Goteras sobre el Arca!

Noticias desde Aksum, Etiopía: el templo de Santa María de Sión, o más concretamente la Capilla de las Tablas -el edificio construido en 1965 por el emperador Haile Selassie- tiene graves problemas de goteras.

Según aseveran los monjes coptos que regentan el lugar, el edificio alberga en su interior el Arca de la Alianza. Sí, la caja de madera de acacia chapada en oro que contiene las Tablas de la Ley que Moisés bajó del monte Horeb, si son ustedes creyentes. Creo que tengo por aquí un dibujo.

En fin. Según la tradición copta, Menelik I -hijo de la Reina de Saba y Salomón, y rey de Etiopía- se llevó el Arca secretamente de Jerusalén dejando en su lugar una copia; el artefacto viajó primero hasta Egipto, donde estuvo en un templo de la isla Elefantina; de ahí a un tabernáculo en la isla de Tana Kirkos (ya en Etiopía) y finalmente a Aksum donde está custodiada por un sacerdote descendiente de los levitas que originalmente manipulaban el Arca. El edificio de contención y aislamiento, por así llamarlo, no es para proteger el Arca sino al resto del mundo del poder que contiene.

Hay que decir que Etiopía tiene un gran apego por esta reliquia y cada una de las iglesias del país cuenta con una reproducción del original. Desde luego como no se permite investigarla ni tampoco verla o fotografiarla, pues poco más se puede decir.

El edificio presenta graves problemas en el tejado y actualmente está tapado con una lona asfáltica para proteger de daños el interior; parece que están construyendo una nueva capilla provisional justo al lado para alojar el Arca mientras duran las obras de restauración. El problema es que el artefacto sólo puede ser manipulado y visto por el ya citado sacerdote, y hablamos de una pieza arqueológica de 2.5×1.5×1.5 cubits, que son 131x79x79cm. ¿Habrá paparazzi esperando el momento?

Noticia en el Daily Mail.

Resumen de noticias viejas

Una recopilación de apuntes curiosos que tienen 3 o 4 meses y estaban por ahí esperando publicación:

Descubierto un esqueleto de plesiosaurio embarazada

 Este fósil de Polycotylus latippinus representa el primer hallazgo de un plesiosaurio en estado de gestación; hasta ahora sólo conocíamos restos de ictiosaurios con embriones en su interior, cosa lógica porque con su cuerpo de delfín lo tenían difícil para salir fuera del mar a poner sus huevos. El plesiosaurio en cambio era más versátil, pero ahora sabemos que al menos algunos de ellos se quedaban “embarazadas”.

El Polycotylus, de cinco metros de longitud, albergaba los restos de un embrión bastante grande (en rojo). Claramente no era una comida: los huesos no están fragmentados ni digeridos.

Más información en Nature. Visto en Pharyngula.


Fabricado el primer ano artificial

GoatseOtro triunfo en la cirugía de transplantes: la elaboración, mediante cultivo de tejidos musculares humanos y células nerviosas de tripa de ratón en una matriz circular, de un ojete totalmente operativo capaz de abrirse y cerrarse controlando el paso de contenidos. Actualmente en período de pruebas, se espera que pueda servir como reemplazo al esfínter anal interior, de control involuntario, en casos médicos que hasta ahora sólo podían controlarse con las infames bolsitas exteriores. También se considera adaptarlo para controlar temas de vejiga.

Successful Implantation of Bioengineered, Intrinsically Innervated, Human Internal Anal Sphincter en los Anales de Gastroenterología Americana. Visto en New Scientist.


Pinturas de los primeros faraones

Una expedición de la Universidad de Yale ha descubierto en julio de este año unos grabados con la representación más antigua conocida de un faraón, esto es, usando la corona blanca hedjet. Los grabados rupestres -que representan un desfile real en barca- están en Nag el-Hamdulab, cerca de Aswan, y se remontan al período Naqada sobre el 3200 A.C., o sea, el origen de las dinastías. Están en proceso de restauración, porque algún desgraciado ha estado picoteándolos recientemente: en la foto se ve al faraón (con vara, algo por encima del centro de la imagen).

Más info en Yale.


