Hallan un dinosaurio con cresta de pollo

edmontosaurus-regalisUn descubrimiento espectacular en Alberta: un cadáver momificado de hadrosaurio, nos revela novedades acerca de estructuras de tejidos blandos en estos gigantes herbívoros.

El fósil en cuestión, un dinosaurio de pico de pato (Edmontosaurus regalis) no es una momia, realmente: el cuerpo quedó enterrado muy rápidamente en las orillas arenosas de un río y la ausencia de depredación y descomposición, sumado -aparentemente- a la acción de ciertas bacterias “curtieron” la piel y tejidos blandos del reptil, con lo cual lo que tenemos actualmente es un molde tridimensional del cuerpo y no solamente huesos*. Los hadrosaurios son conocidos por tener especies provistas de complejas estructuras óseas en el cráneo en forma de crestas, pero este animal presenta una pequeña excrecencia de tejido blando, sin base de hueso, en la coronilla. Es, en todos los aspectos, como la cresta de un gallo.

piel_edmontosaurus

El resto de las imprentas cutáneas muestran lo que ya sabíamos de otras “momias” de hadrosaurios: una piel escamosa de placas irregulares dispuestas en mosaico. Aparentemente, sin plumas. Esta criatura, de doce metros de largo, seguramente vivía en manadas y utilizaba sus crestas  como un rasgo distintivo para el apareamiento y marcar su jerarquía social. Lo curioso, como destaca Phil Bell (principal autor del estudio y miembro del equipo de la Universidad de Nueva Inglaterra en Australia, que realizó las excavaciones en Canadá) es que esta cresta de carne parece haber evolucionado independientemente de las crestas óseas de otras especies. Puede especularse que otros dinosaurios dispusieran también de estructuras similares, así que pronto veremos reconstrucciones de T. Rex con plumas y cresta cacareando al amanecer.

 

*Eso sí, no queda nada del tejido orgánico original. Nada de clonaciones.

A Mummified Duck-Billed Dinosaur with a Soft-Tissue Cock’s Comb en Cell.com

Visto en SINC.

Un nuevo carcharodontosáurido, más grande todavía

Un nuevo carcharodontosáurido, más grande todavía

siats

Hace poco más de una semana se publicaba el descubrimiento de Lythronax argestes, un antiguo tiranosáurido de Utah, y ya tenemos otro monstruo nuevo: Siats meekerorum, posiblemente uno de los mayores depredadores del mundo antiguo, del que ya se especula que tal vez dominó la cadena alimentaria en el Cretácico medio antes de que los T. rex aparecieran… y probablemente, no aparecieron porque éste estaba allí.

Los restos del Siats (nombrado así por un ser mitológico caníbal de los indios Ute) fueron hallados en estratos de hace 98 millones de años en Utah. En esa época Lythronax y Tyrannosaurus aún no habían surgido, y los grandes alosáuridos estaban en declive. Los otros gigantes carnívoros de la época, Spinosaurus (en África) Carnotaurus y Giganotosaurus (Sudamérica) estaban lejos geográficamente. Pero el ejemplar de S. meekerorum encontrado, aunque juvenil, tiene  casi el tamaño de un T. rex adulto: esto indica que probablemente su tamaño en la madurez superaba al del (futuro) tiranosaurio, y como poco igualaría al segundo carnívoro norteamericano más grande, Acrocanthosaurus.

De todas maneras lo que se ha encontrado es parte del esqueleto de la pelvis y unas pocas vértebras dispersas, así que las reconstrucciones que vemos tienen bastante licencia artística.

Neovenatorid theropods are apex predators in the Late Cretaceous of North America, en Nature.

De las Posturas Sexuales de los Insectos Jurásicos

De las Posturas Sexuales de los Insectos Jurásicos

cercopidos

Los humanos tenemos en gran estima nuestra imaginación, casi más que la inteligencia. Es el último reducto de exclusividad en esta Tierra donde todas las formas de vida -de la más compleja a la más simple- han demostrado tocar todos los terrenos que el sapiens toca: aritmética, uso de herramientas, cultura transmisible, juegos, arte, cuidado familiar, asesinato, guerra, esclavitud… eso sí, ningún otro bicho escribe novelas o hace teatro; la imaginación creativa impráctica parece ser nuestra firma.

