Les Machines de l’Île


Pez luminoso de las profundidadesÚltimamente están de moda unos espectáculos a medio camino del circo y la instalación de arte, en los que predomina la estética que se ha dado en llamar steampunk (una especie de gótico victoriano con toques de ciencia-ficción) unido a cierto tenebrismo morboso mezclando estilos de diferentes épocas. Las instalaciones suelen ser híbridos de monstruosidades grotescas y máquinas de vapor, con muchas ruedas dentadas y materiales nobles de por medio.

Las he visto por toda Europa y ahora llevan un par de años apareciendo por Almería en las cabalgatas de Reyes y otras fiestas callejeras: payasos terroríficos, pilotos retro llevando extraños aparatos… casi siempre aterrorizan a los más pequeños y fascinan a los que pasan de ocho o diez años. Es como una moda, y tiene diferentes fuentes y creadores. Supongo que hay influencias de Jean-Pierre Jeunet y Tim Burton (la música de Danny Elfman y Yann Tiersen es inevitable en estas instalaciones).

La gente de Les Machines de l’Île (François Delarozière & Pierre Orefice) son desconocidos para mí, pero parecen entroncar con la (nueva) tradición del espectáculo grotesco e imaginativo: Máquinas enormes de madera y bronce, articuladas e iluminadas, pensadas para desfilar, con una estética que recuerda los viejos grabados de los libros de Julio Verne o las imágenes de Jumanji -para quien no acostumbre leer libros viejos-.

El sitio web es interesante, pero podría tener más información y fotos más grandes: http://www.lesmachines-nantes.fr/

¿Vas a comprar casa?

Moho negro tóxicoEL HORRIBLE SECRETO DEL NÚMERO 6 DE WHITTEN STREETLa historia es más o menos así: Una familia de Carolina del Sur (USA) se compra una casa de segunda mano, uno de esos chalets de dos plantas que son la causa de que todo el mundo odie a los americanos; se dedican a hacer la limpieza antes de la mudanza, total: que encuentran una especie de pequeña habitación escondida tras una librería. En el cuartito, una nota que ponía: “¡Lo has encontrado!”La nota seguía diciendo que la casa estaba infestada de hongos, entre otros el moho negro, Stachiobotrys, que provoca enfermedades pulmonares.Después de llamar a un técnico, resulta que la casa entera estaba infestada de “distintas especies de mohos y hongos, incluyendo Aspergillus, Basidiospores, Chaetomiu, Curvularia, Stachybotrys y Torula.” Los anteriores propietarios, con una hija enferma e incapaces de pagar la hipoteca, tuvieron que dejársela al banco; pero escondieron la nota para que los que fueran a comprarla para vivir allí no sufrieran tan horrible plaga. Ahora la responsable es el banco/inmobiliaria, que debe devolver los 75.000 dólares que costó la casa a la familia esta.Como dice un comentario: “A house for 75K? Man, I’ve been living in California for too long.” Y en España, chaval. Y en España.Leído en BLDGBLOG, visto en BoingBoing.

Mini-galería

Smallest Art GalleryA espaldas de la Westkerke, entre el discriminante Punto de Información Gay y la morbosa Casa de Anne Frank, se encuentra este localito de 3×1 metros ( menos que un kiosco pipas) donde Sonja vende cuadros y postales originales. Es la galería de arte más pequeña de Amsterdam y, si me apuran, del mundo mundial!

hasta tiene una web: http://www.smallestgallery.com/

Bien ubicados

Urinarios públicos en Ste. Catherine

Estos urinarios públicos en el lateral de Sainte Catherine, en el centro de Bruselas, te permiten mearte en una iglesia con total impunidad y confianza.

Perversiones neerlandesas 2

Habiendo visto que el idioma holandés es como una caricatura de alemán hecha por un inglés y con sobrecarga de vocales, al ver este cartel pensé que había llegado al lugar adecuado para mí:

Poor Man’s Dick

mensen dieck centrum… pasado al inglés, clarísimo: men’s dick center: sin duda una de esas clínicas donde los pervertidos cirujanos holandeses te convierten en un superhombre. Pero no. Era un centro de gimnasia terapéutica basado en el sistema de Bess Mensendieck. Puff! Tendré que seguir comprando esas pastillitas y cremas que me venden por Internet todos los días.

Mescalito

Un peyotitoMe traje del Mercado de las Flores de Amsterdam (en un viajecito relámpago que ya contaré) un par de cosas curiosas: un bulbo de Cycas revoluta que según el florista echará raíces en cuanto lo ponga en tierra -eso está por ver- y una macetita con un pequeño cactus Lophophora. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir más tarde que cierta especie del género, concretamente la williamsi, está prohibida tanto en cultivo como distribución por contener el alcaloide mescalina en sus brotes.

Aunque evidentemente mi peyotito no es tal (ya que en ese caso no me lo hubieran vendido en un mercado de flores) me intriga la cuestión de la ilegalidad de sus hermanos: para madurar, un cactus Lophophora necesita unos seis años, a partir de los cuales ya se puede cortar la punta para obtener un botón de peyote. Ya que para una ceremonia el peyotero necesita de seis a diez botones por participante, cualquiera que intentase colocarse con esto tendría que tener una parcela llena de plantas y mucho tiempo. Resulta mucho más práctico ver elefantes rosas con una intoxicación de Don Simón que, además, es totalmente legal. Claro que los guías espirituales te discutirán la validez de tales elefantes como totem personal.