Cosas del destino. Estaba leyendo el clásico sobre catarismo y la leyenda del Grial Luzifers Hofgesind, del medievalista y Obersturmführer Otto Rahn, que hace continuas alusiones a juegos de palabras en langue d’oc. Nunca le había prestado mucha atención al francés antiguo y a esas palabras que han dado vueltas desde que el Imperio romano se vino abajo y la plebe europea empezó a descomponerlo en lenguas nacionales que iban y venían de un país a otro. De repente, en otra de mis lecturas medievalistas, me salta otra palabra a la cara, esta vez de la langue d’oïl.
Johann & Pirlouit parlent de cervoiseSí, bueno, son los viejos comics de Johann et Pirlouit de Peyo, de donde saldrían unos años más tarde como personajes secundarios los Pitufos. Ambientando el tema en una idealizada Edad Media, Culliford demuestra a veces unos conocimientos insólitos de ciertos temas que aparecen rozando las historietas. Esta en concreto (La Fuente de los Dioses) tiene la estructura de un viaje iniciático, y si correspondiera a otra fuente podría imaginarme a un Juan G. Atienza o un Iker Jiménez especulando sobre el significado de la lucha con el Homo sylvanus, el arroyo que brota de la gruta o el viejo de las serpientes. Pero aquí lo que me llamó la atención fue la palabra que usa Pirlouit: cervoise.

Parece un francés falsificado, como aquel chiste de du pén, du vín, du qués (pain, vin, fromage) para referirse a la bière, nuestra cerveza, verdad? Pues no, realmente hay una diferencia. O la hubo hasta hace medio milenio…

Ninkasi, diosa de la cervezaLa cerveza original fue un invento de las culturas neolíticas de la media luna fértil, y los primeros testimonios nos vienen de Mesopotamia y Egipto: se hacía con pan de centeno fermentado en barricas de agua. Técnicamente no era cerveza, sino un fermentado de cereales bastante espeso que se tomaba con una paja dada la cantidad de sedimentos. Era tan popular que los sumerios tenían una diosa de la cerveza, NinkasiLa Que Llena La Boca“.

Podemos discutir si otros fermentados pueden llamarse cerveza: de banana, de arroz, etc. o incluso si estas cervezas serían más bien “vinos de cereal” pero al menos las bases estaban sentadas. La dieta básica en el antiguo Egipto era pan y birra: uno se pregunta si esas siluetas estilizadas que se ven en los frisos eran realistas.

CervoiseMientras el Imperio romano dominaba Europa con sus costumbres vinícolas (un vino que, por cierto, se parece bien poco a lo que ahora llamamos así) los pueblos del norte adoptaron la cerveza como bebida*. En los tiempos posteriores a la caída de Roma, se extendió por todo el viejo mundo esta cervoise – en latín cervesia o cerevisia, palabra tal vez derivada de una raíz celta o de “Ceres-Vis“, Fuerza de Ceres, la diosa de la agricultura y la tierra de la que deriva también el término “cereal“-. Esta bebida era a veces aromatizada con miel, menta, canela, anís, romero… y por cierto, no se podía conservar: era bebida de temporada.

BièreLa cristiandad intentó implantar el vino como bebida y así la cervoise fue relegándose al norte de Europa hasta pasado el siglo noveno. En Alamania y el reino de los Francos, especialmente en monasterios, se perfeccionaron las técnicas de elaboración, se perdió la costumbre de aromatizarla con hierbas y en cambio se le incorporaron flores femeninas de lúpulo**, que con su amargor contrarrestaban el dulzor de la malta, además de que prolongaban su duración. Esta sería la cerveza moderna, bier/bière/beer, que se remonta al siglo XIII y a la que se estandariza en la Reinheitsgebot (ley de pureza) de 1516: hecha con malta de cebada, agua y lúpulo. El origen del término con la que ahora otros pueblos llaman a la cerveza posiblemente se remonta al siglo sexto y deriva del latín bibere, “beber”. Para el siglo XV, tan sólo en regiones del norte-noreste de Francia se consumía popularmente cervoise. El recuerdo de esta bebida de Ceres perdura en los lenguajes de la península ibérica y en la gervosa de los grisones (un cantón de Suiza).

* También era la bebida preferida en las tabernas cutres y los bajos fondos de Roma. Se puede decir que culturalmente en Roma el vino era la bebida imperial, “bien”, mientras que la cerevisia era lo que tomaban los bárbaros, que además freían con manteca. Los griegos, mientras tanto, tomaban una cosa llamada kykeon, que estaba a medio camino de unas gachas y una bebida: aromatizada con miel, o menta, o queso de cabra rallado.

** Sí, el Humulus lupulus tiene flores masculinas y femeninas, como otras plantas de su misma familia, Cannabinaceae.