Los nombres de los cocodrilos

Tyrannoneustes

Hace cosa de diez días se publicó una noticia acerca de un cocodrilo marino, fósil (164 millones de años atrás, en el Jurásico medio). El bicho, Tyrannoneustes lythrodectikos “Nadador tirano de mordedura sangrienta”, era interesante porque se trataba de un integrante del grupo de los metriorínquidos; un super-predador emparentado con los cocodrilos y con aspecto de mosasaurio. El fósil -que está en el Hunterian Museum de Glasgow- se halló a principios del siglo pasado, pero no había sido estudiado hasta ahora. Tuve mi momento de extrema pedantería -y lo repito ahora- apuntando que Metriorhynchidae no es la familia que dio origen a los cocodrilos actuales (Eusuchia), a pesar de su nombre. Tiende a creerse también que los cocodrilos actuales son animales extremadamente primitivos y antiguos, cuando tienen su origen a final del Cretácico; lo que sí es antiguo es su linaje (el clado Crurotarsi) pero esa es otra cuestión.

MaledictosuchusAhora se ha publicado el hallazgo de otro metriorínquido, esta vez español, que comparte con el otro el estatus de super-predador, el nombre acongojante y el hecho de haber sido descubierto hace mucho tiempo: Maledictosuchus riclaensis, el “Maldito cocodrilo de Riecla“, cuyo fósil se descubrió hace veinte años y se publica esta semana.

 

The oldest known metriorhynchid super-predator: a new genus and species from the Middle Jurassic of England, with implications for serration and mandibular evolution in predacious clades, en Taylor & Francis Online

The First Metriorhynchid Crocodylomorph from the Middle Jurassic of Spain, with Implications for Evolution of the Subclade Rhacheosaurini, en PLOSOne

visto en io9.

Una buena noticia, hace 244 millones de años

ThalattoarchonHace unos días comentábamos las novedades sobre la gran Extinción Pérmica: que si una bacteria, los volcanes, un metorito o todo junto. Probablemente nunca lo sabremos con seguridad, pero el caso es que en ochenta mil años de decadencia casi toda la biodiversidad terrestre desapareció. Y no digo biodiversidad en el sentido blando que entendemos ahora, “oh pobrecitas marsopas reticuladas del Himalaya, sólo quedan 300” sino en el sentido de toda forma de vida aniquilada de la faz de la Tierra. Mares y continentes despoblados.

Sin duda sobrevivieron más seres de lo que deja entrever el registro fósil; la vida siguió después, aunque con cambios muy importantes que dieron ventaja a algunos modelos sobre otros. El Triásico fue un mundo casi nuevo, donde la estirpe de los dinosaurios empezaría su largo reinado reemplazando a los reptiles mamiferoides del Pérmico. Y en el agua…

En el agua, acaba de publicarse la descripción de un ictiosaurio excavado en Nevada (USA) entre 1998 y 2010, Thalattoarchon saurophagis, del tamaño de un autobús y dotado de un enorme cráneo armado de dientes de doble filo, que sin duda era un depredador cúspide en su época. El enorme bicho tenía que zamparse criaturas de casi su mismo tamaño, incluyendo otros depredadores. Esto nos indica que había una pirámide alimenticia bien saneada -para que Thalattoarchon pudiera vivir, tenía que haber varios niveles de consumidores intermedios hasta llegar al plancton- y esto tan sólo ocho millones de años después de la peor extinción global que haya sufrido la Tierra. Realmente es difícil erradicar la vida de un planeta.

En tierra firme, la cosa iba más despacio; siempre ha sido un medio más hostil que el océano. Tardarían casi diez millones de años más, en la etapa Carniense, en aparecer depredadores cúspide (del tipo Postosuchus y otros crurotarsianos) para hacer más interesante la vida sobre la superficie.

Macropredatory ichthyosaur from the Middle Triassic and the origin of modern trophic networks, en PNAS.
Visto en SINC.

La huella del crimen… de hace 260 millones de años

permico

Hace tiempo comentamos la tremenda extinción del período Pérmico, hace 260 millones de años, en la que el 90% de la vida terrestre fue exterminada. Era una época difícil, con un megacontinente -Pangea- que creaba un clima extremo: desiertos áridos en la mayor parte del continente,

con alternancia de épocas frías y cálidas. Comparado con las húmedas selvas tropicales del Carbonífero y las tranquilas junglas del Triásico -durante el cual Pangea empezaba a desgajarse formando mares interiores y suavizando el clima- no es la época a la que yo iría a vivir. El caso es que en un momento dado casi todas ramas del árbol de la vida fueron esquilmadas brutalmente, tanto a nivel de cantidad como de biodiversidad, cambiando de manera irreversible la evolución de la vida terrestre. En el mar, se extinguieron los euriptéridos, trilobites, el 98% de los crinoideos, y cantidad de coral

es; en tierra, las plantas gigantes del Carbonífero: pecópteris, cordaitales, helechos con semilla, fueron sustituidas por cicadáceas y coníferas; y el 98% de todas las especies de animales.

