La falacia de la autocracia se basa en la premisa de que un hombre es más sabio que un millón de hombres. — Robert Heinlein

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publicado el 15 noviembre, 2013
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cercopidos

Los humanos tenemos en gran estima nuestra imaginación, casi más que la inteligencia. Es el último reducto de exclusividad en esta Tierra donde todas las formas de vida -de la más compleja a la más simple- han demostrado tocar todos los terrenos que el sapiens toca: aritmética, uso de herramientas, cultura transmisible, juegos, arte, cuidado familiar, asesinato, guerra, esclavitud… eso sí, ningún otro bicho escribe novelas o hace teatro; la imaginación creativa impráctica parece ser nuestra firma.

No me extrañaría que alguna cultura extraterrestre viera esto con escándalo -estos seres se cuentan mentiras mutuamente por placer!- pero esa no es la cuestión de este artículo: esto va de sexo. Concretamente de posturas sexuales, donde (creemos) que la imaginación ha jugado un gran papel, igual que la creatividad nos ha dado los juguetes sexuales. Falso: basta ver el clásico mono forzando una fellatio con una rana o el reciente delfín amazónico masturbándose con un pescado sin cabeza para descubrir que incluso esas herramientas están siendo inventadas a cada momento por intelectos no humanos.

Pero la mayoría de los insectos, humildes robots de escasa inteligencia, copulan mediante la postura del perrito, el macho arriba. La teoría es que al principio era al revés (hembra arriba) y luego el comportamiento fue migrando, pasando por una fase intermedia: la postura del misionero, enfrentados. Actualmente los insectos, no por imaginación sino por pura explosión evolutiva, practican las más aberrantes cópulas: Puñalada de Pene (Cimex lectularius), Agarrarte un Ojo (Rheumatobates rileyi), El Paquete de Esperma (Zorotypus impolitus)…

sexo_antiguo

Pasamos a un hallazgo del Jurásico de China que, vaya! confirma la teoría del paso intermedio: un tesoro capturado en arcilla de grano fino. Dos cercopoideos -familia de hemípteros que parecen pequeñas cigarras,a menudo de colores vivos, común en el campo- pillados en medio del acto. Estos ejemplares de Anthoscytina perpetua sp. nov. posiblemente estaban agarrados a una ramita.

En la actualidad, los cercopoideos manifiestan un comportamiento sexual que depende de dónde estén: si es una hoja, preferirán la postura de uno arriba; en las ramas se acoplan de esta manera simétrica. Pero dada la extrema rareza del registro fósil, nunca se había podido documentar este paso en parientes tan antiguos, hace 165 millones de años.

Forever Love: The Hitherto Earliest Record of Copulating Insects from the Middle Jurassic of China, en PLOS One.

Visto en New Scientist.

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publicado el 8 noviembre, 2013
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Lythronax en la playa. imagen: © Andrey AtuchinUna especie nueva emparentada con el popular Tyrannosaurus rex acaba de ser descubierta -y publicada- en Utah: Lythronax argestes, el “Rey de la sangre del (viento del) sudeste”*, que deambulaba por las boscosas extensiones del desaparecido continente de Laramidia hace ochenta millones de años.

Laramidia era una banda de tierra pantanosa de clima subtropical que se extendía desde la costa oeste de México hasta Alaska. La mayor parte de la fauna que asociamos con el Cretácico de Norteamérica vivía allí, ya que del continente que daba a la costa atlántica (Appalachia) tenemos pocos yacimientos muy deteriorados por las posteriores glaciaciones. En cambio, los depósitos fósiles de Laramidia son de los mejores del mundo. Hasta después del Cretácico, hace 61 millones de años, ambas masas no se unirían formando el continente norteamericano; para ese entonces la fauna dinosauria ya había desaparecido.

El bicho que nos ocupa, Lythronax, era un tiranosáurido de unos ocho metros y 2500 kilos del cual se ha hallado medio cráneo y parte del esqueleto. Un diseño muy similar al de T. rex, pero de morro más corto (y lleno de dientes) y con el cráneo más ancho por detrás. Esto le brindaba por la posición de los ojos una práctica visión binocular -es decir, con percepción de la profundidad, condición que asociamos a los depredadores y que comparte con T. rex.

craneo

Cráneo de Lythronax. imagen: © Lukas Panzarin

Pero Lythronax vivió, según la datación de las cenizas volcánicas que rodeaban su cadáver, hace 80.000.000 de años, lo que lo convierte en el tiranosáurido más antiguo conocido (T. rex vivió hace 67.000.000 de años). Posiblemente su existencia se remonte a la del mismo continente, diez millones de años antes. Esto aporta más información sobre el linaje de los tiranosáuridos y su distribución. Teniendo en cuenta que Laramidia -un territorio bajo- quedó a su vez subdividida en ocasiones por brazos de mar, explicaría que se formaran distintas morfologías como por ejemplo los Daspletosaurus de morro alargado en el norte y los Tyrannosaurus de morro corto en el sur.

