El Triángulo de las Bermudas del Espacio

El Triángulo de las Bermudas del Espacio

Triángulo de las Bermudas: es así, literalmente.Últimamente los medios de prensa están cayendo en el juego de repetir las noticias del Misterio tal cual las oyen, sin el menor análisis crítico. Eso no es totalmente malo -yo lo hago, aunque siempre cotejo datos y cuando se repiten los mismos sospecho– si no fuera porque los temas misteriosos están en un proceso Reina Roja de amarillismo acelerado. Noticias que de por sí son suficientemente llamativas e interesantes para una mente curiosa se adornan con mentiras y titulares engañosos, de forma totalmente premeditada. Es por ello que estos breves apuntes de realidad -catalogados como “el cubito” por aquello de un cubo de agua fría para calmarse- irán saliendo para contrarrestar tontibobadas que se oyen por ahí. Ojo spoilers! Amigo lector, personalmente prefiero una verdad mediocre antes que una mentira florida. Para fantasías, leo una novela o veo una peli de Michael Bay. Si no es tu caso, no leas los artículos que tengan el icono del cubito.

Empezamos con una reciente: Científicos italianos van a lanzar al espacio un satélite para comprobar una hipótesis que señala que la verdadera causa de la anomalía del Triángulo de las Bermudas se encuentra en el espacio.

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Un traje blindado para investigar en Antikythera

Un traje blindado para investigar en Antikythera

El mecanismo de Antikythera tal como se expone en AtenasEn octubre de 1900 un recolector de esponjas griego realizó un hallazgo inesperado bajo el mar en Antikythera, una isla al norte de Creta: un naufragio romano del 87 a.C. que contenía cientos de piezas griegas del siglo III a.C. Posteriores expediciones rescatarían de estas aguas frías a una profundidad entre 35 y 60 metros ánforas, jarras, monedas y esculturas; el último descenso durante el siglo XX lo realizó el equipo de Jacques Costeau en 1976, pero a esa profundidad los aqualungs no podían permanecer más de unos minutos sin correr peligro. Muchos años más tarde, en 2012, un equipo de la Agencia Griega para la Arqueología Submarina asistido por Brendan Foley –arqueólogo marino del Instituto Oceanográfico de Woods Hole, USA- observaron que el naufragio, casi seguramente un cargamento de botín de guerra destinado a Roma, debía ser de al menos dos naves, con restos hasta los 120 metros de profundidad.

Una de las primeras expediciones en 1901 recuperó un trozo de bronce corroído del cual asomaban unas ruedas dentadas y que quedó al margen de los estudios ya que se consideraba un anacronismo. En los años ’70 se efectuaron radiografías de los 82 fragmentos de que consta el objeto, descubriendo un mecanismo complejo con al menos 30 engranajes y escalas, incluyendo diferenciales (mecanismos que permiten cambiar la velocidad de giro). El mecanismo de Antikythera se volvió célebre de repente: era el OPArt por excelencia, un objeto irrefutablemente auténtico que no debía estar ahí. La tecnología utilizada no se (re)descubriría hasta el siglo XVI y sabemos que los griegos del 300 a.C. no tenían máquinas tan complejas, así que todo el asunto se trataba irregularmente: de tapadillo en los círculos académicos, y poniéndolo como una muestra del viaje en el tiempo o contactos extraterrestres por parte de los Von Däniken de turno. Hasta hace no mucho, con reconstrucciones primorosas e hipótesis bien planteadas, no se dijo abiertamente lo que posiblemente fuera: una calculadora astronómica extraordinariamente elaborada capaz de predecir eventos celestes y el movimiento de los astros conocidos (el Sol, la Luna y los cinco planetas). Por algunas referencias, es posible que esta máquina estuviera basada en conceptos o incluso construida por el propio Arquímedes.

El ExoSuit desarrollado por Nuytco ResearchLa cuestión es que un mecanismo tan sofisticado no puede aparecer aislado por muy genial que fuera Arquímedes, así que debió haber una tradición de “artesanía tecnológica” oculta antes y después. Citas posteriores romanas, bizantinas y árabes mencionan repetidas veces estos mecanismos ingeniosos basados en textos griegos ocultos en monasterios: es posible que esta tradición, perpetuada en el mundo árabe y recuperada por Occidente después de las Cruzadas, diera origen de hecho a la relojería moderna.

Así que la próxima expedición submarina planea utilizar algo mejor que un traje de buzo: el ExoSuit, una armadura de aluminio capaz de soportar las altas presiones manteniendo el interior -y el cuerpo del buzo- a la presión estándar de superficie. Esto evitará los largos períodos de descompresión que conlleva trabajar a esas profundidades; además, el ExoSuit -prácticamente un batiscafo con forma humana- dispone de impulsores para moverse y una autonomía de cinco horas de trabajo, con lo cual el equipo de inmersión podrá trabajar con mucho más detalle en los restos. Por supuesto incluye cámaras, focos, una conexión de gigabit Ethernet con la superficie a través del cable de conexión y varios sistemas de monitorización. La exploración detallada del naufragio podría tal vez aportarnos más información sobre la calculadora de Antikythera o, quién sabe, tal vez algún otro dispositivo del mismo ignoto autor.

