Gato biónico

Otra de cyborgs, pero esta es más amable. Oscar es un gato negro inglés de tres años que perdió las patas traseras en un terrible accidente con una cosechadora: sólo le quedaron las “piernas” perdiendo todo el miembro desde el talón hacia abajo.

Cuando lo operaron para curarle las heridas, su veterinario –Noel Fitzpatrick– le perforó los huesos de la tibia implantándole unas piezas metálicas con la idea de que se fusionaran con el tejido óseo mientras la piel cicatrizaba sobre ellas. Así, Oscar se fue curando y acabó con dos piezas de cromo asomando de lo que fueron sus patitas traseras.

Sobre estas raíces metálicas se le colocaron unas terminaciones articuladas con el tamaño de las patas reales, las cuales le permiten al gato andar más o menos normalmente (en el video se le ve apenas salir del quirófano, aún con la sonda de la anestesia en la pata delantera, y es capaz de andar cojeando e incluso saltar sobre un obstáculo). En cambio, las unidades de la foto son más gráciles. La idea es ir fabricando prótesis mejores y más realistas. Por ejemplo, los gatos usan las uñas traseras para estabilizar el impulso en el salto; pero los taquitos de goma que lleva ahora seguramente cumplan el mismo cometido. Eso sí, no puede rascarse la oreja con ellos.

Noticia en un montón de sitios, por ejemplo Wired.com (con vídeo)

La Primera Variedad

En el cuento corto clásico de ciencia ficción La Segunda Variedad Philip K. Dick describía un futuro en el que la humanidad había sido arrasada en una guerra contra las máquinas. Robots de combate fabricados por las dos “potencias” para evitar bajas de soldados acababan decidiendo -lógicamente- que lo suyo era exterminar a todos los humanos. Muchos años después se adaptó el cuento a una película, Screamers (Asesinos cibernéticos).

La primera variedad era una máquina primitiva, que se arrastraba bajo la arena del campo de batalla y atacaba mediante cuchillas. Una revisión de la primera variedad era un ser serpentiforme que “nadaba” bajo la arena como los lagartos escíncidos.

Y mira por dónde, ahora un equipo del GIT en Atlanta ha fabricado el “escinco cibernético” que se desplaza en un medio tan incómodo para las máquinas como es la arena. Para ello imita las ondulaciones del lagarto con un cuerpo articulado en segmentos al que sólo le faltan las cuchillas y el programa de ataque.

Noticia en New Scientist.

Policía del Futuro

¿Es ésta la imagen de las Fuerzas de Seguridad del futuro? Y no hablo del siglo XXIII , o Mega-City o la Gotham de Batman Beyond; me refiero a unos meses.

Es la insignia de la Ciberpatrulla, recién aprobada por el general Norton A. Schwartz, Jefe de Personal del Air Force Space Command (a que mola el título?) junto con el resto de la parafernalia del grupo, dedicado a la lucha contra el crimen digital. A mí se me antoja un poco neofascista, pero como llevo tiempo convencido de que nos dirigimos a una dictadura global a punto de desvelarse, bueno: al menos que tenga una estética impresionante. Los diseñadores gráficos también tenemos que comer bajo el yugo.

Propicios días, ciudadanos!

New Air Force Cyberspace badge guidelines released, en la web del AFSC

Pena por los mosquitos

El mosquito es un bicho molesto: las hembras te chupan la sangre y encima su saliva irritante hace ronchas, te despiertan con su ruidito molesto y además pueden transmitir enfermedades varias. Da igual saber que se alimentan de néctar de flores y sólo usan la sangre para incubar a sus hijos; o que una hembra sólo llega a picar tres o cuatro veces a lo largo de su vida. Les pasa como a todos los seres vivos: tienden a multiplicarse y eso los convierte en plaga.

Este vídeo de un arma láser para derribar mosquitos de Intellectual Ventures, sin embargo, da pena porque en cámara lenta ves el sufrimiento del pobre animal al ser quemado vivo por la tecnología humana. No hay cosa que fomente mejor la paz que ver la cara de tu enemigo.

Visto en Microsiervos.

Fusión por láser

Hace años me puse a dibujar naves espaciales (un pasatiempo de esos…!) y me salió una cosa fea e inquietante, parecida a un pulgón. Estaba hecha con toda la idea, y los motores estaban (como en los pulgones) al extremo de las patas: eran “pulso-reactores láser” que sonaba muy bien pero no significaba nada. Así que tuve que rumiar algo para que no sonara demasiado tonto; los adolescentes son susceptibles incluso a sus propias críticas.

Esto es lo que salió para justificar la frase: al final de cada pata un campo de contención esférico cargado de hidrógeno era bombardeado por pulsos láser hasta provocar una fusión nuclear. La energía liberada quedaba contenida y era, eh… transformada en electricidad por… algún sistema aburrido.

¡Pues la idea no era tan idiota! Los Laboratorios Lawrence Livermore de California llevan tiempo montando un sistema láser amplificado capaz de incidir sobre una esfera minúscula y ponerla a 3.300.000ºC, temperatura necesaria para provocar una fusión nuclear (en caso de que usaran hidrógeno, deuterio o tritio). Esto requiere energías del orden de 1.3 megajulios, pero el complejo colector desarrollado hasta ahora es capaz de generar 1.8mJ. En unos meses empezarán a probarlo de verdad, y tal vez pronto podamos ver reactores de fusión controlada en lugar de las sucias calderas de uranio que hay ahora. Dado que la energía nuclear es la opción de futuro más viable -visto el desarrollo tecnológico y social que lleva la especie humana*- seguro que hay muchos intereses en el asunto.

Visto en New Scientist.

He aquí otro aburrido que calcula la potencia láser necesaria para destruir Alderaan; esto ya escapa a mis niveles freak.

*escaso y lamentable.