La supernova de 1006

Petroglifo en White Tanks Regional Park, Phoenix. Foto: John Barentine, Apache Point Observatory

En el año 1006 d.C. la población de la Tierra tuvo la posibilidad de presenciar un evento singular: en una región del cielo -concretamente en la constelación de Lupus, al lado de Centaurus- un objeto empezó a brillar intensamente y siguió haciéndolo durante más de un año antes de extinguirse. Astrónomos chinos, árabes y europeos dejaron constancia del fenómeno: Alí B. Ridwan (de Fustat, actualmente El Cairo)  en sus comentarios al Tetrabiblos menciona un nayzak (fenómeno) que brillaba tanto como una luna creciente. El astrólogo de la dinastía Song Zhou Keming la vio como un objeto amarillento a cuya luz se podía ver en la noche. Radulfus Glaber (un monje de Dijon) y Hepidannus (un benedictino de St. Gallen) también lo testimonian en sus respectivos anales, no sin una manifiesta congoja. Es posible que las figuras dibujadas en piedra por los nativos americanos -en la foto de la izquierda- fueran también un testimonio del llamativo fenómeno.

Lo que vieron los humanos durante la primavera de 1006 fue una supernova tipo Ia; la explosión de una estrella binaria a 7200 años-luz de aquí, una inimaginablemente descomunal liberación de energía que todavía está ardiendo en el cielo. Esta foto reciente  -de hace dos días- del Observatorio Chandra de Rayos-X nos da una idea de lo que debió ser el pepinazo: la bola de energía y gases en expansión mide actualmente setenta años-luz de diámetro.

SN1006

Sólo hay UN calamar gigante

Espécimen noruego de 8 metros, año 1928. foto: Wikimedia Commons

El -misterioso y famoso a la vez- calamar gigante, el kraken de las leyendas, que hasta la vuelta del siglo XIX era poco más que un mito criptozoológico (apenas en 2004 se le ha podido observar en su medio, y este mismo año hemos conseguido filmarlo), va ya por las 21 especies identificadas en distintos mares del globo: Architeuthis dux (Steenstrup, 1857), A. hartingii  (Verrill, 1875), A. japonica (Pfeffer, 1912), A. kirkii (Robson, 1887), A. martensi (Hilgendorf, 1880)… había un amplio debate con respecto a esta nomenclatura, porque igual que ocurre con los dinosaurios, la falta de ejemplares nos hace ver cualquier variación del individuo como un carácter distintivo de especie. Lo bueno de los calamares es que están frescos, y podemos analizar su genoma.

Un equipo internacional se puso manos a la obra: el estudio consistió en la extracción y análisis del ADN mitocondrial de 43 muestras de tejidos blandos de calamares gigantes. Las muestras se obtuvieron de restos aparecidos en estómagos de cachalotes o de ejemplares que llegaron recién muertos a las costas de Asturias, Galicia, Valencia (España), Florida (USA), Japón, Canadá, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. La conclusión es increíble: sólo hay una especie de Architeuthis, con distribución global. La especie-tipo (A. dux) presenta una gran variabilidad morfológica de un sitio a otro, pero al no haber barreras geográficas ha conquistado todo el globo… por muy diferentes que parezcan. Como nosotros.

El estudio continuará con un análisis del ADN nuclear para descartar errores, pero la conclusión parece firme y corrobora planteamientos que vienen haciéndose desde los años 1980.

Mitochondrial genome diversity and population structure of the giant squid Architeuthis: genetics sheds new light on one of the most enigmatic marine species, en Proceedings of the Royal Society.

Visto en SINC y otros sitios.

El taller de marfil más antiguo de Europa

Un grupo mixto de investigadores alemanes y españoles ha descubierto el taller de marfil más antiguo excavado hasta la fecha en Europa en Valencina de la Concepción (Sevilla). El yacimiento se remota al período Calcolítico, la Edad del Cobre: hace cinco mil años, y da indicios de una red de comercio e intercambio de materiales bien desarrollada; el marfil es de elefantes asiáticos, no de la especie extinta usada habitualmente y que procede del norte de África.

