Archivos de la categoría 'reflexiones'
Perlas de sabidurida: La pechuga de pollo cocida, cuando está en la boca, se comporta como un fluido no newtoniano: cuanto más la masticas, más intragable está.

Este fin de semana fui a ver Hancock, la de Will Smith haciendo de chulito gracioso, para variar. No está tan mal como debería, dadas las premisas: se puede ver y resulta entretenida. Tampoco estuvo mal Iron Man hace poco, y aunque Hulk 2 no me atrae, espero a que estrenen en agosto Dark Knight porque Batman es mi héroe preferido, a pesar de lo mal que van saliendo las secuelas. Pero…
¿No es curioso que en los últimos pocos años, la voz de la manada está pidiendo continuamente dos temas antagónicos y complementarios a la vez?
El Fin del Mundo y superhéroes. Da para pensar en un montón de cosas, no?

La semana pasada me quejaba de la ventolera fría de esta primavera; ahora estoy asándome lentamente en mi casa. Encima, como cada año, el primer soleado me acaba quemando vivo por mucha crema que use. ¿Calentamiento global? Más bien la Constante Termológica Universal: “si el verano entra tarde, entra fuerte“. Los viejos siempre tienen razón. Ah, y el año pasado fue igual.

Siguiendo cronológicamente con el listado de cacharros (que, como ya habrá adivinado el lector, no es más que un astuto ardid para obligarme a recuperar el lápiz que lo tengo abandonado miserablemente) vienen las bicicletas. Este es posiblemente el primer vehículo que se tiene en la vida y el que más ilusión hace, comparativamente.
Mi primera bici era roja y vieja, rodado 12″ (el diámetro de las ruedas se medía en pulgadas) y con dos ruedecitas para no caerme. Recuerdo el parque detrás de mi casa con un inmenso ombú que estaba en medio de una rotonda de cemento: debo haber rodeado ese árbol cientos de veces con y sin ruedas de apoyo, antes de poder moverme con soltura.
La siguiente bici fue una Graziella de 16″, azul metálico, nueva y traicionera como un potro sin domar; la primera salida acabó con ambos estrellados contra una farola. Fue mi regalo de cumpleaños a los 12 y el vehículo de mis aventuras que me llevaron más lejos de lo que mi padre llegaba con su coche… Lee el resto »

El Congreso aprobó ayer la adhesión en un plazo máximo de cuatro meses al Proyecto Gran Simio, que intenta proteger del maltrato a orangutanes, chimpancés, bonobos (los hermanos salidos de los chimpancés) y gorilas asignándoles derechos básicos. Y claro, ya se ha montado el debate entre a favor/en contra.
Aparte del hecho de que hay unos Derechos de los Animales (que no se respetan) y unos Derechos del Hombre (que tampoco, en su mayor parte), y que el asignar derechos a los seres vivos basándonos en su parecido con nosotros me parece lamentable, y que los primates en general no me caen demasiado bien, estoy de acuerdo con la medida. Las visiones contrarias esgrimen argumentos contundentes: cientos de experimentos sobre enfermedades afines a los primates (desde el SIDA a la fibrosis quística) se verán ralentizados si no pueden usar su ración anual de monos para pruebas.
De un punto de vista ético, el provocar enfermedades mortales sobre otro ser consciente para -tal vez- encontrar una cura me parece un poco “el fin justifica los medios”. Sólo hace falta un empujoncito para hacer algo peor. Pero también es verdad que no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos.
Aun así, la nueva legislación no sólo regula estos temas sino también (y esto da menos margen a la discusión) la importación, tenencia y uso de primates superiores en espectáculos. Curioso: con lo mal que se trata la Humanidad a sí misma, que mire tanto por los demás a veces.

De mis tiempos precoces, recuerdo que quería ser hombre rana como los que bajaban con Costeau a esas aventuras en los siete mares. Más adelante, con la madurez que dan los años, descarté estas fantasías junto con las de expedicionario, arqueólogo, dibujante, astronauta, piloto y tantas otras que se tienen antes de los diez años: el Mundo Real no permite esas cosas, en todo caso tendrás suerte si encuentras un trabajo estable que te permita mantener a tu familia hasta que te jubiles.
Ahora estoy sacándome la licencia de buceador y el fin de semana hice mi primera inmersión en el mar. Al Mundo Real que le den.

Otro de los aparatos que me han transportado, y sigo en orden cronológico. Corre el año 1973, la Junta militar ha suspendido la República para asegurar la paz contra el enemigo oculto. La CNT (en la Wikipedia la llaman Trade Federation pero no tiene nada que ver con la Federación de Comercio) declara una huelga de quince días, pero todo alzamiento es aplastado. Todas las tardes, antes de los dibujos animados, sale en la tele una estúpida marcha militar y un pantallazo azul con el escudo nacional que dice: COMUNICADO - bla, bla, bla. Hasta ahí llegaba yo. Son tiempos difíciles, para algunos más que otros… Lee el resto »

Myself as a teenager, originally uploaded by Elecé.
Hace tiempo que no ponía nada! He descubierto en este blog de livejournal un divertido meme en el que se trata de dibujarte como eras en plan teenager. Desde luego que ha pasado tiempo, pero era algo así.
De paso sirva como réplica a los comentarios de Feagurth sobre si me represento “demasiado joven”. No, hombre. Si lo ves de cerca notarás las arrugas y las entradas.
Además, este post estrena mi cuenta flickr pro! Pronto pondré más fotos ahí, aunque la galería sigue estando para los archivos.



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