Archivos para la categoría “paleontología”

publicado el 13 junio, 2014
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Reconstrucción de una pareja de pterosaurios Hamipterus En algún momento del Cretácico inferior (hace unos 120 millones de años) se desató una tormenta brutal ante las costas de un lago poblado por una colonia de pterosaurios. Este lugar está situado en las actuales montañas Tian Shan, en Xinjiang (China) y es un yacimiento en el que la arenisca clara y la brecha marrón -que normalmente aparecen sedimentadas en capas en el fondo del lago- están revueltas por la violencia del fenómeno meteorológico. En estas rocas de tempestita han aparecido ahora centenares de huesos de una misma especie de pterosaurio, Hamipterus tianshanensis: un reptil volador de tamaño mediano, con la envergadura de un albatros (3,5m). Los animales previsiblemente quedaron atrapados en la tormenta y murieron formando un lagerstätte* de, tal vez, centenares de individuos.

Un equipo del Instituto de Paleontología Vertebrada de la Academia China de Ciencias ha recuperado de momento los restos de unos cuarenta individuos, algunos con los huesos del cráneo bien articulados** y cinco huevos muy bien preservados, que muestran una característica que desconocíamos: parecen flexibles como los de algunas serpientes, que tienen una ligera capa calcárea cubriendo una robusta membrana con la consistencia del pergamino.

Variedad de cráneos hallados en el yacimientohuevoPor supuesto la descripción de Hamipterus es completísima dada la gran cantidad de ejemplares disponibles: este pterosaurio pterodactiloide pteranodontoide (he he, que las tres cosas no significan lo mismo***) tenía un cráneo dotado de una hilera de dientes largos y agudos -adecuados para la captura de peces- y una cresta sobre el morro, más grande en los machos. Aparentemente era de vuelo ágil y, como ahora queda claro, vivía en enormes colonias cercanas a la playa. Los huevos posiblemente fueran enterrados bajo la arena para evitar que se desecaran, debido a su característica cubierta flexible. Es de notar el parecido con los huevos de serpiente (incluso el típico pliegue triangular que se forma al ser vaciado el huevo) pero también una diferencia: aparecen grietas en la cáscara, cuya parte calcárea debía ser algo más gruesa que la de su pariente ofidio.

* un lagerstätte es un yacimiento de alta concentración de individuos, aunque en este caso -al ser todos de la misma bandada y muertos en un evento concreto- no sé si correspondería el término.

** esto quiere decir que los huesos están en la posición anatómica que corresponde al animal en vida, y no desperdigados por ahí.

*** el momento pedante del día.

Sexually Dimorphic Tridimensionally Preserved Pterosaurs and Their Eggs from China, en Current Biology

publicado el 17 mayo, 2014
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Garras de Deinocheirus

Imaginaos encontrar un dinosaurio al estilo del Velociraptor, o mejor, el Deinonychus: bípedo, porte ágil, dotado de garras en forma de hoz en patas y manos. Pero la única referencia que os dan es el tamaño de las patas delanteras: dos metros y medio, con garras de 25 centímetros. Por la configuración de estas, el animal debía rondar los veinte metros de largo. Esta es la imagen de Deinocheirus mirificus, la “mano terrible de aspecto peculiar” que encontraron unos paleontólogos polacos en terrenos del Cretácico de Mongolia en 1965.

Los huesos, que asomaban encima de un montículo, eran tan sólo los miembros anteriores de un dinosaurio afín a los ornitomímidos -son los dinosaurios de aspecto de avestruz que hacen una carrerilla en Parque Jurásico a mitad de la película- pero se trataría de un ornitomímido descomunal. Y esas garras parecían indicar tan claramente a un depredador, que se llegó a considerar a Deinocheirus como una familia intermedia entre los celurosáuridos y los carnosaurios. A no ser que se tratara de un tiranosáurido, pero claro, dada la reducción de patas de éstos, este bicho tendría el tamaño de Godzilla.

En 2006-2009, un equipo coreano-canadiense volvió a la cantera mongola con esperanzas de recuperar más ejemplares y encontraron una costilla mordisqueada probablemente por un Tarbosaurus (primo de Tyrannosaurus). El gran depredador había dejado solamente las alitas…

Pero cerca de allí encontraron más huesos asociados al enorme ornitomímido, pudiendo reconstruir casi todo el esqueleto. Sorpresa: el animal disponía de una “vela dorsal“, una extensión de las vértebras cubierta de tejido en forma de giba aplanada o cresta. Esto se ha visto en otros dinosaurios, por ejemplo el gran carnívoro africano Spinosaurus, pero resulta imposible especificar su utilidad: un regulador de temperatura? un reclamo sexual? Quién sabe. También se hallaron gastrolitos, piedras pulidas que los dinosaurios herbívoros ingerían como las gallinas para ayudar a moler los vegetales en el estómago. Esto indicaría una dieta vegetariana o mixta, más que el monstruoso depredador que se pensaba antes (al que por cierto un Tarbosaurus sólo se podría haber acercado a mordisquear si ya estaba muerto). La solución a estas dudas estaría en el cráneo… que no estaba. Por lo visto lo habían afanado unos saqueadores, junto con otras piezas.