El culpable parece haber sido la liberación en la atmósfera de sulfuro de hidrógeno y metano, que cambiarían la temperatura global y los niveles de oxígeno disuelto en el mar creando una situación de stress que, combinada con la difícil climatología y tal vez la caída de un meteorito como el que provocó el cráter que se encontró en la Antártida en 2006. La extinción de la que hablamos no fue de un día para el otro: el progreso de esta catástrofe se calcula en unos 80.000 años. Debido a que el registro geológico indica una gran actividad volcánica en esta época, se ha atribuido esta liberación de gases a los enormes flujos de basalto siberianos y, como reacción en cascada, al derretimiento de depósitos submarinos de hidratos de metano (debido al aumento de la temperatura global) que a su vez provocaría más calentamiento.

methanosarcinaPero ahora se añade otro factor: uno biológico. Posiblemente la actividad liberadora de metano de una arquea, Methanosarcina (que aún hoy existe, y es uno de los principales responsables del metano atmosférico) tuvo gran importancia. Methanosarcina obtiene energía reduciendo CO2 y H2 a CH4 (metano) usando una enzima (metil-coenzima M reductasa) en presencia de níquel. Ahora bien, hace 250 millones de años las ya citadas lavas siberianas liberaron en los océanos una tremenda cantidad de este metal. Si las bacterias tuvieron acceso a este níquel repentinamente, pueden haber prosperado a niveles inimaginables liberando metano y reduciendo los niveles de oxígeno marinos de forma mucho más rápida que cualquier proceso geológico.

Life likes Nickel, en astrobio.net
The key nickel enzyme of methanogenesis catalyses the anaerobic oxidation of methane, en Nature
visto en LiveScience.

 

Regalos de Navidad

Unos regalitos que me ha traído Papá Noel. ¡A enseñarlos!

Hace tiempo que deseaba añadir un crinoideo a mi colección. Estos bichos, actualmente llamados lirios de mar, son equinodermos adaptados a la vida tranquila filtrando plancton. Tienen forma de árbol, con un largo tallo en cuyo extremo superior hay un cáliz de tentáculos muy ramificados. El extremo inferior dispone de unas patitas con las que se anclan al suelo marino, aunque pueden moverse.

La placa que he adquirido proviene del Silúrico de Alnif, Marruecos, y contiene un ejemplar estupendísimo de Scyphocrinites. El nivel de detalle es tremendo y la conservación del cáliz de tentáculos muy buena para tener 420 millones de años. Scyphocrinites vivia de una forma diferente a la habitual, que es anclado en el suelo submarino: estos organismos tenían en la parte opuesta al cáliz, en lugar de una garra de cinco patas, un lobolito: una especie de flotador que estaba en la superficie del mar. El animal vivía, pues, boca abajo -si es que “arriba/abajo/delante/detrás” significa algo para alguien que tiene simetría de cinco caras y el ano en la parte de arriba-.

estromatolito

Además, un estromatolito, también marroquí. Colonias de cianobacterias que pululaban en los mares precámbricos cuando no había otra vida en el planeta (y con razón, ya que la atmósfera y las condiciones de la superficie de la Tierra eran letales para la vida tal como la conocemos) hacían estas pelotitas de carbonato de calcio. Siguen haciéndolo, de hecho, en unos cuantos lugares bajo el mar.

 

estromatolito

Cerebros antiguos

Fuxianhuia protensa es un bichito antiguo, un artrópodo (fácil de determinar por su exoesqueleto segmentado similar al de una cochinilla o un camarón) de afinidad desconocida; acaso un quelicerado? No lo sabemos, a pesar de tener bastantes especímenes. Los fósiles de este animal proceden de finos esquistos del Cámbrico inferior de Maotianshan (Yunnan, China) y estamos hablando de 520 millones de años. No es muy grande -unos 3 centímetros- y su aspecto es el de un trilobite genérico con cola; se le clasifica como euartrópodo basal, es decir, como el abuelo de todos los artrópodos, incluyendo los trilobites, lo cual lo convierte en una criatura realmente primitiva de arquitectura simple.

Por eso el descubrimiento de un fósil con trazas de órganos internos ha sido sorprendente. El barro fino donde se depositaron los cadáveres es capaz de conservar huellas de tejidos blandos, y en este caso el ejemplar tiene unas manchitas negras indicando lo que debió ser su sistema nervioso. Y un cerebro: porque la estructura tripartita que hay en la cabeza de Fuxianhuia es asombrosamente parecido al cerebro de los cangrejos e insectos actuales.

Esto indica varias cosas: primero, que está claro que en aquellos tiempos la complejidad de los seres vivos era bastante apreciable. Esto se podía inferir por la complejidad de elementos sensoriales que ya se encuentran en esta época; los ojos y la necesidad de una respuesta rápida a lo que ven es la causa de la concentración y crecimiento de los ganglios en la “cabeza”. Segundo: que el sistema nervioso -más reducido- de los crustáceos branquiópodos* no indicaba que estén más cerca del “euartrópodo basal” sino que es el resultado de una simplificación evolutiva. Simplemente, no necesitaban tanto cerebro (tampoco es que sea mucho).

Resumen del artículo de Nature.

* pulgas de agua, por ejemplo. Los Sea Monkeys (Artemia salina) también son branquiópodos.

Bonito pterosaurio

¿Por qué los alemanes tienen siempre los mejores fósiles?

(Foto: Naturkunde-Museum Bamberg/DPA/Corbis)

Este pterosaurio recién encontrado en calizas del Jurásico tardío de la Alta Franconia parece ser un antecesor de los enormes azhdárchidos del Cretácico. Mirad esas mandíbulas llenas de dientecillos; posiblemente se alimentaba filtrando comida como los flamencos.

Noticia en el Spiegel.
Visto en New Scientist.