75 años con Nessie

Ja! Ya quería saltar un día con una efemérides que nadie recordara. Tal día como hoy en una fría y húmeda mañana de 1933 Hugh Grey tomó la primera instantánea del críptido conocido como Monstruo del Loch Ness o Nessie para los amigos. La foto tiene todo el encanto y misterio de propio monstruo: movida e indefinida, pero al mismo tiempo sugerente, me resulta casi más inquietante que la clásica silueta jorobada a contraluz (demasiado apatosáurida).

Tantos años han pasado, tantas campañas se han realizado en el oscuro loch y nadie, nadie ha podido probar categóricamente y con pruebas sólidas la inexistencia del monstruo. Lo cual encanta a todos, porque ¿a quién no le gusta creer que hay cosas raras por ahí? La ciencia a duras penas puede competir con los mitos; creo que si se descubriera que Nessie es una supernutria gigante, una familia de plesiosaurios del Jurásico/Cretácico que viven en este antiguo lago de 10.000 años de antiguedad (ups, anacronismo!) o un antiguo demonio precristiano de cabeza de caballo, perdería parte de su atractivo. Mejor así: silencioso, solapado y que sigamos echándole fotos borrosas de 10 megapixeles durante muchos años más.

El retorno del gnomo acongojante

Un nuevo avistamiento del ente pedófilo y nocturno denominado “El Gnomo” ha tenido lugar en América del Sur, testimonia el prestigioso periódico The Sun de Londres.

Después de la oleada de estupor que despertó hace algún tiempo el video grabado por unos chicos en Salta, Argentina (en el que se podía ver un ser contrahecho con un gorro cónico arrastrándose bajo la luz de una farola) el asunto pasó al olvido rápidamente, a pesar de la calidad y evidente autenticidad del documento gráfico. Siete meses más tarde, en el pueblo de Clodomira (Santiago del Estero, a 350 km. al sur de Salta) el mismo ente realiza la jugada otra vez. Mismo modus operandi: chicos reunidos haciendo el ganso en la nocturnidad de un pueblo, calle iluminada con farolas, y el espanto acercándose desde las sombras con paso cojeante pero veloz.

¿Una banda de gnomos europeos en América? Demasiado masivos para ser ET y muy grandes para ser pitufos, estas criaturas tal vez se vean arrastradas fuera de los bosques hacia las poblaciones humanas por la crisis financiera y el cambio climático, como ocurre en otras latitudes con osos y mapaches. ¡Estad atentos!

Vía The Sun
Video de marzo, 2008 en Salta
Video de octubre, 2008 en Clodomira

Moisés y las setas mágicas

Uno de los eventos del Antiguo Testamento más interesantes -por supuesto partiendo de la juguetona base de que realmente ocurrieron- es el contacto de Jehovah con Moisés en el monte Horeb o Sinaí, donde se le aparece en forma de zarza ardiente y le entrega las Tablas de la Ley y las instrucciones para fabricar el Arca de la Alianza. Sigamos el juego con nuestras reglas y a ver dónde vamos a parar. (más…)

El Callejón del Basilisco

Paseando por Viena este verano me encontré en una calleja -Schönlaterngasse- en forma de L con bonitas casas estrechas y bares. En una de las casas había una hornacina con una fea y deteriorada escultura, además de un dibujo en la pared con una inscripción.

Así que me decidí a investigar, y este es el resultado. (más…)

La Lanza del Destino

Mi primer apunte de viaje… una de las cosas que quería hacer en la capital austríaca era ver algunas reliquias famosas que sabía que residían allí, y fuera cierta o no la leyenda que las rodeaba resultaban puntos interesantes. Así pues me dirigí directamente al Hofburg y saqué un pase para la Schatzkammer, la Cámara del Tesoro Imperial, donde se encontraba uno de ellos: la Lanza de San Mauricio.
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Novedades de Antikythera

Hace algún tiempo saltaba a las noticias el famoso artefacto de Antikythera, esa especie de mecanismo de relojería de origen y utilidad desconocido hallado en un pecio griego de hace dos mil y pico años.

Nature publica una actualización de esta investigación: la pieza original, un pegote de bronce y óxido apenas reconocible (tal como yo la conocí al principio, un puro enigma de dudosa autenticidad) se ha limpiado, fotografiado, escaneado y finalmente reconstruido por un maestro relojero hasta tener el fabuloso aspecto que debió tener al salir, reluciente, del taller de un discípulo de Arquímedes (de quien se dice que construyó o planeó algo similar).

Parece que el mecanismo era una especie de calendario dual, capaz de mostrar la fecha estándar y los ciclos lunares, estando capacitado para calcular los ciclos de los Juegos Olímpicos (que empezaban la primera luna llena después del solsticio de verano).

Aun así el misterio de este objeto fuera de tiempo permanece: nadie había hecho algo así ni volvería a hacerlo en mil seiscientos años, con una tecnología totalmente fuera de lo que había en esa época. Es como encontrarse un motor de curvatura en una carabela; ¿qué genio pudo fabricar eso y luego desaparecer sin dejar rastro?

Video documental (en inglés)

Artículo en Nature