¿Han encontrado vida en Encélado? No.

¿Han encontrado vida en Encélado? No.

EncéladoEstos días ha surgido en todos los medios la noticia de que la NASA habría encontrado pruebas de vida microbiana en Encélado y Europa, lunas -respectivamente- de Saturno y Júpiter. Sobre todo los titulares de la prensa común, no sensacionalista (El País, ABC, etc) eran bastante espectaculares. Como suele ocurrir, se prestan a equívoco: parece que las noticias científicas se las dejan a los becarios. Entonces, ¿qué tal si precisamos un poco?

Desde hace ya casi cuarenta años sabemos que las lunas más grandes de los gigantes gaseosos de nuestro sistema solar tienen actividad geológica: un núcleo de magma caliente que provoca contracciones y desplazamientos de la corteza y actividad volcánica. Esto es posible en parte por su tamaño y en parte por la energía que proveen las mareas gravitatorias de su planeta, que retuercen y sacuden la luna como si fuera una enorme Powerball. Creo que la primera prueba de esto fue una pluma volcánica en Io, un mundo amarillento por el azufre. Pero cuando su hermana Europa mostró una superficie cubierta de hielo -hielo de agua, es decir, H2O cristalizado- se empezó a especular con la posibilidad de que bajo su superficie existiera un océano inmenso, tibio y líquido gracias al calor geotermal.

Las teorías sobre los mares europeos no se pudieron consolidar hasta que la misión Galileo se aproximó con mejores equipos que la Voyager y fotografió evidentes grietas en los glaciares de la luna, confirmando la fusión y desplazamiento de una corteza de hielo que se sustentaba sobre un mar líquido de kilómetros de profundidad. También se detectó la efusión de vapores de sulfuro de magnesio y cloruro de sodio: agua salada y chimeneas hidrotermales. Europa contiene, de hecho, mucha más agua que la propia Tierra.

(Un inciso: con una gravedad diez veces más baja que la terrestre la pesca tiene que ser espectacular allí, pero la dosis de radiación que viene de Júpiter es letal en la superficie; no son buenas playas)

Cassini sobre EnceladoY ahora vamos a la noticia de esta semana. La sonda Cassini, que ronda Saturno y su sistema de lunas/anillos, ha pasado a través de uno de los géiseres o plumas hidrotermales que también brotan de la corteza helada de Encélado. El espectrómetro de masas de la sonda ha detectado, además de compuestos orgánicos y dióxido de carbono, hidrógeno molecular: seguramente un producto de la actividad geotermal.

En la Tierra, este hidrógeno emitido por las chimeneas geotermales es un recurso energético para muchos microbios extremófilos que viven de sintetizar metano. De hecho, se supone que la vida terrestre empezó así hasta que algunas algas desarrollaron la clorofila. Si ahora mismo lleváramos un frasco de estos extremófilos a Encélado, estarían muy a gusto allí. Es una buena noticia, pero ni de lejos significa que se haya encontrado vida o trazas de ella, sólo que es más posible que exista.

visto en New Scientist y otros muchos sitios .

El discurso del jefe Seattle

El discurso del jefe Seattle

Hace poco escuchando un programa de radio emitieron la famosa carta que un jefe indio envió al presidente de los EEUU, con tonos ecologistas muy marcados; la carta además era leída por Constantino Romero, que siempre la da carisma a todo. Un jefe indio con la voz de Terminator y Darth Vader impone.


Esta carta circula por ahí en muchas versiones; se pueden ver extractos en Facebook y páginas de chamanismo, new-age y ecología; pero siempre son resúmenes, y yo quería ver la versión completa. No me imaginaba a un nativo americano de esa época con semejante vocabulario y control de la sintaxis inglesa; posiblemente la carta fuera dictada o adaptada. Este es el resultado.

El Jefe Seattle

Jefe Siahth en 1864Si-ahth era líder de las tribus Suquamish y Duwamish de la zona de Puget Sound (Washington, el estado más al NW de EEUU). Su madre era duwamish y su padre, el jefe Shweabe de los suquamish. Desde joven había ganado gran reputación como guerrero; esto unido a su altura física y su potente voz le convirtieron en un orador estupendo. Nacido hacia 1786, fue testigo del avance imparable de los blancos en el continente norteamericano. En 1848 se bautizó por la iglesia católica, influido por unos misioneros franceses.

