El oscuro secreto del queso

A pesar de los giros que da continuamente la ciencia médica con respecto a los alimentos -que si el aceite de oliva es bueno, malo, bueno otra vez- hay un tema en el que me afirmo con la corriente actual: el consumo de leche es una aberración contra natura, y con ello todos sus derivados basados en la putrefacción total o parcial del susodicho jugo glandular. (Excluyo del grupo al dulce de leche y los helados, que están demasiado buenos para estar emparentado con los lácteos).

Full Metal Alchemist: la leche.

Edward Elric, plasmando esa amarga sensación cuando las circunstancias te obligan a tomar leche. (De Hagane no Renkinjutsushi © Arakawa Hiromu / Square Enix)

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Cuernos de rinoceronte sintéticos

Cuernos de rinoceronte sintéticos

El Cuerno del Rinoceronte, por FranquinHace algún tiempo comentaba con unos amigos la posibilidad de que algún comercio ofreciera, mediante venta clandestina por Internet, polvo de huesos de tigre, cuerno de rinoceronte, pene de gorila y ese tipo de productos que para el mercado asiático son la panacea para estimular sus lánguidas vidas sexuales. Estos productos se venderían procesados, envasados y de forma bastante cara -no demasiado, digamos diez veces más económicos que en el mercado clandestino usual. El cuerno de rinoceronte se vende a 60.000€/kilo.

Y por supuesto serían falsos. Tendrían los mismos componentes que el producto original (queratina, oligoelementos, proteínas animales varias) pero estarían sintetizados en laboratorio en base a plumas quemadas de pollo, cubitos de caldo y vitaminas de parafarmacia. El efecto sería exactamente el mismo, sin necesidad de matar un animal.

La idea era buena, pero no tanto como este proyecto que acaba de sacar Pembient, una compañía de Seattle (USA): fabricar cuernos sintéticos a base de un polvo de queratina con la misma traza espectrográfica que el cuerno original, e impresoras 3D para darles la estructura. Después de varias pruebas, han dado con un producto que testado con consumidores de Vietnam y China pudo pasar por auténtico. (más…)