Bosón de Higgs

Hace 25 minutos, una rueda de prensa en el CERN de Ginebra ha anunciado la observación confirmada de una nueva partícula, un bosón con una masa de 125.3 (+/- 0.6) gigaelectronvoltios con una fiabilidad de 4.9 sigma (basados en las lecturas de dos canales fotónicos que son el resultado de la casi inmediata descomposición del bosón). Básicamente esto significa que se ha podido verificar empíricamente la existencia de una partícula que parece corresponder con el Bosón de Higgs, fundamental para entender el Modelo Estándar.

La rueda de prensa online en el CERN Webcast.

Australopitecos comedores de maleza

Australopithecus sediba

“Los niños se están comiendo el ropero a pellizcos!”

Hace cuatro años se descubrió una nueva especie de homínido, Australopithecus sediba, del Plioceno medio de Sudáfrica. Esta especie fue considerada por sus descubridores como una etapa transicional entre el A. africanus, más primitivo, y el Homo habilis; posición que ha sido discutida con distintos argumentos. Ahora se añade otro curioso asunto que parece distanciarlo más de nuestra rama Homo: la dieta.

Un análisis de restos de fibras bien conservados entre las muelas de los fósiles de A. sediba, analizados con láser, más análisis del propio esmalte, han llegado a la conclusión de que estos homínidos comían cortezas de tronco, arbustos, madera y lo que fuera. Vamos, que en aquella época “traer unas cortezas para picar” era literal. Lo cual encaja con una nueva visión del hábitat de estos seres, boscoso y menos de sabana como el que aparece en la reconstrucción. La dieta Homo es más de fruta y carne, pero el sediba comía al estilo de los chimpancés.

The diet of Australopithecus sediba, en Nature.

Visto en io9.

El cráter más grande y antiguo del mundo?

El monte Finnefjeld (1050 m) se supone que es el resto emergente del núcleo de la estructura de impacto

Un hallazgo sin confirmar revelaría el impacto meteorítico más antiguo registrado en la Tierra, y también el más grande: en Maniitsoq, al sur de Groenlandia, donde un objeto de 30 km. de diámetro habría impactado en la superficie de la joven Tierra dejando un cráter de 600 km. de diámetro y 25 km. de profundidad. Una barbaridad como esa no habría dejado muy bien parada la vida en el planeta, pero esto supuestamente ocurrió hace unos 2.800 millones de años y posiblemente no afectaría mucho a cualquier proceso bioquímico que estuviera fermentando en aquellos tiempos. De hecho la antigüedad es lo que ha hecho difícil encontrar (y ahora verificar) el cráter: lo que queda apenas mide 100 km y ni siquiera tiene aspecto de cráter. Después de tres años de investigación, un equipo del Geological Survey de Dinamarca (GEUS), la Universidad de Cardiff (Gales) Lund (Suecia) y el Instituto de Ciencia Planetaria (Moscú) han identificado estructuras de impacto en forma de granitos machacados y fundidos y cuarzos con microfracturas en toda la zona. Lo malo es que no hay ninguna prueba concluyente de que sea un resto de cráter y no otra cosa, pero parece bastante probable. De momento y para hacerse una idea, el cráter más grande y antiguo conocido era el de Vredefort (300 km, dos mil millones de años)

Más info en la web de GEUS y la Universidad de Cardiff.
Visto en NewScientist y otros sitios.

Equinodermos con “delante” y “detrás”

Uno de los grupos animales más exitosos de la Tierra, tanto por longevidad como por distribución, es el de los Equinodermos. Estos bichos que agrupan a las estrellas de mar, erizos de mar, pepinos de mar, crinoideos (lirios de mar) y algunos otros menos conocidos y también de mar por supuesto, tienen una característica que salta a la vista: su simetría es pentarradiada, es decir, no tienen un eje longitudinal que define “izquierda” y “derecha”, “delante” o “detrás”. Todo su cuerpo se divide en cinco ejes iguales. Sí tienen “arriba” y “abajo”: estrellas y erizos tienen la boca en la parte de abajo y el ano en la dorsal*.

No siempre es así. Las larvas de equinodermos tienen simetría bilateral, y durante el desarrollo se transforman en adultos pentarradiados. Esto, según la teoría de Haeckel**, daría la pista de que en algún momento de la evolución el Equinodermo original era bilateral. Siempre se ha buscado uno de estos fósiles, pero todos acababan teniendo cinco lados o ninguno, como los helicoplacoideos o los ctenocistoideos.  (más…)

Los otros océanos de Titán

Titán, la luna de Saturno en la que se enfocan las miradas de muchos astrónomos que buscan sitios factibles de albergar vida, es famosa por su geografía (que hemos visto en un artículo anterior). Una luna con atmósfera densa, mares y continentes es atractiva a los ojos humanos, aunque ese paisaje no sea todo lo hospitalario que parece: los mares de nitrógeno a 180º bajo cero no son adecuados para nadar.

Pero la sonda Cassini, tomando lecturas a medida que orbita el planeta y su sistema de lunas -y ya lleva ocho años ahí- ha enviado algunos datos interesantes. Saturno provoca mareas gravitatorias en sus lunas, y Titán con su órbita elíptica se distorsiona entre su punto más cercano (periastro) y lejano (apoastro). No sólo la propia luna, sino también su campo gravitatorio, que es lo que ha medido la Cassini.

Se estimaba una deformación mareal de casi un metro en el terreno, pero la sonda ha registrado distorsiones diez veces mayores. Los datos llevan a pensar en una luna más flexible, con un océano de agua líquida emparedado entre dos capas de hielo de cientos de kilómetros de espesor, todo esto sobre el núcleo rocoso de silicatos. Esto abre una posibilidad extraña: un mismo mundo con dos formas de vida radicalmente distintas, una basada en metano y bajas temperaturas y otra, oculta en la oscuridad, con una química más similar a la nuestra viviendo en torno a fumarolas abiertas donde el núcleo asoma entre el hielo del fondo. Fascinante!

Resumen del artículo en Science y en NASA. Visto en io9.

Cómo menear un moai

Moais en el Rano RarakuUno de los enigmas favoritos de la arqueología es el de la Isla de Pascua. Junto con Stonehenge, Tiahuanaco y las Pirámides de Gizeh representan  un problema aparentemente insoluble para la arqueología tradicional: ¿Cómo una cultura primitiva de salvajes desharrapados era capaz de mover y colocar en su sitio con precisión semejantes moles de roca maciza? Esta pregunta muy propia del siglo XIX pero aún vigente en algunas cabezas llevó a pensar a personajes como Erich Von Daniken y Jacquer Bergier que alguna civilización tecnológicamente superior (terrestre o no, llámese Atlantis, Lemuria, la Civilización Madre, los seres acuáticos de Sirio o de las Pléyades) había echado una mano con su ingeniería superior.

Otra opción era que un conocimiento perdido había permitido a los antiguos realizar estas hazañas (aunque no salir de la miseria o colonizar el resto del orbe, claro): sustancias químicas que reblandecen la piedra, métodos místicos para neutralizar la gravedad y cosas así. No mucho más lejos de esto está la leyenda de los nativos de Pascua de que “los moai iban a su sitio andando“.

La opción aburrida era que los primitivos no eran tontos y tenían a su favor una gran cantidad de tiempo libre. Repasemos un poco el tema. (más…)