DeinocheirusEn 2011 François Escuillié, director de Eldonia (una empresa de comercio de fósiles francesa) descubrió en manos de un coleccionista privado un cráneo y huesos de las patas provenientes del mismo yacimiento mongol. Tras ponerse en contacto con Pascal Godefroit -del Instituto Real de Ciencias Naturales de Bruselas- y compartir sus sospechas de que se trataba de las piezas robadas en Mongolia, adquirió el fósil. Este mes de mayo los huesos fueron repatriados a Ulan Bator donde se montarán junto con el resto del esqueleto en la reconstrucción más completa de Deinocheirus jamás obtenida.

Desde luego el cráneo es raro. Parece una mezcla de dinosaurio pico de pato y Gallimimus; es una cabeza pequeña, de medio metro, lo que indica las proporciones adecuadas de un ornitomímido. Hasta que no se publique un análisis detallado, sólo podemos especular que Deinocheirus era un gran herbívoro que se protegía con su tamaño y sus potentes defensas de los depredadores habituales, como ocurre actualmente con las jirafas o los elefantes.

Tyrannosaur feeding traces on Deinocheirus (Theropoda:?Ornithomimosauria) remains from the Nemegt Formation (Late Cretaceous), Mongolia en ScienceDirect

Noticia de la repatriación de los huesos en Infomongolia (en inglés)

publicado el 12 mayo, 2014
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Qianzhousaurus sinensis sketchUn hallazgo en terrenos del Cretácico superior de Ganzhou (China) nos revelan a un pariente del Tyrannosaurus de formas estilizadas. El cráneo casi completo de Quianzhousaurus sinensis es similar al de su famoso primo pero muestra un morro estrecho y largo, con dientes más finos. El animal rondaba los nueve metros de largo (más pequeño por tanto que T. rex, de 12 metros) y seguramente su ámbito de caza sería diferente: es posible que persiguiera presas más ágiles y pequeñas. Se conocían otros ejemplos de tiranosáuridos de hocico largo (Alioramus) pero debido a la escasez de restos era difícil determinar incluso si se trataba de un ejemplar juvenil de otra especie. Ahora los ricos yacimientos chinos nos están ofreciendo una variedad de especies longirostrinas que cambian un poco el aspecto general de cabezones robustos que se suele asociar al pensar en tiranosáuridos. Ah, me niego a usar el nombre popular de este bicho en el artículo, o de poner la horrible reconstrucción de colorines en 3-D; así que he optado por este boceto del ucraniano Melnik Vitaliy publicado en su página de DeviantArt.

A new clade of Asian Late Cretaceous long-snouted tyrannosaurids, en Nature

publicado el 20 marzo, 2014
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polloPresentamos al Pollo del Infierno. Porque “Descripción de una nueva especie de oviraptotosáurido del Cretácico superior de Dakota del Norte” no queda tan bien.

La criatura en cuestión ha sido descubierta* por un equipo de paleontólogos del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, el Museo Carnegie de Historia Natural y la Universidad de Utah: Anzu wyliei (el nombre hace referencia al monstruo alado Anzu de la cultura acadia) trotaba por los bosques tropicales de Appalachia con un porte de tres metros de largo y 300 kilos de peso que lo convierte en uno de los mayores oviraptóridos conocidos.

La historia de los oviraptóridos (ladrones de huevos) está llena de equívocos, el primero que dio nombre al grupo fue encontrado en Mongolia muerto -evidentemente- en un nido de huevos alargados asociado a Protoceratops, otro dinosaurio. Se pensó por sus patas de largos dedos y su fuerte pico que la dieta de este animal consistía en huevos robados… pero luego se supo que el nido era suyo. El animal probablemente estaba protegiendo a su nidada. Más adelante se especuló que comían almejas.

Al final de la era de los dinosaurios había menos especies, pero surgían tipos altamente especializados y con tendencia al gigantismo. El Pollo del Infierno, con el tamaño y armamento de que disponía (largas garras en forma de hoz, un potente pico desdentado, fuertes piernas) probablemente fuera algo más que un comedor de mariscos y fruta. Muchas características son totalmente avianas, a pesar de que no está directamente emparentado con las líneas que darían origen a las aves. Se le supone un animal corredor, omnívoro probablemente, con una posición en el ecosistema a medio camino de un puma y un oso; a diferencia de su primo asiático Gigantoraptor, debió vivir en un ambiente de ríos y vegetación.

