Archivos para la categoría “paleontología”
Cada vez que descubrimos algo nuevo de los Homo neanderthalensis -esos primos del hombre que se extinguieron casualmente poco después de encontrarse con el H. sapiens- resulta que están mucho más cerca de nosotros. Desde las primeras reconstrucciones del esqueleto de La Chapelle Aux Saints* (que mostraban unas criaturas robustas pero brutalmente simiescas) a las actuales representaciones de una humanidad refinada que exhibió las primeras manifestaciones de espiritualidad y arte, hay un trecho. Aún así, muchos se niegan a aceptar estas afirmaciones trazando una línea: vale, enterraban a sus muertos, pero eran incapaces de hacer adornos o pintar. Vale, pintaban focas, pero seguro que se copiaban de las comunidades Cro-magnon vecinas. Y así día tras día.
Ya sabemos que se vestían, tenían herramientas complejas, usaban el fuego, tenían un lenguaje articulado, y un nuevo descubrimiento acerca de su dieta da un resultado sorprendente: de carnívoros exclusivos (que se pensaba que eran) resulta que también complementaban la dieta con verduras que cocinaban. El análisis del sarro dental en restos de la Cueva del Sidrón (Asturias, España) ha dado también positivo para hierbas medicinales, en concreto camomila y aquilea. ¡Plantas medicinales! Esto es bueno, porque si bien una dieta mixta es de esperar en cualquier primate, la ingestión de plantas amargas indica que seguramente los neandertales conocían sus propiedades curativas**. Para analizar las muestras, se han combinado técnicas de espectrometría de masas y de deserción térmica con análisis morfológicos de microfósiles de plantas. Los gránulos de almidón y los marcadores de carbohidratos hallados en las muestras, así como los compuestos vegetales (azulenos y cumarinas) y las posibles evidencias de frutos secos, alimentos herbáceos y verduras, indican una mayor diversidad de plantas que la que habían obtenido en estudios anteriores realizados con análisis de isótopos estables. Lee el resto »
Los pterosaurios tapejáridos son una familia de reptiles voladores (no dinosaurios) muy curiosos, dotados de grandes crestas craneales que los artistas suelen reconstruir como de gran colorido a la manera de los tucanes y unas cabezas características con la articulación de la mandíbula y la órbita del ojo muy atrás. El nombre deriva del tupí tapejara que significa el Antiguo, lo cual ya da una pista de su procedencia: los principales hallazgos proceden del Cretácico brasileño, aunque también se han hallado fósiles en China. Hasta ahora los ejemplares más antiguos se habían descubierto en China, lo cual apuntaba a un origen asiático; pero el último hallazgo le da un giro a la historia, ya que Europejara olcadesorum es más antiguo que los otros y procede del Cretácico inferior (Barremiense, 125 millones de años atrás) de Cuenca.
El animal, de tamaño mediano -el cráneo ilustrado aquí mide unos cuarenta centímetros- tiene un pico desdentado y filoso y vivió en los humedales de lo que en tiempos fue un archipiélago tropical en el mar de Tethys rodeado de aguas someras, sin duda en un ecosistema de gran riqueza.
Visto en SINC.

“Los niños se están comiendo el ropero a pellizcos!”
Hace cuatro años se descubrió una nueva especie de homínido, Australopithecus sediba, del Plioceno medio de Sudáfrica. Esta especie fue considerada por sus descubridores como una etapa transicional entre el A. africanus, más primitivo, y el Homo habilis; posición que ha sido discutida con distintos argumentos. Ahora se añade otro curioso asunto que parece distanciarlo más de nuestra rama Homo: la dieta.
Un análisis de restos de fibras bien conservados entre las muelas de los fósiles de A. sediba, analizados con láser, más análisis del propio esmalte, han llegado a la conclusión de que estos homínidos comían cortezas de tronco, arbustos, madera y lo que fuera. Vamos, que en aquella época “traer unas cortezas para picar” era literal. Lo cual encaja con una nueva visión del hábitat de estos seres, boscoso y menos de sabana como el que aparece en la reconstrucción. La dieta Homo es más de fruta y carne, pero el sediba comía al estilo de los chimpancés.
The diet of Australopithecus sediba, en Nature.
Visto en io9.
Uno de los grupos animales más exitosos de la Tierra, tanto por longevidad como por distribución, es el de los Equinodermos. Estos bichos que agrupan a las estrellas de mar, erizos de mar, pepinos de mar, crinoideos (lirios de mar) y algunos otros menos conocidos y también de mar por supuesto, tienen una característica que salta a la vista: su simetría es pentarradiada, es decir, no tienen un eje longitudinal que define “izquierda” y “derecha”, “delante” o “detrás”. Todo su cuerpo se divide en cinco ejes iguales. Sí tienen “arriba” y “abajo”: estrellas y erizos tienen la boca en la parte de abajo y el ano en la dorsal*.
