Curiosos rituales funerarios en Brasil

Curiosos rituales funerarios en Brasil

Cráneo-ataúd de Lapa do SantoLas tribus que habitan las selvas amazónicas tienen una vida engañosamente sencilla como cazadores-recolectores con asentamientos semipermanentes. Uno no esperaría encontrar las complicadas estructuras sociales y culturales con las que se toparon los antropólogos en el siglo XIX-XX, pero tengamos en cuenta que estas poblaciones habitan su entorno hace más de diez mil años.

Hasta no hace mucho, la ocupación de la selva por parte de poblaciones migrantes euroasiáticas se fechaba de forma mucho más reciente; se suponía que las culturas americanas más antiguas eran las denominadas Clovis y Folsom (sur de USA, 13.000 años) aunque hay mucha controversia en este tema y hallazgos poco documentados podrían remontar la presencia en Brasil a unos 60.000 años. Pero esto da para otra historia.

Lapa do SantoLapa do Santo

El caso es que diez mil años da lugar a culturas muy elaboradas, aunque no se desarrollen en el plano material. Los rituales funerarios en Brasil, por ejemplo, son una buena muestra; las excavaciones en Lapa do Santo (un abrigo rocoso cerca de Minas Gerais, Brasil) que ya tiene el petroglifo más antiguo de América -una figurita con el falo erecto a la que denominan o taradinho (el pervertido)- y el caso de decapitación más antiguo del mundo, han revelado toda una variedad de costumbres a lo largo de los milenios.

Al principio, los enterramientos eran sencillos, cuerpos enterrados en posición fetal sin más. Más adelante, hacia el 8600 a.C., los restos parecen haber sido desmembrados y descarnados (canibalismo funerario?), enterrando luego los huesos, en ocasiones dentro de la propia bóveda craneal.

EnterramientoMás tarde, los restos siguen mostrando manipulación de los huesos, pero también es posible que los cadáveres se dejaran pudrir en algún sitio para más tarde recoger los huesos. Hay también muestras de pintado de huesos, extracción de dientes, afilado de fémures e incluso piernas cortadas y retiradas. La complejidad de estos rituales post-mortem parece poco acorde con una cultura de cazadores-recolectores (salvajes que se les decía antes) pero la evidencia está ahí, y nos muestra la evolución de unas sociedades bastante más elaboradas de lo que creíamos hace poco.

Early Holocene ritual complexity in South America: the archaeological record of Lapa do Santo (east-central Brazil), en cambridge.org

Hatzegopteryx, un pterosaurio transilvano gigante

Hatzegopteryx, un pterosaurio transilvano gigante

Reconstrucción de Hatzegopteryx. Imagen © Mark WittonA pesar de lo que se suele ver en las películas, la mayoría de los pterosaurios -entiéndase como tal el conjunto de reptiles voladores que no son dinosaurios– eran chiquitinos y frágiles. Sin embargo, a finales del Cretácico algunos grupos desarrollaron tamaños descomunales: los Pteranodon, posiblemente pescadores, con sus 6 metros de envergadura, mandíbula sin dientes y cresta, son los más populares en el cine.

Los azhdárquidos son menos conocidos, pero representan a las criaturas voladoras más grandes de la Tierra. Hasta hace poco Quetzalcoatlus era el más grande con sus 10-11 metros de envergadura. Criaturas extrañas, de enormes crestas y cuello largo, no está muy claro de qué vivían: posiblemente, de forma parecida a las cigüeñas y otros grandes pájaros, serían depredadores terrestres y pescadores.

El caso es que de las especies de azhdárquidos se conocen solamente dos más o menos completos –QuetzalcoatlusZhejiangopterus- ; el resto son restos fragmentarios, vértebras sobre todo. Se daba por hecho que todas las especies compartían la misma arquitectura corporal, cabezones, de largos miembros, una especie de jirafas voladoras.

Comparación de Arambourgiana y Hatzegopteryx. Imagen © Mark WittonEl nuevo espécimen, Hatzegopteryx thambema, procede del Cretácico tardío de Transilvania (Rumania) y tiene (aparte de unos 12 metros de envergadura) unas vértebras del cuello especialmente robustas, lo cual difiere mucho del esquema azhdárquido: el cuello corto y musculoso, el cráneo pesado y con una mandíbula de apertura amplia, parecía capaz de ser un depredador activo de piezas grandes.