* Tampoco es que la hayan desenterrado ayer, estas cosas son más complicadas. Se conocen fósiles asociados a Chirostenotes de Dakota del Sur y Montana hace años (1998); pero tres ejemplares fragmentariosque llevan preparándose casi diez años han dado en conjunto el holotipo que define la nueva especie.

A New Large-Bodied Oviraptorosaurian Theropod Dinosaur from the Latest Cretaceous of Western North America, publicado en PLOSOne

One Scary Chicken—New species of large, feathered dinosaur discovered, en la web del Smithsonian

publicado el 13 marzo, 2014
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TorvosaurusAunque la paleontología -y los primeros dinosaurios estudiados- nació en Europa, la tierra por excelencia para los grandes reptiles mesozoicos siempre ha sido Norteamérica. No sólo por los medios empleados y la difusión popular, sino porque realmente las tierras del oeste de Laurasia eran un laboratorio evolutivo de dinosaurios, sobre todo en el Cretácico, cuando la separación entre las placas que formarían Norteamérica, Europa y Asia aislaron las poblaciones a cada lado del océano; es la época del Tyrannosaurus, Daspletosaurus, Albertosaurus. Por otro lado, en Asia también se ven hermanos de estos carnívoros de porte similar: Tarbosaurus y Zhuchengtyrannus. En África tenemos el Spinosaurus (sí, el que sale en la tercera peor parte de Parque Jurásico, junto con otros muchos animales del… Cretácico) y en América del Sur -Gondwana en aquellos tiempos, junto con Australia y la Antártida- el enorme Giganotosaurus o el Carnotaurus cornudo.

Mientras tanto, Europa occidental era una comunidad de islas en un mar tropical, con bosques en los que pacían los iguanodontes. ¿Un sitio tranquilo donde vivir? Pues ya sabemos que no. Los científicos Christophe Hendrickx y Octavio Mateus  -de la Universidad Nueva de Lisboa y el Museo da Lourinhã- han descubierto los restos de un gran depredador en la formación geológica Lourinhã (Jurásico tardío) a 70 km al norte de Lisboa, emparentado con el Torvosaurus americano pero con diferencias en la dentadura que justifican nombrarlo como especie nueva: Torvosaurus gurneyi. También es posible que unos embriones encontrados a cierta distancia correspondan a la misma especie.

El reptil, de diez metros y cinco toneladas de peso, tenía un cráneo de algo más de un metro con dientes como cuchillos de diez centímetros. No habría ganado un combate de lucha libre con los otros depredadores que comentamos, pero sin duda representaba la cúspide de la pirámide alimenticia en la Europa de esos tiempos.

Torvosaurus gurneyi n. sp., the Largest Terrestrial Predator from Europe, and a Proposed Terminology of the Maxilla Anatomy in Nonavian Theropods, en PLOS One.

Visto en SINC.

publicado el 16 febrero, 2014
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general-areaHay yacimientos de fósiles que, como ventanas maravillosas, se abren a momentos del pasado espectaculares: una laguna tropical jurásica en Baviera, una oscura selva carbonífera en Hungría, o un bosque pleistoceno en España. Pero no son muchas las ventanas a rincones clave de la historia, sobre todo las más remotas y misteriosas. El área de Murero (Zaragoza) es una ventana a la gran extinción del Cámbrico inferior, posiblemente causada por vulcanismo y una era glacial muy larga; el yacimiento de Ediacara (Australia) nos muestra los experimentos de la vida en el Precámbrico, con seres blandos y fantasmagóricos que no se parecen a nada que viva ahora; el Burgess Shale (Columbia Británica, Canadá) presenta una visión de la fauna aberrante del Cámbrico medio, hace 505 millones de años.

MarrellaDescubierto en 1909, el yacimiento de esquistos (lutitas) de Burgess muestra impresiones de grano fino de criaturas tan raras que hasta el día de hoy no han podido asignarse a ninguno de los phyla conocidos, es decir, no sabemos a ciencia cierta si tal bicho es un molusco, un artrópodo o una esponja. Placas, escamas, patitas en forma de aguja, discos, peines, monstruos con bocas como diafragmas de cámara fotográfica, son restos de una época con una biodiversidad enorme y actualmente extinguida sin dejar rastro.

En 2012, un grupo de geólogos de la universidad de Pomona estaba buscando fósiles en Marble Canyon, cerca de Calgary; allí se encuentra el Cathedral Escarpment, un acantilado que representa el antiguo borde submarino del continente ancestral de Laurentia. De pronto, descubrieron un cambio en la roca, muy similar a la del Burgess que se encuentra al oeste de allí. Y empezaron a aparecer fósiles. Más de 3.000 ejemplares representando unas 55 especies, quince de las cuales son totalmente nuevas para la ciencia.