No me extrañaría que alguna cultura extraterrestre viera esto con escándalo –estos seres se cuentan mentiras mutuamente por placer!- pero esa no es la cuestión de este artículo: esto va de sexo. Concretamente de posturas sexuales, donde (creemos) que la imaginación ha jugado un gran papel, igual que la creatividad nos ha dado los juguetes sexuales. Falso: basta ver el clásico mono forzando una fellatio con una rana o el reciente delfín amazónico masturbándose con un pescado sin cabeza para descubrir que incluso esas herramientas están siendo inventadas a cada momento por intelectos no humanos.

Pero la mayoría de los insectos, humildes robots de escasa inteligencia, copulan mediante la postura del perrito, el macho arriba. La teoría es que al principio era al revés (hembra arriba) y luego el comportamiento fue migrando, pasando por una fase intermedia: la postura del misionero, enfrentados. Actualmente los insectos, no por imaginación sino por pura explosión evolutiva, practican las más aberrantes cópulas: Puñalada de Pene (Cimex lectularius), Agarrarte un Ojo (Rheumatobates rileyi), El Paquete de Esperma (Zorotypus impolitus)…

sexo_antiguo

Pasamos a un hallazgo del Jurásico de China que, vaya! confirma la teoría del paso intermedio: un tesoro capturado en arcilla de grano fino. Dos cercopoideos -familia de hemípteros que parecen pequeñas cigarras,a menudo de colores vivos, común en el campo- pillados en medio del acto. Estos ejemplares de Anthoscytina perpetua sp. nov. posiblemente estaban agarrados a una ramita.

En la actualidad, los cercopoideos manifiestan un comportamiento sexual que depende de dónde estén: si es una hoja, preferirán la postura de uno arriba; en las ramas se acoplan de esta manera simétrica. Pero dada la extrema rareza del registro fósil, nunca se había podido documentar este paso en parientes tan antiguos, hace 165 millones de años.

Forever Love: The Hitherto Earliest Record of Copulating Insects from the Middle Jurassic of China, en PLOS One.

Visto en New Scientist.

Un nuevo tiranosáurido

Un nuevo tiranosáurido

Lythronax en la playa. imagen: © Andrey AtuchinUna especie nueva emparentada con el popular Tyrannosaurus rex acaba de ser descubierta -y publicada- en Utah: Lythronax argestes, el “Rey de la sangre del (viento del) sudeste”*, que deambulaba por las boscosas extensiones del desaparecido continente de Laramidia hace ochenta millones de años.

Laramidia era una banda de tierra pantanosa de clima subtropical que se extendía desde la costa oeste de México hasta Alaska. La mayor parte de la fauna que asociamos con el Cretácico de Norteamérica vivía allí, ya que del continente que daba a la costa atlántica (Appalachia) tenemos pocos yacimientos muy deteriorados por las posteriores glaciaciones. En cambio, los depósitos fósiles de Laramidia son de los mejores del mundo. Hasta después del Cretácico, hace 61 millones de años, ambas masas no se unirían formando el continente norteamericano; para ese entonces la fauna dinosauria ya había desaparecido.

El bicho que nos ocupa, Lythronax, era un tiranosáurido de unos ocho metros y 2500 kilos del cual se ha hallado medio cráneo y parte del esqueleto. Un diseño muy similar al de T. rex, pero de morro más corto (y lleno de dientes) y con el cráneo más ancho por detrás. Esto le brindaba por la posición de los ojos una práctica visión binocular -es decir, con percepción de la profundidad, condición que asociamos a los depredadores y que comparte con T. rex.

craneo

Cráneo de Lythronax. imagen: © Lukas Panzarin

Pero Lythronax vivió, según la datación de las cenizas volcánicas que rodeaban su cadáver, hace 80.000.000 de años, lo que lo convierte en el tiranosáurido más antiguo conocido (T. rex vivió hace 67.000.000 de años). Posiblemente su existencia se remonte a la del mismo continente, diez millones de años antes. Esto aporta más información sobre el linaje de los tiranosáuridos y su distribución. Teniendo en cuenta que Laramidia -un territorio bajo- quedó a su vez subdividida en ocasiones por brazos de mar, explicaría que se formaran distintas morfologías como por ejemplo los Daspletosaurus de morro alargado en el norte y los Tyrannosaurus de morro corto en el sur.

Tyrant Dinosaur Evolution Tracks the Rise and Fall of Late Cretaceous Oceans, en PLOS One.

* Argestes es la versión romana de Apeliotes, el dios griego que personaliza el viento del sudeste (seguramente por el lugar del hallazgo en relación a Laramidia). En griego Lythros=sangre, anax=rey (término más arcaico que basileus). No entiendo la traducción en muchas páginas en castellano como “El Rey del Gore”.

