Tal vez nunca convivimos con un Hobbit

Tal vez nunca convivimos con un Hobbit

Esqueleto del Homo floresiensis o "Hobbit"El Homo floresiensis -apodado Hobbit por su tamaño pigmeo, un metro de altura y unos 25 kg, de peso estimado, además de sus grandes cuencas oculares que recuerdan a Elijah Woods- es uno de nuestros primos extintos, posible descendiente de Homo erectus adaptado a la vida en un entorno aislado (Isla de Flores, Indonesia). Es sabido que muchas especies reducen su tamaño para adaptarse a estos entornos isleños, de hecho en la misma Flores existía un elefante enano (Stegodon). Curiosamente, el hobbit tenía una industria lítica muy avanzada, con herramientas comparables a las de Homo sapiens… con un cerebro de 300cc, que es más o menos el de un chimpancé.

Lo singular de estos hobbits es que según se habían datado los restos (fósiles e instrumentos de piedra) se indicaba que tenían unos 12.000 años, con lo cual su extinción habría ocurrido en una fecha posterior. Como ha habido humanos en Flores desde hace hace al menos 35.000 años (tal vez más) significaba que había habido una coexistencia, ya sea pacífica o en paralelo: una tribu oculta de homininos pigmeos viviendo a espaldas de sus parientes, como los Pitufos. Esto volvió relevantes ciertas leyendas antiguas sobre seres del bosque, como los Ebu Gogo.

EbuGogoLos Nage de Flores describen al Ebu Gogo (traducido: Abuela Glotona) como buenos caminantes y rápidos corredores de alrededor 1,5 m de alto. Según se dice tienen narices anchas y planas, caras anchas con bocas grandes y cuerpos peludos. Las hembras tienen “largos pechos colgantes”. Se dice que murmuran en lo que parece ser su propio lenguaje y del mismo modo pueden repetir lo que se les dice como si fueran un loro. Fueron exterminados por los nativos hacia el siglo XVIII por su costumbre de robar comida y niños (estamos hablando, obviamente, de folklore).

Esto llevaría a pensar en la hipótesis más común de la criptozoología para explicar tradiciones o encuentros con seres antropomorfos: la remanencia de especies no humanas, casi siempre de aspecto simiesco (el Orang Pendek en Sumatra, el Yeti o Mi-Go del Himalaya, el Sasquatch de los bosques norteamericanos) que han sobrevivido, ocultas y de modo vestigial, durante miles de años después de que el conjunto de su especie se haya extinguido.

Pero una nueva lectura de los datos estratigráficos indica que hubo un error: capas más modernas se mezclaron con los restos confundiendo la datación. Como los restos eran demasiado preciosos para usarlos en una datación por radiocarbono, se usaron en su lugar tizones de hoguera que estaban al lado. Pero estos carbones (que sí tenían 11-000 años) eran mucho más modernos: ahora se estima que la edad del yacimiento de Liang Bua va entre los 100.000 y 60.000 años. El contacto con humanos que llegaran posteriormente -ya que los restos de Liang Bua pudieron ser muy anteriores a la extinción de los hobbits- queda, por lo tanto, en la duda.

Revised stratigraphy and chronology for Homo floresiensis at Liang Bua in Indonesia, en Nature

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Un nuevo mineral: la abellaíta

Un nuevo mineral: la abellaíta

abellaitaAunque la tabla periódica de los elementos -basada en el número de protones y la configuración electrónica- da unas series bastante predecibles y se puede afirmar que conocemos todos los elementos químicos estables que existen, las historias de ciencia ficción baratas se suele utilizar el recurso de “un nuevo elemento químico” para justificar metales más duros o combustibles exóticos: por ejemplo el adamantium del esqueleto de Wolverine o el unobtainium de la perforadora que viaja al centro de la Tierra en The Core. ¿Y la kriptonita?

