Palomares

Mike Anderson tiene en su blog una foto que hizo en el Museo Nacional de Ciencia e Historia Nuclear de Albuquerque (New Mexico). Son dos bombas atómicas que provocaron el incidente de Palomares de 1966, cuando un accidente entre un B-52 y un avión cisterna provocó la caída (aparte de los dos aviones y parte de la infortunada tripulación) de cinco artefactos nucleares Mk28 de 1.5 megatones cada uno en el mayor incidente Broken Arrow de la historia.

Bueno, pues estas dos son las que quedaron enteras: una cayó cerca de la desembocadura del río Almanzora (en tierra) y la otra en el mar, lo que hizo difícil su rescate (tardaron casi tres meses). Las otras explotaron, sólo con el explosivo químico -la carga nuclear está protegida contra detonaciones accidentales por un dispositivo especial. Pero los componentes radiactivos se dispersaron por toda la zona. Tras muchos procedimientos de descontaminación y limpieza en el cual 1.400 toneladas de tierra se enviaron a los USA para su tratamiento, Palomares sigue siendo el lugar más radiactivo de España.

Un momento, dos y dos hacen cuatro. ¿Dónde está la quinta bomba?
Nunca existió, realmente. La versión oficial cuenta cuatro artefactos. Sólo observaciones de contaminación por plutonio en la vida marina da pie a las teorías que comentan que sigue bajo el agua: al no poder recuperarse, se creyó mejor ocultar su existencia por si a alguien** se le ocurría pasar por allí .

*un accidente relacionado con armamento nuclear, pero que no implica el desencadenamiento de una guerra nuclear.
**Los Rusos.

Oda al perrito

Vaya, acabo de descubrir que el sándwich de salchicha, perrito caliente, pancho, cachorro quente, hot dog, shuko, dogo, chori, frikandel o también fanflute… es decir la rica salchicha en pan de viena de toda la vida, que es mi comida favorita desde siempre, me lleva exactamente cien años. Se supone que el invento (no la salchicha sola ni el pan) proviene de un carnicero alemán que empezó a venderlos en las playas de Coney Island en 1867. Qué cosa más rica, con su mostaza fuerte y nada más, aunque se admite cebolla frita, repollo, ketchup, mozzarella, y un largo etcétera…

Cuando tenía cuatro años y embarqué en mi primer avión –uno de estos-, en aquellos tiempos se decía que pulsabas el timbre y una azafata con gorro gracioso te traía de comer lo que quisieras. Yo mantuve durante días la fantasía de que iba a pedir perritos, patatas fritas y café (me encanta el café). Llevo más vuelos de los que podría haber soñado en aquella época y aún no he conseguido que me pongan una comida soñada como esa!

(a propósito de este post de perritos fálicos, visto en BoingBoing)

La Casa de la Bruja

Durante las obras de un proyecto en Barley, Lancashire (Gran Bretaña) los obreros descubrieron bajo un montículo de musgo los restos de una construcción antigua, una casa de campo del siglo XVII. Arqueólogos convocados para su análisis sospechan que puede tratarse de la casa de las brujas de Pendle, escenario de uno de los más famosos juicios de brujas de Inglaterra en el verano de 1612.

El edificio contenía emparedados los restos de un gato, costumbre ancestral utilizada para proteger la propiedad del mal; pero, aunque esta es una de las principales pruebas que relacionan la ruina con Malkin Tower -la casa de los Demdikes, una de las familias acusadas, cuya ubicación se desconoce- el ritual del gato emparedado era bastante común en aquellos tiempos y no sólo entre brujas.

Ante la proximidad del 400 aniversario de los Juicios de Pendle y dado que el pueblo tiene parte de su atractivo turístico en estas historias, el revuelo mediático es importante. Por otro lado, el interés arqueológico del hallazgo: una vivienda completa y en buen estado del período isabelino, es importante. Obviamente, la obra de ingeniería se ha paralizado hasta que concluyan las investigaciones.