La inusual estructura ósea del cráneo es muy llamativa: llena de alvéolos, se parece al poliestireno expandido, aportando ligereza y resistencia. Hatzegopteryx carecía de dientes, pero sin duda su tamaño y robustez lo convertían en una temible fiera. Esto abre un camino de descubrimiento para nuevas variedades morfológicas en la -hasta ahora- supuestamente homogénea familia Azhdarchidae.

El entorno donde se encontraron sus restos era, hace 66 millones de años, una isla: la isla de Hateg, un entorno subtropical en el mar de Tetys. No se conocen grandes depredadores en el sitio, así que es posible que estos azhdárquidos fueran el tope de la cadena alimenticia en la región.

Neck biomechanics indicate that giant Transylvanian azhdarchid pterosaurs were short-necked arch predators, en PeerJ

Exoplanetas en imágenes de verdad!

Exoplanetas en imágenes de verdad!

exoplanetasAlgo que siempre me ha jorobado de las noticias de actualidad espacial son las fabulosas imágenes-gancho de los reportajes, en las que se pueden ver planetas, estrellas y otros fenómenos del espacio… y resultan ser “interpretaciones artísticas” pintadas o hechas por ordenador.

La mayor parte de la información que tenemos sobre los exoplanetas consiste en inferencias a partir de variaciones luminosas y de datos espectrales cuando el planeta pasa delante de su estrella. Su composición atmosférica, tamaño, densidad, temperatura superficial, todo consiste en deducciones y posibilidades. Pero estas posibilidades pueden ser un chasco, como ocurre con la famosa anomalía de KIC 8462852, apodada “superestructura alienígena” porque no sabemos si se trata de un campo de asteroides, una nube de cometas u otra cosa. O si simplemente son datos erróneos.

Por eso me ha gustado esta animación hecha por Jason Wang, estudiante de Berkeley, consistente en imágenes reales recogidas desde 2009 hasta ahora por el observatorio Keck (Hawaii). Corresponden a la estrella HR 8799 en Pegaso y muestran cuatro puntitos, cuatro gigantes gaseosos (más masivos que Júpiter) orbitándola, como se vería en un documental sobre órbitas keplerianas.

(© imagen: Jason Wang/Christian Marois)

HR 8799 apenas tiene 60 millones de años, y sus mundos tardan 40 años terrestres en completar una órbita.
También en Berkeley, han hecho una foto real de un planeta transitando alrededor de la estrella Fomalhaut:

fomalhaut-b

En ambas imágenes se ha recurrido al truco de enmascarar la estrella para eclipsar su brillo y permitir avistar el reflejo de los mundos que la rodean. Fomalhaut está a 25 años luz, y el sistema HR 8799 a 129; pero resulta emocionante ver que esas cosas están realmente ahí, aunque sean cuatro píxeles. Porque, creo recordar, hace dos años la mejor imagen que teníamos de Plutón era igual.

A Four Planet System in Orbit, Directly Imaged and Remarkable, en Many Worlds
Visto en io9

Sagitario B y los olores del espacio

Sagitario B y los olores del espacio

Sagitario BSagitario B es una nube molecular a unos 120 parsecs (390 años-luz) del centro de la Galaxia y una de las mayores concentraciones de material de ésta: se estima que la cantidad de gases equivale a unos tres millones de veces nuestro Sol. También es bastante densa, y no solo contiene hidrógeno, helio y elementos individuales sino que la larga interacción de átomos y energías circundantes ha creado un caldo de cultivo para elaboradas moléculas orgánicas.

La estructura de Sagitario B es bastante compleja, con regiones de densidades y composiciones distintas (lo cual no es raro en una estructura que mide 150 años-luz de lado a lado). Como cualquier nube de gases, ha servido de criadero de estrellas; y cuando una estrella se enciende y empieza a trabajar, emite energía en forma de radiación.