El Pacto

Después de ver cómo la viruela devastaba a su gente y la proliferación de los asentamientos de colonos en lo que eran sus tierras, Si-athth decidió pactar con los blancos entregando parte de su territorio -que de todas maneras le estaban quitando- a cambio de protección, subvenciones, derechos de caza y pesca y una reserva. En 1855 se firmó el Tratado de Point Elliot, por el cual el jefe Seattle es alabado y vilipendiado a partes iguales: unos lo ven como un traidor que se vendió a los blancos, y otros como un estratega que tomó el camino menos dañino posible. Pero otros muchos participaron en el tratado, incluyendo por ejemplo al jefe de los Snohomish Patkanim, que no mucho antes había planeado exterminar a todos los blancos para evitar que siguieran viniendo.

Jefe PatnakimHay que decir que aparte de los colonos, las tribus vecinas no siempre eran amistosas: hacia 1850 los snohomish le estaban comiendo el terreno a la gente de Si-ahth, y lo único que los frenaba un poco era precisamente que había colonos en medio; un ataque colateral a éstos hubiera representado la guerra definitiva con los blancos, y esto lo sabían ambos jefes. Está claro que Si-ahth, metido en la cultura y modos de los blancos, veía que un acuerdo con la parte más fuerte era la única opción.

Si-ahth murió tranquilamente a los ochenta años en la reserva de Port Madison, frente a la ciudad de Duwamps (que fue renombrada como Seattle en su honor en 1853).

El Discurso

La primera versión de “la carta” apareció en el Seattle Sunday Star el 29 de octubre de 1887, en una columna escrita por el Dr. Henry A. Smith. Smith deja claro que no es una versión exacta, ya que es la compilación de notas tomadas durante un discurso del jefe Seattle de 1854 (un año antes de Point Elliot). Entre otras cosas, Seattle -que nunca aprendió a hablar inglés- dio su discurso en lushootseed, la lengua nativa. Se dice que alguien lo tradujo al chinook, y que Smith adaptó como pudo la alocución de media hora al texto que conocemos (ver enlace abajo). Se supone que Smith, escritor bastante bueno, dejó constancia de los fundamentos del discurso añadiendo muchos términos que serían imposibles de expresar en chinook o lushootseed.

Esta versión contiene todos los elementos agridulces de “la carta”: se vienen días chungos para los nuestros, los blancos son poderosos, no nos queda otra… pero falta toda la parte ecológica.

La segunda versión es de finales de 1960 y la escribió el poeta William Arrowsmith, actualizando un poco el florido lenguaje victoriano de Smith; en contenido, es muy similar.

La tercera versión, de 1972, la escribió el profesor Ted Perry como parte del guión para una película sobre ecología, Home. Perry se tomó una pequeña licencia literaria, cambiando aún más el texto y convirtiéndolo en una carta al presidente Franklin Pierce, carta que nunca existió. Aquí aparece toda la carga ecológica y algunas líneas incorporadas por el productor, John Stevens -de religión baptista- para hacerlo más compatible con sus conceptos, como lo de “soy un salvaje y no entiendo…” (aunque para esas fechas Si-ahth llevaba siete años bautizado como católico). La parte de “he visto miles de bisontes pudriéndose en la pradera, disparados por los blancos desde el tren” por ejemplo, es esclarecedora, porque en Puget Bay no hay bisontes ni hubo trenes hasta mucho tiempo después.

Hay una cuarta versión, un resumen del guión de Perry/Stevens, pero es la tercera la que más ronda los recovecos de Internet. El caso es que esto llegó a provocar una búsqueda de la citada carta en los Archivos Nacionales y la Biblioteca del Congreso, donde obviamente no encontraron nada.

Así que aunque la lectura de Constantino es bonita y hasta emociona, es todo una mentira bastante elaborada. Pero, ¿y todo lo que hemos aprendido sobre este líder y estratega del siglo XIX? Por cierto, los suquamish sobrevivieron a pesar de varias trastadas gubernamentales posteriores a Si-ahth y actualmente la tribu consta de un millar de miembros dentro y fuera de la reserva.

Web de la tribu Suquamish

El texto (inglés) de la versión de Smith, probablemente lo más parecido al original

Descubriendo ciudades perdidas

Descubriendo ciudades perdidas

El tema de las ciudades perdidas siempre resulta fascinante, incluso en estos tiempos donde mapas antiguos y expediciones a rincones olvidados ya no hacen falta: mediante Google Maps y paciencia, hasta un colegial puede encontrar restos ocultos bajo tierra, mar o selvas, aunque a veces el tema se vaya un poco de cauce como fue el caso del joven canadiense William Gadoury.

