La Casa de la Bruja

Durante las obras de un proyecto en Barley, Lancashire (Gran Bretaña) los obreros descubrieron bajo un montículo de musgo los restos de una construcción antigua, una casa de campo del siglo XVII. Arqueólogos convocados para su análisis sospechan que puede tratarse de la casa de las brujas de Pendle, escenario de uno de los más famosos juicios de brujas de Inglaterra en el verano de 1612.

El edificio contenía emparedados los restos de un gato, costumbre ancestral utilizada para proteger la propiedad del mal; pero, aunque esta es una de las principales pruebas que relacionan la ruina con Malkin Tower -la casa de los Demdikes, una de las familias acusadas, cuya ubicación se desconoce- el ritual del gato emparedado era bastante común en aquellos tiempos y no sólo entre brujas.

Ante la proximidad del 400 aniversario de los Juicios de Pendle y dado que el pueblo tiene parte de su atractivo turístico en estas historias, el revuelo mediático es importante. Por otro lado, el interés arqueológico del hallazgo: una vivienda completa y en buen estado del período isabelino, es importante. Obviamente, la obra de ingeniería se ha paralizado hasta que concluyan las investigaciones.

Visto en Fortean Times , BBC News y Boingboing.

Carne sintética

Reconozco que soy un carnívoro acérrimo; el primer alimento sólido que me dieron fue carne y pan mojado en sangre (la que escurre de esos bistecs poco hechos, ummm) pero al mismo tiempo detesto la violencia y la muerte. El saber que vivir te obliga a consumir la vida de miles de animales y plantas es una de las lacras de ser orgánico. Así que además de asesinos tenemos que ser hipócritas: comprar los conejos y las vacas ya muertas, pedir perdón al hermano búfalo después de cazarlo, o señalar con el dedo a los comedores de animales mientras masticas la vida de docenas de semillas y tiernas plantitas (lo siento, pero para mí la falta de inteligencia, consciencia u ojillos brillantes no es excusa; acabar con un puerro mientras perdonas a un pollo es puro racismo).

En la ciencia ficción, la solución a este dilema ético suele venir de las pastillas o de los replicadores de comida, sistemas que en su origen eran puras excusas -una máquina que almacenaría codificada la estructura atómica de objetos complejos y sería capaz de reconstituirla a partir de materia bruta elemental- pero ahora cada vez parece más viable con nuestra acelerada tecnología.

En un relato clásico de cuyo nombre no me acuerdo había una fábrica con lo que llamaban “La Gallina“. La Gallina era un monstruoso cultivo de carne de pollo alimentado con un sistema venoso de tuberías y lagos de caldo, un bulto amorfo que emitía ramificaciones y pseudópodos de carne estimulados eléctricamente. Estos brotes eran podados por obreros equipados con cuchillas, de donde salían hermosos filetes de carne firme y homogénea, ni muslo ni pechuga. ¡Era un trabajo molesto y apestoso! (más…)

Corned Beef

El corned beef es un alimento que me encanta desde pequeño. Consiste en una carne picada enlatada, muy salada y con bastante grasa y gelatina, que se come tal cual sale de la lata en rebanadas o trocitos. Es ideal para excursiones y campamentos, porque no hace falta prepararla ni calentarla; y su sabor… personalmente lo considero adictivo, como las patatas fritas o las pipas de girasol (también altamente saladas; puede que tenga adicción al NaCl). Sólo conocía dos presentaciones del corned beef: La marca Hereford -de Argentina- y una presentación idéntica en latas sin etiquetar, que se comercializó como excedente de suministros durante la Guerra de las Malvinas. Esta marca se encuentra en los supermercados de Argentina, Uruguay, Brasil y ahora en España.

Por supuesto, hay muchas más. Es un producto inglés, como el spam, y su forma moderna se remonta al siglo XVIII: carne de buey picada, tratada en salmuera y luego hervida en vinagre a fuego lento, que se enlata con el añadido de nitrato potásico para mantener el color rosa de la carne. Viajaba en los transportes de esclavos y los barcos corsarios; lo comieron las tropas de Napoleón y las tripulaciones exploradoras de Cook, Malaspina o Mackenzie; acompañó a viajeros a las junglas de Asia, América y África, al desierto y a ambos polos; fue producto apreciado en las dos guerras mundiales, y -algo que no sabía- en aquellos tiempos el principal productor de latas era la región de Fray Bentos, en Uruguay.

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Fenotipos

Aprovechando la noticia del reciente enlace de la Duquesa de Alba, María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay, con un señor que no me suena de nada, me gustaría abundar sobre el parecido de la señora Duquesa con un famoso actor de cine, Ronald Francis Perlman.

 

Sí, Ron es Hellboy y sus primeros papeles importantes fueron representando a un Neanderthal en La Guerre du Feu y al jorobado y deforme Salvatore de Monferrate en El Nombre de la Rosa. Y a quien piense que es feo, que medite sobre lo siguiente: este año celebra los treinta de un feliz y estable matrimonio.

La genética no deja de ser un terreno de investigación fascinante.

Gafas de Rayos X y otros misterios

De chaval, una da las cosas interesantes que venían en los comics DC eran las páginas de publicidad con productos fantásticos. Otra revista americana, House & Garden, tenía también docenas de páginas con anuncios minúsculos como “equipo completo para plantar fresas”, “100 potentes imanes”, “auténtico cohete Saturno-V a escala que vuela”, “pintura fosforescente” y cosas por el estilo. Recuerdo que una vez intenté enviar un cupón para que me remitieran el catálogo, pero las cosas no funcionaban así: el cupón me fue devuelto por correos. Tampoco le había puesto sello.

Muchas veces la frustración consistía más que en no poder obtenerlo, en no saber si la cosa era real y si era un engaño en qué consistía. Por ejemplo, las Gafas de Rayos X. Con ocho años sabía perfectamente que no se podía fabricar eso (era tan ridículo como los rayos láser portátiles que llevaba Buck Rogers, pero bueno, eso era ciencia-ficción) pero tampoco iban a vender una cosa que no funcionara. ¿sería un celofán con un esqueleto dibujado? ¿Algún truco con tinta fosforescente? Misterio.

Ahora han sacado un libro de un tipo que ha investigado montones de esos anuncios vintage -una tarea notable- y nos da la solución en el trailer de YouTube.

Stormtroopers

George Lucas, cuando era pobre -es decir antes de Star Wars– decidió venir a rodar a los viejos estudios Elstree de Hertfordshire (Gran Bretaña) porque los costes de producción eran menores que en USA. Muchos actores eran británicos: el acento de la República Galáctica quedó grabado para la posteridad como un suave y refinado inglés. Obviamente, todos los recursos de apoyo a la película también fueron ingleses: catering, transporte, suministros, vestuario, decorados. (más…)