La madera más vieja del mundo

La teoría más extendida entre los paleobotánicos era que la madera -la estructura resistente de celulosa y lignina que forma el xylema secundario, que utilizan los vegetales para construir los troncos- fue un “invento” vegetal para solucionar el problema de fragilidad de los árboles de gran tamaño. Los primeros vegetales terrestres eran bajos y rastreros, con aspecto herbáceo o de musgo; con el paso del tiempo fueron apareciendo especies cada vez más grandes, por ejemplo en el período Carbonífero era usual ver helechos arbóreos, colas de caballo de varios metros de altura y licópsidas de treinta metros. Cierto que en todas estas plantas la corteza, más que el tronco, era el soporte estructural.

Pero ahora resulta que estos fósiles nuevos del Devónico -400 millones de años atrás- corresponden a las primeras conquistas de la tierra firme, son plantitas de doce centímetros. Las huellas de estructuras típicas de la madera se pueden ver en la foto marcadas con flechas: son células alargaadas que atraviesan varias capas del tronco. La nueva teoría es que, al menos al principio, la madera servía para mejorar el flujo de savia bombeado tallo arriba, otro problema de diseño con que se encontraron las plantas en aquellos tiempos.

A Simple Type of Wood in Two Early Devonian Plants, en Science. Visto en Physorg.com.


Reparando el ADN a cañonazos

Últimamente se pone mucho énfasis en los cánceres de piel o melanomas, ya que su frecuencia parece haber aumentado mucho. Una pregunta que siempre me he hecho es: ¿por qué los lagartos del desierto, que están todo el día al sol, no se ponen colorados ni tienen cáncer de piel? (y también, si lo del fotoenvejecimiento es verdad, ¿por qué no nos salen arrugas en la espanda y sí en el escroto?)

El melanoma se forma por un mal funcionamiento celular provocado a su vez por un ADN defectuoso. El ADN es afectado por la radiación ultravioleta del sol, que desestabiliza las cadenas de átomos en la molécula ADN y provoca reordenamientos caóticos, llamados dímeros. Los dímeros de ciclobutano pirimidina afectan a las bases de citosina y timina interfiriendo con su apareamiento en la replicación y provocando mutaciones: son la principal causa de melanomas en humanos.

Los peces y reptiles, en cambio, portan una enzima llamada fotoliasa. La fotoliasa reconoce la distorsión en el DNA causada por el dímero, dos timinas adyacentes en una misma banda de DNA unidas covalentemente por un anillo de tipo ciclobutano. La fotoliasa, en presencia de luz, se excita y dispara un electrón al anillo de ciclobutano, rompiéndolo y regenerando las dos pirimidinas sin alterar. ¿A qué mola? Pero nosotros, pobres mamíferos, no tenemos fotoliasa (aunque sí otros mecanismos de reparación de ADN). Hasta que aprendamos a producir esta enzima industrialmente -o a incorporarla a nuestro genoma- tendremos que seguir con las cremitas solares.

Por cierto, éste no es el tipo de explicación que suelen poner en las cremas que venden por la tele. Lo cual está bien, porque si lo pusieran, sería mentira. No hay cremas que reparen el ADN… aún.

Dynamics and mechanism of cyclobutane pyrimidine dimer repair by DNA photolyase en los PNAS. Visto en io9.

Maravillas

Escuchando esta mañana un post algo caducado de un programa radiofónico de misterios, resulta que un oyente preguntaba si podía ser verdad la noticia del hallazgo de un reactor nuclear en estratos africanos de hace mil millones de años.

Ante ese dato los expertos se sonrieron y despacharon el asunto rápidamente; esta misma gente que es suficientemente abierta de miras como para darle una posibilidad a las caras de Bélmez, las apariciones marianas de Garabandal o al pulpo artista que hacía artesanías con huesos de ictiosaurio, se cerraba en banda. Sin conocer, obviamente, que la cosa tenía sus matices (no se puede saber todo). La respuesta a lo del reactor nuclear, aquí mismo.

Eso me ha dado que pensar. Oímos muchas fantasías muy bien contadas para que parezcan creíbles, y queremos creerlas; pero hay otras cosas maravillosas que pueden ser reales y de las que apenas nos enteramos! Aquí van algunas astronómicas, casi todas de reciente descubrimiento:

Océanos de diamante líquido, con trocitos de diamantes cristalinos del tamaño de icebergs flotando bajo una presión de doce millones de atmósferas terrestres. Una explicación para la rara desviación del polo magnético de Urano y Neptuno podría ser la existencia de estos océanos de carbono licuado que lo distorsionan.