Visto en phys.org.

Un depredador de las profundidades

Un depredador de las profundidades

Tiburón blanco, depredador ápice del marEl Smithsonian Channel nos trae una curiosa historia referente a una investigación rutinaria en los mares australianos del año pasado. Un equipo de biólogos marinos estaba etiquetando tiburones (con chips de seguimiento) para analizar su comportamiento y distribución, y colocaron una de estas etiquetas en una hembra de tiburón blanco sana y robusta de tres metros. Tres metros parece poca cosa para un Gran Blanco, pero estamos hablando de un apex predator -un superdepredador sin competencia en el mar, en plenas facultades físicas.

La etiqueta fue recuperada cuatro meses más tarde en una playa, no muy lejos de donde se había aplicado al tiburón. Los datos que contenía eran sorprendentes. Según estos, a las pocas semanas de insertarse la etiqueta el tiburón había bajado abruptamente a una trinchera submarina a 580 metros de profundidad. Al mismo tiempo la temperatura circundante había ascendido de 7.7ºC a 25.5º, algo sólo justificable a esas profundidades de una manera: el tiburón estaba dentro de la panza de algo.

Durante ocho días, la etiqueta permaneció a esa temperatura registrando subidas a la superficie e inmersiones sobre los cien metros de profundidad, hasta ser… escupida, o devuelta, a la costa. Pero, ¿qué depredador de las profundidades pudo comerse a un tiburón blanco?

Las hipótesis actualmente incluyen al calamar gigante (Mesonychoteuthis) o tal vez a otro tiburón blanco mayor: el canibalismo en esta especie no es raro y las profundidades registradas entran dentro de lo posible. La temperatura descarta a mamíferos como la orca, ya que su temperatura interior es muy superior (32º): esos veinticinco grados no vienen de un calor mamífero sino del metabolismo de la  digestión.

Enlace al Smithsonian Channel, con vídeo.

Visto en io9.

Ovnis nazis!

Ovnis nazis!

nazi_battleshipAlgo que fascina al gran público respecto al Tercer Reich es -dejando de lado la barbarie manifiesta de su régimen- el hecho de que esta potencia consiguió tener en jaque al mundo entero durante unos cuantos años con su estrategia, capacidad de organización y tecnología superior. Los villanos inteligentes y poderosos resultan irresistibles y los nazis son los malos perfectos en la imaginería popular. La realidad era mucho más triste y brutal, aunque no menos siniestra: experimentos biológicos pioneros, tecnologías experimentales avanzadísimas en muchos campos, mitologías ancestrales y sectas ocultistas salpican la historia de la Alemania nazi entremezclando fantasía con realidad.

Una de estas historias implica una sociedad secreta -el Vril-; una tecnología exótica basada en máquinas de culturas perdidas; colonias nazis en la Antártida, la Luna y más allá; y aeronaves que podrían haber cambiado el sentido de la historia. Y no todo es tan absurdo como parece… (más…)

Chemtrails

Chemtrails

contrailsHace un par de días observaba una extraña estela de avión en la cual la primera parte (la más cercana al horizonte) era gris oscuro y se disolvía con rapidez mientras que el resto, del habitual blanco nube, persistía bastante rato más. En los últimos años el tráfico aéreo se ha multiplicado muchísimo, lo cual ha dado lugar a avistamientos extraños (como estelas que se cruzan en el cielo formando rejillas, o “misiles” verticales) la mayoría de los cuales son explicables. Sin embargo hay un tema que persiste entre los aficionados a las conspiraciones: son los chemtrails o “estelas químicas” (por diferenciarlas de las contrails o estelas de condensación normales). Supuestamente estas anomalías de color y dispersión de la nube que deja el avión corresponderían a productos químicos que algunas corporaciones -gubernamentales, militares o grupos económicos- estarían esparciendo por el aire para modificar el clima, el comportamiento o incluso la estructura genética de los humanos. ¿Qué puede haber de verdad en todo esto? (más…)

Chemtrails (preview)

Chemtrails (preview)

Esta mañana volvía a casa cuando vi este rastro de un avión en el cielo:

trail-1

Lo cierto es que la foto no muestra gran cosa; pero el rastro era claramente diferente a lo habitual. En la parte alta la estela era blanca, pero más allá era de un gris negruzco. El cambio era brusco, sin transición. Para cuando saqué la cámara el rastro oscuro se había difuminado casi por completo y el blanco persistía. Tocando un poco el contraste de la imagen obtuve esto: (más…)