Esta radiación -al chocar contra las pequeñas motas de polvo y hielo de la nube- produce radicales libres, que desencadenan reacciones químicas capaces de fabricar moléculas más y más complejas. Por otra parte, el calor también funde el hielo y permite reacciones más específicas de nuestra química orgánica, asociada al agua líquida.

Así, tenemos dulzón etilenglicol (un componente del anticongelante del coche, tóxico) y etanoato de etilo, con un puntillo a limón. Hay vinagre (ácido acético) aromática acetona (quitaesmalte, uno de mis olores favoritos) y sulfuro de hidrógeno que huele a huevos podridos. Casi que lo más abundante es etanol (o sea, alcohol corriente y potable). Estas moléculas son mucho menos abundantes que el hidrógeno, pero dado el volumen de que estamos hablando, la cantidad es importante.

Moléculas quirales¿Cómo sabemos esto? Hemos dicho que hay estrellas en torno a la nube. La luz, es decir, los fotones emitidos por estas estrellas chocan con las moléculas y las hacen cambiar de estado, es decir, pasan a un nivel diferente de energía y luego desprenden un fotón en una determinada longitud de onda. Es, básicamente, un láser. Y esas emisiones de energía con una huella molecular son detectadas por nuestros radiotelescopios.

 

Sagitario B es una fuente constante de información para los científicos desde hace cuarenta años: el año pasado se descubrió óxido de propileno en sus dos formas (levógira y dextrógira) una molécula bastante compleja que aquí usamos para hacer plástico de poliuretano. Cuando tengamos escasez de plásticos, ya sabemos dónde hay que ir a buscar material. Y de paso, recoger algo de los 1027 (mil cuatrillones) de litros de alcohol gratis!

Chimeneas hidrotermales en Marte

Chimeneas hidrotermales en Marte

Marias PassEl robot Curiosity lleva un buen tiempo investigando la superficie de Marte, concretamente las cercanías del cráter Gale. Este cráter de impacto, con 3,5-3,8 mil millones de años de antigüedad, fue escogido por la presencia de formaciones visibles desde el espacio, formaciones geológicas que indicaban la posible presencia de agua en tiempos pasados. Y, de hecho, se han encontrado gran cantidad de muestras: estratificaciones de sedimentos, escorrentías fósiles, cantos rodados… aunque, como no tenemos idea de la mecánica geológica de otros mundos, podría tener otras causas. Pero las evidencias son ya aplastantes.

Agua caliente

Chimeneas hidrotermalesLo último es aún más interesante, porque consiste en unos accidentes demasiado pequeños para ser vistos desde la órbita. Son restos de lo que parecen ser antiguas chimeneas hidrotermales, esas surgencias de agua mineral casi hirviendo que en la Tierra ocurren en las profundidades del océano y que se consideran uno de los posibles puntos de aparición de la vida orgánica.

El agua caliente cargada de minerales es no solamente un lugar químicamente activo, donde reacciones complejas pudieron dar lugar a aminoácidos y finalmente a moléculas autorreplicantes, sino que es un punto de reunión de todo tipo de organismos debido a la temperatura y los nutrientes que allí se encuentran.

Bichos

La base de la cadena alimenticia la constituyen las arqueas quimiosintéticas, que obtienen su energía oxidando compuestos ferrosos, sulfuro de hidrógeno o amoníaco que sale por las chimeneas. A partir de ahí se alimentan otros microbios, organismos filtradores, pequeños depredadores… claro, todo esto en la Tierra. En Marte, no tenemos ni idea: pudieron ser fuentes totalmente estériles.

Se localizan en tres zonas diferentes del cráter Gale: Yellowknife Bay, Dingo Gap y Marias Pass. Todas ellas tienen un diámetro máximo de unos 70 cm, con bordes de cementación (por la huella de los fluidos) y capas concéntricas o irregulares. Su composición consiste en minerales de la arcilla y basálticos, pero existen variaciones de los contenidos en sílice, magnesio, titanio, hierro y en los niveles de hidratación.

En realidad, podrían incluso ser otra cosa totalmente distinta: lo único que nos indican es que por dentro fluían sedimentos licuados. Pudieron ser simplemente fumarolas de lodo, bastante inhóspitas para cualquier cosa que no sea un organismo extremófilo.