K’aak Chi

Will GadouryA Will Gadoury, un estudiante de 15 años fascinado por las antiguas civilizaciones mesoamericanas, se le ocurrió relacionar las constelaciones más conocidas con la posición geográfica de las principales ciudades mayas; es bien sabido que esta cultura tenía un importante conocimiento astronómico, que además tenía relevancia en su religión. A ningún arqueólogo se le había ocurrido previamente esta idea, por lo visto.

Estudiando la distribución de las estrellas de 22 constelaciones diferentes, William descubrió que encajaban con la localización de 117 complejos arqueológicos mayas desparramados entre México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Extendió su búsqueda y descubrió un punto estelar donde no había reportada ninguna ciudad; pero rebuscando información en Google Maps, encontró que en ese punto había algo que parecía indicar la presencia de estructuras cubiertas por la selva.

Las imágenes fueron confirmadas por los telescopios de la Agencia Espacial canadiense, con un objeto principal rodeado de unas 30 estructuras geométricas en lo que podría ser el mayor emplazamiento maya jamás descubierto. El propio William lo ha bautizado como K’aak Chi, “Boca de Fuego”.

Campos de maíz

Poco después de que se publicara el hallazgo y el joven se convirtiera en una estrella de Internet, muchos arqueólogos empezaron a manifestar su escepticismo; algunos de una forma algo bruta, porque realmente William había demostrado una gran iniciativa en su esfuerzo.

El problema de construir una civilización sobre un mapa de constelaciones es que es poco práctico. Diferente es si hablamos de monumentos o piezas escultóricas, o incluso geoglifos como los de Nazca; pero las ciudades mayas que ahora vemos son la parte “oficial” -la zona de templos, edificios administrativos y las explanadas comunales- de una estructura mucho más grande, de crecimiento irregular, de viviendas de madera y adobe que han desaparecido. Estas comunas se disponían en terrenos con acceso al agua subterránea de los pozos o cenotes, y con posibilidad de disponer terrenos de cultivo. Colocarse en un lugar porque coincide con la posición (relativa a otra ciudad previamente construida) de una estrella es un poco suicida, además de que exige plantearse a priori la creación de estas ciudades. Pero entonces, ¿por qué coinciden los mapas?

Volvemos a nuestra vieja amiga la pareidolia: si seleccionamos -a nuestro antojo- dentro de las constelaciones conocidas del hemisferio norte*, disponemos la escala que nos conviene, y lo colocamos sobre las selvas centroamericanas plagadas de cientos de emplazamientos… la mayoría tendrá su estrella, y nos faltarán.

¿Qué es lo que hay en K’aak Chi, entonces? La estructura parece ser los restos de un campo de maíz o milpa, característico de la agricultura de roza y quema practicada en la jungla. O un cultivo ilegal de marihuana, que no es raro en esa zona. Hasta que no se visite el lugar con un equipo mínimamente preparado, no lo sabremos con certeza.

Escaneo láser en Camboya

Ciudades perdidas de AngkorPor otra parte, arqueólogos camboyanos han comunicado el descubrimiento de nuevas ruinas en el entorno de Angkor, antigua capital del Imperio Jemer y uno de los tesoros monumentales de Asia. Usando tecnología de escaneo láser aerotransportado sobre una superficie de más de 1900 km2, los expertos revelaron varias ciudades de alrededor de 900 a 1400 años de antigüedad. Algunas son tan grandes que compiten con el tamaño de la capital de Camboya, Phnom Penh. Esto no solo amplía el tamaño de la capital jemer (que en el siglo XII pudo haber sido el mayor imperio del planeta) sino que plantea dudas sobre el destino final de sus habitantes.

Un monumento escondido en Petra

Restos enterrados de un edificio en Petra (foto © National Geographic)Y también con drones y satélites ha aparecido un monumento enterrado justo bajo las narices de todo el mundo: en el centro de la ciudad fantasma de Petra, capital de los nabateos entre el VI a.C. y el VI d.C. y monumento incluido por la UNESCO dentro del Patrimonio de la Humanidad.

La mayor parte de las ruinas visibles actualmente pertenecen al segundo período de esplendor de la ciudad, del I a.C. al II d.C., pero esto parece ser al menos un siglo más antiguo. Situado algo lejos de la ruta visitada habitualmente, al sur del Gran Templo -recordemos que el entorno arqueológico de Petra abarca más de 264 km2 de desierto encajonado entre desfiladeros- es una plataforma casi cuadrada de 56 por 49 metros con otra más pequeña encima. Hay restos de una columnata y una gran escalera, y un pequeño edificio de unos 9 metros de lado. Claramente, no es una milpa.

