R.I.P. John Alvin

Falso cartel de película, por John Alvin¡Dos obituarios al día! Mal asunto. Pero ¿quién es John Alvin?

Pues es un ilustrador especializado en carteles que ha hecho muchos de los posters de películas más emblemáticos de los últimos treinta años. Un artista tremendo, de los que configuraron la estética del  renacido cine de Hollywood de principios de los ’80.  Además, era muy versátil, lo cual le permitía participar con su trabajo en una amplia gama de producciones cinematográficas. Su estilo característico nos ha insinuado el gustito de ver Gremlins, Hook, Cocoon, E.T., El Joven Frankenstein… aunque luego la peli fuese un fiasco, esa adrenalina vertida antes de entrar a la sala ya valía la pena.

Pues se ha muerto. Buen camino, John.

Aint It Cool ha colocado una gran colección de carteles de este artista.

R.I.P. Roy Scheider

Roy ScheiderAnteayer murió el actor Roy Scheider, que a más de uno le sonará como el capitán del Seaquest, el pescador del Tiburón (1 y 2), el piloto del Trueno Azul o Heywood Floyd en 2010: El Año En Que Hicimos Contacto. Por supuesto, hizo muchas más películas; pero últimamente andaba de capa caída, mucha serie B.  Era una de esas caras más o menos famosas que nos acompañaban imperceptiblemente de toda la vida, y te suenan más que la de gente que trabaja al lado tuyo. Que tengas buen camino, Roy.

R.I.P. Polaroid

La primera PolaroidLa casa Polaroid dejará de fabricar las cámaras y paquetes de fotografía instantánea tan familiares (y caros que eran) a todos en los últimos 50 años. Piensan reconvertirse a cámaras digitales, TV planas, o algo… la noticia tiene una tristeza nostálgica, pero es el signo de los tiempos.

Noticia en Boston.com (la sede de Polaroid estaba en Massachusetts)

Cosas tristes

Duerme…Esta tarde al llegar a casa me he encontrado a mi gata mayor muerta.

Era vieja y obesa, y un poquito achacosa; pero hasta ayer mismo todavía anadeaba hacia la comida arrastrando su panza por el suelo como una especie de barredora peluda. Anoche, sin embargo, vino hacia la cama gimiendo despacito, y me buscaba los mimos: de alguna forma supo decirme que algo no iba bien. Sin embargo, al rato ya estaba saltando rumbo al cajón de arena, así que di por sentado que no era nada.

Y hoy estaba en la cama, donde seguramente murió durmiendo esta mañana mirando hacia la ventana. Fracasé miserablemente en mi promesa de darle algún día una casa con jardín; pero al menos tuvo una vida larga y blandita, mejor que la de muchos. Adiós Sekhmet, la Desgarradora (de tapicerías), la Gorda, la que Prueba la Comida Primero, Azote de Cucarachas.

(En la foto está durmiendo, no es una morbosa foto post-mortem)

Si quisierais colaborar con una ofrenda (virtual) a mi pobre gata picad en la foto… gracias!

Forrada

Cosas del pasado

LagaffeAcabo de encontrar un cartel que fotocopié hace… dieciséis años (?) en un viaje a Bruselas (se puede ver pequeñita haciendo click en la viñeta o descargar aquí; está en francés pero es bastante gráfica). Me alojaba en el Auberge de la Jeunesse y vi en una de las columnas llenas de affiches y papeles informativos un folio que me llamó la atención: era un dibujo a tinta de Franquin (el más famoso dibujante de Spirou) y Delporte (guionista de muchísimas BD belgas, que murió en marzo de este mismo año) con el personaje de Gaston Lagaffe (Gastón Elgafe en la versión castellana). A mí me encantaba Lagaffe y las absurdas historias que estos dos artistas creaban, con bastante mala leche.

Gaston, para quien no lo conozca, es una especie de conserje patoso de la Editorial Dupuis (que realmente existe) y mayormente se dedicaba a amargarles la vida a los curritos de allí, dibujantes, creativos y demás fauna. Seis años después (1963) Paco Ibáñez se basaría en este personaje para crear al Botones Sacarino, una especie de conserje patoso que… dejémoslo así.

Aparte del diseño de personajes y el escenario base, hay poco parecido entre las historias de Sacarino y Lagaffe. Con esa mezcla de ternura y acidez que caracterizaba toda la obra de Franquin, las situaciones y los personajes eran extremadamente absurdos, pero las anécdotas eran tan… verídicas que no me cabe duda de que la mayor parte las habían rascado él y Delporte de sus propias vivencias en la editorial.

Pero esta plancha era diferente. Mucho más siniestra y con el estilo de sus Idées Noires, usaba al personaje amable para denunciar una cara tenebrosa de nuestra realidad. Con mi escaso francés de aquellos tiempos –qui est, bien sûr, le même que aujourd’hui- pedí al conserje que me hiciera una copia, la cual encontré hoy.

Y hoy también descubrí que Franquin (a quien hacía retirado) había muerto, seis años después de esta historia y ya hace diez. (Pucheritos).

Valga este post como saludo a esos dos fieras de la pluma y como recordatorio de que las mismas cosas siguen pasando, y siguen siendo denunciables, en este siglo XXI que Franquin no llegó a ver.