En la constelación de Centauro, a 50 años luz de casa, existe una estrella que es un diamante de 1028  quilates. Se llama BPM 37093 y es una enana blanca cristalizada. Y J1719-1438, a 4000 años luz y orbitando un pulsar, es un diamante del tamaño de Júpiter (1060 quilates).

En una estrella joven en Orión, llueven verdes cristales de olivino. La temperatura es la justa para que se formen ciclos de evaporación y precipitación de este silicato de hierro y magnesio en la nube que rodea la protoestrella HOPS-68.

 En la constelación del Pez Volador hay una estrella en la que puedes ir en pantalón corto. WD 0806-661B es una enana marrón con una temperatura de superficie de unos 30ºC. Algunos científicos, avergonzados, quieren clasificarla como un planeta gaseoso.

Una foto de un arco iris en la Luna.

La vida extraterrestre no necesita lunas

Este es uno de esos estudios que rebaten otros estudios y me convencen del extremado chauvinismo que aún sustenta la ciencia humana. Cuando se habla de vida extraterrestre, por ejemplo, se limita el concepto a un tipo de vida orgánica basada en el carbono, con agua como solvente principal, con ácidos nucleicos como estructuras de almacenamiento de datos y autorreplicación. No digo que esto no sea práctico; buscar a las ballenas de polvo en los criaderos de estrellas, o gusanos cristalinos bajo los océanos de Titán, está más allá de nuestras posibilidades. Diablos, ni siquiera podemos ir a Marte a recoger polvo y ver si realmente contiene microbios o las reacciones extrañas que constató la Viking I son pura química del suelo.

Pero poco a poco se van abriendo frentes teóricos a nuevas apreciaciones de otras posibles biologías: atención, cantidad de enlaces en inglés a continuación, muchos de los cuales son puramente especulativos.

Esto no es lo mismo que decir “planetas habitables por el hombre” que es una categoría distinta; es posible que ni siquiera podamos entender, contactar o incluso acceder a algunas de las más exóticas de estas posibles formas de materia organizada, pero ¿importa, ante el significado de semejante hallazgo?

Una teoría emitida hace algún tiempo (Jacques Laskar, del Observatoire de París) especulaba sobre la viabilidad de la vida en un planeta que no tuviera una luna gigante como la nuestra. Por lo visto la influencia de nuestro satélite va más allá de provocar mareas: también estabiliza la inclinación del eje terrestre evitando un caos climatológico continuo. Por otra parte, hace de escudo meteórico recogiendo escombros con su gravedad que de otra forma caerían sobre la Tierra provocando más o menos problemas. Como se calcula que menos del 10% de los planetas formados tiene posibilidades de poseer una luna tan fabulosa como la nuestra, pues eso reduce las predicciones de vida en el espacio 10 veces.

Ahora, una simulación efectuada sobre un sistema solar y una Tierra sin luna a lo largo de cuatro mil millones de años (es fantástico lo que se puede hacer ahora con ordenadores) por el equipo de Jack Lissauer del Ames Research Center de la NASA en California ha dado unos resultados de variación de eje bastante más reducidos (de entre 10 a 50 grados de inclinación, en comparación con los 0 a 80 que pronosticaba Laskar). Además, resulta que esta variación del eje es provocada por Júpiter, con lo cual otros sistemas planetarios podrían tener un juego de equilibrios totalmente diferente para obtener un planeta estable.

La cuestión es que el estudio de Laskar, fuera o no correcto, apuntaba a un dato interesante de la composición del sistema Tierra-Luna; pero el añadir un condicionante a la vida extraterrestre partiendo de estos datos era más una cuestión de titular que un valor a tener en cuenta.

Por cierto, la foto que ilustra este post es bonita pero exagerada; el enlace, sin embargo, apunta a una verdadera foto del sistema Tierra-Luna tomada por el HiRISE (Experimento Científico de Alta Resolución de Imágenes) de la Mars Reconnaissance Orbiter, que orbita el planeta Marte. Menos llamativa, pero mucho más molona.