¡No! Siegel y Shuster lo hicieron bien al crear la piedra verde que quita sus poderes a Supermán: la nomenclatura indica que es un mineral, no un elemento. Hay una diferencia. Un mineral es un elemento o compuesto químico que normalmente es cristalino y que se ha formado como resultado de procesos geológicos. En este caso, sería la geología de Krypton… veis por dónde voy? Ahora conocemos infinidad de mundos, con estados tan exóticos como sean posibles. Estrellas oscuras donde llueven diamantes. Serranías de hielo en Plutón, que se mueven lentamente sobre grandes llanuras de monóxido de carbono. Planetas de hierro sólido. Nebulosas de azúcar y alcohol. Cada mundo tendrá su propia geología, con minerales nuevos de propiedades insospechadas. Realmente la disciplina (habrá que renombrarla Planetología?) tiene futuro.

Pero de hecho en la Tierra seguimos descubriendo minerales igual que descubrimos bichos, y ahora uno más se ha sumado a la lista de cinco mil minerales catalogados (más o menos) por la International Mineralogic Association. Este es la abellaíta: el primer mineral catalán, que lleva el nombre del mineralogista y gemólogo Joan Abella i Creus que encontró muestras del nuevo mineral en la Mina Eureka, en Castell-estaó (Alto Pirineo catalán).

La abellaíta es un carbonato básico de plomo y sodio. Se forma por la exudación y precipitación de aguas meteóricas cargadas de mineral en las paredes de la mina; más o menos como el salitre que sale en las paredes con humedad. La Mina Eureka es muy conocida entre los mineralogistas por su riqueza de especies minerales raras que aparecen como costras en las superficies de las paredes de las galerías.

Ficha de la abellaíta en Mindat.

Visto en SINC.

Nuevos materiales: madera transparente

Nuevos materiales: madera transparente

madera transparenteTodo friki que se precie conoce el aluminio transparente, uno de esos detalles periféricos de guión que se convierten en virales: salía en en Star Trek IV y formaba parte de una serie de conceptos muy bien insinuados sobre el futuro que eran una de las cosas más divertidas del filme. En 1986 una aleación metálica transparente era algo tan futurista como un comunicador de bolsillo, pero ahora tenemos móviles y ALON: un polímero cerámico de oxinitruro de aluminio que podría ser perfectamente esa filtración de datos del siglo XXIII*.

La madera es un material inimitable: cálido, manejable, duradero y que mejora con la edad. Pero no hay árbol que produzca madera transparente, aunque la celulosa sí lo es. La lignina es el polímero que usan las plantas como soporte estructural, y les permitió ponerse en pie en los primeros bosques a final del Ordovícico. Es lo que forma la madera, pero la hace opaca.

Un equipo del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo han experimentado con una “fosilización” de madera: retirar químicamente la lignina y sustituirla por polimetilmetacrilato, con lo cual queda un material con el aspecto y características de la madera natural, pero translúcida. Un 85% de transparencia, que es como un cristal esmerilado: suficiente para utilizarla en ventanas y tragaluces. Un material reciclable, más resistente que el vidrio, y con una conductividad térmica muy baja. Las posibilidades de su uso en construcción son evidentes -y podría revolucionar el estilo de las viviendas en muchos aspectos- pero se planea ya su utilización en otras aplicaciones, como paneles solares.

Wooden windows? New material could replace glass in solar cells and buildings

Visto en Xataka.

*(El verdadero aluminio transparente es una forma exótica de la materia que se obtiene bombardeando este metal con un superláser, pero aún no está a punto. No, lo digo en serio!)
Turning solid aluminium transparent by intense soft X-ray photoionization, en Nature.

Un manuscrito sobre alquimia… de Isaac Newton

Un manuscrito sobre alquimia… de Isaac Newton

Sir Isaac Newton, alquimistaUn documento que permanecía en manos privadas y ha sido adquirido por la Chemical Heritage Foundation (de Estados Unidos) contiene apuntes de puño y letra de Sir Isaac Newton con instrucciones para fabricar mercurio alquímico, uno de los pasos fundamentales para la obtención del “oro filosofal”.

