¿Sufren los bichos?

¿Sufren los bichos?

Esta es una pregunta cuya ética implícita deberemos resolver antes de contactar con una especie extraterrestre; las consecuencias de no hacerlo serían malas. Me explico.

Desde el principio de los tiempos el hombre, depredador supremo, ha matado para comer o para ocupar territorios sin preocuparse mucho por el porqué o el si debiera. Estas preguntas vinieron después (supongo que con la panza llena y en un sitio cómodo) y van abarcando cada vez más y más perturbadoras zonas: primero, que si las razas extranjeras poseían alma o derechos*; luego, que si los derechos de los animales, sobre todo aquellos dotados de psiquismo comparable al nuestro.

Es decir: es más fácil proteger a un chimpancé, un delfín o un perro que de una iguana o un pangolín, poco expresivos y de inteligencia más bien mediocre. ¡Como si la inteligencia fuera una premisa necesaria para la compasión! Incluso a nivel científico, y esto se remonta a Descartes, se consideraba a los animales como máquinas cuyo comportamiento está regulado por rutinas preestablecidas; el concepto de inteligencia animal está aún en desarrollo, y día a día descubrimos habilidades “inteligentes” en animales tan poco similares a nosotros como pulpos, cuervos o estrellas de mar. Un estudio tan reciente como 2009 (Garner & Nordgreen, Purdue University) demostraba que los peces podían sentir “dolor”, que es un estado perceptivo complejo que requiere la transmisión de datos de error al sistema nervioso central y una respuesta de defensa. Antes se creía que las sacudidas de un pez en el anzuelo eran meros espasmos motores; pero al administrar morfina -bloqueando los mecanismos nociceptores que transmiten las señales de dolor- estos espasmos desaparecían. Este y otros estudios han llevado a algunas legislaciones, como en Alemania, a prohibir según qué tipos de pesca. (más…)

Jingles

Jingles

Esta mañana mi cabeza empezó a reproducir una cancioncilla de las galletas “Chiquilín“. Esta música seguramente sólo pueda escucharse ahora con un receptor en Altair, Proción o iota Persei, porque hace treinta años que no resuena en nuestro planeta. Qué mecanismos oxidados han sacado esta información inútil de mi coco, o por qué, lo desconozco; pero me tiene agobiado. Es pegadiza como la gripe. Es auto-spam.

Rectifico: no hay que ir tan lejos. Está, cómo no, subida a Youtube:

Sólo juegos

Sólo juegos

juegos de gatos-1 juego-gatos-2Está claro que son totalmente conscientes de que es un juego y no un animal de presa o comida. Sin embargo tienes que disimular; no jugarán contigo sino con tu mano (y si tiene un calcetín puesto mejor). El nivel de dificultad tiene que ser el adecuado. Algunos gustan de jugar solos y otros no; a Blanki (la siamesa) le gustan juegos con más componente físico, como patinar con el felpudo o galopar contra las paredes. Y si lo justificamos diciendo que es un remanente de cuando eran crías y se adiestraban para cazar, cabe pensar: ¿por qué jugamos nosotros? ¿acaso la base no es la misma?

Cordones

cordones zapato

Siempre que lleva uno unas prisas desesperadas, hay un cordón del zapato que se desata. Debe ser alguna ley física que aún no se ha enunciado.