Tyrant Dinosaur Evolution Tracks the Rise and Fall of Late Cretaceous Oceans, en PLOS One.

* Argestes es la versión romana de Apeliotes, el dios griego que personaliza el viento del sudeste (seguramente por el lugar del hallazgo en relación a Laramidia). En griego Lythros=sangre, anax=rey (término más arcaico que basileus). No entiendo la traducción en muchas páginas en castellano como “El Rey del Gore”.

publicado el 30 septiembre, 2013
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(Esto no tiene nada que ver con el post del agua oxigenada de antes)

oxidosAlgunas veces he mencionado aquí la tremenda responsabilidad de los organismos que llamamos plantas en el evento conocido como la Gran Oxidación, que cambió drásticamente la composición química de la superficie terrestre: las consecuencias fueron el exterminio global de todo un ecosistema y el nacimiento de otro, basado en una combustión más eficiente y del que formamos parte.

La culpa se atribuía a la aparición de organismos dotados de cloroplastos, capaces de sintetizar materia orgánica a partir de luz solar; un proceso que libera un residuo altamente tóxico y corrosivo: oxígeno. La fecha, 2300 millones de años atrás. Eso es mucho tiempo, pero la vida antigua iba a pasos lentos: hasta hace unos seiscientos millones de años la cosa no empezó a ponerse interesante. Aun así, cada vez que como una lechuga pienso en esas pobres arqueobacterias sulfurosas que nunca llegaron a salir del agua, asesinadas por los vertidos tóxicos de las plantas, y mastico dos veces con crueldad.

Pero puede que la Oxidación -culpa de las plantas o no- sea más antigua aún de lo que pensábamos.

Un análisis de rocas procedentes de la formación denominada Supergrupo Mesoarqueano Pongola, sedimentos intermareales combinados con flujos piroclásticos de hace tres mil millones de años en Swazilandia (Sudáfrica) ha dado una muestra de uno de los paleosoles más antiguos que quedan en el planeta, es decir: suelos antiguos. Tierra conservada entre los estratos rocosos. Y estas muestras exhiben un proceso de desgaste oxidativo por exposición a la intemperie y, está claro, a la presencia de oxígeno atmosférico en cantidades significativas. ¿Cómo puede ser esto, seiscientos millones de años antes de lo esperado?

La cosa no es imposible, aunque sí insólita. Mientras se espera recoger muestras de otros paleosoles imperturbados durante ese impresionante lapso (posiblemente en Australia y Groenlandia) la teoría que está barajando por ejemplo el profesor Michael Baum (de la Universidad Jacobs en Alemania) es que estos picos de oxígeno pudieron ir apareciendo eventualmente hasta que, en el 2300.000.000 a.C. la composición de la atmósfera llegó a un punto de no retorno.

Atmospheric oxygenation three billion years ago, publicado en Nature.

 

publicado el 19 septiembre, 2013
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penes_de_osoUn equipo de investigación del CSIC español ha encontrado en estratos del Mioceno superior de Madrid (Cerro de los Batallones) cinco bacula -hueso del pene,singular baculum- fosilizados de Indarctos arctoides, un oso que vivió en este entorno hace nueve millones de años. Cuatro de ellos pertenecen a adultos, y el otro a un individuo juvenil. Todos machos según se deduce del estudio.

¿Qué interés puede tener el hallazgo, aparte del titular? Primero, que este tipo de resto óseo es de difícil fosilización, con lo cual estamos ante un testimonio inusual del pasado*. Segundo, que esta ventana al pasado  nos permite llegar a la conclusión estadística de que el os penis promedio de este oso rondaba los 24 centímetros (lo cual supera el tamaño de otras especies incluso de mayor corpulencia). Un pene más grande y estable implica una cópula más duradera y eficiente a nivel de fecundación. Las cópulas largas se dan en especies que lo practican con escasa frecuencia, así que los investigadores han inferido de estos penes que la población de I. arctoides estaba fragmentada y probablemente asociada a los bosques con cursos de agua -precisamente el entorno del Cerro de los Batallones era un antiguo sistema kárstico que albergaba lagunas y charcas- que evitaba las praderas donde competiría con otros carnívoros contemporáneos como varios felinos de dientes de sable (Machairodus, Paramachairodus) y lobos-oso (Amphicyon) además de los simpáticos Simocyon (un cruce de puma con mapache, dotado de pulgares oponibles). Vivir en el Madrid del Mioceno era casi tan difícil como ahora.

