es sólo una forma de hablar. (más…)

¿Sufren los bichos?

¿Sufren los bichos?

Esta es una pregunta cuya ética implícita deberemos resolver antes de contactar con una especie extraterrestre; las consecuencias de no hacerlo serían malas. Me explico.

Desde el principio de los tiempos el hombre, depredador supremo, ha matado para comer o para ocupar territorios sin preocuparse mucho por el porqué o el si debiera. Estas preguntas vinieron después (supongo que con la panza llena y en un sitio cómodo) y van abarcando cada vez más y más perturbadoras zonas: primero, que si las razas extranjeras poseían alma o derechos*; luego, que si los derechos de los animales, sobre todo aquellos dotados de psiquismo comparable al nuestro.

Es decir: es más fácil proteger a un chimpancé, un delfín o un perro que de una iguana o un pangolín, poco expresivos y de inteligencia más bien mediocre. ¡Como si la inteligencia fuera una premisa necesaria para la compasión! Incluso a nivel científico, y esto se remonta a Descartes, se consideraba a los animales como máquinas cuyo comportamiento está regulado por rutinas preestablecidas; el concepto de inteligencia animal está aún en desarrollo, y día a día descubrimos habilidades “inteligentes” en animales tan poco similares a nosotros como pulpos, cuervos o estrellas de mar. Un estudio tan reciente como 2009 (Garner & Nordgreen, Purdue University) demostraba que los peces podían sentir “dolor”, que es un estado perceptivo complejo que requiere la transmisión de datos de error al sistema nervioso central y una respuesta de defensa. Antes se creía que las sacudidas de un pez en el anzuelo eran meros espasmos motores; pero al administrar morfina -bloqueando los mecanismos nociceptores que transmiten las señales de dolor- estos espasmos desaparecían. Este y otros estudios han llevado a algunas legislaciones, como en Alemania, a prohibir según qué tipos de pesca. (más…)

¿Océanos en las profundidades de la Tierra?

¿Océanos en las profundidades de la Tierra?

centrolatierraEl hallazgo de un diamante en el Amazonas podría aportar información extraordinaria sobre las misteriosas profundidades de la corteza terrestre. Porque si bien es un tópico que “tenemos menos conocimiento del fondo del océano que del espacio exterior“, aún sabemos menos de lo que hay bajo nuestros pies.

Sí está claro que hay un núcleo denso, probablemente de ferro-níquel y otros elementos pesados -metales, elementos radiactivos- mantenido a alta presión y temperatura en parte por su calor original, en parte por la fricción, en parte por la descomposición de esos minerales radiactivos. Este núcleo que tiene las propiedades de un sólido debido a las altas presiones está rodeado por diferentes capas de material fundido y viscoso sobre el cual se asienta la corteza sólida, constituida por los minerales que conocemos. Hasta ahí todo bien, pero… eso es enorme.

E inexplorado: la vida misma acaba a unos pocos metros por debajo del suelo, exceptuando algunas bacterias y otras formas de vida adaptadas que medran entre las grietas húmedas, obteniendo su energía de las reacciones químicas de los minerales. En las cuevas habitan seres más complejos, pero al carecer de luz (por lo tanto de fuentes de energía para mantener un ciclo fotosintético) dependen del material orgánico que viene de fuera. Además, las cavernas que conocemos apenas rozan la superficie de los 5 a 70 kilómetros de corteza terrestre. (Cinco kilómetros no parece mucho hasta que nos damos cuenta que nosotros vivimos prácticamente en el mismo plano. Imaginaos una Tierra con varios cientos de niveles habitables como pisos, desde el nivel del mar hasta la altura de los Alpes). Y estamos hablando de la corteza; el manto, la zona plástica que va entre la cubierta sólida y el núcleo, profundiza hasta los 2900 km. e implica el 87% del volumen terrestre.

diamanteVolvamos al diamante, encontrado en 2008 en la grava fluvial por unos mineros en el municipio de Juína, en el Mato Grosso (Brasil). La gema estaba asociada al mineral kimberlita, indicando que procedía de las profundidades del manto. La muestra, sin valor comercial, fue analizada por un equipo de la Universidad de Alberta (Canadá) y se descubrió que contenía inclusiones de dos minerales especiales: wadsleyita y ringwoodita, dos polimorfismos de alta presión del olivino que se supone existen a unos cuatrocientos kilómetros de profundidad. La ringwoodita sólo se ha hallado en meteoritos condríticos; esta es la primera vez que se detecta este mineral en el planeta Tierra. El diamante contenía también un 1,5% de agua, que es una cantidad significativa.

Esto parece confirmar la teoría de que, en la zona de transición del manto terrestre (400-650 km. de profundidad) podrían existir grandes depósitos de agua -tal vez puntuales, tal vez por toda la zona- arrastrada por las placas tectónicas y cuya presencia está influyendo en la dinámica de los movimientos terrestres. Dinámica que apenas empezamos a comprender, ya que la mecánica de fluidos a esas presiones y temperaturas es muy difícil de predecir.

(Pero es difícil que en ese océano encontremos ictiosaurios, plesiosaurios y hongos gigantes como en la novela de Verne: la presión y temperatura a esas profundidades es demasiado alta)

Hydrous mantle transition zone indicated by ringwoodite included within diamond, en Nature.