Fantasmagorie, el primer dibujo animado

Emile CohlÉmile Cohl, un caricaturista francés (la foto enlaza a una biografía en Lambiek), iba paseando por las calles de París un día de 1907 cuando se tropezó con un cartel promocionando uno de esos modernos espectáculos de cinematógrafo de los estudios Gaumont. El cartel era un plagio de uno de sus dibujos, por lo que procedió a quejarse al director (aún no existía la SGAE ni la RIAA). La cosa se solucionó con Gaumont contratándolo como guionista. Buen trato.

En aquellos tiempos el cine, con sus cámaras a manivela, era casi animación fotograma a fotograma. Méliès ya usaba muchos procedimientos de parada de cámara para sus efectos especiales. Cuando Cohl -que participaba en el movimiento de Les Incohérents, una especie de surrealismo-aprendió los trucos del oficio, se puso a dibujar una secuencia gráfica de 700 fotogramas que se convirtió en el primer dibujo animado completo de la historia, Fantasmagorie. Son dos minutos de transiciones psicodélicas en estilo “dibujo de tiza” aunque realmente están dibujados sobre papel y fotografiados en negativo. Cohl usó una mesa de luz y la técnica de “papel cebolla” para conseguir transiciones suaves de movimiento.

Antes de eso sólo se conoce el experimento de Humorous Phases of Funny Faces de Blackton (1906) este sí directamente realizado sobre una pizarra. Los títulos de este corto resultan extrañamente modernos para la época.

Visto en Drawn!

El pelo de Lorenzo

A veces se puede coexistir con el misterio toda la vida sin apercibirse de ello.

Una de mis historietas favoritas de la infancia era Blondie, de Murat Bernard “Chic” Young, retrato de una familia americana normalita que se remontaba a 1930. El marido, Dagwood Bumstead (Lorenzo Parachoques en la versión traducida, vaya a saber por qué) tenía una afición por echar siestas en el sofá y remojarse en la bañera que, con el tiempo, he asumido personalmente. También eran famosos sus supersandwiches de varios pisos hechos con todos los ingredientes disponibles en el frigorífico que han pasado al vocabulario popular americano como Dagwood sandwich para definir un bocadillo monstruoso*.

Pero algo totalmente incomprensible es la geometría del pelo de Dagwood. El pelo es corto con dos chuzos laterales como pinceles, en una forma que ningún peinado podría sostener. Teniendo en cuenta que el resto de los personajes tiene un pelo totalmente normal y fácil de trasladar al mundo real, la cosa se vuelve extraña. Un dibujante belga, Joseph “Jijé” Gillain, se basó generosamente en Dagwood al crear su personaje Fantasio para la serie Spirou a finales de los ’40 (a la derecha dibujado por André Franquin, su sucesor, para comparar; André nunca ocultó su admiración por las tiras de Young); aún hoy, los dibujantes que retoman a Fantasio tienen dificultad para saber qué representan los ocho pelos de su cabeza, si un despeinado gracioso o un calvo.

Pero entonces, ¿Qué tipo de peinado lleva Dagwood? (más…)

Calabuch

Acabo de descubrir que la primera versión de Hulk es anterior a los guiones de Stan Lee. ¿Se podrá demandar a Marvel por esto?

 

 

Lovecraft+Tintín

Murray Groat tiene varias portadas de álbumes ficticios en los cuales el personaje de Hergé se enfrenta a los horrores indescriptibles de H. P. Lovecraft, y las va actualizando a menudo. Genial.

Phantasm

Anoche me puse a ver sin muchas ganas la película Phantasm (Dan Coscarelli, 1977) un clásico del terror de bajo presupuesto del que había pasado durante años hasta que alguien me recomendó echarle un vistazo. (Acostumbro a darle una oportunidad a engendros, de hecho tengo a medio ver L’Inhumaine (Marcel l’Herbier, 1924) porque es perfecta como preludio a la siesta)

Y la verdad es que resultó interesante. No la historia en sí, ni la técnica -bastante floja a todos los niveles- sino unos puntos que no tienen demasiado sentido.

La película, por resumirla, va sobre un enterrador -el Hombre Alto, un tipo largo y siniestro con un aire al predicador Kane (Poltergeist II, Brian Gibson, 1986) protagonizado por Angus Scrimm– que en realidad es un extraterrestre o tal vez un ser transdimensional; su tarea es robar cadáveres para “comprimirlos” y convertirlos en enanos zombies que trabajan como esclavos en un mundo desolado, con gravedad elevada y bastante calor. Estos enanitos del desierto llevan chilaba y son tremendamente parecidos a los jawas de Star Wars, sólo que ladran. Recordemos que Star Wars se estrenó en el ’77 y la película de Coscarelli en el ’79, pero se filmó dos años antes. Para acceder al planeta desértico de los esclavos se pasa por un portal que transporta inmediatamente al otro sitio a través de un torbellino de nubes, igual que en Stargate (Roland Emmerich, 1994).

El enterrador cuenta, además de sus poderes personales de aparecer en espejos y sueños cuando menos se le espera como Freddy Krüger (A Nightmare in Elm Street, Wes Craven 1984) y el ejército de enanitos, con unas bolas asesinas buscadoras capaces de perseguir volando a la víctima con la aviesa intención de clavarse en su cráneo. Estos objetos recuerdan mucho a los hunter-seekers de Dune, que llevaban agujas envenenadas en lugar de una broca del 8.

Pero ésta no es la única referencia a Dune: hay una escena que es un puro plagio de la prueba del gom jabbar que puede leerse aquí. Una vieja adivina fuerza al protagonista a meter la mano en una caja, quedando atrapada y (aparentemente) provocándole dolor. Cuando al fin el chico retira la mano, ésta está intacta y la vieja dice: –todo está en la mente, el miedo es lo que mata.

Pero la película Dune (David Lynch, 1984) en la que aparece esta escena no pudo ser influencia: sin duda Coscarelli expuso elementos de la novela de Frank Herbert (1965). Lo curioso es que hay montones de detalles que cualquiera diría que son copiados de otras películas, si no fuera que son todas posteriores. ¿Habrá influido la penosa Phantasm en las mentes creativas de Hollywood de la siguiente década?