Oxígeno antiguo

(Esto no tiene nada que ver con el post del agua oxigenada de antes)

oxidosAlgunas veces he mencionado aquí la tremenda responsabilidad de los organismos que llamamos plantas en el evento conocido como la Gran Oxidación, que cambió drásticamente la composición química de la superficie terrestre: las consecuencias fueron el exterminio global de todo un ecosistema y el nacimiento de otro, basado en una combustión más eficiente y del que formamos parte.

La culpa se atribuía a la aparición de organismos dotados de cloroplastos, capaces de sintetizar materia orgánica a partir de luz solar; un proceso que libera un residuo altamente tóxico y corrosivo: oxígeno. La fecha, 2300 millones de años atrás. Eso es mucho tiempo, pero la vida antigua iba a pasos lentos: hasta hace unos seiscientos millones de años la cosa no empezó a ponerse interesante. Aun así, cada vez que como una lechuga pienso en esas pobres arqueobacterias sulfurosas que nunca llegaron a salir del agua, asesinadas por los vertidos tóxicos de las plantas, y mastico dos veces con crueldad.

Pero puede que la Oxidación -culpa de las plantas o no- sea más antigua aún de lo que pensábamos.

Un análisis de rocas procedentes de la formación denominada Supergrupo Mesoarqueano Pongola, sedimentos intermareales combinados con flujos piroclásticos de hace tres mil millones de años en Swazilandia (Sudáfrica) ha dado una muestra de uno de los paleosoles más antiguos que quedan en el planeta, es decir: suelos antiguos. Tierra conservada entre los estratos rocosos. Y estas muestras exhiben un proceso de desgaste oxidativo por exposición a la intemperie y, está claro, a la presencia de oxígeno atmosférico en cantidades significativas. ¿Cómo puede ser esto, seiscientos millones de años antes de lo esperado?

La cosa no es imposible, aunque sí insólita. Mientras se espera recoger muestras de otros paleosoles imperturbados durante ese impresionante lapso (posiblemente en Australia y Groenlandia) la teoría que está barajando por ejemplo el profesor Michael Baum (de la Universidad Jacobs en Alemania) es que estos picos de oxígeno pudieron ir apareciendo eventualmente hasta que, en el 2300.000.000 a.C. la composición de la atmósfera llegó a un punto de no retorno.

Atmospheric oxygenation three billion years ago, publicado en Nature.

 

Hallado el pene de un oso prehistórico

penes_de_osoUn equipo de investigación del CSIC español ha encontrado en estratos del Mioceno superior de Madrid (Cerro de los Batallones) cinco bacula -hueso del pene,singular baculum– fosilizados de Indarctos arctoides, un oso que vivió en este entorno hace nueve millones de años. Cuatro de ellos pertenecen a adultos, y el otro a un individuo juvenil. Todos machos según se deduce del estudio.

¿Qué interés puede tener el hallazgo, aparte del titular? Primero, que este tipo de resto óseo es de difícil fosilización, con lo cual estamos ante un testimonio inusual del pasado*. Segundo, que esta ventana al pasado  nos permite llegar a la conclusión estadística de que el os penis promedio de este oso rondaba los 24 centímetros (lo cual supera el tamaño de otras especies incluso de mayor corpulencia). Un pene más grande y estable implica una cópula más duradera y eficiente a nivel de fecundación. Las cópulas largas se dan en especies que lo practican con escasa frecuencia, así que los investigadores han inferido de estos penes que la población de I. arctoides estaba fragmentada y probablemente asociada a los bosques con cursos de agua -precisamente el entorno del Cerro de los Batallones era un antiguo sistema kárstico que albergaba lagunas y charcas- que evitaba las praderas donde competiría con otros carnívoros contemporáneos como varios felinos de dientes de sable (Machairodus, Paramachairodus) y lobos-oso (Amphicyon) además de los simpáticos Simocyon (un cruce de puma con mapache, dotado de pulgares oponibles). Vivir en el Madrid del Mioceno era casi tan difícil como ahora.

*El Cerro de Batallones es uno de los conjuntos paleontológicos de la Era Cenozoica más importantes del mundo y está aportando gran cantidad de información acerca de la fauna que poblaba la cuenca de Madrid. Esencialmente, se supone que era una trampa en la que caían gran cantidad de carnívoros -más del 90% de los fósiles hallados- posiblemente un sistema de grutas y hoyos en los que caían al ir en busca de agua o presas; o tal vez un pantano, cuando las cavidades se llenaron de sedimentos y agua con el paso del tiempo.

Noticia en SINC.