*El Cerro de Batallones es uno de los conjuntos paleontológicos de la Era Cenozoica más importantes del mundo y está aportando gran cantidad de información acerca de la fauna que poblaba la cuenca de Madrid. Esencialmente, se supone que era una trampa en la que caían gran cantidad de carnívoros -más del 90% de los fósiles hallados- posiblemente un sistema de grutas y hoyos en los que caían al ir en busca de agua o presas; o tal vez un pantano, cuando las cavidades se llenaron de sedimentos y agua con el paso del tiempo.

Noticia en SINC.

publicado el 15 junio, 2013
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Archicebus achilles es un nuevo fósil procedente del Eoceno de China, hace 55 millones de años: un mundo que se estaba recuperando de la aniquilación del ecosistema dinosauriano. Está empotrado en una piedra, así que no es muy fácil verlo, pero los huesecillos se han preservado bien. Mide unos 10 centímetros (otros tantos de cola) y pesaría unos 30 gramos; lo más parecido que podemos imaginar es un lémur ratón (Microcebus).

Microcebus murinus

Es, de momento, el primate más antiguo que se conoce: a pesar de que por ese término solemos pensar en monos y humanos, también están los antiguamente llamados prosimios como lémures, galagos, potos, tarseros y loris que ahora se clasifican en los subórdenes Strepsirrhini y Haplorhini y son el eslabón perdido entre monos* y animalitos encantadores como conejos, gatos y hámsters. Algunos de ellos son realmente bonitos -el lémur ratón entre ellos- mientras que otros tienen una pinta inquietante y hábitos nocturnos, de ahí el nombre que les pusieron (un lemur es un fantasma en la mitología romana, etimológicamente asociado a la lamia o vampiro).

Archicebus, clasificado como afín a los tarseros, tiene características especiales: pies de mono, miembros y dentición de un primate primitivo y ojos demasiado pequeños para un tarsero. Seguramente vivía comiendo insectos y acabó sus días ahogado en el lago cuyos sedimentos lo envuelven ahora. Retrotrae la historia de los primates siete millones de años más y aporta otro dato: China, no África.

Visto en SINC.

* Porque, reconozcámoslo, los monos son feos con ganas. Pones un mono al lado de un gato y el mono está mal hecho.

publicado el 14 junio, 2013
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De visita al museo del Hospital de la Santa Cruz en Toledo me encontré con este mosaico romano bien conservado, que en su parte central tiene un motivo de peces. Fijaos con atención (click en la foto para agrandar) en el que aparece a las 11, justo encima de la gamba (NO MIREIS EL CANGREJO DE ALIEN) :

mosaico

 

¿Qué pescado es ése? Pues para mí, un antiárquido muy conocido y común, el Bothriolepis. El problema es que los romanos no debieron conocerlo, porque este pez devónico se extinguió hace 360 millones de años. Hay que ver los juegos que hace la mente, eh?

Bothriolepis

 

La cola asimétrica, las amplias aletas delanteras, los “ojos”… ¿A qué no podéis dejar de verlo ahora? Pero, no. No creo que los romanos pescaran de esto, ni que -en caso de ver un fósil- lo identificaran como un pez. Más probablemente el dibujo represente un Torpedo ocellata, común en el Mediterráneo y bien conocido por romanos y griegos. Aunque el torpedo no tiene aletas y su cola es claramente simétrica y lobulada…

En fin. Un análisis del blindaje de algunos de esos peces primitivos (Placodermi) acaba de llegar a la conclusión de que fueron los primeros vertebrados en tener abdominales! Los peces comunes tienen los músculos distribuidos en bandas a lo largo del cuerpo (véase un filete de cualquier pescado) pero estos tenían unas bandas musculares nuevas, transversales, en el abdomen, que debieron servir en origen para sustentar el caparazón al nadar el animal. Al salir los vertebrados a tierra, servirían para sustentar los órganos ventrales en su sitio (de hecho siempre se creyó que los abdominales eran una creación de los tetrápodos de tierra firme) y millones de años después, servirían como reclamo sexual en algunos primates.

Fossil Musculature of the Most Primitive Jawed Vertebrates, en Science.