Los (nuevos) colores del Arqueoptérix

ArchaeopteryxBurianHace cosa de un año se publicó un estudio sobre los restos de estructuras dentro de las plumas fósiles de varias aves mesozoicas (de las que ahora disponemos en abundancia gracias a los yacimientos chinos de Liaoning, por ejemplo). Una de estas aves era europea: el Archaeopteryx del Jurásico de Solnhofen (Alemania) y se dedujo por la presencia de melanocitos que el animal tenía el plumaje negro. Estos corpúsculos no conservan el color -perdido durante la fosilización- pero sí la forma; así se puede más o menos deducir si una pluma es negra, marrón-parda, roja o blanca.

archaeopteryxEsta conclusión fue puesta en duda en su momento por cierto blogger  8) y un año más tarde el Stanford Synchrotron Radiation Lightsource (SSRL), rastreando elementos traza -metales como el cobre y compuestos orgánicos sulfurados- mediante rayos X, han descubierto que es posible obtener una representación de las estructuras de color del fósil entero a partir de ellos. Lo impresionante es que estos elementos traza hayan sobrevivido al proceso de fosilización y los 150 millones de años siguientes.

Así y según esta nueva información, la pluma de Archaeopteryx debió ser clara o parda con las puntas oscuras. La reconstrucción total del manto aún no se ha realizado, pero me remito al concepto de Zdenek Burian de los años 60 que encabeza este artículo.

 

Noticia en el National Accelerator Laboratory.

Visto en la web de la Universidad de Manchester.

imagen ©: D.Maziersky

imagen ©: D.Mazierski

¡Son los huevos de dinosaurio más frescos que tenemos hasta el momento! Y curiosamente no son recientes. El hallazgo, realizado por un equipo de la Universidad de Toronto Mississauga (Canadá) y proveniente de los yacimientos chinos de la formación Bajo Lufeng, se remonta al Jurásico inferior: 190 millones de años (la mayoría de los huevos que conocemos son del Cretácico, hace sólo 65 millones de años). Los embriones que contienen son de Lufengosaurus, un saurópodo de cuello largo de seis metros de largo y estructura bastante genérica, no tan especializada como los dinosaurios que vendrían después.

Los huesecillos no están realmente en los huevos completos: por lo visto lo que pasó fue que la puesta de una colonia de Lufengosaurus quedó sumergida por una riada y abandonada. Al pudrirse los huevos, la suave corriente fue depositando los restos desarticulados de los embriones en un bone bed (lecho de huesos) del tamaño de una bandeja, pero del que se han podido extraer más de doscientas piezas. Y lo curioso es que, aún siendo tan viejos, se ha podido rastrear contenido orgánico en el interior de los huesos largos, posiblemente colágeno. Con lo cual tenemos la muestra más antigua de materia orgánica jamás obtenida de un fósil de vertebrado terrestre. También se ha podido deducir, por la ausencia de procesos óseos (el cuatro trocánter) donde se insertan los músculos, que estas criaturas ya se movían dentro del huevo para favorecer su desarrollo.

Visto en National Geographic.

Pájaros de cuatro alas

MicroraptorEste descubrimiento es de los que van asomando poco a poco, hasta que un día se asumen: los protopájaros ancestrales tenían -al menos unos cuantos de ellos – dos pares de alas.

Desde el descubrimiento del primer dinosaurio aviano, Archaeopteryx, pasando por los varios estadios de desarrollo de las aves, siempre se asumió que tenían las características de los pájaros de hoy: dos extremidades superiores muy desarrolladas, con una superficie de sustentación a base de plumas, y dos posteriores más pequeñas cubiertas de escamitas dérmicas con funciones de manipulación y desplazamiento. De hecho casi todas mostraban esta morfología.

Confuciusornis sanctus

Pero de repente las finísimas calizas chinas empezaron a revelar especies nuevas de aves primigenias junto con las impresiones de su plumaje. Y se supo que muchas tenían las patas bien cubiertas de plumas, no sólo plumón de abrigo sino plumas rígidas de sustentación. Aún así, las reconstrucciones de estas aves mostraban las típicas patas amarillas desnudas, excepto las más obvias como Microraptor (a la izquierda). Hasta que por fin, tras un estudio detallado, un equipo de la Universidad de Linyi y la Academia de Ciencias china ha dejado claro que no, que los ensayos evolutivos iniciales en las aves llevaron a algunas especies a disponer de un par de alas secundarias en las patas -dando apoyo en vuelo y maniobrabilidad a las primitivas alas delanteras- y que más tarde todo derivó en un solo par delantero muy especializado.

Xing Xu y su equipo analizaron once fósiles de cuatro grupos diferentes de aves del Cretácico inferior, encontrados en el noroeste de China en un estado de conservación espléndido. Los restos pertenecen a diferentes especies de los géneros SapeornisYanornis y Confuciusornis y dos especies de enantiornites.

Hind Wings in Basal Birds and the Evolution of Leg Feathers, resumen en ScienceMag.

Visto en SINC.

Gusanos-bellota ancestrales

spartobranchus-tenuisDel Burgess Shale de la Columbia Británica (Canadá), yacimiento famoso por el estado de conservación de su fauna invertebrada -criaturas de cuerpo blando de hace 540 millones de años- nos llega este nuevo fósil, Spartobranchus tenuis, un gusano-bellota, o enteropneusto). Lo llamativo del hallazgo es que la fina pizarra muestra una criatura casi idéntica a los actuales enteropneustos que viven en los fondos de arena fina y limo de los océanos.