No siempre es así. Las larvas de equinodermos tienen simetría bilateral, y durante el desarrollo se transforman en adultos pentarradiados. Esto, según la teoría de Haeckel**, daría la pista de que en algún momento de la evolución el Equinodermo original era bilateral. Siempre se ha buscado uno de estos fósiles, pero todos acababan teniendo cinco lados o ninguno, como los helicoplacoideos o los ctenocistoideos. Lee el resto »
Unos dientes (molar y premolar) encontrados en Zaragoza parecen ser los restos de un ancestro de los pandas gigantes actuales, y permiten remontar la edad de estos animales (Ailuropodinae) como mínimo once millones de años.
Los fósiles, que proceden de unos terrenos del Mioceno medio de la localidad de Nombrevilla 2, ya han sido bautizados: Agriarctos beatrix.
Si bien hasta hace muy poco el panda gigante se emparentaba con el panda menor rojo (el famoso Firefox del icono del navegador) como un grupo asociado a los mapaches, y era feo y de ignorantes decir “oso panda“, los nuevos análisis genéticos reconocen que realmente el panda es parte de la familia Ursidae (el panda rojo no). Agriarctos es afín a los osos* pero de tamaño pequeño, unos 60 kilos; su dentición indica una dieta aún no especializada en bambú -posiblemente fuera omnívoro- pero ya presenta las características de la subfamilia que darían lugar a los pandas que actualmente habitan China y el Tibet.
Una nueva especie de Agriarctos (Ailuropodinae, Ursidae, Carnivora) en la localidad de Nombrevilla 2 (Zaragoza, España) – J. Abella, P. Montoya, J. Morales en Estudios Geológicos del CSIC.
Visto en New Scientist.
* Oso en griego es Arctos, Ursus en latín. Dàxióngmāo es el nombre del panda en chino, “gran oso-gato“. Sí, māo significa gato.
Los mamíferos nos caracterizamos por ser vivíparos, es decir, que las crías se gestan en el útero materno. Este método bastante bizarro -ser un tumor dentro de la madre en lugar de un huevo independiente- no ha demostrado necesariamente su superioridad, al igual que los propios mamíferos: algunos siguen poniendo huevos (monotremas como el ornitorrinco) y otros han optado por un método mixto (marsupiales).

También ocurre que otras criaturas son vivíparas por pura conveniencia, y de formas rebuscadas: algunos batracios cargan con la puesta de huevos debajo de la piel; el caballito de mar macho tiene una bolsa especial donde la hembra le inocula los huevos, y más tarde los… eh… (cuál es el diminutivo de caballito?) las crías van naciendo entre contracciones. Ovovivíparos sería el término específico, pero esto es hilar fino. Lee el resto »
Aparte de provocar las molestias alergias que algunos sufrimos en esta temporada, el polen es responsable de uno de los métodos de reproducción más eficaces de la biología: gracias a ello las plantas modernas con flores (Magnoliophyta o angiospermas) desarrollaron una simbiosis con los animales -básicamente insectos- y se expandieron dominando toda la Tierra en unos cuantos millones de años.
Pero ¿cómo eran estas primitivas simbiosis? Un hallazgo empotrado en ámbar en Álava (España) nos da una idea: son unos trips, pequeños tisanópteros primitivos de alas plumosas, que llevan pegado en sus pelos granos de polen de ginkgo o cycas. Estas plantas no son de flor, son gimnospermas que basan su estrategia aún hoy en la difusión aérea del polen (como los pinos por ejemplo).
En la actualidad los trips dedican su tiempo a ser una plaga de los cultivos, pero estos restos de hace 110 millones de años (d0s especies clasificadas: Gymnopollisthrips major y minor) muestran unas hembras cubiertas de pelo llenas de polen. Los machos encontrados carecen de pelo, por lo que se ha teorizado que el destino del polen era ser alimento para las crías. Esto implicaría algún tipo de sociedad primitiva, con zonas de cría conjunta, así como episodios de polinización accidental al pasar de una planta a otra. El tiempo haría el resto.
Nota del Instituto Geominero (en pdf)
Visto en New Scientist.
El Ordovícico, 450 millones de años atrás. La vida existía en el agua solamente y los niveles de oxígeno eran bajos. La mayor parte de las criaturas eran del tamaño de un dedo y la forma de vida dominante eran los trilobites, nautiloideos y braquiópodos que nadaban entre corales y esponjas y en ocasiones se asomaban un ratito a tierra firme.
