Un punto azul pálido: V452 Vulpeculae B

V452_Vulpeculae_BA pale blue dot es la famosa reflexión (y un libro) de Carl Sagan, refiriéndose a la foto enviada por la sonda Voyager desde seis mil millones de kilómetros en el espacio profundo, en que apenas se ve la Tierra como un puntito azulado.

Resulta que ya hemos visto otro, menos pálido. Pero no es un planeta clase M*; se trata de un joviano caliente, un gigante gaseoso demasiado pegado a su estrella. Cuando se descubrió HD 189733b en 2005, al pasar por delante de la enana naranja ante la que orbita -esta estrella no está lejos, 63 años-luz del Sistema Solar, y se la ve brillar en la constelación Vulpecula**– hubo gran entusiasmo, ya que los patrones de absorción de luz correspondían a la molécula de agua; gran parte de la atmósfera, si no de la superficie, debía ser agua. Otras moléculas presentes eran CO2 y metano.

¡Maravilloso! ¿Cuándo nos vamos? Dirán algunos. Pues desde luego no a vivir; V452 Vulpeculae B tiene un año que dura 2.2 días terrestres debido a su apretada órbita. El calor en la superficie es insano: 800ºC en la parte expuesta, ya que -al igual que Mercurio- siempre da la misma cara a su sol. La diferencia con Mercurio es su densa atmósfera, que debe de ser terriblemente ventosa por el intercambio de aire frío y caliente de las dos caras del planeta. Puede que la brisa refresque un poco el ambiente, pero con 1,15 veces la masa de Júpiter, la gravedad es insoportable. Por no hablar de festejar la Navidad tres veces por semana.

¿Y las nubes? Se ha constatado que el planeta brilla con luz azulada, no es un gigante marrón al estilo de Júpiter o Saturno. Estos dos son así por los compuestos orgánicos que flotan en su atmósfera, al igual que la Tierra es azul por el nitrógeno y oxígeno. Pero el agua en V452 Vulpeculae B no puede tomar forma de nubes: a esa temperatura es vapor de agua, agua gaseosa, invisible. Lo que nosotros llamamos “vapor” o “nubes” es la condensación en forma de gotitas de ese gas, pero a 800ºC no hay manera de que esto ocurra.

Lo más probable es que se trate de nubes de material sólido flotante, polvo de sílice y sodio, lo que le da ese color al planeta.

* una muestra de lo poco desarrollados que estamos en planetología y exogeología es que la única clasificación más o menos seria de formas planetarias pertenece a Star Trek.

** La Zorra.

 

Las esponjas dicen SÍ al cambio climático

esponjasMás allá de los comentarios acerca de si estamos asistiendo a un cambio climático y el porcentaje de responsabilidad que tenemos en él, parece que no a todos les está perjudicando.

En 1995, en la barrera de hielo Larsen (en la Antártida) la plataforma Larsen A se desintegró; fue el principio de la desaparición de esta extensión de hielo y está claramente vinculada al cambio climático y no al (normal) desprendimiento de icebergs. El espesor de este hielo va disminuyendo y llegado un punto se resquebraja y desaparece. Esta placa llevaba allí estable al menos doce mil años; pero antes que nos pongamos sentimentales recordemos que el continente antártico fue un vergel, con bosques de todos los tipos que ha conocido la Tierra, desde hace 400 millones de años hasta hace tan sólo 4 millones de años.

El caso es que al derretirse los 23.000 km2 de la cubierta de hielo, la luz del sol iluminó las aguas que había debajo. En esas aguas, según se estudió en 2007, había una colonia de esponjas hexactinélidas de crecimiento muy lento (puede estar décadas sin crecer) que se alimentan de fitoplancton -es decir, vegetales microscópicos que flotan en el agua-. Este fitoplancton, al recibir la luz solar, se multiplicó de forma salvaje; y en 2011 los científicos que volvieron al lugar se quedaron alucinados al descubrir el bosque de esponjas que se ve en la foto, gordas y lustrosas de tanto comer. La población se había triplicado y la biomasa era ya el doble que cuatro años atrás.

Resumen en Cell.com.

Visto en NewScientist.

Flores para los muertos

tumba_floresUna costumbre humana aparentemente universal es la de honrar a los muertos con cosas, ofrendas sin sentido con un puro carácter sentimental: enterrar al ser querido con un objeto personal suyo (o tuyo), con ropa, o algo “para el camino”. Más adelante se racionalizaría esta ofrenda en forma de monedas para cruzar al Otro Lado, o las complejas réplicas de la vida terrenal que montaban los egipcios, con esclavos y todo. Pero al principio, era una idea inocente entre gentes pobres: las primeras ofrendas serían piedrecillas bonitas o cosas de colores (algunos restos muestran al propio cuerpo coloreado con ocre rojo) y ¿qué cosa hay más colorida y fácil de encontrar que un ramo de flores silvestres?

Lamentablemente no tenemos idea de cuándo empezó la costumbre de colocar flores en la tumba. Hay referencias que se remontan a los neanderthal (Shanidar IV en los montes Zagros, Irán); acúmulos de polen en la tumba parecen indicar la presencia de muchas flores. Pero es controvertido: las especies corresponden a plantas medicinales, con lo cual esto pudo ser el botiquín de un chamán que se enterrase con él, o tal vez una actividad post-enterramiento provocada por roedores que hicieron un nido encima. De poder demostrarlo, tendríamos un testimonio de adorno floral con casi ochenta mil años (por no decir que es obra de una especie no humana).