Manuscrito alquímico de NewtonEl texto, del siglo XVII, es un copy-paste (es decir: como Newton no estaba en posesión del libro original, copió a mano los párrafos que le interesaban) del alquimista Ireneo Filaleteo (seudónimo del químico y naturalista de Harvard George Starkey) que describe la “Preparación del Mercurio de los Sabios para obtener la Piedra, a través del Régulo de Marte, o Hierro, que contiene Antimonio, y Estrellado, y a través de la Luna o la Plata” es decir, una de las primeras etapas para obtener la Piedra Filosofal a través de la llamada Vía Seca. El mercurio filosofal no tiene nada que ver con el metal líquido que conocemos, sino que es un preparado capaz de descomponer los metales y devolverles a su estado primordial, para luego reconstruirlos y convertirlos en oro. Al mismo tiempo, combinado con el azufre filosófico, da lugar a la Piedra Filosofal que tiene la propiedad de transmutar los metales y fabricar el Oro Potable, el Elixir de Larga Vida. Todo esto es un poco aproximativo y además se me está pegando esto de escribir en mayúsculas, así que mejor lo dejamos para otro día.

El caso es que Sir Isaac tiene redactadas más de un millón de palabras -conocidas- sobre Alquimia, lo cual revela el interés que tenía esta disciplina para uno de los padres de la ciencia moderna.

Noticia en Chemistry World.

 

Bondage arácnido

Bondage arácnido

Mujer Araña + bondage!De todos es conocido el fenómeno del canibalismo sexual, en que la hembra se come al macho. Entero. Generalmente este fenómeno se constata entre algunos artrópodos, como la popular mantis religiosa (fam. Mantidae) y algunas arañas (Metellina segmentata). Ahora un estudio cruel ha probado que tal vez, otras especies tengan la misma costumbre post-cópula, pero no sea evidente porque los machos han evolucionado para superarlo. Ciertamente un fenómeno inusual. (más…)

El color de una serpiente fósil

Serpiente de Libros (Teruel)Una serpiente fosilizada de Libros (Teruel, España) conserva las estructuras pigmentarias de la piel y, aunque no tiene color, permite a los científicos averiguar su auténtico aspecto. Algo similar ocurrió hace poco con las plumas de aves halladas en Darmstadt y Liaoning, con una calidad excepcional, donde se podían reconocer los cromatóforos por su forma.

Durante el Mioceno (hace unos diez millones de años) había en esta zona de Teruel unas fuentes termosulfurosas similares a géiseres. Periódicamente brotaba agua a gran temperatura con gases sulfurosos diluidos, y al enfriarse en el exterior el azufre se depositaba, formando el agua charcas y lagunas. Allí vivían ranas, salamandras, serpientes y otros organismos que eran exterminados cada vez que el géiser brotaba, depositándose en el fondo cubiertos rápidamente con azufre. La fermentación anaerobia produjo pizarras bituminosas que es lo que se encuentra actualmente en este lagerstätte, famoso por sus ranas fósiles (Rana pueyoi) de calidad excepcional. La minería de azufre se remonta a tiempos antiguos, pero su consideración como yacimiento paleontológico tiene unos cien años.

Esquema de cromatóforos de la serpiente de TeruelLa serpiente que nos ocupa -que es parte del fondo de la Fundación Dinópolis– ha sido analizada por un equipo dirigido por la investigadora Maria McNamara (University College Cork, Irlanda) descubriendo que la peculiar fosilización del ejemplar en fosfato de calcio -cuyos cristales, que serán los “píxeles” del fósil, son extremadamente pequeños- ha conservado detalles ultrafinos de la estructura celular, incluyendo los cromatóforos, que son los orgánulos que se encargan de colorear los tejidos (en este caso la piel).

Ahora bien, la fosilización implica la sustitución de todo el material orgánico original por un mineral, con lo cual los colores originales se han perdido; pero como estor cromatóforos tienen una forma específica para cada color, y esa forma sí se ha conservado, podemos compararla con los de serpientes actuales y saber cómo era. Sí, no era nada original: tonos verde parduzcos por encima y amarillito claro en la panza. Pero este ejemplar, junto con los pequeños dinosaurios y aves que mencionamos al principio, ya forma parte de los datos comprobables que tenemos a la hora de reproducir un organismo del pasado hasta sus mínimos detalles.

Visto en SINC y otros

Publicación en cell.com

Un paseo por las minas de azufre de Libros