Gafas de Rayos X y otros misterios

De chaval, una da las cosas interesantes que venían en los comics DC eran las páginas de publicidad con productos fantásticos. Otra revista americana, House & Garden, tenía también docenas de páginas con anuncios minúsculos como “equipo completo para plantar fresas”, “100 potentes imanes”, “auténtico cohete Saturno-V a escala que vuela”, “pintura fosforescente” y cosas por el estilo. Recuerdo que una vez intenté enviar un cupón para que me remitieran el catálogo, pero las cosas no funcionaban así: el cupón me fue devuelto por correos. Tampoco le había puesto sello.

Muchas veces la frustración consistía más que en no poder obtenerlo, en no saber si la cosa era real y si era un engaño en qué consistía. Por ejemplo, las Gafas de Rayos X. Con ocho años sabía perfectamente que no se podía fabricar eso (era tan ridículo como los rayos láser portátiles que llevaba Buck Rogers, pero bueno, eso era ciencia-ficción) pero tampoco iban a vender una cosa que no funcionara. ¿sería un celofán con un esqueleto dibujado? ¿Algún truco con tinta fosforescente? Misterio.

Ahora han sacado un libro de un tipo que ha investigado montones de esos anuncios vintage -una tarea notable- y nos da la solución en el trailer de YouTube.

Stormtroopers

George Lucas, cuando era pobre -es decir antes de Star Wars– decidió venir a rodar a los viejos estudios Elstree de Hertfordshire (Gran Bretaña) porque los costes de producción eran menores que en USA. Muchos actores eran británicos: el acento de la República Galáctica quedó grabado para la posteridad como un suave y refinado inglés. Obviamente, todos los recursos de apoyo a la película también fueron ingleses: catering, transporte, suministros, vestuario, decorados. (más…)

Agujeros

El año pasado, un enorme agujero redondo y de paredes lisas apareció en Ciudad Guatemala tragándose una fábrica textil de tres pisos. El pozo, de veinte metros de diámetro y treinta de profundidad, tenía un origen no natural.

La culpa parece que debe echarse al sistema de vertidos de la ciudad: el goteo continuo abrió verdaderas cavernas en el poroso subsuelo volcánico, las cuales se han ido ampliando con cada ciclo de lluvias hasta que el techo de la cueva -el suelo- se venció. La misma estructura geológica que los cenotes mayas, pero de creación más rápida.

Pero anoche, Inocenta Hernández -una señora de 65 años que estaba acostada- oyó un estruendo y salió a la calle a mirar, pensando que había reventado una bombona en alguna parte. Un vecino le dijo que el ruido procedía de su casa, así que fueron a inspeccionar y descubrieron un hoyo de 80 centímetros de diámetro y doce metros de profundidad debajo de la cama.

Sólo de pensar en ello ya pone los pelos de punta. Parece ser que la ciudad (con su subsuelo y su régimen de lluvias) es propensa a estos fenómenos singulares.

Shungita

He aquí una pieza para mi gabinete de curiosidades que acabo de recibir de la República Socialista Soviética Autónoma de Karelia: un cubo de shungita.

Parece el hermano pequeño del monolito de 2001

Bueno, ya sé que ha quedado un pelín efectista, pero son las 23:30 pasadas y no es cuestión de montar un estudio fotográfico para esto.

La shungita es un… ¿mineral? ¿roca? (la International Mineralogy Association la define como “no aprobado“; es decir, que no la considera un mineral propiamente dicho) que consiste básicamente en carbono amorfo, y las rocas metamórficas -esquistos precámbricos de dos mil millones de años de antigüedad- de Karelia la contienen en abundancia. Junto con zonas muy limitadas de Austria, el Congo, India y los Urales, esta república fronteriza con Finlandia contiene el único yacimiento importante* conocido en el mundo. Es de donde procede el nombre del mineral, la zona de Shun’ga cerca del lago Onega. (más…)

Paté de Transilvania!

Esta tarde he encontrado este paté de pollo en el super. ¡Viene de Rumania! Tenía que probarlo.

El rumano es un lenguaje curioso, con una sonoridad que casi parece castellano por momentos. Es una lengua romance, o sea, basada en el latín vulgar, con toques de la lengua dacia y alguna influencia turca. Así, por ejemplo, este rótulo podría interpretarse engañosamente como “castígate con un bocata de Ardeal” (el paté es marca Ardealul). Pero no. La traducción correcta es: “Gana un trozo de Transilvania“. Efectivamente, Ardeal significa en rumano lo mismo que Erdély en húngaro o Siebenbürgen en alemán: Transilvania, esa hermosa tierra de bosques rodeada por los Cárpatos.