El tabaco

A partir de hoy ya no se podrá fumar en espacios públicos. La normativa, más estricta que la anterior, elimina algunos puntos “flexibles” como eran los bares tolerantes o los espacios de fumadores de los aeropuertos. Resulta interesante que

La ley permitirá fumar (…), en las prisiones, en los centros psiquiátricos y en los denominados “clubes de fumadores”.

Esto me recuerda a los aristocráticos clubes ingleses de época victoriana. Por otra parte, sí se puede fumar siendo un loco o un criminal.

Pero lo que me afecta personalmente es la desaparición de uno de mis productos de fumar favoritos, el cigarrillo de chocolate. La ley llega al extremo de la hipocresía al prohibir estos cigarritos y convertirlos en ¡lápices de chocolate! Espero que no retiren los muñequitos de jengibre por fomentar el canibalismo. ¡Ay, aquellos tiempos en que podías comer ratones de gominola, huevos fritos, bombonas de butano, dentaduras…!

El Gobierno prohibe el WiFi

Leo en una revista que el Presidente ha emitido una orden ejecutiva en la cual se prohíbe a cualquier ciudadano tener o utilizar un aparato inalámbrico. Afortunadamente esto es en los Estados Unidos, es 1917 y el Presidente es Woodrow Wilson. Son tiempos de guerra y la paranoia del espionaje alemán en tierra americana llegaba a estos niveles. Lo peor es que no se equivocaban: había espías del Kaiser, se comunicaban por radio y los U-Boot hacían acto de presencia en las playas desiertas de la costa Este. Sabotaje, quintacolumnismo e infiltración ideológica: cosas que se repetirían veinte años más tarde.

Lo malo de todos estos conflictos es que tanto el enemigo como el bando propio se encargan de hacernos la vida imposible, y siempre hay un resquicio de lógica que puede justificarlos: prohibición, ataque preventivo, destrucción mutua asegurada, scanners, cámaras callejeras, escuchas autorizadas, ley Corcuera, ley Sinde, campos de reclusión*… las mil facetas de la represión.

Visto en BoingBoing.

* Ahá! Me refiero a los campos de confinamiento montados en la II Guerra Mundial para recluir a ciudadanos japoneses en USA. Al menos las duchas eran duchas y las estufas, estufas.

El Mundial

Mi coche, decorado con primor por los chiquillos del barrio con ceras de colores rojas y amarillas. Me gusta especialmente el diseño tipográfico de la “Ñ”, aunque podrían haber centrado un poco las cajas de texto.

El programa espacial iraní, según los británicos

La semana pasada Teherán anunciaba el lanzamiento de una prueba espacial, un cohete Kavoshgar lanzado desde alguna plataforma secreta conteniendo varios seres vivos -dos tortugas, lombrices y un ratón-. La utilidad del lanzamiento era básicamente ver si el cohete llegaba a destino, y si podía retransmitir datos de vuelta a Tierra; aparte del punto político que representa por una parte ser una nación con carrera espacial y por otra, capaz de hacer lanzamientos de misiles intercontinentales. Una inmadurez.

Obviamente las demás naciones con capacidad nuclear/espacial arrugaron las cejas y reaccionaron con igual inmadurez; personalmente ya me parecía ofensivo que un país como la India se moleste en tener satélites y armas nucleares teniendo a su población como la tiene, así que esto resulta molesto más bien pensando en las tortuguitas y compañía. Ya podían haber enviado una sonda robot. Pero el mejor titular es el que puso el Times de Londres: “Irán lanza exitosamente al espacio una lata de gusanos“.