Visto en Fortean Times , BBC News y Boingboing.

Carne sintética

Reconozco que soy un carnívoro acérrimo; el primer alimento sólido que me dieron fue carne y pan mojado en sangre (la que escurre de esos bistecs poco hechos, ummm) pero al mismo tiempo detesto la violencia y la muerte. El saber que vivir te obliga a consumir la vida de miles de animales y plantas es una de las lacras de ser orgánico. Así que además de asesinos tenemos que ser hipócritas: comprar los conejos y las vacas ya muertas, pedir perdón al hermano búfalo después de cazarlo, o señalar con el dedo a los comedores de animales mientras masticas la vida de docenas de semillas y tiernas plantitas (lo siento, pero para mí la falta de inteligencia, consciencia u ojillos brillantes no es excusa; acabar con un puerro mientras perdonas a un pollo es puro racismo).

En la ciencia ficción, la solución a este dilema ético suele venir de las pastillas o de los replicadores de comida, sistemas que en su origen eran puras excusas -una máquina que almacenaría codificada la estructura atómica de objetos complejos y sería capaz de reconstituirla a partir de materia bruta elemental- pero ahora cada vez parece más viable con nuestra acelerada tecnología.

En un relato clásico de cuyo nombre no me acuerdo había una fábrica con lo que llamaban “La Gallina“. La Gallina era un monstruoso cultivo de carne de pollo alimentado con un sistema venoso de tuberías y lagos de caldo, un bulto amorfo que emitía ramificaciones y pseudópodos de carne estimulados eléctricamente. Estos brotes eran podados por obreros equipados con cuchillas, de donde salían hermosos filetes de carne firme y homogénea, ni muslo ni pechuga. ¡Era un trabajo molesto y apestoso! (más…)

Corned Beef

El corned beef es un alimento que me encanta desde pequeño. Consiste en una carne picada enlatada, muy salada y con bastante grasa y gelatina, que se come tal cual sale de la lata en rebanadas o trocitos. Es ideal para excursiones y campamentos, porque no hace falta prepararla ni calentarla; y su sabor… personalmente lo considero adictivo, como las patatas fritas o las pipas de girasol (también altamente saladas; puede que tenga adicción al NaCl). Sólo conocía dos presentaciones del corned beef: La marca Hereford -de Argentina- y una presentación idéntica en latas sin etiquetar, que se comercializó como excedente de suministros durante la Guerra de las Malvinas. Esta marca se encuentra en los supermercados de Argentina, Uruguay, Brasil y ahora en España.

Por supuesto, hay muchas más. Es un producto inglés, como el spam, y su forma moderna se remonta al siglo XVIII: carne de buey picada, tratada en salmuera y luego hervida en vinagre a fuego lento, que se enlata con el añadido de nitrato potásico para mantener el color rosa de la carne. Viajaba en los transportes de esclavos y los barcos corsarios; lo comieron las tropas de Napoleón y las tripulaciones exploradoras de Cook, Malaspina o Mackenzie; acompañó a viajeros a las junglas de Asia, América y África, al desierto y a ambos polos; fue producto apreciado en las dos guerras mundiales, y -algo que no sabía- en aquellos tiempos el principal productor de latas era la región de Fray Bentos, en Uruguay.

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Fenotipos

Aprovechando la noticia del reciente enlace de la Duquesa de Alba, María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay, con un señor que no me suena de nada, me gustaría abundar sobre el parecido de la señora Duquesa con un famoso actor de cine, Ronald Francis Perlman.

 

Sí, Ron es Hellboy y sus primeros papeles importantes fueron representando a un Neanderthal en La Guerre du Feu y al jorobado y deforme Salvatore de Monferrate en El Nombre de la Rosa. Y a quien piense que es feo, que medite sobre lo siguiente: este año celebra los treinta de un feliz y estable matrimonio.

La genética no deja de ser un terreno de investigación fascinante.