Una pequeña tienda de los horrores

Si vas a la Gran Manzana estos días, date una vuelta por el 89 de la 7ª Avenida. Una tiendecita de animales llamada “The Village Pet Store & Charcoal Grill” merece un vistazo, incluso estando cerrada por la noche.

En el escaparate grande, un jaguar duerme acostado en un árbol. En jaulas detrás, unos McDonald Chicken Nuggets pican un potecito de salsa, un conejo se arregla ante un espejo, varias salchichas y perritos calientes se arrastran bajo las lámparas de calor en sus peceras… pero esto que ééé?

Es la última obra callejera de Banksy, un graffitero-artista londinense anónimo que se ha pasado a obras mayores. No sé si definirlo como arte cinético o happening o qué, pero llama mucho la atención, como todas sus actividades. Abarcando ya todos los medios, el misterioso Banksy sigue haciendo cosas que hacen pensar -algunos de esos pensamientos son tópicos, pero menos da una piedra-. Me quedo con uno de los objetos más inquietantes de la muestra, aunque no son lo que yo creía al principio:


Son palitos de pescado empanado…

Más fotos y artículo original en Wooster Collective.
Hay una reseña sobre Banksy en la Wikipedia.

Jugando con ferrofluidos

Sachiko Kodama es una física y artista que hace cosas con magnafluidos o fluidos magnetorreológicos, soluciones de nanopartículas ferromagnéticas en aceite o similar que interactúan de forma sorprendente con campos magnéticos cercanos. ¿Quién no ha jugado con imanes? Pero estas nuevas sustancias van más allá de las limaduras de hierro: la geometría que presentan es medio orgánica, medio mecánica. Lo mejor es verlo en movimiento: aquí y aquí.
Da hasta miedo imaginarse lo que podría hacer una IA con esto.

El disco de Phaistos, falso?

Disco de PhaistosSegún Jerome Eisenberg, un experto en falsificaciones, el llamado Disco de Phaistos -una singular pieza de cerámica cubierta de extraños e indescifrables jeroglíficos procedente de Grecia- es una falsificación del siglo XX.

Un poco de historia: el disco fue hallado en el palacio de Phaistos en Creta durante las excavaciones de Evans de 1908: se remonta al período minoico medio (1700 AC) y desde su presentación en público ha representado uno de los enigmas lingüísticos más famosos junto con los jeroglíficos mayas, el manuscrito Voynich y la escritura lineal A. En una especie de ensaimada se despliegan una serie de símbolos, casi todos ellos figurativos (una cabeza de punk, un delfín, plantas…). ¿Qué significa? ¿Un calendario, una lista de la compra, un poema…? Durante cien años los arqueólogos se han quebrado la cabeza para descubrirlo.

La idea de Eisenberges que el ayudante que descubrió la pieza, Luigi Pernier, la amañó para quedar bien ante el resto de los excavadores. Está demasiado bien cocida y cortada, dice. Claro que no se puede descifrar, porque no hay ningún lenguaje, sólo una serie de dibujitos.

La argumentación, dicha así, parece bastante débil y de hecho las autoridades museísticas griegas han negado el acceso a la frágil terracota para hacerle una prueba de termoluminiscencia (que de hecho tampoco sería concluyente para datar la pieza). Otra famosa pieza arqueológica que queda manchada por la duda: ¿dónde vamos a parar?

Artículo en Times Online.

Un estudio de los signos del disco, con fotos (texto mitad castellano mitad francés)

Corto: cómo debería haber sido Godzilla

Gojira 2008En io9 tienen un fragmento de una serie de TV japonesa, Always, en la que se recrea la clásica escena de ciudad-asaltada-por-Godzilla de una forma mucho más atractiva que en el blockbuster de Roland Emmerich de 1998. Tiene también un puntillo Goku, creo.

Es un punto ver una ciudad japonesa como era en los años de postguerra. Tal vez es el mismo enfoque que Peter Jackson planteó para su King Kong ambientado en los años ’20: ya que no nos faltan recursos, ¿por qué no hacer las cosas según la época que le corresponde? A ver si el Flash Gordon que se está cociendo por ahí sigue la idea y se sitúa en los ’40 como corresponde…

Falsificaciones

El ejemplar de ParisCon esta fiebre por las calaveras de cristal provocada por Lucas/Spielberg, se escuchan todo tipo de desvaríos por los medios: que si la de la peli es la de Mitchell-Hedges, que son todas falsas, que si son extraterrestres. Vamos a aclararnos un poquito.

Las calaveras de la peli de Indiana no son ni la de Hedges, ni la del Musée de l’Homme, ni la del British. Son otras. La película está llena de contradicciones y fallos históricos, porque es una aventura de ficción (las otras tres también los tienen, aunque nadie parecía fijarse en ellos: los thugs no mataban extranjeros, hay representaciones de Atón en el Pozo de Almas de Tanis, el Santo Grial está en un templo nabateo, etc). Pero veamos la realidad… no habrá spoilers a continuación, a lo sumo decepciones.
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