Es interesante saber que el yacimiento de Valencina está junto al Guadalquivir en lo que los romanos llamaban el Lacus Ligustinus; la localización de Tarsis, la mítica capital de Tartessos, que algunos identifican con la Atlántida de Platón.

 

Visto en SINC.

Niumbaha superba, murciélago a rayas

Niumbaha2Niumbaha1Una especie de murciélago ya conocida (aunque bastante inusual) acaba de ser rebautizada: Glauconycteris superba (Congo, 1939) se llama ahora Niumbaha superba y representa un género nuevo. Cosas de la nomenclatura: diferencias en las alas, nariz y orejas. Lo raro de este quiróptero africano -lo de niumbaha, que significa “raro” en lengua azande- es el color del pelaje, blanco con rayas negras*: generalmente todos los murciélagos son de color uniforme, negro, rojizo o pardo. Es muy bonito, vive en África ecuatorial y seguro que transmite todo tipo de enfermedades horribles.

Visto en Science Daily.

* ¿o negro con rayas blancas?

imagen ©: D.Maziersky

imagen ©: D.Mazierski

¡Son los huevos de dinosaurio más frescos que tenemos hasta el momento! Y curiosamente no son recientes. El hallazgo, realizado por un equipo de la Universidad de Toronto Mississauga (Canadá) y proveniente de los yacimientos chinos de la formación Bajo Lufeng, se remonta al Jurásico inferior: 190 millones de años (la mayoría de los huevos que conocemos son del Cretácico, hace sólo 65 millones de años). Los embriones que contienen son de Lufengosaurus, un saurópodo de cuello largo de seis metros de largo y estructura bastante genérica, no tan especializada como los dinosaurios que vendrían después.

Los huesecillos no están realmente en los huevos completos: por lo visto lo que pasó fue que la puesta de una colonia de Lufengosaurus quedó sumergida por una riada y abandonada. Al pudrirse los huevos, la suave corriente fue depositando los restos desarticulados de los embriones en un bone bed (lecho de huesos) del tamaño de una bandeja, pero del que se han podido extraer más de doscientas piezas. Y lo curioso es que, aún siendo tan viejos, se ha podido rastrear contenido orgánico en el interior de los huesos largos, posiblemente colágeno. Con lo cual tenemos la muestra más antigua de materia orgánica jamás obtenida de un fósil de vertebrado terrestre. También se ha podido deducir, por la ausencia de procesos óseos (el cuatro trocánter) donde se insertan los músculos, que estas criaturas ya se movían dentro del huevo para favorecer su desarrollo.

Visto en National Geographic.

PETMAN, la nueva pesadilla biónica de Boston Dynamics

Boston Dynamics, la empresa encargada de desarrollar y fabricar robots como Big Dog, Cheetah y la Cibermula (máquinas autónomas de transporte basadas en desplazamiento por patas articuladas) cuyo uso predominante se supone orientado a la tecnología armamentística -la empresa trabaja en conjunto con el NORAD- ha perfeccionado su máquina humanoide Petman, destinada a “probar trajes de protección química“. El vídeo nos muestra ca capacidad de movimiento y presunta agilidad del artilugio, en sus arneses de prueba (el traje de guerra bacteriológica creo que está puesto para dar más miedo):

La máquina contiene aparte de gran cantidad de servomotores y articulaciones, sensores térmicos y la curiosa capacidad de sudar para regular su temperatura: en cierta forma, es homeotermo.

 REESE (interrumpiéndola): – Presta atención. La serie 600 tenía la piel de goma. Los veíamos venir; pero estos son nuevos. Se ven humanos. Sudan, tienen mal aliento, todo. Son muy difíciles de detectar. Tuve que esperar hasta que accediera a vosotros antes de poder neutralizarlo.

SARAH: – Oye, yo no soy tonta, ya sabes. Ellos no pueden construir nada por el estilo aún.

REESE: – No. Todavía no. Faltan unos cuarenta años.

Pero Petman me recuerda también esta escena terrorífica de la serie The Six Million Dollars Man, cuando Steve Austin descubre por qué su amigo muge como una vaca e intenta matarlo. Y la razón no es que este amigo sea John Saxon.

http://www.dailymotion.com/video/xtnrgq_the-six-million-dollar-man-day-of-the-robot-feb-8-1974_shortfilms&start=2581