Ya puestos en escena, veamos el nuevo fósil que ha encontrado una asociación de geólogos aficionados en Cincinnati, que en aquellos tiempos era un mar somero. Godzillus (nombre provisional) es una cosa de aspecto primigenio, que más parece corresponder al Precámbrico de Ediacara que a esta época: una superficie sin órganos o miembros visibles, cubierta de una textura similar a un cactus con costillas horizontales. El fósil fragmentario que se ha podido reconstituir, incompleto, mide metro noventa de largo por casi un metro de ancho.
“Sin duda es biológico” comenta David Meyer, paleontólogo de la Universidad de Cincinnati. Pero ¿animal o vegetal? ¿Qué reino o filo dio origen a este fósil? Todo son especulaciones. Meyer imagina al organismo como una gran esponja o coral blando, asentado en el fondo y alzándose varios metros hacia arriba. El hecho de carecer de huesos o caparazón explicaría la falta de otros fósiles; en este caso pudo conservarse al yacer en un fondo con escaso oxígeno y sedimentos finos. La referencia a Godzilla -además de por el tamaño- alude a la posibilidad de que se trate de un superviviente de uno de esos organismos misteriosos que poblaron la Tierra sólo cincuenta millones de años antes.
El ser humano ha hecho bastante daño al ecosistema en estos últimos doscientos años. Personalmente no creo que dependa tanto de la espiritualidad de una cultura como de su volumen: somos demasiados, y la tecnología nos ha permitido imponernos a la naturaleza de una forma demasiado rápida.
Aún así, dudo que estemos destrozando el planeta, al menos de la manera que se suele creer -dejando detrás un planeta muerto y devastado. Lo estamos cambiando, y no somos los únicos: parte de las alteraciones que estamos viendo corresponden a ciclos habituales del planeta. Por ejemplo, la saturación de CO2 atmosférico (provocada por la combustión de madera, carbón y petróleo en nuestra civilización) podría ocurrir naturalmente en eventos volcánicos de larga duración. Este gas está provocando, además del famoso efecto invernadero, la acidificación progresiva de los océanos: las consecuencias son, por ejemplo, que muchos animales de concha (básicamente carbonato de calcio) tienen problemas para fabricarlas.
Pero hubo un evento a la inversa en el pasado: la alcalinización de las aguas marinas en algún momento hace 550 millones de años, visible en todo el globo y cuya huella se denomina la Gran Disconformidad. ¿Qué provocó esto, y qué consecuencias pudo tener? Lee el resto »
Nature publicó ayer los hallazgos de un grupo de investigadores chinos sobre los nuevos fósiles de Liaoning, concretamente de la formación Yixian del Cretácico inferior. Los fósiles descritos corresponden a un primo del Tyrannosaurus rex y miembro de la superfamilia Tyrannosauroidea, Yutyrannus huali del cual hay tres ejemplares: un adulto y dos crías.
Los tiranosauroides varían bastante en tamaño del ejemplar tipo (T. rex) y en este caso el ejemplar de Yutyrannus es más pequeñito: nueve metros de largo y una tonelada y media de peso comparado con las seis a diez de su primo mayor. Aún así debió ser un formidable depredador en su ecosistema, y el estado de conservación del fósil es estupendo, en una plancha de grano fino que exhibe inequívocos restos de… plumas.
Ya se había especulado sobre la presencia de plumas en el tiranosaurio, pero el hecho de que el recubrimiento está asociado directamente a un aislamiento térmico en ejemplares de pequeño tamaño parece limitar la existencia de plumas a las crías (que tendrían pelitos como los polluelos) o a bandas ornamentales relacionadas con exhibiciones de cortejo. Tenemos abundantes testimonios de dinosaurios grandes cuya piel era escamosa, ya que la relación superficie/volumen hace que la pérdida de calor sea muy inferior a la de las especies pequeñas.
Este fósil muestra sin embargo plumas largas en la cola y también una especie de plumón en la cabeza de Y. huali adulto, que es 40 veces más grande que cualquier otro fósil de dinosaurio emplumado hallado hasta hoy. Por supuesto esto no significa que todos los tiranosauriodes presentaran plumas, ya que por ejemplo esta especie habitaba en un entorno bastante más frío que el rex y eso, unido a su tamaño, pudo contribuir a que la especie mantuviera el revestimiento aislante infantil hasta la edad adulta. Pero el descubrimiento -según Xu Xing, uno de los investigadores- ”incrementa considerablemente el espectro de dinosaurios con plumaje de los que tenemos pruebas. Es posible que las plumas estuvieran mucho más extendidas de lo que los científicos hemos pensado hasta hace pocos años, al menos entre los dinosaurios carnívoros”.
A gigantic feathered dinosaur from the Lower Cretaceous of China, en Nature

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