En Almería, también (claro)

Hay algunos puntos de la Tierra donde, aparte de chimeneas activas, existen restos fósiles similares a los marcianos: Australia, Colorado, Santa Cruz (USA) y Las Herrerías (Almería). De este último sitio procede el mineral llamado jarosita, por el Barranco Jaroso, en Sierra Almagrera, posiblemente originado durante la actividad de las placas tectónicas durante el Mioceno superior. En este caso la actividad está conectada al flujo de aguas termales.

No es la primera señal de actividad hidrotermal en Marte: la Spirit encontró, en el entorno del cráter Gusev, una especie de “coliflores” silíceos que se parecen mucho a los estromatolitos terrestres causados por tapetes microbianos que precipitan sílice en formas caprichosas.

Puede que no veamos vida en Marte durante un tiempo, pero cada vez estamos más cerca de descubrir su presencia en de épocas pasadas.

La anomalía gravitatoria de la Antártida

La anomalía gravitatoria de la Antártida

Los satélites de la misión GRACELa Tierra no es redonda. Tiene ligeras deformaciones en la superficie y un achatamiento en los polos, tan sutil que cuando la vemos desde fuera parece una esfera perfecta. Sin embargo, a nivel de campos gravitatorios, estas deformaciones son invisibles. La misión GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) de la NASA, iniciada en 2002, consistía en dos satélites separados entre sí unos 220 kilómetros, capaces de detectar sutiles variaciones en la gravedad global y crear un mapa. La Antártida era un punto destacado, ya que las diferencias de masa permitirían registrar los desplazamientos del hielo sobre el continente. Pero GRACE descubrió algo más.

La distribución de masas de la TierraBajo el hielo antártico, se detectó un mascon (una zona de masa significativamente más alta que lo normal) más o menos redondo, de unos 350 kilómetros de diámetro. No se puede determinar la antigüedad ni naturaleza del gigantesco fenómeno, pero hay una teoría.

Antártida

La distorsión se encontraba en una cuenca subglacial de unos 500 kilómetros de diámetro en la Tierra de Wilkes, 70°S 120°E. Se sabe (gracias a unas ondas sísmicas analizadas cuando el año Geofísico Internacional 1957-58) que en este lugar la corteza terrestre es más delgada, concretamente la Discontinuidad de Mohorovicic está 7 kilómetros menos profunda que lo normal. Esta delgadez de la corteza, unida a la anomallía gravitatoria, parece consistente con la teoría de un impacto meteórico que habría hecho emerger materiales más densos del manto terrestre (aparte de la masa que tuviera el objeto).

Aquello tuvo que ser tremendo: el área es casi el triple de grande que el de Chixculub, que causó la extinción de finales del Cretácico (sí, los dinosaurios). Pero ¿con qué gran extinción podríamos emparejarlo? ¿o es mucho más antiguo que la propia vida terrestre?

La anomalía de la Tierra de Wilkes (imagen © Ohio University)Podemos comparar la huella gravitatoria de Chixculub (Cretácico, 65 millones de años), Wilkes y por ejemplo Vredefort (Precámbrico de Sudáfrica, 2020 millones de años). Este último -se supone que el meteorito tendría unos 15 km. de diámetro y causaría un cráter de 300 km, pero está muy erosionado para determinarlo con seguridad) tiene una huella muy baja, porque el manto casi ha alcanzado el equilibrio isostático. El de Chixculub también, al ser más pequeño. Eso nos lleva a una antigüedad menor que los 2020 millones de años (y mayor que 65).

Ahora bien, se llevan descubriendo desde hace algún tiempo condritas (pequeños fragmentos meteóricos) en rocas del Pérmico-Triásico de Antártida y Australia, lo cual ha llevado a pensar que la extinción masiva de finales del Pérmico (que se cepilló al 90% de las especies terrestres hace unos 250 millones de años) pudo estar causada por un meteorito. hay una posible estructura de impacto de esta época en Australia, Bedout High (390 kilómetros de diámetro) con la que se venía especulando, en combinación con otros eventos desastrosos como los traps siberianos; pero este otro cráter no necesitaría más justificación para la extinción pérmica.

GRACE gravity data target possible mega-impact in north central Wilkes Land, Antarctica