El recién publicado descubrimiento de una tumba doble en una cueva en Monte Carmelo (Israel) proporcionaría una prueba más reciente pero irrefutable de un entierro con flores, concretamente salvia y menta, de hace doce mil años. Pertenece a la cultura llamada Natufiense, uno de los primeros testimonios de asentamientos agrícolas humanos y el umbral de la civilización que conocemos.

La tumba fue abierta en el suelo de la cueva y revestida cuidadosamente con un revoque de barro; se forró el fondo con ramas floridas de salvia y menta y los cuerpos -un adulto y un adolescente- se depositaron encima, junto con ofrendas de caza (o, en opinión del arqueólogo Daniel Nadel de la Universidad de Haifa, hubo un festín funerario y lo que depositaron dentro fueron los huesos de la comida). Las plantas se descompusieron completamente; sólo el polen es capaz de resistir tanto. Pero el barro fresco del fondo conservó las impresiones de los tallos, que se pudieron identificar como inflorescencias.

Artículo en National Geographic.

Visto en io9.

Un platillo volante de los años ’50

Echad un ojo a esta página del Plattsburgh Press Republican del 28 de noviembre de 1950:

diario

 

northrop-ns-97Debajo de los trolebuses aparece un platillo volante “no operativo”: el NS-97, uno más de los diseños que a partir del ala volante y ciertos supuestos prototipos nazis fueron experimentando con superficies sustentadoras diferentes al ala normal. Lo cierto es que los americanos llevaron a cabo una encuesta clasificada en 1947 entre técnicos alemanes recuperados para ver si había algo que se pareciera a un disco volante; el resultado fue que -aunque los propios alemanes lo consideraban un diseño “altamente práctico y deseable” nunca se había planificado o construído algo así en las fábricas de la Wehrmacht.

El diseño del NS-97 pertenece a un estudiante del Instituto Aeronáutico Northrop*, Nick Stasinos, y por lo que se sabe no se fabricó ningún prototipo a escala completa. Disponía de un disco exterior rotatorio dotado de ocho turbinas para el despegue vertical y control de giro; el disco interior, con la cabina del piloto y dos jets que proporcionan la propulsión hacia adelante, permanece fijo.

Dentro de los diseños de ala circular**, este modelo era especialmente elegante. A mí me recuerda a un cruce entre un interceptor A-Wing, una nave de asalto Cylon y un crucero de clase Constitution (la rotulación del casco es casi la misma!)… pero esta aeronave es treinta años más vieja. Nunca llegó a volar, pero el diseño es precioso.

* En algunos sitios aparece erróneamente denominado “Northrop NS-97” pero realmente la compañía Northrop Grumman -la tercera suministradora más importante de material de defensa para el gobierno USA- no tiene nada que ver. Las iniciales NS corresponden a las del diseñador. 

** y hubo otros igualmente impactantes, pero son falsos: http://www.aerospaceweb.org/question/planes/q0204b.shtml

Cómo previenen el cáncer las ratas-topo desnudas

ratatopo

He aquí nuevamente nuestro animal raro favorito, el Heterocephalus glaber o rata-topo desnuda africana (sí, las hay con pelo) y sus poderes místicos. De momento no hemos descifrado cómo se las arregla para vivir tanto (30 años es mucho para un roedor, equivaldría a una vida humana de 600 años) o cómo son capaces de vivir en esa sociedad perfecta y casi insectil que tienen en sus madrigueras subterráneas. Su famosa inmunidad al dolor provocado por ácido o quemaduras puede ser parte de su entrenamiento ninja, ya que tampoco tenemos claro el mecanismo. Pero parece que los científicos al fin han dado con una pista de por qué Heterocephalus es inmune al cáncer, ese fallo funcional que ataca a todos los seres vivos -aunque aún se discute si se puede llamar “cáncer” a los tumores de insectos, moluscos y plantas.

La respuesta puede estar en la matriz extracelular de los tejidos de la rata: esta gelatina está cargada de ácido hialurónico, un polisacárido que actúa como lubricante. Nosotros tenemos aproximadamente unos 15 gramos de hialuronano en el cuerpo, principalmente en las articulaciones y los ojos (las gotas oculares que uso llevan, y no es casualidad, hialuronato de sodio; y también se usa como cicatrizante y relleno de arrugas). Las ratas-topo, que viven en un entorno de túneles estrechos, deben haber desarrollado esa sobrecarga de lubricante corporal (concretamente un hialuronano de alta masa molecular, HMM-HA) para poder deslizarse mejor; prácticamente pueden darse la vuelta dentro de su propio pellejo. Adicionalmente, la sustancia resulta ser anticancerígena. En los tejidos de rata-topo privados de HMM-HA podían inducirse tumores como en cualquier otro…

¿Podemos aprovechar este secreto? Bien, la cuestión es para estudiarla. El HA se produce, como hemos dicho, a nivel celular y se degrada a lo largo del día; no es algo que se pueda tomar como suplemento vitamínico*. Tendríamos que modificar la mecánica celular para que expresara HMM-MA en mayores cantidades y nos super-lubricara por dentro. Posiblemente tratamientos similares puedan ser utilizados para curar la artritis y otras enfermedades degenerativas, y también “rejuvenecer” los tejidos que sufren con la pérdida de HA con la edad, como son los que forman el ojo, cerebro, piel y vasos sanguíneos.

Visto en New Scientist.

 

*Aunque creo recordar que alguna gente tomaba cartílago de tiburón, que es en parte sulfato de condroitina y tiene cosas en común con el hialuronano. No lo he probado, pero desde siempre me ha encantado comerme los cartílagos del pollo, para disgusto de mi madre; igual es una panacea, habría que estudiarlo.