Pateando el desierto

Esta semana pasada he estado acercándome al desierto de Tabernas aprovechando que lo tengo cerquita y que es la mejor época para visitarlo. En verano la insolación y la temperatura lo hacen ciertamente molesto; aún así acabé rojo como una manzana y bastante cansado. Deben ser los años… el rodaje.

Iba a hacer un experimento pedológico (no, no va de niños sino de suelos: un día escribiré algo sobre la terra preta del Amazonas y las implicaciones arqueológicas que puede tener, ya que de una forma vaga apoya la hipótesis de Fawcett sobre una civilización X. Pero esa es otra historia.) Como he dicho, iba de paseo también y me puse a experimentar una vez más con las fotos digitales infrarrojas, esta vez sin mucho éxito.

En esta foto que abarca todo el ancho de la Rambla de Tabernas se puede ver al fondo el observatorio de Calar Alto, mucho más nítidamente que en la vista de espectro normal; esto es porque el IR elimina el reflejo atmosférico completamente, mucho más que un polarizador, dando ese aspecto de “planeta sin atmósfera”. f 5.6, 10″, 400ASA. He puesto alguna foto más, incluyendo el panorama normal, en mi flickr. (más…)

Dead Almeria

Para participar en una iniciativa de un blogger (Kurioso) he salido esta tarde a las 20:30 a hacer algunas fotos de Almería mientras todo el mundo miraba la final del Mundial. El resultado, en Flickr, se puede ver picando en el viejo Nicolás Salmerón.

Retoques

Antes……después

Hace unos días aparecía una anécdota que te hace pensar sobre los límites de la ética y la estética, o si realmente debería haber tales límites. Wade Lauben -editor del Sydney Morning Herald de Australia-  publica en su blog el caso de la foto que les vendió la agencia de noticias Reuters mostrando los penachos de ceniza del volcán Eyjafückall (se escribe así?) en Islandia. La foto era muy bonita para ilustrar la noticia sobre este fenómeno, pero se veía demasiado irreal. Lauben contactó con la central de Reuters, como seguramente hicieron otros periódicos a lo ancho del mundo, y a su vez Reuters hizo sus pesquisas con su proveedor, que resultó ser un granjero islandés el cual había echado la foto. Total, que la foto original había sido modificada/corregida digitalmente antes de pasarla a la agencia: como éstos tienen una norma estricta respecto al nivel de manipulación de fotos de prensa, decidieron eliminarla y en cambio proveer la versión no manipulada. (más…)

El lobito bueno

Esta imagen ganó el premio de fotografía de vida salvaje convocado el año 2009 por el Natural History Museum de Londres (sí, el mismo donde niños pequeños pueden dormir con dinosaurios). Se llama Lobo Saltando Valla:

El premio eran diez mil libras, una suma interesante, y el autor un español: José Luis Rodríguez (no voy a citar el segundo apellido). La foto es sorprendente, presentando gráficamente el momento en que un lobo ibérico salta la valla de algún caserío en Ávila para depredar el ganado: técnicamente impecable, bien compuesta y ajustada al tema. Además, muestra un ejemplar de lobo magnífico de los pocos que quedan en libertad en estas tierras.

Pero unos fotógrafos españoles creyeron reconocer al lobo como Ossian, un adulto domesticado que vive en el parque de Cañada Real (Madrid). La polémica saltó a los foros y  a la prensa los últimos meses del año pasado: Ossian incumple las reglas del concurso, que prohíben usar animales domesticados -por aquello de “Concurso de Vida Salvaje” y tal. Así que ahora, ante la falta de verificación por parte del autor -ilocalizable por lo visto- el premio será retirado.
El caso de José Luis Rodríguez (no voy a citar el segundo apellido) es singular porque, como se puede ver en su página web, la maestría que demuestra en su oficio es innegable; si la acusación es cierta, es una cosa muy triste. Hace poco pillaron a un novatillo del National Geographic también con una foto preparada de la caza del elefante, pero a éste le fue peor: lo mandaron a la cola del paro.

La noticia en The Guardian

El truco desvelado en Suomen Luonto

Fotos post-apocalípticas

Hace unos días estuve de visita en el pueblo minero abandonado de Alquife, cerca de la Calahorra. Las instalaciones pertenecen a una de las mayores minas a cielo abierto de Europa, con 2.000 hectáreas de terreno privado incluyendo el pozo de la mina (ahora contiene un lago de aguas subterráneas de trescientos metros de profundidad) el poblado minero, oficinas, las instalaciones de procesamiento y almacenado, un depósito propio de combustible para camiones y una estación férrea que llevaba el mineral de hierro hasta Almería, en la costa. Según consta en la web del Ayuntamiento de Alquife, el cierre empezó a fraguarse en 1988 y las máquinas dejaron de trabajar en 1996; aun así, el aspecto de aquello es de un abandono repentino, fantasmagórico, en plan Mary Celeste.  Estas son algunas fotos del lugar, que parecen un decorado a medio camino entre el Half-Life y Terminator Salvation.