Visto en New Scientist.

Carne sintética

Reconozco que soy un carnívoro acérrimo; el primer alimento sólido que me dieron fue carne y pan mojado en sangre (la que escurre de esos bistecs poco hechos, ummm) pero al mismo tiempo detesto la violencia y la muerte. El saber que vivir te obliga a consumir la vida de miles de animales y plantas es una de las lacras de ser orgánico. Así que además de asesinos tenemos que ser hipócritas: comprar los conejos y las vacas ya muertas, pedir perdón al hermano búfalo después de cazarlo, o señalar con el dedo a los comedores de animales mientras masticas la vida de docenas de semillas y tiernas plantitas (lo siento, pero para mí la falta de inteligencia, consciencia u ojillos brillantes no es excusa; acabar con un puerro mientras perdonas a un pollo es puro racismo).

En la ciencia ficción, la solución a este dilema ético suele venir de las pastillas o de los replicadores de comida, sistemas que en su origen eran puras excusas -una máquina que almacenaría codificada la estructura atómica de objetos complejos y sería capaz de reconstituirla a partir de materia bruta elemental- pero ahora cada vez parece más viable con nuestra acelerada tecnología.

En un relato clásico de cuyo nombre no me acuerdo había una fábrica con lo que llamaban “La Gallina“. La Gallina era un monstruoso cultivo de carne de pollo alimentado con un sistema venoso de tuberías y lagos de caldo, un bulto amorfo que emitía ramificaciones y pseudópodos de carne estimulados eléctricamente. Estos brotes eran podados por obreros equipados con cuchillas, de donde salían hermosos filetes de carne firme y homogénea, ni muslo ni pechuga. ¡Era un trabajo molesto y apestoso! (más…)

Hielo delgado en Europa

Estos son Thera (izquierda) y Thrace (derecha), dos raras estructuras de terreno (máculas) que rompen la bastante regular orografía helada de Europa, la luna de Júpiter. Thera tiene unos 70 km. de ancho, ambos son terrenos emergentes de unos 300 metros de altura, irregulares y tienen ese característico color marrón.

Europa tiene bastantes estructuras singulares del terreno, zonas resquebrajadas parecidas a la piel humana, largos canales y otras formas ramificadas; todas ellas originadas por la dinámica del hielo que cubre la superficie. Superficie que en el caso de Europa se especula que sea un gigantesco océano de agua líquida, mantenida a temperaturas sobre cero por la actividad geológica del núcleo satelital cuya energía proviene de las mareas gravitatorias de Júpiter: el gigante gaseoso retuerce a sus lunas generando un enorme calor, como puede verse de manera evidente en Io, luna cubierta de azufre y fenómenos volcánicos.

Europa es uno de los principales objetivos de la búsqueda seria de posible vida extraterrestre en nuestro sistema. Bajo el hielo, en la oscuridad y rodeando las chimeneas volcánicas del abismo, podría existir un tipo de vida muy similar químicamente a la nuestra; de hecho en la Antártida existen lagos sellados bajo el hielo en los que hay abundancia de vida, aunque son mucho más jóvenes y nunca han estado totalmente aislados.

La capa de hielo de Europa es posiblemente muy delgada, unos veinte kilómetros de profundidad, pero lo suficientemente gruesa como para que la simple ascensión de una “pluma” de agua caliente tenga difícil el derretirla; pero si hablamos de fenómenos volcánicos persistentes, el tiempo podría provocar que se debilitara la corteza de hielo hasta que finalmente ocurriría que a) se formara un lago líquido en la superficie, que más tarde se recongelaría o b) hielos jóvenes hicieran erupción formando domos y elevaciones caóticas, como un lento volcán de hielo.

Un estudio sobre la posible dinámica de estos procesos, más o menos imaginados hace tiempo, calcula que estas bolsas de agua y hielo joven durarían entre 10.000 y 100.000 años antes de volver a helarse, lo cual no da tiempo a una evolución de vida orgánica pero sí a una emergencia de la posible vida de abajo, convirtiendo estas máculas en puntos ideales para un alunizaje futuro en busca de cosas interesantes.

Visto en Nature.