Estos fósiles, desenterrados a principios del siglo pasado y clasificados por Walcott como gusanos-pene (Priapulida)* han sido estudiados y reclasificados recientemente por Chris Cameron y Jean-Bernard Caron, de la Universidad de Montreal y el Royal Ontario Museum respectivamente. Spartobranchus retrotrae la fecha de la aparición de los enteropneustos al menos 200 millones de años; estos bichos son importantes porque están, junto con los equinodermos (estrellas de mar, erizos, etc) en la base de la rama que dará origen a los cordados: los vertebrados como nosotros. Junto con los pterobranquios y los graptolites (extintos) forman el phylum Hemichordata. Resulta interesante ver que excepto los gusanos-bellota (que viven en túneles) los otros dos grupos viven en tubos rígidos, siendo los de los graptolites extremadamente sofisticados. ¿Es posible que el animal original fuera desnudo, o que los enteropneustos perdieran el tubo a lo largo de la evolución? Si es así, debe haber mucha historia detrás de Spartobranchus.

Tubicolous enteropneusts from the Cambrian perioden Nature.

* los Priapúlidos están más emparentados con las lombrices que con nosotros.

Los nombres de los cocodrilos

Tyrannoneustes

Hace cosa de diez días se publicó una noticia acerca de un cocodrilo marino, fósil (164 millones de años atrás, en el Jurásico medio). El bicho, Tyrannoneustes lythrodectikos “Nadador tirano de mordedura sangrienta”, era interesante porque se trataba de un integrante del grupo de los metriorínquidos; un super-predador emparentado con los cocodrilos y con aspecto de mosasaurio. El fósil -que está en el Hunterian Museum de Glasgow- se halló a principios del siglo pasado, pero no había sido estudiado hasta ahora. Tuve mi momento de extrema pedantería -y lo repito ahora- apuntando que Metriorhynchidae no es la familia que dio origen a los cocodrilos actuales (Eusuchia), a pesar de su nombre. Tiende a creerse también que los cocodrilos actuales son animales extremadamente primitivos y antiguos, cuando tienen su origen a final del Cretácico; lo que sí es antiguo es su linaje (el clado Crurotarsi) pero esa es otra cuestión.

MaledictosuchusAhora se ha publicado el hallazgo de otro metriorínquido, esta vez español, que comparte con el otro el estatus de super-predador, el nombre acongojante y el hecho de haber sido descubierto hace mucho tiempo: Maledictosuchus riclaensis, el “Maldito cocodrilo de Riecla“, cuyo fósil se descubrió hace veinte años y se publica esta semana.

 

The oldest known metriorhynchid super-predator: a new genus and species from the Middle Jurassic of England, with implications for serration and mandibular evolution in predacious clades, en Taylor & Francis Online

The First Metriorhynchid Crocodylomorph from the Middle Jurassic of Spain, with Implications for Evolution of the Subclade Rhacheosaurini, en PLOSOne

visto en io9.

Una buena noticia, hace 244 millones de años

ThalattoarchonHace unos días comentábamos las novedades sobre la gran Extinción Pérmica: que si una bacteria, los volcanes, un metorito o todo junto. Probablemente nunca lo sabremos con seguridad, pero el caso es que en ochenta mil años de decadencia casi toda la biodiversidad terrestre desapareció. Y no digo biodiversidad en el sentido blando que entendemos ahora, “oh pobrecitas marsopas reticuladas del Himalaya, sólo quedan 300” sino en el sentido de toda forma de vida aniquilada de la faz de la Tierra. Mares y continentes despoblados.

Sin duda sobrevivieron más seres de lo que deja entrever el registro fósil; la vida siguió después, aunque con cambios muy importantes que dieron ventaja a algunos modelos sobre otros. El Triásico fue un mundo casi nuevo, donde la estirpe de los dinosaurios empezaría su largo reinado reemplazando a los reptiles mamiferoides del Pérmico. Y en el agua…

En el agua, acaba de publicarse la descripción de un ictiosaurio excavado en Nevada (USA) entre 1998 y 2010, Thalattoarchon saurophagis, del tamaño de un autobús y dotado de un enorme cráneo armado de dientes de doble filo, que sin duda era un depredador cúspide en su época. El enorme bicho tenía que zamparse criaturas de casi su mismo tamaño, incluyendo otros depredadores. Esto nos indica que había una pirámide alimenticia bien saneada -para que Thalattoarchon pudiera vivir, tenía que haber varios niveles de consumidores intermedios hasta llegar al plancton- y esto tan sólo ocho millones de años después de la peor extinción global que haya sufrido la Tierra. Realmente es difícil erradicar la vida de un planeta.

En tierra firme, la cosa iba más despacio; siempre ha sido un medio más hostil que el océano. Tardarían casi diez millones de años más, en la etapa Carniense, en aparecer depredadores cúspide (del tipo Postosuchus y otros crurotarsianos) para hacer más interesante la vida sobre la superficie.

Macropredatory ichthyosaur from the Middle Triassic and the origin of modern trophic networks, en PNAS.
Visto en SINC.