Esta estructura abierta no tiene equivalente con ninguna otra de Petra. Tal vez fue una plataforma ceremonial de uso público; sería la segunda estructura elevada más grande de la ciudad, después del Monasterio (Al Deir).

Star pupil finds lost Mayan city by studying ancient charts of the night sky from his bedroom, en el Telegraph.

Revealed: Cambodia’s vast medieval cities hidden beneath the jungle, en el Guardian.

Massive New Monument Found in Petra, en NG

Ivan Šprajc, del Instituto de estudios espaciales y antropológicos de Syldavia Eslovenia, indica acertadamente que conocemos muy pocas constelaciones mayas, cuya composición difiere de las nuestras, lo cual hace difícil intentar hacer una correlación precisa.

La ciudad perdida de Zakynthos: hace 5 millones de años

La ciudad perdida de Zakynthos: hace 5 millones de años

Buzos en ZakynthosUnos restos arquitectónicos submarinos hallados en 2013 frente a la costa de Zakynthos (Grecia) han sido analizados y la conclusión es que no son de origen humano. Fueron construidos hace al menos cinco millones de años por unos seres notablemente diferentes a nosotros.

El descubrimiento de los restos por parte de buceadores (es un sitio turístico) bajo el golfo de Alykanas, a una profundidad de 2 a 6 metros, no era inusual. La isla, como toda la región, tiene una historia importante. Conocida como Yllessa por los locales, se dice que su primer asentamiento fue fundado por Zakynthos, hijo de Dardanos, rey de Frigia. También es una zona de frecuente actividad tectónica, con lo cual no es imposible que un edificio costero quedara cubierto por las aguas a consecuencia de una subida del nivel del mar o un tsunami.

pavimentosCon una extensión estimada de 12 hectáreas (?) el yacimiento contiene las bases de al menos 30 columnas dispuestas en hilera en lo que parece ser una avenida, así como restos de pavimentos de algún patio o similar. Significativamente, no se encontraron restos de cerámica, esculturas ni ningún otro signo de vida o manifestación cultural; sólo la base de lo que debió ser un enorme edificio o conjunto de edificaciones. Pero las muestras recogidas por los arqueólogos para su análisis mineralógico y datación dieron unos resultados muy diferentes a lo esperado.

columnaResulta que la roca en la que fueron esculpidas estas bases de columna no es mármol, sino dolomita: un carbonato de calcio y magnesio formado por bacterias. Por lo visto el lugar era hace unos cinco millones de años un terreno geológicamente activo, lleno de escapes de gas caliente procedente del subsuelo. Estas chimeneas hidrotermales (localizadas a lo largo de una falla en el suelo marino) daban cobijo a una comunidad de bacterias sulforreductoras que se alimentaban del metano que salía, transformando a su vez el sedimento calcáreo que rodeaba la chimenea en sólida dolomita. Así se formaron estos donuts y tubos en hilera a lo largo de la falla -los hay también mucho más pequeñitos- y, al erosionarse el frágil sedimento exterior con el tiempo, quedaron expuestos en la forma que vemos hoy. En cuanto a los pavimentos, al igual que pasa con los “suelos de baldosas” de las pirámides de Bosnia o las curiosas texturas de terrenos de Marte y Plutón, son sedimentos calcáreos fracturados y contraídos por cambios térmicos que toman esa forma de mosaico.

Moraleja: incluso cuando miramos con atención, vemos lo que queremos ver. En este caso, tanto la disposición en hilera como el tipo de columna y la presencia de suelos pavimentados era a priori perfectamente plausible, y también el sitio geográfico (esto mismo en el fondo de una fosa atlántica hubiera resultado poco factible, aunque allí las chimeneas geotermales son mucho más comunes) pero la respuesta resultó ser otra. Hay que ir con cuidado y cotejar todos los hechos que se nos ponen delante, y algunos más.

Tal vez nunca convivimos con un Hobbit

Tal vez nunca convivimos con un Hobbit

Esqueleto del Homo floresiensis o "Hobbit"El Homo floresiensis -apodado Hobbit por su tamaño pigmeo, un metro de altura y unos 25 kg, de peso estimado, además de sus grandes cuencas oculares que recuerdan a Elijah Woods- es uno de nuestros primos extintos, posible descendiente de Homo erectus adaptado a la vida en un entorno aislado (Isla de Flores, Indonesia). Es sabido que muchas especies reducen su tamaño para adaptarse a estos entornos isleños, de hecho en la misma Flores existía un elefante enano (Stegodon). Curiosamente, el hobbit tenía una industria lítica muy avanzada, con herramientas comparables a las de Homo sapiens… con un cerebro de 300cc, que es más o menos el de un chimpancé.

Lo singular de estos hobbits es que según se habían datado los restos (fósiles e instrumentos de piedra) se indicaba que tenían unos 12.000 años, con lo cual su extinción habría ocurrido en una fecha posterior. Como ha habido humanos en Flores desde hace hace al menos 35.000 años (tal vez más) significaba que había habido una coexistencia, ya sea pacífica o en paralelo: una tribu oculta de homininos pigmeos viviendo a espaldas de sus parientes, como los Pitufos. Esto volvió relevantes ciertas leyendas antiguas sobre seres del bosque, como los Ebu Gogo.

EbuGogoLos Nage de Flores describen al Ebu Gogo (traducido: Abuela Glotona) como buenos caminantes y rápidos corredores de alrededor 1,5 m de alto. Según se dice tienen narices anchas y planas, caras anchas con bocas grandes y cuerpos peludos. Las hembras tienen “largos pechos colgantes”. Se dice que murmuran en lo que parece ser su propio lenguaje y del mismo modo pueden repetir lo que se les dice como si fueran un loro. Fueron exterminados por los nativos hacia el siglo XVIII por su costumbre de robar comida y niños (estamos hablando, obviamente, de folklore).

Esto llevaría a pensar en la hipótesis más común de la criptozoología para explicar tradiciones o encuentros con seres antropomorfos: la remanencia de especies no humanas, casi siempre de aspecto simiesco (el Orang Pendek en Sumatra, el Yeti o Mi-Go del Himalaya, el Sasquatch de los bosques norteamericanos) que han sobrevivido, ocultas y de modo vestigial, durante miles de años después de que el conjunto de su especie se haya extinguido.

Pero una nueva lectura de los datos estratigráficos indica que hubo un error: capas más modernas se mezclaron con los restos confundiendo la datación. Como los restos eran demasiado preciosos para usarlos en una datación por radiocarbono, se usaron en su lugar tizones de hoguera que estaban al lado. Pero estos carbones (que sí tenían 11-000 años) eran mucho más modernos: ahora se estima que la edad del yacimiento de Liang Bua va entre los 100.000 y 60.000 años. El contacto con humanos que llegaran posteriormente -ya que los restos de Liang Bua pudieron ser muy anteriores a la extinción de los hobbits- queda, por lo tanto, en la duda.

Revised stratigraphy and chronology for Homo floresiensis at Liang Bua in Indonesia, en Nature

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La tumba del rey Arturo en Glastonbury

La tumba del rey Arturo en Glastonbury

Ruinas de GlastonburyLas ruinas de la abadía de Glastonbury (Inglaterra) siempre han estado envueltas en la bruma de la leyenda y el misterio: establecida por José de Arimatea en el año 63 d.C., es uno de los lugares donde se ha buscado el Santo Grial, y acoge los restos del rey Arturo y la reina Ginebra en una tumba de mármol negro. El monasterio se disolvió en 1539, bajo el reinado de Henry VIII. Y esto último es cierto.

La abadía de la orden benedictina realmente se fundó en el siglo VII, en territorio dominado por los sajones, y fue creciendo en los tres siglos posteriores; hacia 1066, con la conquista normanda, el complejo monacal rivalizaba en poder y fama con pocas abadías de Inglaterra, por ejemplo Westminster, y los monjes se dedicaban a falsificar registros para validar la antigüedad y fama del sitio.

En 1184 un terrible incendio arrasó la abadía y pronto las visitas al sitio cayeron en picado. En un entorno socioeconómico que vive de la peregrinación (lo más parecido al turismo cultural que había en aquella época) esto era desastroso, así que los monjes rápidamente iniciaron las tareas de reconstrucción. Seis años más tarde, descubrieron un enterramiento cerca de la capilla antigua con una losa y una cruz de plomo en la que se leía Hic jacet sepultus inclitus rex Arthurus in insula Avalonia: Aquí yace el afamado rey Arturo en la isla de Avalon. Debajo había un tronco de roble ahuecado con dos esqueletos: uno, de casi dos metros y con una herida en el cráneo; el otro femenino.
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